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MYKONOS

Llega el momento de embarcar a Mykonos y nos llevan en un autobús al avión en medio de la pista, pero una vez sentados nos dicen que hay un problema y nos llevan de vuelta a la terminal. Me olía a retraso de los «gordos» pero enseguida nos prepararon otro y además como compensación nos dieron un cupón con un vuelo interno gratis, buen detalle. Finalmente salimos sobre las 18h. El vuelo es muy breve, apenas de media hora, y es divertido porque permite ir viendo muchas de las islas que hay desde Atenas hasta la de Mykonos.

Llegamos al aeropuerto de destino, que como me gustan a mí, es de lo más pequeño y sencillo. Salen las maletas enseguida y salimos fuera donde nos está esperando el transporte del hotel, que por cierto es gratuito. Le pedimos perdón por el retraso pero dice que no hay problema, nos vino bien aquí la «pachorra» mediterránea.

Decir de la segunda isla más visita de Grecia tras Santorini que se encuentra en el centro del archipiélago de las Cícladas, es árida, está rodeada de apreciadas playas y destaca por la belleza de su capital, Chora. También es famosa por su vida nocturna, compitiendo con Ibiza por su hegemonía en el Mediterráneo.

Cuando decidí que iríamos a visitar las playas griegas sin duda pensé en Mykonos y si tengo que decir un consejo, sólo uno, es que si podéis, no vengáis en temporada alta.

Llegamos al lugar que nos acogería estos cuatros días, el Argo Hotel (argo-mykonos.gr), un precioso alojamiento de típica construcción blanca a pocos metros de la playa, muy tranquilo e ideal porque está bien situado, tiene una bonita playa cerca y es ideal para ir con niños con su piscina y un jacuzzi donde nuestra hija se lo pasó bomba. Esta es su situación con la distancia a la capital.

Argo hotel

Pagamos unos 100€ por cada una de las cuatro noches que estuvimos en Mykonos y quedamos más que satisfechos, sin duda lo recomiendo, como en su día me lo recomendó mi amiga Sheila, no sólo me gusta dar consejos sino también recibirlos, y les suelo hacer mucho caso.

Hicimos el checkin de nuevo con una simpática recepcionista y nos llevaron a la habitación con unas magníficas vistas, qué ganas de disfrutar de la isla pensábamos…

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Nos instalamos y bajamos a ver la playa antes de que anocheciera. El pequeño paseo marítimo estaba lleno de restaurantes muy bien montados, algunos tipos chill out y todos con el típico «gancho» en la puerta para invitarte a entrar. Nos sentamos junto a la playa y estuvimos ahí un buen rato viendo cómo se escondía el sol, un momento de tranquilidad de lo más agradable.

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Eran ya más de las 9 de la noche así que decidimos ir a cenar y lo hicimos en el que más gente vimos, en uno llamado Avlitouthodori, que además tenía descuento alojándonos en nuestro hotel. Disponía de una extensa carta, claramente dedicada al turista, lo que nos hizo no arriesgar e inclinarnos esta vez por platos bien conocidos.

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Pagamos 40€ con el descuento por tres platos y bebidas y la atención fue muy buena. Volvimos al hotel, hacía viento y algo de fresco, vimos que se avecinaba una tormenta.

Día 4. Playa Platis Gialos. Chora.

La mañana de nuestro primer día en Mykonos nos regaló una vista tan fantástica como esta desde la cama, y eso que había caído una espectacular tormenta de madrugada. Decir que el tiempo en el mes de mayo como luego nos dirían es muy cambiante en esta isla, y sobre todo es una zona muy azotada por el viento. A nosotros afortunadamente no nos molestó apenas.

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Nos preparamos y bajamos dispuestos a disfrutar de otro a priori atractivo del hotel, su magnífico desayuno incluído, y he de decir que las opiniones no se quedaban cortas. Tanto el lugar como toda la variedad que había hicieron que esta comida, ya de por sí una de los momentos que más disfrutamos en los viajes, sobre todo mi mujer, fuera fantástica.

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Y aquí hago mi particular y soberano homenaje a algo que me encantó, que me maravilló y que tantas ganas tenía de probar, el YOGUR GRIEGO, madre mía, qué rico, nada que ver con los que venden en España pretendiendo imitarlos. Lo de la mermelada ya fue invento mío, y uno como este de la foto me comí todos los días que duró el viaje.

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El lugar y las vistas desde las mesas en las que teníamos el desayuno tampoco estaban nada mal, así que en resumen, un diez.

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Liria se moría ya por meterse en la piscina y como ya era difícil decirle que no, dejamos que se bañara y yo bajé a la playa para ver cómo estaba en cuanto a viento y también si le había afectado la tormenta de la noche anterior.

Lo que ví, me dejó boquiabierto, y fueron esas aguas cristalinas que no recordaba haber visto antes. Quizás se podrían parecer a las del Caribe, pero estas con la arena más blanca que la que tenía ante mis ojos.

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Todavía soy impresionable y eso me gusta, en este momento dije, guau!! qué alegría haber venido y encontrarme con esto. Eran sobre las 12 de la mañana y apenas había gente. Me subí a una colina para intentar cogerla entera con la cámara.

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Madre mía! pensaba yo, y esta es una playa que apenas aparece en las guías, ¿cómo serán las demás?? Como véis, el entorno de la playa no dice mucho, montes «pelados» de vegetación y con bastantes construcciones, lo verdaderamente bonito y característico de estas playas para mí estaba en el agua.

Corrí subiendo a avisar a Magaly para ir cuanto antes a la playa y disfrutar de ella, no hacía apenas viento, y allí estuvimos disfrutando con nuestra hija que lo pasó en grande con la arena. Nos hizo una mañana espectacular. Cogimos hamaca y sombrilla por las que pagamos trece euros.

Sobre las dos y media nuestros estómagos ya rugían así que decidimos cambiar de lugar para comer y elegimos otro a pie de playa sobre todo porque tenía un chaval super simpático en la puerta ya que todos tienen parecidos menús, comida griega pero también mucha italiana. La verdad es fue una elección fantástica y nos atendieron fenomenal, eso es tener trato al cliente. Se llamaba Yialo Yialo (www.yialo-yialo.com). Yo de nuevo me decidí por el plato griego que me encanta, la moussaka, Magaly una ensalada y Liria un plato de pasta (nos movimos entre pollo y pasta casi todos los días para ella). La moussaka estaba absolutamente espectacular, mirar qué pinta.

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Por los tres platos, bebidas y postres pagamos 57€ con propina, con el mismo método de marcarla en el datáfono al pagar.

A continuación subimos al hotel un poco a la piscina, donde Liria lo seguía pasando bomba, lástima que no podía hablar en español con casi nadie y es que la ausencia de españoles nos seguía sorprendiendo. Uno de los camaremos del restaurante nos dijo que venían bastantes en los cruceros pero así como nosotros, muy pocos, y también que habíamos ido en buenas fechas, porque desde junio hasta octubre, no habrá una tumbona libre en la playa.

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Desde España y para no complicarme ya que las diferencias de precio no eran muchas pedí al hotel que contactara con una agencia para reservarnos un coche de alquiler para tres días. La empresa fue MOTOTRUST, pero hay mil agencias en la isla. Como suele pasar en estos sitios turísticos hay mucho alquiler de coches pero más todavía de motos y quads, que a veces da miedo cómo los llevan algunos turistas que seguro no han cogido uno de los dos transportes en su vida. Si no queréis alquilar, también hay un servicio de autobuses que llega a casi todos los lugares.

A las cinco de la tarde llegó una persona de la empresa que me llevó a la oficina que estaba muy cerca para coger el coche. Era un Fiat Punto bastante viejo, que con silla para la niña y un seguro adicional de daños al coche nos costó 40€ al día. Si el coche hubiera sido más nuevo, la recomendaría porque el trato fue de nuevo muy bueno.

Volví al hotel, nos duchamos y bajamos dispuestos a ir la que para mí es la gran atracción de la isla, la fantástica capital llamada por los griegos Chora u Hora. Llegamos muy rápido, en Mykonos las distancias son bastante cortas y se llega rápido a cualquier lado, eso sí, hay mucho tráfico, no me quiero imaginar en temporada alta. El tamaño de la isla es de unos 90 kilómetros cuadrados, una sexta parte aproximadamente que la isla de Ibiza. Por el camino destacan las coquetas y bonitas iglesias y ermitas que están repartidas por toda la isla.

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Aparcamos en un parking grande que hay al norte de la ciudad y que os lo recomiendo porque si no os resultará complicado dejar el coche. Luego ya comenzamos a bajar hacia el sur para sumergirnos en el centro de la ciudad. Esta es la ruta aproximada que haríamos pero lo mejor es que os perdáis por sus maravillosas calles encaladas.

Ruta día 1 Mykonos town

En el puerto ya vimos algún que otro yate interesante…

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Cruzamos una pequeña playa y enseguida comenzamos a callejear. De nuevo os animo a que una vez que entréis en el casco urbano vayáis sin un rumbo fijo, no es tan grande para perderos, tranquilos. Deberéis tener en cuenta que tenéis que ir dirigiendoos hacia el sur y hacia el oeste, es decir, hacia la costa. Podréis enseguida daros cuenta de la belleza y magia del laberinto que forman sus estrechas callejuelas de pintorescas casitas de dos plantas, de blancura deslumbrante, con balcones adornados por flores multicolores y puertas, ventanas y escaleras pintadas de distintos colores, predominando el azul y sus pequeñas iglesias de cúpulas azules y rojas. Es una auténtica pasada, de verdad que es lo que más me gustó de la isla, por encima incluso de las playas.

Regresamos al norte al llamado «Viejo Puerto», caminando junto a la bonita iglesia cristiana de cúpula azul Agios Nikolaos. Desde este puerto parten continuamente barcos que llevan a todos los rincones de la costa de la isla, así como a la isla sagrada de Delos y a otras islas. La de Delos es una excursión muy popular entre los visitantes pero nosotros sobre todo por la niña preferimos quedarnos y dedicarle todo el tiempo a Mykonos.

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Empezamos a bordear la costa y comenzamos a disfrutar de unas magníficas vistas. Coincidió que ese día, como tantos otros supongo, había un enorme crucero que destacaba sobre el horizonte y hacía más original y diferente la caída del sol.

Pasamos al lado de una de las iglesias más fotografiadas de la isla, Paraportiani, y no es para menos, porque tanto su originalidad como sobre todo el lugar en el que está emplazada, con el mar al fondo, hace que te enganche desde el primer momento.

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Enseguida y bordeando la costa llegamos a lo que llaman la «pequeña Venecia o Little Venice». Es el barrio más pintoresco del pueblo, con coloridas casas de dos y tres pisos asomadas sobre el mar y bonitos balcones de madera. La mayoría de estas casas alojan tabernas, terrazas y bares de copas, y os podéis imaginar cómo se ponen cuando se acerca la puesta de sol.

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En esta zona destacan en una situación elevada los famosos molinos, cuya figura recortada en el horizonte representa una de las imágenes inconfundibles de Mykonos. Antiguamente había quince molinos pero ya sólo quedan cinco y uno vimos que se podía visitar incluso por dentro. El apodo de Mykonos de la «isla de los vientos» no fue desaprovechado siglos atrás para utilizar la energía eólica para moler maíz y otros cereales.

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Si no os queréis «dejaros un riñón» cenando o tomando algo en la zona de la «pequeña Venecia» para ver el atardecer, podéis seguir caminando y justo donde acaban las mesas y enfrente de una pequeña playa de piedras, podéis verlo perfectamente. Eso es lo que hicimos nosotros y disfrutamos de él muy bien, con gente alrededor, pero no estuvimos incómodos ya que el lugar no es pequeño y está abierto. Las vistas, con el barco en medio que le daba un toque diferente, a mí me parecieron grandiosas.

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Durante toda la tarde hacía algo de viento, pero a medida que se iba yendo el sol y en esta zona, el aire comenzó a hacerse algo incómodo y hasta hacía un poco de frío, así que ya que también la niña estaba bastante cansada decidimos regresar al hotel.

Día 5. Playa Panormos. Ano Mera. Chora.

Nos levantamos sobre las ocho después de dormir estupendamente y bajamos a disfrutar de nuevo del fantástico desayuno. Para esta mañana habíamos pensado descubrir los rincones y playas de la isla. Había leído que las más «salvajes» y menos visitadas estaban en el norte pero que también tenían un visitante a veces incómodo, el viento. Dado que vimos que ese día amaneció muy bueno y poco ventoso, decidimos probar y visitar dos de las menos visitadas, las de Panormos y Agios Sostis, en la parte septentrional de la isla.

Este mapa que cogí en el hotel me ayudó mucho, ya que tiene las playas y lugares más importantes de la isla y además muy clarito.

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Dado que Mykonos es relativamente pequeña y llana, en apenas 20 minutos estábamos en la primera de ellas, Panormos. Aquí hago un inciso para deciros que para guiarnos por la isla utilizamos una solución fácil y sencilla, Google Maps. Hacía tiempo que no alquilaba un coche en mis viajes, y no la había utilizado antes pero es fantástica. Te descargas el mapa de la isla cuando tengas acceso a wifi o en tu lugar de origen y lo guardas. Luego cuando estés en el lugar elegido, vas a la opción de «mapas sin conexión» de la página y lo abres, y él te guiará, con la ventaja importante, de que no necesitas conexión a Internet y por tanto no os consumirá datos. Si no lo conocíais, espero que os pueda servir, a nosotros nos fue de maravilla.

Como decía, Panormos una de las playas más solitarias, por lo que, si buscáis tranquilidad y reposo, esta es una de las mejores opciones.

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Ojo porque tiene un aparcamiento grande pero es de un restaurante que está junto a la playa así que deberéis buscar otro lugar para aparcar si no váis a consumir algo en el mismo, y la verdad que sitio, no hay mucho más.

La playa al comienzo la vimos y no nos pareció nada del otro mundo, pero a medida que pasaba el tiempo nos fuimos encontrando más y más cómodos y nos fue gustando más. Nos quedamos en esta primera parte según se accede a la misma y aquí estuvimos disfrutando de un día estupendo de sol, sin apenas viento y bañándonos en su agua cristalina, que aunque un poco fresca, la probamos, sobre todo Magaly que siempre es más valiente que yo.

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Dimos un paseo hasta el otro extremo, que también tenía unas aguas magníficas aunque esta parte es más ventosa. Vino algo de gente pero apenas estaríamos unas veinte personas, tranquilidad absoluta y momentos de disfrute máximo. Nos gustó tanto que decidimos pasar toda la mañana aquí y no ir a ver más.

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Ya sobre la una y media decidimos recoger para ir pensando en comer pero antes de volver por donde vinimos, y en una de estas casualidades que nos dan los viajes, pensé en seguir la carretera para ver al menos desde lejos, la otra playa que tenía apuntada, Agios Sostis, y cuál es mi sorpresa, que justo cuando subo la colina que me llevaría a esa playa, nos encontramos ante nuestros ojos una imagen maravillosa. Una preciosa iglesia de blanco impoluto y azul, que con el fondo de la playa, el mar y el cielo, hacía una estampa que fue para mí la IMAGEN de todo el viaje, por eso lo elegí como portada de esta entrada. Aquí está, ¿no créeis que es maravillosa??

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Aquí está de cerca, preciosa, parece recién encalada y todo. Leí que en la isla hay más de mil iglesias!! pero para mí esta… es la top 1.

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Volvimos al coche para ya ir a comer. Había leído que una muy buena opción es ir al pueblo de Ano Mera, en el centro de la isla. Es la segunda población más grande después obviamente de la capital y por cierto la única sin costa y a la que llegamos otra vez enseguida. Esta es la ruta que habíamos hecho esa mañana.

Ruta a Panormos

Había leído también (es lo que tiene informarse) que debía ir a la plaza del pueblo y probar en una de las tabernas que hay, que además de buena comida estaba muy bien de precio, y de nuevo, qué gran recomendación!!. Nos decidimos por una llamada Giorgios & Marina. Nos atendieron de maravilla y comimos, buff, qué decir, había una extensa carta, con mucha comida local y no tanto turística. Ya para empezar pedimos pan y nos trajeron unas fantásticas tostadas con aceite de oliva, qué gran idea. Yo pedí de nuevo moussaka, que estaba buena aunque no superó la del día anterior, la niña un escalope de pollo y Magaly unas albóndigas que cuando llegaron nos hicieron pensar lo peor, porque eran negras!!!, pero nada que ver, estaban buenísimas. Nos atendieron de maravilla, hablamos de todo, de fútbol, de la vida en la isla, etc.

Pagamos 35€ sólamente por los tres platos, postres, bebidas y una infusión, fantástica calidad-precio. Es el lugar que más recomiendo para comer de todos los que estuve en la isla, así que, no os lo perdáis!!

Había leído también que en el pueblo estaba el monasterio de Panagia Tourliani así que después de comer y ya que lo teníamos al lado decidimos visitarlo (abría a las 15.30h.).

Entramos pagando un euro y una mujer mayor nos explicó en un inglés que a duras penas pude entender un poco de su historia. Fue fundado en el año 1542 por dos monjes y restaurado a mediados del siglo XVIII. En el patio hay una gran torre de mármol y en el interior del edificio destaca un impresionante retablo de madera del año 1775 que fue realizado por artistas italianos según nos contó la señora. Pensaba que sería más grande por dentro y por eso como que me decepcionó un poco, pero es verdad que por dentro está bien y la visita apenas os llevará tiempo.

Por el camino seguimos viendo más y más pequeñas iglesias, muchas de ellas privadas claro, porque están cercadas. Los griegos por lo que nos contaron son muy religiosos, muy espirituales y estas iglesias han sido muy importantes para ellos a lo largo de los años.

Regresamos al hotel a bañarnos un poco en la piscina y descansar y ya sobre las seis cogimos el coche de nuevo para ir a la capital, para mí no hay un plan mejor, salvo irte de fiesta a las playas Paradise y Superparadise… Aparcamos donde el día anterior y caminamos hacia el centro de la ciudad. Este día habíamos pensado ver el atardecer en otro de los lugares donde se suele poner la gente, y a mí fue el que más me gustó, y es junto a los molinos de viento.

Nos adentramos en la ciudad y de nuevo nos perdimos por sus callejuelas, yendo sin rumbo fijo, descubriendo nuevos rincones, de tiendas espectaculares en el que el blanco predomina por encima de todo.

Hay tiendas de todo tipo, incluidas las de las marcas más exclusivas.

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Cuando ya se acercó la hora de la puesta de sol nos dirigimos hacia los molinos.

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Su imagen con el atardecer al fondo, me pareció de las mejores estampas del viaje.

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Un buen lugar para ver el atardecer si coincide que no esté ocupado es justo debajo del primer molino, el más alejado del mar, en un banco de esos camuflados con la pared de la fachada de una tienda de souvenirs llamada Mytho. Desde aquí se tiene una preciosa vista de toda la zona de Little Venice.

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Pero sobre todo de un GRANDIOSO ATARDECER!!!

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Deciros que si no encontráis ese sitio, lo podéis ver en cualquier otro lugar de la explanada que hay junto a los molinos. Para mí fue el mejor lugar para disfrutar de él, el más tranquilo y más amplio.

Antes de que anocheciera del todo y sorprendidos por la cantidad de norteamericanos que veíamos por todos lados buscamos un restaurante italiano con buenas críticas y fuimos a uno llamado D’Angelo, bastante cerca de los molinos. Comimos pizza y pasta, y pagamos 45€ con propina. Lo que más sube el precio suelen ser las bebidas y en esta ocasión el increíble precio del café, 3.2€, ¿lo habrían traído desde Colombia en lancha?.

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Una vez que terminamos regresamos al puerto disfrutando también de las calles por la noche, que desde luego también tienen su encanto. De nuevo soplaba el viento así que si váis en mayo no olvidéis llevar una chaqueta. En Mykonos el viento, el llamado meltemi, sopla sin cesar durante 200 ó 300 días al año, y menos mal porque si no se haría difícil soportar el calor en los meses que más aprieta.

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Pasamos por el puerto donde nuestra niña se quedaba boquiabierta viendo tanta luz en los yates.

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Día 6. Playas de Mykonos. Chora.

Nos levantamos sobre las 8 y después de desayunar Magaly y Liria se quedan en la piscina y yo decido coger el coche y recorrer la isla para descubrir otras playas que no había tenido oportunidad de ver. Dado que habíamos estado en el norte el día anterior, decidí visitar las del sur, las más concurridas. por ello puse de nuevo el navegador del Google Maps del móvil a tope de batería.

Mi primer destino, la playa Paradise, una de las dos donde se concentra la marcha nocturna de la isla, lo pongo en el GPS y me lleva por el camino más corto, pero madre mía, que carretera, peor que la de cualquier pueblo de nuestro país, además con unas cuestas, que en algunos momentos temé por la integridad del embrague si llega a venir uno de frente.

Es mejor seguir la ruta que pongo más abajo en el mapa para llegar a esta playa, accediendo a ella desde el sur del aeropuerto. La carretera que llega hasta la misma es malísima, estrecha, empinada, no me quiero imaginar lo que puede ser de noche, bajando y subiendo motos, coches y quads y seguro que alguno con una copita de más, super peligroso.

Llego a un parking donde dejo el coche. Al ser tan pronto obviamente no hay casi nadie. Recorro el complejo Paradise Beach Club y el Tropicana, justo al lado. Al fondo veo el también famoso Club Cavo Paradiso. Aquí se concentra buena parte de la fiesta de Mykonos, junto a su vecina Super Paradise y la capital. Me acerco a la playa que a estas horas no está llena de tumbonas. Es pequeña pero muy bonita, el agua como siempre cristalina y la arena fina y blanca. Me gustó mucho aunque como siempre tendrá el hándicap de la masificación a ciertas horas.

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Continúo hacia el oeste en búsqueda de la otra playa de la «movida» de la isla, Super Paradise, esta por lo que dicen donde predomina más el ambiente gay. A esta no bajo hasta abajo del todo, la veo desde arriba, parece más pequeña que su antecesora pero tiene también buena pinta. En estas playas la fiesta está presente durante casi todo el día y me imagino como se debe poner esto de junio a septiembre con lo pequeña que la veo desde la distancia.

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Para ir hasta la siguiente playa más importante del sur, tuve que dar un gran rodeo desde la anterior, me ví obligado a subir al norte y bordear el aeropuerto por arriba. Decir a su favor, que la carretera es ancha y correcta. La que baja hasta mi siguiente parada es muy buena, amplia, nada que ver con las anteriores. Después de una bajada tendida llego a mi destino Elia beach. Esta me encanta nada más verla, tiene un parking enorme y la playa es magnífica, larga. Esta sin duda será la MEJOR en mi opinión de todas las que visité en la isla, que fueron diez.

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Casi al final de la parte oeste de la playa hay una pequeña franja rocosa que deja un bonito trozo de arenal aunque lleno de hamacas. La playa me parece magnífica repito, la más amplia y cómoda que me encontré en la isla.

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Vuelvo al coche y voy a visitar mi última playa en el sur, Kalo Livadi. Esta también tiene un buen acceso, buen parking, aunque a diferencia de la anterior tiene muy pocas tumbonas, es más corta que Elia pero ancha, no está mal, de arena fina y con un buen tamaño.

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Esta toma es desde el otro lado que la verdad que la hace lucir más. Una buena playa, la segunda mejor del día quizás.

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Hay más playas como Kalafati, Agrari, pero decido que ya está bien por las playas del Sur. Finalmente decido ir a visitar la más aislada, Fokos, al norte de la isla. Tardo unos veinte minutos en llegar. La última parte del camino hasta la playa discurre junto a una pequeña presa de agua y los últimos dos o tres kilómetros dejan de ser asfaltados y se llega por una pista de tierra.

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Hay un pequeño bar al lado de donde hay que dejar el coche. La playa efectivamente es salvaje, muy pequeña y con los montes a los lados sin apenas vegetación. La playa tiene arena pero es más de piedra. Sinceramente no me pareció nada del otro mundo, le salva algo quizás la claridad del agua pero no es una playa que creo merezca la pena llegar hasta aquí, es mi opinión.

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Desde aquí ya regresé al hotel, que aunque está casi en el otro extremo de la isla, tardé sólo una media hora, esto da una idea del tamaño tan accesible de la isla. Por el camino pude ver el paisaje típico de Mykonos, siempre muy árido, salpicado con el blanco de las viviendas y las numerosas iglesias.

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Si me preguntan si vi alguna casa espectacular o una zona de viviendas más de lujo, la verdad es que no lo ví por ningún lado. Las casas más grandes que pude ver son como esta, ¿donde se meterán los adinerados? quizás sólo se acerquen con sus yates y estén de paso.

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Esta es la ruta completa que había hecho esta mañana, de oeste a este, para regresar después.

Ruta visitando playas

Dejé el coche en el parking del hotel que es gratuito y nos acercamos a la playa de al lado. El día era estupendo, hacía calor y pasamos un par de horas fantásticas. Comimos por segunda vez en el restaurante Yialo Yialo junto a la playa. Los camareros son atentísimos, sobre todo un chaval con el que charlamos un poco y que tenía una labia espectacular.

Tras la comida la niña y Magaly se fueron a dar un chapuzón a la piscina y yo sobre las 5 de la tarde tenía que entregar el coche donde lo recogí. Como tenía que entregarlo con el depósito lleno, busqué una gasolinera cercana y por apenas 15€ lo llené, aunque atención porque el precio de la misma en la isla estaba altísimo, ví hasta a 1.68€ la gasolina y 1.36€ el diesel!!!. Hay que recordar que debido a los continuos rescates del país, los impuestos que soportan los carburantes son un medio muy eficaz para recaudar dinero por parte del estado, de ahí que sus precios están entre los más altos de Europa junto con otros tradicionales países como Dinamarca, Países Bajos o Italia.

Tras dejar el coche, un empleado de la agencia me bajó hasta el hotel y me sumé a la diversión de las chicas en la piscina.

Otra de las ventajas del Argo hotel es que tiene justo a él, una parada de un autobús que te lleva a Chora, así que esa tarde ya sin el coche, iríamos y vendríamos en ese medio de transporte. Aunque tener en cuenta que mucha gente hace lo mismo y la parada estaba llena, tanto es así que hubo mucha gente que tuvo que ir de pie.

El autobús te deja en la zona sur de Mykonos, llamada la Fabrika, pero que se encuentra sólo a apenas 5 minutos caminando de la zona de los molinos.

Estación buses Mykonos

Esta última tarde-noche que pasaríamos en la isla estuvimos callejeando por la parte sur de la capital, la que menos conocíamos, le compramos un vestido de griega a nuestra hija que junto a su diadema de laurel, se iba quedando con todos los empleados de las tiendas, de nuevo demostrando el carácter afable y cariñoso de los griegos.

Ibamos por una calle cuando de repente apareció este pelícano acompañado de una chica, supongo que para protegerlo. Luego nos contaron la historia de Petros, que fue un símbolo de Mykonos durante 29 años. En 1954 apareció por la isla y misteriosamente se estableció aquí, renunciando a sus hábitos migratorios. Era fácil encontrarlo en cualquiera de las calles o plazuelas porque circulaba por el pueblo libremente. Su muerte fue tan sentida en la isla que fue reemplazado por otro pelícano, este.

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De nuevo fuimos a la zona de los molinos a ver el atardecer, de nuevo fantástico.

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Cenamos en el restaurante Fato a Mano, este el más caro de todos (sobre todo las bebidas, una cerveza Coronita 6€) pero de nuevo el trato fue exquisito. Yo esta vez me decidí por un plato de varias carnes que me gustó mucho. Pagamos finalmente con propina 61€.

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Ya sobre las 11 de la noche cogimos el bus de vuelta que nos dejaría en el hotel, al día siguiente lamentablemente teníamos que dejar la isla.

Si tuviera que dar una impresión general y siempre muy personal de Mykonos diría que no se caracteriza por su belleza en sí, ya que es bastante árida, seca y sin apenas vegetación. Sus playas, yo que conozco bastantes, no diría que me enamoraran, por culpa del entorno que tienen, pero lo que destaca son sin duda sus aguas cristalinas y la limpieza de su arena blanca, libre de algas por ejemplo. Luego lo que sí me encantó de verdad fue su capital, Chora, así como las pequeñas iglesias de color blanco y cúpulas azules y rojas que había por todos lados y a veces en los lugares más imprevistos. Desde luego que recomiendo una visita a la isla como parte de la visita a este fantástico país que nos encontramos.

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SANTORINI

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El viaje a esta parte del Mediterráneo surgió gracias a la combinación de diferentes intereses en ese momento que por cierto me encanta que es, la búsqueda del próximo destino. A mí me apetecía conocer un país en el que no hubiera estado y que pudiera tener algo de historia, y qué mejor lugar que una ciudad como Atenas. Luego también buscaba un lugar de sol y playa que fuera además un destino adecuado para viajar con nuestra niña de 4 años, su segundo viaje al extranjero tras Praga, y GRECIA creo que reunía todos esos requisitos, combinando la capital con dos de sus destinos más atractivos, las islas de Mykonos y Santorini, las más conocidas de las llamadas islas Cícladas.

Grecia no es un país muy frecuentado por españoles, sobre todo porque no es un destino al que lleguen compañías de bajo coste, con lo que el billete de avión no suele ser muy barato, difícil de encontrar por debajo de los 150€. El medio principal por el que llegan allí habitantes de nuestro país es a través de los cruceros por el Mediterráneo.

El turismo ha sido siempre un elemento clave de la actividad económica en el país heleno, convirtiéndose en un destino importante y atractivo en Europa desde la antigüedad, por su rica cultura y su historia, lo que se refleja en gran parte por sus 18 monumentos declarados patrimonio de la humanidad, así como por su larga costa, y sus numerosas islas, más de 1400, de las cuales habitadas hay unas 220.

Grecia recibió un total de 24,8 millones de turistas en 2016 (la tercera parte que por ejemplo los que visitaron España) con incrementos de entre un 5 y un 8% en los últimos 3 años, beneficiada por los problemas de seguridad en países cercanos como Egipto o Turquía. Esto convirtió a Grecia en 2016 en el octavo país más visitado de Europa y el 15º del mundo, aportando el 18% del PIB a la nación. En 2018 aspiran al top 5 intentando desbancar de ese puesto nada menos que a Alemania.

Además de los lugares en los que íbamos a estar, no os perdáis otras islas como Creta, y en la parte continental sin duda Meteora con sus monasterios suspendidos en el cielo (a unos 350 kms de Atenas). También en el continente podéis visitar Delfos, Olimpia o a apenas 70 km de la capital helena ver el atardecer en el cabo Sunión, con el templo de Poseidón al borde del acantilado.

Grecia es un país de unos 10,8 millones (2016), población parecida a la de Bélgica, República Checa o Portugal. Se estima que el 98 % de los griegos se identifican como cristianos ortodoxos, confesión religiosa por la que yo sentía mucha curiosidad.

Para un amante de la historia como yo, como no podía apreciar este país, cuna de la civilización occidental. Para nosotros es el lugar de nacimiento de la democracia, la filosofía occidental, los Juegos Olímpicos, la literatura y el estudio de la historia, la política y los más importantes principios de las matemáticas y la ciencia. Además cuenta con el atractivo de la mitología griega.

Aquí os pongo por separado las partes de este viaje por si queréis ir directamente a alguno de los destinos.

ATENAS–> 2 NOCHES

MYKONOS–> 4 NOCHES

SANTORINI–> 3 NOCHES

Un 19 de mayo de 2017 cogíamos un vuelo hacia Atenas con la primera aerolínea en importancia del país, Aegean Airlines. Atenas nos esperaba, qué ganas!!!

Los vuelos de Madrid a Atenas y la vuelta desde Santorini-Atenas y Atenas-Madrid, nos costaron 448€ los tres, facturando dos maletas, un buen precio sin duda.

Mucho había oído y me habían contado de lo decadente que parecía la ciudad ateniense, y como suele pasar cuando se va con unas expectativas tan bajas a un destino, que luego muchas te sorprende para bien, y este fue mi caso.

En unas 3 horas se recorren los 2400 kms que separan las dos ciudades, y en un viaje bastante agradable, con una buena atención y con espacio suficiente en los asientos llegamos por fin al país heleno. Una vez allí, hay tres opciones principales para ir a la ciudad: el metro, la opción más económica, el autobús, que por seis euros te deja en pleno centro o el taxi, la opción más rápida, cómoda pero también obviamente la más cara. Finalmente decidimos coger esta última, fuimos a la parada, y vimos que había una tarifa fija de 38€ hasta el centro, lo cual se agradece, detesto tener que empezar ya a negociar precios con los taxistas o correr el riesgo de no coger la ruta más rápida y ser engañados. Dimos con un taxista muy simpático que en un inglés más que aceptable nos hizo la ruta hasta el hotel muy amena. Por cierto, el aeropuerto no está cerca de la ciudad (unos 40 km), y entre eso y el tráfico ateniense, tardamos como unos 50 minutos en llegar.

Tuve claro desde el principio que para esta ocasión buscaría un hotel sobre todo céntrico, para que fuera más cómodo para la niña, y también para nosotros. Finalmente elegí el Plaka hotel (www.plakahotel.gr), que resultó una muy buena elección. El precio de la habitación no fue barato (unos 130€ con desayuno), pero sin duda pagábamos el estar a 5 minutos de la Plaza Síntagma. La llegada y acogida fue estupenda, el hotel desde luego no es nuevo ni grande, típico de los hoteles céntricos, pero poco a poco nos fue gustando un poco más cada día. Subimos a la habitación en la planta 6, era pequeñita pero lo que más destacaba de la misma era la gran cama de 2 x 1,5m que teníamos para los tres y las vistas desde la ventana del Partenón. Nos instalamos y ya sobre las 6 de la tarde nos preparamos para salir, no sin antes subir a la azotea, otro de los principales atractivos del hotel, y del que se tienen unas vistas magníficas.

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Salimos a la calle y ya comenzamos a ver el ambiente, el ritmo de vida, los precios de las tiendas, los restaurantes. Yo como fan de las cifras y la economía, sentía mucha curiosidad también por saber cómo estaría el país tras todo el período convulso que ha vivido desde el punto de vista económico desde 2008, que le llevó a la reducción de su PIB en el período 2008-2013 en un 25%!!.

Este turbulento período comienza cuando a principios de 2010, se descubre que el gobierno griego había cometido irregularidades en el cálculo del déficit público para cumplir con el límite impuesto por la Unión Europea, y se descubre que realmente es de nada menos un 13,6 % del PIB!!!. Como consecuencia, comenzó lógicamente una crisis de confianza internacional sobre la capacidad de Grecia para pagar su deuda pública. Para prevenir dicha situación, en mayo de 2010 otros países de la eurozona, junto al FMI, acordaron un paquete de rescate, esa palabra «maldita». Para asegurar estos fondos, Grecia tuvo que adoptar una serie de medidas de austeridad extremas para mantener su déficit bajo control. En 2011 se vió que el rescate financiero sería insuficiente, por lo que se aprobó un segundo paquete para 2012, sujeto a condiciones estrictas, incluyendo reformas financieras y más medidas de austeridad, otro golpe mortal para la población. Hubo incluso un tercer rescate en 2015 y hasta se rumorea que pueda haber un cuarto. Todo esto ha «lastrado» el país como es lógico haciendo por ejemplo que el PIB global en 2016 se sitúe en valores de 2003, lo cual indica más de una década perdida.

Esa tarde la tomamos de relax y sin más pretensiones que dar una vuelta. Estuvimos por la animada calle Ermou, que se asemeja en Madrid a la calle Preciados o a la de Santa Clara en Zamora, jeje.

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En el medio de la misma hay una iglesia bizantina de planta cruciforme muy interesante llamada Kapnikarea, que está dedicada a la Presentación de la Virgen María. Terminada en el siglo XIII, la iglesia abovedada casi fue demolida en nombre del progreso. Actualmente, pertenece a la Universidad de Atenas. Fue una pena que estuviera cerrada y no pudiéramos entrar.

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Ese día por no investigar y sobre todo por la niña acabamos cenando en el McDonalds de la plaza Síntagma y volvimos pronto al hotel, al día siguiente había que madrugar, no sin antes pasar por una plaza donde está la magnífica Catedral de la Anunciación de Santa María, templo ortodoxo, terminado en 1862 y que sufrió en terremoto en 1999.

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Esta es la tranquila ruta que habíamos esa tarde-noche.

Ruta día 1 Atenas

Día 2. Acrópolis y barrio Monastiraki

Para este primer día completo en la capital helena, habíamos decidido desde España por supuesto visitar la Acrópolis pero hacerlo con una visita guiada ya que es fundamental hacerlo por toda la historia que tiene y creo que si no lo haces así, la visita no es lo mismo porque no dejan de ser monumentos que o conoces bien la historia de los mismos, o la visita puede ser algo decepcionante. La visita la contratamos y pagamos desde España con la agencia «Greciavacaciones», aquí está el detalle de la visita (www.greciavacaciones.com/visita_Atenas) y tengo que decir que fue un gran acierto porque tanto la atención previa a la visita desde España como la visita en sí en Atenas fueron excelentes, la guía estupenda. Pagamos 70€ cada uno de nosotros y la niña gratis (en otras agencias nos hacían pagar la mitad por ella), pero está incluida la entrada a la Acrópolis (20€) y el Museo de la Acrópolis (5€). La visita era en español que busqué a propósito y comenzaba a las 8 de la mañana, así que a las 7 ya estábamos despiertos después de pasar una no muy buena noche durmiendo los tres en la cama y con la visita de unos indeseables mosquitos que marcaron la cara de nuestra hija. Nos arreglamos y bajamos al comedor, donde nos esperaba un buen desayuno, con bastante variedad y donde tuve mi primer contacto con el magnífico yogur griego, nada que ver con el que dan en España, este es muy espeso, riquísimo.

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Casi todas estas visitas tienen el mismo itinerario, te dan la opción de recogerte en unos cuantos hoteles y si no en otros lugares céntricos. Nuestro punto de recogida fue el hotel Electra Ermou, cerca de la plaza Síntagma, como decía a las 8 de la mañana. Llegamos y no había ni un español más en el grupo, todos eran sudamericanos, sobre todo argentinos, nos montaron en un minibús y comenzamos.

Lo primero que vimos fue el Arco de Adriano, impresionante con sus 18 metros de altura en honor al emperador romano, junto al que se encuentra el Templo de Zeus, aunque comenzado en el siglo VI a. C., no fue terminado hasta el reinado del emperador Adriano, en el siglo II. La verdad es que no queda mucho de él así que si no tenéis mucho tiempo yo priorizaría otros lugares. Desde allí continuamos e hicimos la única parada antes de la Acrópolis, en el Estadio Panathinaikó, también conocido como el Kallimármaro. La guía nos dice que se construyó en madera en el siglo V a.C. pero en la época de Adriano se reconstruyó de mármol blanco. En el XIX fue objeto de una nueva remodelación que le permitió acoger la primera edición de los Juegos Olímpicos Modernos en 1896. En él cabían nada menos que 50,000 espectadores. Si queréis entrar dentro hay que pagar una pequeña cantidad pero desde fuera se ve perfectamente.

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Por el camino nos iba contando la guía datos históricos muy interesantes y curiosos como por ejemplo que Hellas, es para ellos el nombre de su país, y ellos son helenos, lo de griegos es cosa de los europeos occidentales. También que los romanos cuando ocuparon Grecia cambiaron todos los nombres de los dioses. Los cristianos todo lo consideraban pagano y convirtieron los templos en iglesias y muchos los destruyeron. Desde el siglo XV y durante 400 años fueron invadidos por los otomanos, de los que finalmente se independizaron en 1821, de ahí la «difícil» relación que siempre han tenido y que continúa en la actualidad.

Continuamos la ruta y pasamos por los Jardines Nacionales, en el que destaca el llamado Zappeion, bonito edificio inaugurado en 1888 para los Juegos Olímpicos y que ahora es utilizado para reuniones y ceremonias.

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Luego pasamos por la famosa plaza de Síntagma donde está el Parlamento y que visitaremos otro día con más calma. Aquí nace la calle Panepistimiou (cuyo nombre oficial es ‘Eleftheriou Venizelou’), donde se concentra la ‘trilogía’ neoclásica del arquitecto danés Theophil Hansen, formada por la Universidad, la Academia y la Biblioteca. Primero pasamos por la Academia, un espectacular edificio de columnas jónicas fundado en 1926 y que es el centro de estudios e investigación mas importante del país.

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La Universidad, que fue fundada en 1837 y que tuvo su sede inicialmente en un edificio en el nordeste de la colina de la Acrópolis. En el año 1843, se transladó a este otro que vemos desde fuera.

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Y por último la Biblioteca Nacional, otro precioso edificio neoclásico diseñado también por T. Hansen entre los años 1.887 y 1.902. Se trata de la mayor biblioteca de Grecia y contiene la mayor colección de libros y no solo en lengua griega.

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También pasamos junto a la Catedral Católica de San Dionisio, uno de los pocos vestigios de la religión romana en Atenas, y como curiosidad, aquí se casaron los reyes Juan Carlos y Sofía en 1962 por el rito católico, mientras que la ceremonia ortodoxa se celebró en la Catedral de la Anunciación de Santa María, y que vimos por fuera el día anterior.

Sobre las 9:30 llegamos ya al parking bajo la Acrópolis. Puede parecer pronto pero ya había mucha gente dispuesta a visitar la joya ateniense. Desde luego que si hubiera ido por mi cuenta habría llegado allí a las 8, que es cuando abren. Según las estadísticas, cada año visitan la Acrópolis más de tres millones de personas, y yo todavía sin venir…:)

La guía ya nos empieza a explicar la historia de la Acrópolis, yo por no extenderme os contaré lo que considero más importante, el resto me gustaría que las oigáis una vez allí. Sólo deciros que la Acrópolis traducido literalmente del griego, significa «ciudad alta», constituye un lugar característico de la mayoría de las ciudades griegas que poseía la función defensiva, además de funcionar como sede de los principales lugares de culto.

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El personaje clave y al que debemos todo este legado fue Pericles. Gracias a la fiebre constructora de este gran hombre de Estado, que gobernó Atenas entre el 461 y 429 a.C., este siglo V es considerado la Edad de Oro de la ciudad. Fue él quién, después de que los persas arrasaran la Acrópolis, hizo construir el Partenón, los Propileos y el Erecteión, bajo la supervisión del gran Fidias, autor de muchas esculturas que, por desgracia, sólo conocemos a trravés de copias.

Una vez atravesadas las taquillas donde se deben formar unas buenas colas en temporada alta, y pagada la entrada de 20€ que incluía la excursión, lo primero que fuimos a ver y que se encuentra a la derecha según se sube es el Odeón de Herodes Atico. Las obras para su construcción comenzaron en el año 161 gracias al mecenazgo de Herodes Ático, orador y político griego pro romano, en honor de su difunta esposa. De menores dimensiones que su vecino, el más antiguo Teatro de Dioniso, tenía una capacidad para albergar un aforo de unos cinco mil espectadores. Fue sin duda un primer regalo para la vista.

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Deciros que en la Acrópolis por supuesto hay baños y máquinas expendedoras de agua y por cierto sorprendentemente baratas, menos de un euro cada botella. Nosotros fuimos en mayo y no nos hizo excesivo calor pero tener en cuenta que apenas hay sombra durante el recorrido y que el sol cae «a plomo» así que tenerlo en cuenta porque en meses más hacia el verano el calor puede ser insoportable, llevar además algo para cubriros la cabeza.

La entrada a la Acrópolis propiamente dicha (recinto amurallado) se realiza por una gran puerta llamada Propileos, que fue erigido entre 437 y 432 a.C. Se trataba de un edificio central de forma rectangular compuesto por columnas dóricas que delimitaban cinco puertas de acceso con diferentes funciones, y dos alas laterales. Su reconstrucción comenzó en 1982 y parece que ya terminó, porque tenemos la suerte de verlos sin andamios.

A su lado derecho y frontal se encuentra el Templo de Atenea Niké, cuyo apodo de la diosa griega significa «victoriosa». Como curiosidad decir que de aquí cogió el nombre la famosa marca deportiva y el símbolo basado en el ala de la diosa griega. Las vistas que tiene de la ciudad, son espectaculares.

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Una vez cruzada la entrada, a la derecha nos encontramos con el archiconocido e imponente Partenón, cuya reconstrucción más reciente comenzó en 1984 y que nadie sabe cuándo terminará. Fue concebido como el principal edificio de todo el conjunto y construido por los arquitectos Ictinus y Calícrates en apenas once años (447-438 a.C.). Se utilizaron 13,400 bloques de mármol y se hizo para reemplazar al dedicado a Atenea Parthenos (la Virgen), destruido por los persas poco antes de la batalla de Salamina (480 a.C.) y que a su vez fue construido para conmemorar la victoria antes estos en la batalla de Marathon del 490 a. C.

Si tenéis una buena guía como fue nuestro caso, sus explicaciones sobre cómo calcularon al milímetro la estructura del Partenón, cómo colocaron sus columnas de dos metros de diámetro, más de diez de altura y hasta 80 toneladas dándole un efecto visual de perspectiva, os dejará seguro tan boquiabiertos como me dejó a mí, ESPECTACULAR. A mi hija no tanto, la frase de «¿pero papá por qué estamos viendo esto si está todo roto?» me llegó al alma :):):)

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Dentro del Partenón había una gran sala donde se encontraba una colosal escultura de madera revestida de marfil y oro de 12 metros de altura de la diosa Atenea Parthenos, realizada por Fidias. Nos habla también nuestra guía del espectacular friso, del que hablaré más adelante. Aquí está la fachada este del edificio, la más deteriorada y que nada queda del tímpano y del frontón, una lástima.

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Para terminar nos habla de todas las visicitudes pasadas por el Partenón y que han ido deteriorando el edificio poco a poco. Entre los años 1208 y 1258, el interior del Partenón albergó una iglesia bizantina, en 1458 fue transformado en una mezquita, pero la fecha clave de su mayor destrucción fue en 1687, cuando las tropas venecianas lo bombardearon, ya que los turcos lo habían convertido en un polvorín. La explosión destruyó el techo, las paredes interiores y una parte de los muros exteriores.

Dejamos el Partenón, a la izquierda del cual, al norte de la Acrópolis, está el Erecteión, con su célebre tribuna sostenida por seis Cariátides, mujeres encarnadas en columnas y que son copias de las originales. Más adelante comentaré donde se encuentran estas.

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El Erecteion constituye una obra maestra del orden jónico. Fue construido entre los años 421 y 406 a. C. para reemplazar al antiguo templo de Atenea Polias que había sido destruido por los persas el 480 a. C. durante las Guerras Médicas.

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Una vez que dejamos este templo y tras haber saboreado todas las interesantes explicaciones de nuestra guía, tuvimos media hora libre en la que recorrimos todo el complejo tranquilamente. Vemos la zona del Agora y disfrutamos de las vistas.

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Y la fachada oeste con unas vistas no menos espectaculares.

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Y ya sobre las 12 de la mañana vamos bajando poco a poco y dejando atrás este magnífico lugar. He de decir que me encantó la Acrópolis, tiene una historia apasionante y ha superado todas mis expectativas, eso sí, como ya dije antes, en gran medida por la guía tan buena que llevamos.

Llegamos otra vez al parking donde nos subimos en el minibús que nos llevaría al otro «plato fuerte» de la visita, el Museo de la Acrópolis. Para aquellos que por ejemplo no llevéis niños y estáis dispuestos a ver uno de esos grandes museos de pasaros casi el día entero, sin duda recomiendo el Museo Arqueológico Nacional, uno de las referencias mundiales en el tema de la Arqueología. Nosotros decidimos ir al otro por ser mucho más pequeño, más moderno e interactivo con el objetivo de que no se le hiciera pesado a nuestra hija, es lo que tiene viajar con niños.

El Museo de la Acrópolis fue inaugurado hace relativamente poco tiempo, en 2009 y se nota, porque ya la entrada es de lo más moderno. Esperamos un poco de cola y accedemos a la recepción previo pago de sólamente 5 euros (un regalo creo yo con los precios que se ven por Europa). Dentro hay unas maquetas con la evolución de la Acrópolis y diversas pantallas donde nuestra hija se lo pasa pipa viéndolas. Dejamos la mochila en un servicio de consigna que permite dejarlas y luego recuperarlas (decir que váis en un grupo así no os cobrarán nada) y comenzamos la visita.

La planta a la que se accede primero muestra diferentes esculturas y piezas clásicas que pertenecieron a la Acrópolis, o bien diversos fragmentos de algunos edificios como los Propileos, el Templo de Atenea Niké y el Erecteion que nuestra guía nos va explicando y que las hace muy interesantes.

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Subimos a la última planta donde vemos, cual modelos de pasarela, unas de las estrellas del museo, las famosas Cariátides. Aquí se conservan cinco de las seis originales, la otra?… está en el British Museum de Londres ¿motivo?. Hago un inciso aquí para explicar uno de los hechos que más «ampollas» levanta entre los griegos, y es lo que consideran el expolio que protagonizó el inglés Lord Elgin a comienzos del siglo XIX cuando se apropió de diversas partes del Partenón y otros edificios. Comenzó llevándose pequeños trozos pero terminó animándose y se llevó nada menos que 17 barcos cargados. Todavía hoy este pillaje provoca indignación en los helenos y no dejan de pedir al país británico continuamente que devuelva todo aquello, a lo que estos, se niegan.

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La planta superior fue construida de un modo peculiar, ya que posee las mismas dimensiones que el Partenón y está desviada respecto al resto del edificio, de este modo, la planta está orientada directamente hacia la Acrópolis y los visitantes pueden contemplarla a través de los amplios ventanales del museo, un gran acierto a mi modo de ver.

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Aquí vemos a nuestra guía (que lamentablemente no recuerdo su nombre porque era muy raro, para nosotros claro) en medio de una de sus explicaciones, que hasta a nuestra hija le interesaba 🙂

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Quizás la parte más importante que se llevó el inglés Elgin, fue el magnífico friso del Partenón, que medía nada menos que 160 metros de largo y que rodeaba la parte superior de la cella del mismo. Es considerada, nos cuenta nuestra guía, una obra maestra de la escultura griega clásica y está realizado en bajorrelieve con mármol en estilo jónico, aunque en un edificio dórico. Representa probablemente la procesión de las Grandes Panateneas, que tenía lugar cada cuatro años en honor de la diosa Atenea. Fue esculpido aproximadamente entre los años 443 y 438 a. C. muy probablemente bajo la dirección de Fidias. Sobreviven unos 128 metros del friso original, alrededor del 94%. Sus fragmentos se encuentran dispersos en diversos museos, aproximadamente el 38% se encuentra en el Museo Británico, el 48% está en este y el último 14% se reparte entre otros museos.

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Se nota que este tema le duele especialmente a nuestro guía, como a tantos griegos, y nos cuenta, con algo de satisfacción, que este inglés que realmente se llamaba Thomas Bruce, tuvo que afrontar la maldición de Atenea, ya que este episodio de pillaje le conllevó diversas pérdidas, de su libertad (fue detenido por las tropas francesas de Napoleón), dinero, reputación, carrera, su mansión -confiscada por deudas-, incluso su mujer, puesto que al regresar de Francia encontró que estaba conviviendo con otro hombre y terminó sus días sólo y con problemas con el alcohol.

Y una vez terminada la visita a este interesante museo concluyó la excursión. Eran las 13:30h y nos ofrecieron dejarnos ahí o llevarnos a nuestro punto de recogida. Nosotros nos decantamos por esta última opción.

Bajamos la calle peatonal Ermou en busca de un lugar para comer (preferí improvisar que ir a un sitio fijo de los que podían recomendar en opiniones de internet). Junto a la iglesia bizantina Kapnikarea y nuestro hotel, decidimos entrar en uno que tenía buena pinta, con una buena terraza y el menú que venía fuera tenía un poco de todo, se llamaba Collage (www.collageathens.com). Comimos muy bien, no en grandes cantidades pero muy bien, mi mujer una ensalada, a la niña le hicieron un plato de spaghettis boloñesa y yo tuve mi primer contacto con el plato que más me apetecía comer, la moussaka. La atención fue exquisita y pagamos 44€, y ojo porque el IVA más alto en Grecia subió en 2016 hasta nada menos un 24%, sin duda consecuencias del rescate que había que pagar. Otro hecho curioso que no había visto nunca es que cuando pagas con tarjeta, y una vez metido el número secreto en el datáfono aparece una opción que te pregunta si quieres dejar propina y luego te da varias opciones de porcentajes del total de la cuenta, un sistema práctico a la par que ingenioso.

Desde allí nos fuimos al hotel a descansar un poco y sobre las 18h salimos a dar un paseo por la zona de Monastiraki. Tenía curiosidad por ver el tema de los precios, según las estadísticas Grecia lleva con inflación negativa debido a la crisis desde 2013, y en 2017 es el primer año que los precios comienzan a subir. La verdad es que no sé si por la culpa del IVA tan alto, los precios no los encontré especialmente bajos, aunque bien es verdad que no dejamos de movernos por lugares turísticos, diría que eran más bien normales.

Salimos del hotel y cogemos la calle Pandrossou en dirección oeste, hacia la plaza Monastiraki. Todas estas calles estrechas están llenas de tiendas con todo tipo de souvenirs, típicas de cualquier ciudad turística, pero se respiraba buen ambiente.

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Enseguida llegamos a la plaza Monastiraki y la Biblioteca de Adriano construida en el año 132 d.C. bajo las órdenes del emperador romano Adriano. Era un impresionante edificio rectangular creado para albergar la extensa colección de libros que poseía el emperador, además de funcionar como sala de lectura y centro de convenciones. Se puede visitar con una entrada combinada con la Acrópolis, Agoras, templo de Zeus, etc, pero nosotros preferimos seguir paseando por los alrededores.

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Toda esta zona cercana a la plaza de Monastiraki es muy animada, con mucho ambiente, contando además con que era sábado.

Subimos desde allí para coger la calle Adrianou, una de las principales (al final del día os mostraré toda la ruta como siempre en Google Maps). Por esta parte desaparecen las tiendas y comienza una zona de restaurantes que nos pareció muy agradable, pasando al lado del Agora y el magnífico Templo de Hefestión, uno de los templos más bellos y mejor conservados de la ciudad.

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Continuamos y nos topamos con una iglesia ortodoxa. Tenía mucha curiosidad por saber un poco más de esta rama del cristianismo, separada de la iglesia católica en el siglo XI, así que como estaba abierta, decidimos entrar a visitarla y la verdad es que resultó ser una de las experiencias del viaje. Estas iglesias se caracterizan por su decoración interior, con multitud de pinturas sobre paredes y techos.

La iglesia en cuestión resultó ser la iglesia ortodoxa del Apóstol Felipe, y en ella pasamos un buen rato viendo tanto a las personas que entraban y hacían su ceremonia de rezo, como los “ritos” del sacerdote y que lamentablemente no sabíamos el significado. En este vídeo podéis ver ambos rituales, muy curiosos y tan diferentes a los de la iglesia católica que estamos acostumbrados.

Seguimos callejeando y pasamos por algunas con tiendas a ambos lados que a mí me recordaban a los zocos de los países musulmanes, como la calle Ifestou. Acabamos de nuevo en la plaza Monastiraki, donde el ambiente era de lo más variopinto, con multitud de griegos y turistas mezclados. Es una plaza cosmopolita lleno de vida y donde puedes pasar un buen rato observando. Aquí vemos la mezquita Tzistarakis (que lamentablemente estaba cerrada cuando fuimos y no pudimos visitarla) y la Acrópolis al fondo.

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Y aquí la iglesia bizantina de Pantanassa, en el otro lado de la plaza.

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Seguimos ruta por la calle Mitropoleos en dirección al hotel. Esta estrecha calle está llena de restaurantes, con la típica imagen de los camareros invitando al turista a entrar. Tomamos algo a mitad de camino y como ya es la hora casi de cenar, nos ponemos a buscar un sitio. Por cambiar un poco cenamos un par de pizzas con bebidas, y pagamos 23€, para que veáis que no es caro, en un restaurante llamado Styl Cafe, muy cerca de la calle Ermou, pero hay muchos más. Desde ahí volvimos caminando al hotel que lo teníamos al lado.

Leeréis muchas recomendaciones de subir a las colinas de Licabetos o Filopappos para ver la puesta de sol o ver la ciudad de día o de noche.

El monte Licabeto (Lycabettus) se encuentra al noreste del centro. Podéis subir a pie si estáis bien de forma o más cómodos en funicular. La estación de este está entre las calles Aristippou y Ploutarchou.

También podéis subir a Filopappos, más cerca de la Acrópolis y más fácil llegar caminando desde esta. Se encuentra en el lado opuesto, al suroeste.

Para ayudaros aquí está la situación de los dos (a la derecha del mapa Licabeto, a la izquierda Filopappos), y en el centro la Acrópolis

Monte Licabetos y Filopappos

Nosotros no subimos a ninguna de los dos, estábamos algo cansados y teniendo esta vista desde la azotea de nuestro hotel, nos dió pereza, jeje. Además disponíamos de un bar donde tomar algo tranquilamente mientras disfrutábamos de las vistas de la Acrópolis iluminado, qué gran momento de tranquilidad!!

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Esta había sido la ruta aproximada de esa tarde, que nos llevó unas tres horas haciéndola tranquilamente comenzando y terminando en el Plaka hotel.

Ruta tarde día 2

Día 3. Barrio de Plaka. Plaza Síntagma.

Al día siguiente ya dejaríamos Atenas para ir a Mykonos, pero como el avión salía por la tarde, aprovechamos la mañana para pasear por el barrio de Plaka y ver el famoso cambio de guardia en la plaza Síntagma.

Tras desayunar y acordar con el hotel que nos guardarían las maletas hasta la hora de partir comenzamos a caminar hacia la calle Adrianou, eran sobre las 10 de la mañana. Avanzamos por esta calle principal hasta que llega un tramo en que se hace peatonal y que tiene una pequeña cuesta, aquí empiezan las tiendas de souvenirs. Esta zona está muy bien, y a medida que seguimos ascendiendo por la calle los comercios dejan de vender los típicos imanes, postales y figuritas, y se empiezan a ver cosas más interesantes de artesanía, joyería, etc, menos mal porque me cansé de ver esponjas y el mati (el ojo griego contra el mal de ojo). Magaly encuentra una tienda que le encanta y hace sus primeras compras.

Os aconsejo que os perdáis por estas callejuelas adoquinadas, las placitas que os iréis encontrando, son la esencia de este precioso barrio de Plaka, caminar hasta el monumento a Lisícrates. Nosotros llegamos a un cruce de calles y decidimos girar hacia la izquierda y coger la calle Kidathineon, otra de las principales del barrio y donde comenzamos a ver más restaurantes y tabernas con agradables terrazas en su exterior. La verdad es que esta zona me gustó más que el barrio Monastiraki, tanto por la atmósfera más agradable que se respiraba como por su arquitectura con multitud de casas neoclásicas del siglo XIX, qué pena no poderle dedicar más tiempo.

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Seguimos avanzando por esta calle y nos encontramos con una iglesia ortodoxa, el templo bizantino de la Metamorfosis Sotira, conocido como «Sotira tou Kottaki». Se construyó a principios del S.XI, posee una característica pared enladrillada y bóveda de tipo «ateniense». Estaban en plena oración, y hasta a Liria le gustó y se sentó para ver todos los rituales.

Desde aquí continuamos hasta encontrar la concurrida y llena de tráfico calle Filellinon que nos llevaría a la plaza Síntagma. Este es el recorrido que habíamos hecho esta mañana.

Ruta atenas día 3

Habíamos llevado el timing controlado porque queríamos llegar sobre las 11.45 a la plaza Síntagma para ver el famoso cambio de Guardia, y es que el domingo a esa hora celebran una versión extendida del que hacen cada hora en punto, amenizada por una banda musical. A pesar de que sabía que iba a estar lleno de gente y que para verlo habría que llegar antes para coger sitio, yo no estaba dispuesto así que llegamos ya con el desfile ya empezado. Lo vimos varias filas más atrás pero gracias a mis casi dos metros no lo ví mal, jeje. Primero desfila la banda de música, seguida de los llamados evzones, el cuerpo de élite de la Guardia Presidencial, que son los que custodian la tumba del Soldado Desconocido, un monumento dedicado a todos aquellos soldados que murieron en las numerosas guerras del pasado defendiendo a su país.

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De los evzones destaca sobre todo el traje tradicional griego que portan, con una falda blanca que según nos había contado nuestro guía el día anterior tiene hasta 400 pliegues que representan los años de presencia otomana en Grecia. Llevan también unos zapatos que pesan más de tres kilos y que son difíciles de definir, con grandes pompones negros y una placa metálica en la suela que hacen que suenen al andar. Toda la vestimenta se inspira en el uniforme que llevaban los rebeldes griegos en la Guerra de la Independencia contra la dominación de los turcos.

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El cambio de guardia en sí que realizan los evzones es como una especie de desfile en el que participan cinco soldados: dos que salen, dos que entran y uno que los dirige. Cuando termina el cambio, otros soldados sin esas vestimentas tradicionales se ocupan de atenderles si es necesario durante la hora entera en la que sólo pueden mover los párpados. Ojo si váis en verano porque el sol que cae es tremendo en la plaza, sin apenas sombra. Me puedo imaginar el calor que pasarán ellos con esas vestimentas.

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El día que vamos da la impresión de que hay alguna celebración extra, porque vemos que hay diversos homenajes con gente desfilando con banderas y haciendo ofrendas, no estoy seguro si eso también forma parte del propio desfile semanal. Nuestra hija, que se mete en todos los «saraos» , hasta se coló en alguna que otra foto…

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Después de esto tomamos algo en la plaza en un bar al lado de la fuente que hay (5€ el zumo natural) para calmar la sed del calor que hacía y sobre las 13.30 volvimos al hotel para recoger las maletas y que nos llamaran un taxi para ir al aeropuerto. Tengo que decir que el trato del hotel fue muy bueno, muy amables y simpáticos en todo momento.

Nuestro avión salía a las 16.40h así que fuimos un poco antes para comer allí, lo hicimos en el McDonald’s. Este vuelo por cierto nos había costado 168€ los tres, pudiendo facturar dos maletas (18€ vale cada una) con la compañía Olympic Air, filial de Aegean.

Llega el momento de embarcar y nos llevan en un autobús al avión en medio de la pista, pero una vez sentados nos dicen que hay un problema y nos llevan de vuelta a la terminal. Me olía a retraso de los «gordos» pero enseguida nos prepararon otro y además como compensación nos dieron un cupón con un vuelo interno gratis, buen detalle. Finalmente salimos sobre las 18h. El vuelo es muy breve, apenas de media hora, y es divertido porque permite ir viendo muchas de las islas que hay desde Atenas hasta la de Mykonos.

Llegamos al aeropuerto de destino, que como me gustan a mí, es de lo más pequeño y sencillo. Salen las maletas enseguida y salimos fuera donde nos está esperando el transporte del hotel, que por cierto es gratuito. Le pedimos perdón por el retraso pero dice que no hay problema, nos vino bien aquí la «pachorra» mediterránea.

Decir de la segunda isla más visita de Grecia tras Santorini que se encuentra en el centro del archipiélago de las Cícladas, es árida, está rodeada de apreciadas playas y destaca por la belleza de su capital, Chora. También es famosa por su vida nocturna, compitiendo con Ibiza por su hegemonía en el Mediterráneo.

Cuando decidí que iríamos a visitar las playas griegas sin duda pensé en Mykonos y si tengo que decir un consejo, sólo uno, es que si podéis, no vengáis en temporada alta.

Llegamos al lugar que nos acogería estos cuatros días, el Argo Hotel (argo-mykonos.gr), un precioso alojamiento de típica construcción blanca a pocos metros de la playa, muy tranquilo e ideal porque está bien situado, tiene una bonita playa cerca y es ideal para ir con niños con su piscina y un jacuzzi donde nuestra hija se lo pasó bomba. Esta es su situación con la distancia a la capital.

Argo hotel

Pagamos unos 100€ por cada una de las cuatro noches que estuvimos en Mykonos y quedamos más que satisfechos, sin duda lo recomiendo, como en su día me lo recomendó mi amiga Sheila, no sólo me gusta dar consejos sino también recibirlos, y les suelo hacer mucho caso.

Hicimos el checkin de nuevo con una simpática recepcionista y nos llevaron a la habitación con unas magníficas vistas, qué ganas de disfrutar de la isla pensábamos…

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Nos instalamos y bajamos a ver la playa antes de que anocheciera. El pequeño paseo marítimo estaba lleno de restaurantes muy bien montados, algunos tipos chill out y todos con el típico «gancho» en la puerta para invitarte a entrar. Nos sentamos junto a la playa y estuvimos ahí un buen rato viendo cómo se escondía el sol, un momento de tranquilidad de lo más agradable.

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Eran ya más de las 9 de la noche así que decidimos ir a cenar y lo hicimos en el que más gente vimos, en uno llamado Avlitouthodori, que además tenía descuento alojándonos en nuestro hotel. Disponía de una extensa carta, claramente dedicada al turista, lo que nos hizo no arriesgar e inclinarnos esta vez por platos bien conocidos.

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Pagamos 40€ con el descuento por tres platos y bebidas y la atención fue muy buena. Volvimos al hotel, hacía viento y algo de fresco, vimos que se avecinaba una tormenta.

Día 4. Playa Platis Gialos. Chora.

La mañana de nuestro primer día en Mykonos nos regaló una vista tan fantástica como esta desde la cama, y eso que había caído una espectacular tormenta de madrugada. Decir que el tiempo en el mes de mayo como luego nos dirían es muy cambiante en esta isla, y sobre todo es una zona muy azotada por el viento. A nosotros afortunadamente no nos molestó apenas.

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Nos preparamos y bajamos dispuestos a disfrutar de otro a priori atractivo del hotel, su magnífico desayuno incluído, y he de decir que las opiniones no se quedaban cortas. Tanto el lugar como toda la variedad que había hicieron que esta comida, ya de por sí una de los momentos que más disfrutamos en los viajes, sobre todo mi mujer, fuera fantástica.

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Y aquí hago mi particular y soberano homenaje a algo que me encantó, que me maravilló y que tantas ganas tenía de probar, el YOGUR GRIEGO, madre mía, qué rico, nada que ver con los que venden en España pretendiendo imitarlos. Lo de la mermelada ya fue invento mío, y uno como este de la foto me comí todos los días que duró el viaje.

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El lugar y las vistas desde las mesas en las que teníamos el desayuno tampoco estaban nada mal, así que en resumen, un diez.

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Liria se moría ya por meterse en la piscina y como ya era difícil decirle que no, dejamos que se bañara y yo bajé a la playa para ver cómo estaba en cuanto a viento y también si le había afectado la tormenta de la noche anterior.

Lo que ví, me dejó boquiabierto, y fueron esas aguas cristalinas que no recordaba haber visto antes. Quizás se podrían parecer a las del Caribe, pero estas con la arena más blanca que la que tenía ante mis ojos.

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Todavía soy impresionable y eso me gusta, en este momento dije, guau!! qué alegría haber venido y encontrarme con esto. Eran sobre las 12 de la mañana y apenas había gente. Me subí a una colina para intentar cogerla entera con la cámara.

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Madre mía! pensaba yo, y esta es una playa que apenas aparece en las guías, ¿cómo serán las demás?? Como véis, el entorno de la playa no dice mucho, montes «pelados» de vegetación y con bastantes construcciones, lo verdaderamente bonito y característico de estas playas para mí estaba en el agua.

Corrí subiendo a avisar a Magaly para ir cuanto antes a la playa y disfrutar de ella, no hacía apenas viento, y allí estuvimos disfrutando con nuestra hija que lo pasó en grande con la arena. Nos hizo una mañana espectacular. Cogimos hamaca y sombrilla por las que pagamos trece euros.

Sobre las dos y media nuestros estómagos ya rugían así que decidimos cambiar de lugar para comer y elegimos otro a pie de playa sobre todo porque tenía un chaval super simpático en la puerta ya que todos tienen parecidos menús, comida griega pero también mucha italiana. La verdad es fue una elección fantástica y nos atendieron fenomenal, eso es tener trato al cliente. Se llamaba Yialo Yialo (www.yialo-yialo.com). Yo de nuevo me decidí por el plato griego que me encanta, la moussaka, Magaly una ensalada y Liria un plato de pasta (nos movimos entre pollo y pasta casi todos los días para ella). La moussaka estaba absolutamente espectacular, mirar qué pinta.

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Por los tres platos, bebidas y postres pagamos 57€ con propina, con el mismo método de marcarla en el datáfono al pagar.

A continuación subimos al hotel un poco a la piscina, donde Liria lo seguía pasando bomba, lástima que no podía hablar en español con casi nadie y es que la ausencia de españoles nos seguía sorprendiendo. Uno de los camaremos del restaurante nos dijo que venían bastantes en los cruceros pero así como nosotros, muy pocos, y también que habíamos ido en buenas fechas, porque desde junio hasta octubre, no habrá una tumbona libre en la playa.

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Desde España y para no complicarme ya que las diferencias de precio no eran muchas pedí al hotel que contactara con una agencia para reservarnos un coche de alquiler para tres días. La empresa fue MOTOTRUST, pero hay mil agencias en la isla. Como suele pasar en estos sitios turísticos hay mucho alquiler de coches pero más todavía de motos y quads, que a veces da miedo cómo los llevan algunos turistas que seguro no han cogido uno de los dos transportes en su vida. Si no queréis alquilar, también hay un servicio de autobuses que llega a casi todos los lugares.

A las cinco de la tarde llegó una persona de la empresa que me llevó a la oficina que estaba muy cerca para coger el coche. Era un Fiat Punto bastante viejo, que con silla para la niña y un seguro adicional de daños al coche nos costó 40€ al día. Si el coche hubiera sido más nuevo, la recomendaría porque el trato fue de nuevo muy bueno.

Volví al hotel, nos duchamos y bajamos dispuestos a ir la que para mí es la gran atracción de la isla, la fantástica capital llamada por los griegos Chora u Hora. Llegamos muy rápido, en Mykonos las distancias son bastante cortas y se llega rápido a cualquier lado, eso sí, hay mucho tráfico, no me quiero imaginar en temporada alta. El tamaño de la isla es de unos 90 kilómetros cuadrados, una sexta parte aproximadamente que la isla de Ibiza. Por el camino destacan las coquetas y bonitas iglesias y ermitas que están repartidas por toda la isla.

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Aparcamos en un parking grande que hay al norte de la ciudad y que os lo recomiendo porque si no os resultará complicado dejar el coche. Luego ya comenzamos a bajar hacia el sur para sumergirnos en el centro de la ciudad. Esta es la ruta aproximada que haríamos pero lo mejor es que os perdáis por sus maravillosas calles encaladas.

Ruta día 1 Mykonos town

En el puerto ya vimos algún que otro yate interesante…

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Cruzamos una pequeña playa y enseguida comenzamos a callejear. De nuevo os animo a que una vez que entréis en el casco urbano vayáis sin un rumbo fijo, no es tan grande para perderos, tranquilos. Deberéis tener en cuenta que tenéis que ir dirigiendoos hacia el sur y hacia el oeste, es decir, hacia la costa. Podréis enseguida daros cuenta de la belleza y magia del laberinto que forman sus estrechas callejuelas de pintorescas casitas de dos plantas, de blancura deslumbrante, con balcones adornados por flores multicolores y puertas, ventanas y escaleras pintadas de distintos colores, predominando el azul y sus pequeñas iglesias de cúpulas azules y rojas. Es una auténtica pasada, de verdad que es lo que más me gustó de la isla, por encima incluso de las playas.

Regresamos al norte al llamado «Viejo Puerto», caminando junto a la bonita iglesia cristiana de cúpula azul Agios Nikolaos. Desde este puerto parten continuamente barcos que llevan a todos los rincones de la costa de la isla, así como a la isla sagrada de Delos y a otras islas. La de Delos es una excursión muy popular entre los visitantes pero nosotros sobre todo por la niña preferimos quedarnos y dedicarle todo el tiempo a Mykonos.

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Empezamos a bordear la costa y comenzamos a disfrutar de unas magníficas vistas. Coincidió que ese día, como tantos otros supongo, había un enorme crucero que destacaba sobre el horizonte y hacía más original y diferente la caída del sol.

Pasamos al lado de una de las iglesias más fotografiadas de la isla, Paraportiani, y no es para menos, porque tanto su originalidad como sobre todo el lugar en el que está emplazada, con el mar al fondo, hace que te enganche desde el primer momento.

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Enseguida y bordeando la costa llegamos a lo que llaman la «pequeña Venecia o Little Venice». Es el barrio más pintoresco del pueblo, con coloridas casas de dos y tres pisos asomadas sobre el mar y bonitos balcones de madera. La mayoría de estas casas alojan tabernas, terrazas y bares de copas, y os podéis imaginar cómo se ponen cuando se acerca la puesta de sol.

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En esta zona destacan en una situación elevada los famosos molinos, cuya figura recortada en el horizonte representa una de las imágenes inconfundibles de Mykonos. Antiguamente había quince molinos pero ya sólo quedan cinco y uno vimos que se podía visitar incluso por dentro. El apodo de Mykonos de la «isla de los vientos» no fue desaprovechado siglos atrás para utilizar la energía eólica para moler maíz y otros cereales.

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Si no os queréis «dejaros un riñón» cenando o tomando algo en la zona de la «pequeña Venecia» para ver el atardecer, podéis seguir caminando y justo donde acaban las mesas y enfrente de una pequeña playa de piedras, podéis verlo perfectamente. Eso es lo que hicimos nosotros y disfrutamos de él muy bien, con gente alrededor, pero no estuvimos incómodos ya que el lugar no es pequeño y está abierto. Las vistas, con el barco en medio que le daba un toque diferente, a mí me parecieron grandiosas.

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Durante toda la tarde hacía algo de viento, pero a medida que se iba yendo el sol y en esta zona, el aire comenzó a hacerse algo incómodo y hasta hacía un poco de frío, así que ya que también la niña estaba bastante cansada decidimos regresar al hotel.

Día 5. Playa Panormos. Ano Mera. Chora.

Nos levantamos sobre las ocho después de dormir estupendamente y bajamos a disfrutar de nuevo del fantástico desayuno. Para esta mañana habíamos pensado descubrir los rincones y playas de la isla. Había leído que las más «salvajes» y menos visitadas estaban en el norte pero que también tenían un visitante a veces incómodo, el viento. Dado que vimos que ese día amaneció muy bueno y poco ventoso, decidimos probar y visitar dos de las menos visitadas, las de Panormos y Agios Sostis, en la parte septentrional de la isla.

Este mapa que cogí en el hotel me ayudó mucho, ya que tiene las playas y lugares más importantes de la isla y además muy clarito.

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Dado que Mykonos es relativamente pequeña y llana, en apenas 20 minutos estábamos en la primera de ellas, Panormos. Aquí hago un inciso para deciros que para guiarnos por la isla utilizamos una solución fácil y sencilla, Google Maps. Hacía tiempo que no alquilaba un coche en mis viajes, y no la había utilizado antes pero es fantástica. Te descargas el mapa de la isla cuando tengas acceso a wifi o en tu lugar de origen y lo guardas. Luego cuando estés en el lugar elegido, vas a la opción de «mapas sin conexión» de la página y lo abres, y él te guiará, con la ventaja importante, de que no necesitas conexión a Internet y por tanto no os consumirá datos. Si no lo conocíais, espero que os pueda servir, a nosotros nos fue de maravilla.

Como decía, Panormos una de las playas más solitarias, por lo que, si buscáis tranquilidad y reposo, esta es una de las mejores opciones.

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Ojo porque tiene un aparcamiento grande pero es de un restaurante que está junto a la playa así que deberéis buscar otro lugar para aparcar si no váis a consumir algo en el mismo, y la verdad que sitio, no hay mucho más.

La playa al comienzo la vimos y no nos pareció nada del otro mundo, pero a medida que pasaba el tiempo nos fuimos encontrando más y más cómodos y nos fue gustando más. Nos quedamos en esta primera parte según se accede a la misma y aquí estuvimos disfrutando de un día estupendo de sol, sin apenas viento y bañándonos en su agua cristalina, que aunque un poco fresca, la probamos, sobre todo Magaly que siempre es más valiente que yo.

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Dimos un paseo hasta el otro extremo, que también tenía unas aguas magníficas aunque esta parte es más ventosa. Vino algo de gente pero apenas estaríamos unas veinte personas, tranquilidad absoluta y momentos de disfrute máximo. Nos gustó tanto que decidimos pasar toda la mañana aquí y no ir a ver más.

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Ya sobre la una y media decidimos recoger para ir pensando en comer pero antes de volver por donde vinimos, y en una de estas casualidades que nos dan los viajes, pensé en seguir la carretera para ver al menos desde lejos, la otra playa que tenía apuntada, Agios Sostis, y cuál es mi sorpresa, que justo cuando subo la colina que me llevaría a esa playa, nos encontramos ante nuestros ojos una imagen maravillosa. Una preciosa iglesia de blanco impoluto y azul, que con el fondo de la playa, el mar y el cielo, hacía una estampa que fue para mí la IMAGEN de todo el viaje, por eso lo elegí como portada de esta entrada. Aquí está, ¿no créeis que es maravillosa??

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Aquí está de cerca, preciosa, parece recién encalada y todo. Leí que en la isla hay más de mil iglesias!! pero para mí esta… es la top 1.

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Volvimos al coche para ya ir a comer. Había leído que una muy buena opción es ir al pueblo de Ano Mera, en el centro de la isla. Es la segunda población más grande después obviamente de la capital y por cierto la única sin costa y a la que llegamos otra vez enseguida. Esta es la ruta que habíamos hecho esa mañana.

Ruta a Panormos

Había leído también (es lo que tiene informarse) que debía ir a la plaza del pueblo y probar en una de las tabernas que hay, que además de buena comida estaba muy bien de precio, y de nuevo, qué gran recomendación!!. Nos decidimos por una llamada Giorgios & Marina. Nos atendieron de maravilla y comimos, buff, qué decir, había una extensa carta, con mucha comida local y no tanto turística. Ya para empezar pedimos pan y nos trajeron unas fantásticas tostadas con aceite de oliva, qué gran idea. Yo pedí de nuevo moussaka, que estaba buena aunque no superó la del día anterior, la niña un escalope de pollo y Magaly unas albóndigas que cuando llegaron nos hicieron pensar lo peor, porque eran negras!!!, pero nada que ver, estaban buenísimas. Nos atendieron de maravilla, hablamos de todo, de fútbol, de la vida en la isla, etc.

Pagamos 35€ sólamente por los tres platos, postres, bebidas y una infusión, fantástica calidad-precio. Es el lugar que más recomiendo para comer de todos los que estuve en la isla, así que, no os lo perdáis!!

Había leído también que en el pueblo estaba el monasterio de Panagia Tourliani así que después de comer y ya que lo teníamos al lado decidimos visitarlo (abría a las 15.30h.).

Entramos pagando un euro y una mujer mayor nos explicó en un inglés que a duras penas pude entender un poco de su historia. Fue fundado en el año 1542 por dos monjes y restaurado a mediados del siglo XVIII. En el patio hay una gran torre de mármol y en el interior del edificio destaca un impresionante retablo de madera del año 1775 que fue realizado por artistas italianos según nos contó la señora. Pensaba que sería más grande por dentro y por eso como que me decepcionó un poco, pero es verdad que por dentro está bien y la visita apenas os llevará tiempo.

Por el camino seguimos viendo más y más pequeñas iglesias, muchas de ellas privadas claro, porque están cercadas. Los griegos por lo que nos contaron son muy religiosos, muy espirituales y estas iglesias han sido muy importantes para ellos a lo largo de los años.

Regresamos al hotel a bañarnos un poco en la piscina y descansar y ya sobre las seis cogimos el coche de nuevo para ir a la capital, para mí no hay un plan mejor, salvo irte de fiesta a las playas Paradise y Superparadise… Aparcamos donde el día anterior y caminamos hacia el centro de la ciudad. Este día habíamos pensado ver el atardecer en otro de los lugares donde se suele poner la gente, y a mí fue el que más me gustó, y es junto a los molinos de viento.

Nos adentramos en la ciudad y de nuevo nos perdimos por sus callejuelas, yendo sin rumbo fijo, descubriendo nuevos rincones, de tiendas espectaculares en el que el blanco predomina por encima de todo.

Hay tiendas de todo tipo, incluidas las de las marcas más exclusivas.

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Cuando ya se acercó la hora de la puesta de sol nos dirigimos hacia los molinos.

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Su imagen con el atardecer al fondo, me pareció de las mejores estampas del viaje.

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Un buen lugar para ver el atardecer si coincide que no esté ocupado es justo debajo del primer molino, el más alejado del mar, en un banco de esos camuflados con la pared de la fachada de una tienda de souvenirs llamada Mytho. Desde aquí se tiene una preciosa vista de toda la zona de Little Venice.

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Pero sobre todo de un GRANDIOSO ATARDECER!!!

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Deciros que si no encontráis ese sitio, lo podéis ver en cualquier otro lugar de la explanada que hay junto a los molinos. Para mí fue el mejor lugar para disfrutar de él, el más tranquilo y más amplio.

Antes de que anocheciera del todo y sorprendidos por la cantidad de norteamericanos que veíamos por todos lados buscamos un restaurante italiano con buenas críticas y fuimos a uno llamado D’Angelo, bastante cerca de los molinos. Comimos pizza y pasta, y pagamos 45€ con propina. Lo que más sube el precio suelen ser las bebidas y en esta ocasión el increíble precio del café, 3.2€, ¿lo habrían traído desde Colombia en lancha?.

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Una vez que terminamos regresamos al puerto disfrutando también de las calles por la noche, que desde luego también tienen su encanto. De nuevo soplaba el viento así que si váis en mayo no olvidéis llevar una chaqueta. En Mykonos el viento, el llamado meltemi, sopla sin cesar durante 200 ó 300 días al año, y menos mal porque si no se haría difícil soportar el calor en los meses que más aprieta.

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Pasamos por el puerto donde nuestra niña se quedaba boquiabierta viendo tanta luz en los yates.

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Día 6. Playas de Mykonos. Chora.

Nos levantamos sobre las 8 y después de desayunar Magaly y Liria se quedan en la piscina y yo decido coger el coche y recorrer la isla para descubrir otras playas que no había tenido oportunidad de ver. Dado que habíamos estado en el norte el día anterior, decidí visitar las del sur, las más concurridas. por ello puse de nuevo el navegador del Google Maps del móvil a tope de batería.

Mi primer destino, la playa Paradise, una de las dos donde se concentra la marcha nocturna de la isla, lo pongo en el GPS y me lleva por el camino más corto, pero madre mía, que carretera, peor que la de cualquier pueblo de nuestro país, además con unas cuestas, que en algunos momentos temé por la integridad del embrague si llega a venir uno de frente.

Es mejor seguir la ruta que pongo más abajo en el mapa para llegar a esta playa, accediendo a ella desde el sur del aeropuerto. La carretera que llega hasta la misma es malísima, estrecha, empinada, no me quiero imaginar lo que puede ser de noche, bajando y subiendo motos, coches y quads y seguro que alguno con una copita de más, super peligroso.

Llego a un parking donde dejo el coche. Al ser tan pronto obviamente no hay casi nadie. Recorro el complejo Paradise Beach Club y el Tropicana, justo al lado. Al fondo veo el también famoso Club Cavo Paradiso. Aquí se concentra buena parte de la fiesta de Mykonos, junto a su vecina Super Paradise y la capital. Me acerco a la playa que a estas horas no está llena de tumbonas. Es pequeña pero muy bonita, el agua como siempre cristalina y la arena fina y blanca. Me gustó mucho aunque como siempre tendrá el hándicap de la masificación a ciertas horas.

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Continúo hacia el oeste en búsqueda de la otra playa de la «movida» de la isla, Super Paradise, esta por lo que dicen donde predomina más el ambiente gay. A esta no bajo hasta abajo del todo, la veo desde arriba, parece más pequeña que su antecesora pero tiene también buena pinta. En estas playas la fiesta está presente durante casi todo el día y me imagino como se debe poner esto de junio a septiembre con lo pequeña que la veo desde la distancia.

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Para ir hasta la siguiente playa más importante del sur, tuve que dar un gran rodeo desde la anterior, me ví obligado a subir al norte y bordear el aeropuerto por arriba. Decir a su favor, que la carretera es ancha y correcta. La que baja hasta mi siguiente parada es muy buena, amplia, nada que ver con las anteriores. Después de una bajada tendida llego a mi destino Elia beach. Esta me encanta nada más verla, tiene un parking enorme y la playa es magnífica, larga. Esta sin duda será la MEJOR en mi opinión de todas las que visité en la isla, que fueron diez.

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Casi al final de la parte oeste de la playa hay una pequeña franja rocosa que deja un bonito trozo de arenal aunque lleno de hamacas. La playa me parece magnífica repito, la más amplia y cómoda que me encontré en la isla.

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Vuelvo al coche y voy a visitar mi última playa en el sur, Kalo Livadi. Esta también tiene un buen acceso, buen parking, aunque a diferencia de la anterior tiene muy pocas tumbonas, es más corta que Elia pero ancha, no está mal, de arena fina y con un buen tamaño.

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Esta toma es desde el otro lado que la verdad que la hace lucir más. Una buena playa, la segunda mejor del día quizás.

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Hay más playas como Kalafati, Agrari, pero decido que ya está bien por las playas del Sur. Finalmente decido ir a visitar la más aislada, Fokos, al norte de la isla. Tardo unos veinte minutos en llegar. La última parte del camino hasta la playa discurre junto a una pequeña presa de agua y los últimos dos o tres kilómetros dejan de ser asfaltados y se llega por una pista de tierra.

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Hay un pequeño bar al lado de donde hay que dejar el coche. La playa efectivamente es salvaje, muy pequeña y con los montes a los lados sin apenas vegetación. La playa tiene arena pero es más de piedra. Sinceramente no me pareció nada del otro mundo, le salva algo quizás la claridad del agua pero no es una playa que creo merezca la pena llegar hasta aquí, es mi opinión.

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Desde aquí ya regresé al hotel, que aunque está casi en el otro extremo de la isla, tardé sólo una media hora, esto da una idea del tamaño tan accesible de la isla. Por el camino pude ver el paisaje típico de Mykonos, siempre muy árido, salpicado con el blanco de las viviendas y las numerosas iglesias.

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Si me preguntan si vi alguna casa espectacular o una zona de viviendas más de lujo, la verdad es que no lo ví por ningún lado. Las casas más grandes que pude ver son como esta, ¿donde se meterán los adinerados? quizás sólo se acerquen con sus yates y estén de paso.

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Esta es la ruta completa que había hecho esta mañana, de oeste a este, para regresar después.

Ruta visitando playas

Dejé el coche en el parking del hotel que es gratuito y nos acercamos a la playa de al lado. El día era estupendo, hacía calor y pasamos un par de horas fantásticas. Comimos por segunda vez en el restaurante Yialo Yialo junto a la playa. Los camareros son atentísimos, sobre todo un chaval con el que charlamos un poco y que tenía una labia espectacular.

Tras la comida la niña y Magaly se fueron a dar un chapuzón a la piscina y yo sobre las 5 de la tarde tenía que entregar el coche donde lo recogí. Como tenía que entregarlo con el depósito lleno, busqué una gasolinera cercana y por apenas 15€ lo llené, aunque atención porque el precio de la misma en la isla estaba altísimo, ví hasta a 1.68€ la gasolina y 1.36€ el diesel!!!. Hay que recordar que debido a los continuos rescates del país, los impuestos que soportan los carburantes son un medio muy eficaz para recaudar dinero por parte del estado, de ahí que sus precios están entre los más altos de Europa junto con otros tradicionales países como Dinamarca, Países Bajos o Italia.

Tras dejar el coche, un empleado de la agencia me bajó hasta el hotel y me sumé a la diversión de las chicas en la piscina.

Otra de las ventajas del Argo hotel es que tiene justo a él, una parada de un autobús que te lleva a Chora, así que esa tarde ya sin el coche, iríamos y vendríamos en ese medio de transporte. Aunque tener en cuenta que mucha gente hace lo mismo y la parada estaba llena, tanto es así que hubo mucha gente que tuvo que ir de pie.

El autobús te deja en la zona sur de Mykonos, llamada la Fabrika, pero que se encuentra sólo a apenas 5 minutos caminando de la zona de los molinos.

Estación buses Mykonos

Esta última tarde-noche que pasaríamos en la isla estuvimos callejeando por la parte sur de la capital, la que menos conocíamos, le compramos un vestido de griega a nuestra hija que junto a su diadema de laurel, se iba quedando con todos los empleados de las tiendas, de nuevo demostrando el carácter afable y cariñoso de los griegos.

Ibamos por una calle cuando de repente apareció este pelícano acompañado de una chica, supongo que para protegerlo. Luego nos contaron la historia de Petros, que fue un símbolo de Mykonos durante 29 años. En 1954 apareció por la isla y misteriosamente se estableció aquí, renunciando a sus hábitos migratorios. Era fácil encontrarlo en cualquiera de las calles o plazuelas porque circulaba por el pueblo libremente. Su muerte fue tan sentida en la isla que fue reemplazado por otro pelícano, este.

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De nuevo fuimos a la zona de los molinos a ver el atardecer, de nuevo fantástico.

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Cenamos en el restaurante Fato a Mano, este el más caro de todos (sobre todo las bebidas, una cerveza Coronita 6€) pero de nuevo el trato fue exquisito. Yo esta vez me decidí por un plato de varias carnes que me gustó mucho. Pagamos finalmente con propina 61€.

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Ya sobre las 11 de la noche cogimos el bus de vuelta que nos dejaría en el hotel, al día siguiente lamentablemente teníamos que dejar la isla.

Si tuviera que dar una impresión general y siempre muy personal de Mykonos diría que no se caracteriza por su belleza en sí, ya que es bastante árida, seca y sin apenas vegetación. Sus playas, yo que conozco bastantes, no diría que me enamoraran, por culpa del entorno que tienen, pero lo que destaca son sin duda sus aguas cristalinas y la limpieza de su arena blanca, libre de algas por ejemplo. Luego lo que sí me encantó de verdad fue su capital, Chora, así como las pequeñas iglesias de color blanco y cúpulas azules y rojas que había por todos lados y a veces en los lugares más imprevistos. Desde luego que recomiendo una visita a la isla como parte de la visita a este fantástico país que nos encontramos.

Día 7. Santorini. Oia.

Nos levantamos a las 8 y desayunamos un poco rápido porque a las 9 nos esperaba el servicio de transporte del hotel para llevarnos al «Puerto Nuevo» de Chora. A las 9.50 h. salía nuestro ferry hacia Santorini. Para evitar problemas había comprado ya desde España los billetes por internet. Para que no se nos hiciera largo el trayecto reservé en el ferry más rápido de todos los que ofrece la compañía Seajets, de nombre Champion Jet1, y pagué 167€ por los tres. Una vez en el puerto simplemente nos acercamos a una especie de quiosco o caseta para recoger los billetes presentando la reserva impresa.

Habíamos llegado pronto, y fuimos viendo como venía más y más gente para coger el mismo ferry. Llegó la hora y por ahí no aparecía barco alguno. Yo que no tengo mucha paciencia con este tipo de cosas ya me empecé a cabrear. Finalmente llegó el ferry con 40 minutos de retraso. No me quiero imaginar si eso sucede en verano o en una hora donde haga calor, porque la espera es al aire libre y el sol cayendo a plomo puede ser tremendo.

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Dejamos las maletas en la parte de abajo donde también suben coches y otros vehículos y subimos a la parte superior. Por dentro el ferry parece un avión, es muy grande y cómodo, con un bar donde podéis comprar algo para comer y beber y una zona tipo primera clase.

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Por supuesto tienes la oportunidad de salir al exterior aunque corre un mucho viento porque el ferry obviamente va a toda velocidad.

Poco antes de mitad de camino, el barco hizo una parada para recoger y dejar viajeros en Naxos, la isla más grande y fértil de las Cycladas. Desde el barco pudimos ver el puerto y el castillo veneciano de su capital, Jora o Khora. Esta isla es otra buena opción de visita, sin duda lejos de la aglomeración que tienen Mykonos y Santorini y según me dijeron goza de bonitas y largas playas y unos restos arqueológicos bien conservados, como el templo dedicado a la diosa Dimitra, que data del 530 a.C. Quizás es una buena opción para otra ocasión…

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Sobre las 11:15 nos aproximamos ya a la isla de Santorini. Es impresionante verla desde el agua con sus acantilados, de un color entre marrón y rojizo, y las casas blancas en lo alto de la caldera volcánica, es como si en la isla hubiera dos plantas, una al nivel del mar y otra sobre el acantilado, asomada a la caldera. El terreno no es parte de la corteza terrestre, sino que está compuesto de roca lávica. La isla tiene unos 96 km2, algo más grande que Mykonos, pero al ser más alargada, las distancias son mayores, además tiene mayores desniveles que aquella. Tiene una población oficial de sólo unos 15000 habitantes (2016), pero la visitan al año más de dos millones de personas (casi el 10% del total del país), no en vano es una de las islas más visitadas del mundo y destino principal de los cruceros, que desembarcan aproximadamente a la mitad de esos visitantes.

En Santorini hay, para empezar, un malentendido lingüístico, ya que los griegos la llaman Thira o Thera, mientras que para el resto se ha conservado el nombre de Santorini que le pusieron los venecianos, dominadores de la isla entre 1204 y 1579 y que proviene de la santa protectora de la isla, Santa Irene de Salónica.

En el mismo puerto, y como había ya reservado desde España, teníamos una agencia de la compañía Spiridakos (www.spiridakos.gr) para coger nada más llevar el coche de alquiler, 123€ pagaríamos por los tres días con seguro a todo riesgo. Nos dieron un Toyota Yaris, este bastante más nuevo que el que nos dieron en Mykonos. Pusimos el GPS de Google Maps para ir al hotel y comenzamos a subir la larga y sinuosa cuesta que hay para llegar a la zona alta. Había muchísimo tráfico, como que tardamos más de 45 minutos en llegar. Esta es la ruta desde el puerto donde llegó el ferry y nuestro alojamiento.

Mapa puerto a hotel Santorini

El hotel que había reservado después de mucho dar vueltas y haber reservado y anulado otros dos antes en Booking.com fue el Aghios Artemios Traditional Houses. Nos costó 372€ las tres noches, con desayuno incluído.

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Más que en un hotel como tradicionalmente lo conocemos, nos alojamos en pequeñas viviendas excavadas en la ladera de un monte, que además de esta singularidad, si le sumas que todo estaba encaladado de un blanco impoluto y todo decorado con plantas y flores, hacían del lugar un sitio fantástico. Además tenía una iglesia dentro, una auténtica preciosidad, y esto no es raro, ya que en toda la isla hay más de 600 iglesias y capillas!!!, la mayoría de religión ortodoxa y caracterizadas por la clásica construcción bizantina con la cúpula azul y las paredes blancas.

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Para el tema del alojamiento si os decidís por un hotel, tenéis dos opciones básicamente. Podéis coger uno con «vistas a la caldera», es decir con las magníficas vistas al volcán y que puedes coger en Oia o Fira por ejemplo, sus pueblos más importantes, pero que tendrás que pagar sólo por esas vistas mínimo 250€ la noche, y como yo no estaba dispuesto, pues busqué otro hotel que no tuviera vistas pero que fuera cómodo, y creerme que el que cogimos sí que lo fue. Eso sí, es muy tranquilo y para el que se necesita un coche para ir a cualquier sitio ya que está en medio del campo y sin localidades cercanas. Las habitaciones son cuevas excavadas en la ladera y cuando nos enseñaron la nuestra nos quedamos con la boca abierta porque nos encantó, además tenía una pequeña cocina por si necesitábamos cocinar algo. Todo blanco y azul y con todo lujo de detalles, una cama grande de matrimonio y otra pequeña para Liria, que estaba encantada.

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Salimos fuera y fuimos a ver la zona de la piscina, magnífica y con vistas al mar. Además con wifi que funcionaba muy bien, cosa que no sucedía en las habitaciones, complicado en una cueva.

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Liria tenía tantas ganas de bañarse que nos dimos un baño nada más instalarnos.

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Sobre las 6 de la tarde decidimos ir a una de las dos principales poblaciones de la isla, la más famosa y fotografiada, Oia, situada al norte y a apenas diez kilómetros de nuestro alojamiento. Por la carretera a la que llegamos al pueblo parece que es el mejor sitio para aparcar el coche, vimos un descampado y ahí lo dejamos sin tener que pagar. Caminamos apenas unos cien metros pasando junto a la estación de autobuses y llegamos a la calle principal de Oia, Nikolaou Nomikou, aquella que recorre todo el acantilado y que parece que es la única calle de la localidad. Es inevitable intentar ya asomarse a ver la famosa vista, pero ohh, veréis que los miradores «gratuitos» son muy escasos, ya que está estratégicamente, bueno más bien, comercialmente hecho para que de las vistas disfruten sobre todos los hoteles y restaurantes, repartidos a lo largo del acantilado y ocupando las antiguas casas de marineros.

Comenzamos nuestro paseo hacia el oeste, dirigiéndonos hacia los lugares más famosos para ver el atardecer. Yo temía este camino y las aglomeraciones, y enseguida se cumplen mis temores, las calles se estrechan y empiezan a agobiar, esta zona no me gusta, no me quiero imaginar en temporada alta.

Afortunadamente llegamos en poco tiempo al fin de la calle, y la vista desde luego, nos quita el hipo, sobre todo porque es la primera. Ahí estábamos, delante de la imagen que tantas veces había visto, con los molinos y al fondo el horizonte donde cada día se dibuja una puesta de sol, dicen la más bonita del mundo, esto como siempre, para gustos, los colores, ya os diré mi opinión.

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Quedaba todavía algo más de una hora para la puesta de sol así que bajamos hacia un lugar mítico y famosísimo para ver el atardecer, pero sólo hay un problema, que el espacio es tan pequeño que se llena enseguida. Es el castillo en ruinas que fue la sede de la familia Argyri bajo los venecianos y que veréis en esta foto al fondo. Más al final está la isla Thirasia, una de las cinco del archipiélago.

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Desde el castillo veneciano hay un mirador con una vista completa de 360 ​​grados. El lugar es increíble, de esos que no se olvidan.

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Las vistas de este lado son preciosas y permite ver todas las edificaciones del acantilado, sobre todo hoteles y la población de Imerovigli, al fondo. Salimos de allí pitando, rodeados de gente haciendo fotos y más fotos, sobre todo asiáticos, diría que chinos que disparan sin parar sin ni siquiera dedicar un tiempo a contemplar el maravilloso paisaje.

Subimos la cuesta que nos ha llevado al castillo y retomamos la calle principal hacia el otro extremo. Pasamos de nuevo por la primera parte de esta calle, que es estrechísima, agobiante, llena de gente. Llegamos a un cruce con una calle que baja, cerca del restaurante Lotza del que hablaré después. Os recomiendo tomar esa calle y bajar unos metros, os encontraréis con una maravillosa iglesia de cúpulas azules y símbolo de la foto quizás más famosa de toda la isla (¿recordáis los yogures Danone?), ahí la vimos, qué maravilla!!!

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Aquí está como llegar a este lugar, espero que os quede claro, la flecha indica la calle por la que tenéis que descender unos pocos metros.

Mapa iglesia cúpulas azules

Hacía calor así que compramos unos helados en la calle principal, sorprendiéndome lo baratos que fueron, pagamos 7€ por los tres. Llegamos enseguida a una plaza (Plaza Caldera podría ser su traducción o simplemente Plaza Mayor) en la que se encuentra la preciosa Iglesia de Panagia Platsania.

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Esta plaza me encantó, amplia, sin agobios, y con unas magníficas vistas de la caldera. Desde aquí vemos las terrazas y piscinas al borde del acantilado que tienen los hoteles y que justifican sus altos precios, qué pasada.

Seguimos caminando hacia el este. Toda esta zona me gusta más, mucho más abierta, sin agobios, llena de tiendas de todo tipo, desde boutiques exclusivas hasta comercios de lo más sencillo.

Finalmente llegamos al fin de la calle Nikolaou Nomikou, al menos de la parte más transitada. Desde este punto es posible ver la otra perspectiva de Oia, con el castillo en el pináculo saliente al fondo. Ni que decir tiene que es imposible no quedarse embobado mirando el paisaje.

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Al lado está la bonita y fotogénica iglesia ortodoxa de San Jorge, una pena que se encuentre cerrada para visitarla por dentro.

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Pasamos un rato en esta zona tranquilamente y viendo como nuestra niña intenta jugar con dos niñas griegas, y riéndonos cuando nos dice, ¡¡no las entiendo papá!!.

Después y como parece que más adelante no hay nada interesante, decidimos dar la vuelta y recorrer el camino a la inversa. Vemos de nuevo la iglesia Panagia Platsania, que con la caída del sol presenta esta preciosa estampa.

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Llegamos de nuevo al extremo del otro lado justo para ver como se esconde el sol, con mucha gente alrededor en los miradores que hay. El paisaje es sin duda muy chulo, aunque tengo que decir sinceramente, que nada tienen que envidiar las que vimos en Mykonos los días anteriores, sobre todo más tranquilos lo que yo valoro mucho para estos momentos.

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Se hacía de noche y llegaba el momento de buscar un lugar para cenar. Una vez descartados muchos sitios que presupuestariamente se nos iban por el hecho sobre todo de sus vistas hacia la caldera, encontramos por pura casualidad uno que vimos sus precios bastante asequibles y además parecía que gozaba también de una muy buena situación. Entramos y efectivamente tenía una magnífica terraza, y dió la casualidad (la ventaja de no ir en temporada alta) que vimos una mesa vacía, así que nos avalanzamos hacia ella a la velocidad de Ussain Bolt. El lugar efectivamente resultó fantástico, con unas fantásticas vistas hacia la caldera y la iglesia famosa de cúpulas azules.

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El restaurante llamado Lotza, desde luego no tenía una estrella Michelin, pero tenía unos precios muy asequibles y una carta con un poco de todo.

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Pedimos pasta y un filete de pollo, platos abundantes y bastante ricos. La atención de nuevo fue muy buena. Pagamos por los dos platos, tres bebidas y un postre de nueve euros, un total de 48€.

Salimos y daba gusto ver las calles así de vacías, la muchedumbre se había evaporado!!

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Nos dirigimos al coche para volver al hotel. Esta es la ruta que habíamos hecho aproximadamente comenzando en el parking cerca de la terminal de autobuses.

Ruta Oia

Día 8. Playas Monolithos, Kamari. Fira.

Nos levantamos sobre las ocho y vamos a desayunar, aunque nos llevamos la desagradable sorpresa de que no lo tienen listo hasta las nueve, esto me parece una cosa a mejorar, deberían tenerlo listo antes. Lo primero que vemos es que no hace buen tiempo, está nublado, y es una pena porque ese día teníamos pensado ir a la playa. Sirven el desayuno en la zona de la entrada del complejo y es tipo buffet, comemos tostadas, algunos dulces, aunque echamos de menos algo caliente y más fruta. De nuevo me sirvo un gran vaso de yogur griego que de nuevo me parece fantástico, me encanta. Eso sí, las vistas desde el sitio donde desayuntamos, magníficas. Hablamos con el dueño del hotel que se sienta a desayunar con los clientes. Tengo que decir que a mí personalmente esto no me gusta, quizás es la hospitalidad griega pero creo que hay que dejar intimidad a los clientes, es mi opinión.

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Cogemos el coche dispuestos a ir a la playa, aunque el tiempo no acompañe. Paramos en un supermercado para comprar un flotador pero no había, aprovecho para preguntar a la dueña que qué podemos hacer con una niña de cuatro años si el tiempo no acompaña. Muy amablemente me explica en inglés con un mapa las posibilidades que hay, me indica un par de sitios para ir con zonas de juegos (Playland y Escape land) y otros sitios interesantes de la isla, me insiste mucho en visitar Akrotiri, una espinita que se me quedó.

Pasamos por Fira donde tenemos que ir a la oficina de la agencia de alquiler de coches para abonar el importe del alquiler. La compañía Spiridakos por lo que vemos, es una de las más importantes de la isla, y tiene también paseos en catamarán, una opción que pensábamos hacer quizás la última tarde. En la agencia, el hombre que nos atiende nos dice que con la niña vayamos a la playa Monolithos, junto al aeropuerto, de arena fina e ideal para ir con niños por su poca profundidad.

Decidimos hacerle caso, además hay una tienda grande enfrente donde compramos el flotador y hay multitud de artículos playeros. Una pena que el tiempo no acompañe, está nublado y hace viento. En la playa prácticamente no hay nadie y no me enamoró que digamos, me pareció de lo más normalita.

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Estuvimos aproximadamente una hora y decidimos seguir hacia las otras playas más al sur. Llegamos a Kamari, una de las emblemáticas de la isla. Con unos cinco kilómetros de playa de piedra oscura y volcánica, con algunas zonas de arena, es un centro de reunión para al ambiente tanto de día como de noche. Aparcamos y aquí sí encontramos pequeños hoteles muy parecidos a los de nuestra costa mediterránea, encalados en blanco y de no más de dos plantas. Nos acercamos a la playa y tenemos suerte, aparecen los primeros rayos de sol.

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Nos vamos animando y dado que gracias al sol comienza a hacer algo de calor, nos damos un baño Magaly y yo, el agua está estupenda, la peque, no se atreve. La verdad es que no me disgustó, a pesar de ser de piedra, pero me sigo quedando con las de arena y desde luego con las de Mykonos.

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Era ya casi la hora de comer y como para llegar a la playa de Perissa, otra de las más conocidas y situada más al sur, había que dar un rodeo y estaba a casi media hora según Google Maps, decidimos ir a Fira a comer. Fuimos sobre seguro y comimos en McDonalds, 21€ pagamos, y desde allí volvimos al hotel para disfrutar de la piscina, ahora que el tiempo ya estaba mucho mejor.

Estuvimos disfrutando de la piscina hasta aproximadamente las 6 de la tarde, que decidimos coger el coche para ir a conocer la otra localidad más importante de la isla, Fira. Habíamos oído que no merecía mucho la pena, pero nada más lejos, fue un gran acierto ir y desde luego que la recomiendo, no sé si más incluso que Oia.

Esta es la ruta que habíamos hecho este día:

Ruta día 2 Santorini

Aparcamos el coche de nuevo en un descampado que aparecía en el mapa como Agiou Athanasiou y subimos andando. Esta localidad es más grande que Oia, superando los 2000 habitantes, cifra a la que no llega Oia, ojo, hablo de cifras oficiales del censo de 2016, no obviamente de visitantes. Fira al menos no tiene sólo una calle, la que se asoma al acantilado, tiene otras con restaurantes y muy animadas, es viernes y se nota.

Nada más llegar a la calle principal tomamos dirección sur. La zona es parecida a Oia, llena de tiendas, aunque tengo la impresión de que hay más restaurantes, las calles son más abiertas, con lo que la aglomeración no se nota tanto, eso sí, de nuevo es difícil encontrar sitios para ver las vistas de la caldera, reservada a hoteles y restaurantes. Desde aquí se divisa perfectamente la isla de Nea Kameni, donde se halla el cráter del antiguo volcán.

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Vamos llegando al final de la calle, donde podemos ver hacia el norte, todo el pueblo de Fira asomado al acantilado, el siguiente saliente donde está Imerovigli, e incluso al fondo del todo estaría Oia en el final de la isla.

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Llegamos por fin a la zona del quizás el templo más emblemático de Fira. En los mapas puede aparecer como Metropolitan Cathedral, pero para los griegos es la catedral de Ipapandí (Purificación) o Panagía (la Virgen) de Belonia, construida en 1827. Es una enorme iglesia blanca que impresiona al ver sus dimensiones, son las 7 y media y lamentablemente está cerrado.

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Desde esta parte hay una zona abierta frente a la catedral que permite ver el precioso paisaje, con la isla Nea Kameni a la izquierda, y enfrente Thirasia. Además el sol va bajando poco a poco, con lo que la magia del lugar va en aumento. Este me pareció ya un sitio fantástico para ver la puesta de sol.

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Sin embargo como quedaba todavía tiempo decidimos hacer lo mismo que en Oia, volver por donde vinimos tomando dirección norte para ir hasta el otro extremo, lo mejor estaba por llegar.

Por el camino si queréis tomar algo en un lugar con magníficas vistas podéis optar por el Iriana Café, os encantará aunque asumir que no es baratito.

Entramos en una de las numerosas tiendas para ver si comprábamos algunos imanes (no soy muy original pero los colecciono, no tengo ya casi nevera para tantos) y lo que surgiera. Nos enamoramos de una lámina con un paisaje precioso de Santorini, y también vimos un reloj azul, que en nuestra cocina donde predomina ese color, pensamos que quedaría genial. La tienda era de un simpático artesano de la zona y nos cuenta que lo hace él, nada de «made in China» dice, así que eso fue un aliciente más para comprarlo. No nos pareció caro, pagamos unos 50€ por todo.

Seguimos caminando y alucinando con los hoteles que hay y las vistas que deben tener, un privilegio para los que no les importe dejarse 200-300 euros por noche, y más.

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Llegamos hacia la zona del conocido como «Cable Car», el teleférico que baja hasta el Puerto Antiguo de Fira. Esta zona que está llena de tiendas y tiene una pequeña plaza, alberga el conocido teleférico que como curiosidad decir que se vendieron en 2016 nada menos que un millón de tickets!!!. También es posible descender por un camino sinuoso con unas 600 escaleras o ascenderlo en burro, una turistada básicamente. Nosotros no bajamos y encontramos un camino peatonal bordeando el acantilado, que no me extraña que estuviera lleno de gente porque las vistas eran alucinantes. Esta imagen de Fira con los tonos rojizos del sol a punto de esconderse, es para mí otra de las estampas del viaje, qué preciosidad!!!!.

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Desde aquí decidimos dar la vuelta y volver hacia el sur, y alejándonos un poco de la zona del teleférico pudimos contemplar una de las puestas de sol más magníficas que he visto nunca, me atrevo a decir que me gustó más que la que ví desde Oia, con mucha más tranquilidad a mi alrededor, y pudiendo saborear cada momento y cada cambio de luz. Fue increíble!! no os la perdáis!!!

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Después de que se escondiera el sol y comenzara a oscurecer, nos dispusimos a buscar un sitio para cenar. Todos los de esta zona eran muy caros, así que se nos ocurrió alejarnos de esta zona para buscar otros sitios. Finalmente llegamos a la animada calle «25 de marzo» donde decidimos, ya que no lo habíamos hecho en todo el viaje, cenar en un puesto callejero y comer el típico Gyros. Paramos en uno llamado Nick the Grill, donde dos simpáticos dependientes servían gyros, kebabs, pizzas y hot dogs sin parar. Comimos dos gyros y un perrito para Liria que comimos muy agusto.

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Esta es la ruta que habíamos hecho esa tarde en Fira:

ruta Fira

Un poco más adelante encontramos un negocio de yogures helados llamado «Chillbox Frozen yogurt» con todo tipo de sabores de yogurt y todos los topping inimaginables. De nuevo dimos con una simpática chica que le regaló un vaso a Liria llena de chocolates. Nuestra peque tuve que aprender la palabra ‘efjaristó’ para darle las gracias a la chica.

Tras tomarnos el postre, ya sobre las 10 y media de la noche fuimos a por el coche para regresar al hotel. Habíamos pasado una muy agradable tarde.

Día 9. Hotel y crucero en catamarán

Este penúltimo día en Santorini y de nuestro viaje por el país heleno, lo pensábamos dedicar a seguir recorriendo la isla, visitar pueblos como Pyrgos, Megalochori o Emporio, o playas más al sur como Perissa, Perivolos o Eros, que nos habían recomendado. Una opción que no barajábamos por ir con la niña pero que es una de los lugares más importantes de la isla es Akrotiri, un yacimiento arqueológico conocido como la «Pompeya minoica». La ciudad está perfectamente conservada tras haber permanecido sepultada unos 3.500 años bajo toneladas de ceniza volcánica!!!. No os lo perdáis si os gusta la historia y tenéis tiempo suficiente.

Pero todo esto se vió truncado por la climatología, amaneció muy nublado e incluso caían algunas gotas. Una de las opciones que barajaba desde España para este último día era hacer un paseo en catamarán por el archipiélago y que también nos lo habían ofrecido en el hotel. Miramos las aplicaciones de móvil que hay sobre el tiempo, parecía que a partir del mediodía pasaba la tormenta así que decidimos contratarlo. El hotel se encargó de avisar a la agencia Caldera Yachting, que vendrían a recogernos sobre las 2 de la tarde. El tour duraba hasta la puesta de sol e incluía cena a bordo, el precio era de 90€ por persona (la niña gratis), y creerme que mereció la pena.

Fuí a echar gasolina al coche, e hice esta foto desde un punto alto que muestra el tipo de paisaje que hay en la zona opuesta a la caldera, parecido a Mykonos, pueblos de lo más normales, ambiente rural y cero casas de lujo, supongo que de haberlas, tendrán vistas desde luego hacia el otro lado.

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El tiempo mejoraba poco a poco, nos bañamos en la piscina, fuimos haciendo las maletas y comimos pronto en el propio hotel.

A las 2 nos vinieron a recoger en un mini bus muy cómodo aunque nos dijeron que saldríamos con algo de retraso. Cogimos el camino hacia Fira y allí paramos para recoger a los que serían nuestros acompañantes, una familia de la India de nueve miembros, dos niñas incluídas, se veían bastante adinerados y si no multiplicar 7 por 90€.

Cruzamos casi toda la isla para salir desde la parte sur. La hora de la salida oficial eran las tres y media pero saldríamos casi a las cuatro. La compañía como os dije fue Caldera Yachting (www.calderayachting.gr), quizás la más importante además de Spiridakos, aunque nos dijeron que hay hasta ocho que ofrecen esta actividad. Esta empresa ofrece varios tipos de mini cruceros, con diferentes circuitos y diferentes precios como podéis ver en su página web, nosotros cogimos el llamado Classic de tarde, ya que hay uno que sale por la mañana 10:30 y termina a las 15h. Aquí hay una foto del folleto con la opción que elegimos.

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Llegamos al puerto conocido como Vlychada y que estaba lleno de catamaranes, yates y veleros. Nos bajamos del mini bus los doce que iríamos en la excursión y nos subimos al catamarán ayudados por la tripulación, tres chicos jóvenes y una chica. Era la primera vez que subía en uno así que estaba emocionado, como Magaly y la niña, que estaba entre también emocionada y con algo de miedo también.  Cuando nos sentamos en la mesa para explicarnos la excursión, el patriarca de la familia india dice que ellos habían cogido la opción Gold, no la Classic, todavía más cara y que hace un circuito más largo, entre que se ponían de acuerdo, más retraso. Menos mal que tras un par de llamadas, aceptan hacer este circuito y que quizás otro día harán el otro, madre mía como manejaban $$$.

Durante la ruta la compañía ofrece servicio de gratuito de refrescos y agua, y de bebidas con alcohol, sólo vino, supongo que para evitar desmadres a bordo. Además nos dan toalla, cosa que desconocíamos y nosotros cargando con las nuestras, así que si váis, no hace falta que las llevéis.

Aquí está la ruta que íbamos a hacer, con las paradas incluídas:

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Nada más comenzar nos dirigimos todos a la zona de proa donde tiene una especie de redes muy divertidas y donde te puedes tumbar y ves como avanza el barco. Ahí lo pasamos en grande haciendo fotos y disfrutando del paseo, además, se había quedado un día estupendo.

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Enseguida llegamos a la «Red Beach» una de las más famosas y visitadas de la isla. La razón por la que atrae a tanta gente es por las losas de roca volcánica de color rojo y negro que hay justo detrás de ella y que le dan ese color tan atractivo. Está junto a la antigua ciudad de Akrotiri.

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Al lado de la playa roja se encuentra la playa blanca, otra bastante visitada en la isla y que se accede desde la anterior. Un poco más adelante y en una zona de acantilados, nos dan la opción de darnos un baño. Me lanzo yo y el patriarca de la familia india, al final también se anima Magaly. El agua está genial y nos ofrecen gafas y tubo para hacer snorkel, pasamos un buen rato viendo los peces. Esta zona como véis es una parada frecuente de todos los barcos.

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Continuamos la ruta por el sur de la isla pasando junto a imponentes acantilados hasta llegar al faro donde comenzamos a ir hacia el noreste, todo muy muy chulo.

Según nos cuenta uno de la tripulación que hace el papel de guía, el faro es un lugar fantástico para ver el atardecer y al que no mucha gente va. Por cierto, gran detalle que haya una persona que te vaya contando cosas de lo que vamos viendo.

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En los siguientes minutos nos contó la historia de la isla, que yo ya había leído previamente y que me parece muy interesante. Santorini se formó debido a un volcán cuya erupción hace alrededor de 3,500 años fue de tal magnitud que el interior de la montaña se hundió y sólo quedó el exterior con una enorme roca en el centro (Nea Kameni, el cráter del volcán actual), otra más pequeña (Palea Kameni), la de Santorni y dos islas adicionales llamadas Thirasia y Aspronisi (esta muy pequeña). Si os fijáis en el mapa veréis que las isla de Santorini tiene forma de media luna, haciendo la forma redondeada del volcán. La laguna que circunda el interior es lo que se conoce como la «caldera«, nombre según nos dice el guía que es de origen español, ellos no lo traducen.

Muchos especialistas creen que esta erupción fue responsable de las enormes olas del tsunami que azotó las costas del norte de Creta y destruyó la llamada civilización minoica que florecía en ese momento. Además si os gusta la mitología, se dice también que la destrucción de Santorini podría estar relacionada con la mítica Atlántida, hay mucha literatura al respecto.

Por el camino y de repente, tenemos una de esas grandes experiencias que aparecen por casualidad en los viajes, y es que nos encontramos con unos visitantes que nos acompañan unos metros en nuestro viaje, fue fantástico!!!! menudos gritos daban la familia india y Liria.

Llegamos a una zona donde van la mayoría de las excursiones que parten de Fira (junto con la subida al volcán de Nea Kameni) y donde se nota todavía la actividad del volcán, se le conoce como Hot Springs y está en la pequeña isla de Palea Kameni. Es una pequeña bahía llamada de Agios Nikolaos por la pequeña ermita que hay y que hace del contraste entre el negro de la roca, el blanco de la iglesia y el marrón del agua, una mezcla muy curiosa. Aquí la temperatura del agua varía de 30 a 35 grados, ya que se mezcla contínuamente con las corrientes marinas. Nos ofrecen bañarnos, atracción turística por excelencia pero decidimos que no, además dicen que el bañador queda manchado de naranja y prácticamente para tirarlo, no lo probé la verdad.

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Nos separamos de la isla y hacemos una aproximación hacia Fira, que la vemos desde abajo, que con un crucero al lado, luce impresionante.

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De vez en cuando nos cruzamos con otros barcos de lo más variopintos.

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El catamarán en el que vamos, de nombre Moonlight me parece precioso, yo que nunca había subido a uno de estos. En un momento que voy al baño lo veo por dentro, tiene dos habitaciones con camas que son una pasada, con todo el espacio aprovechado al milímetro. Sólo estar sentado en la cubierta y disfrutando del paisaje, es una EXPERIENCIA magnífica!!!

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Sobre las 6 y media hacemos una parada junto a un acantilado en una de las islas centrales, y se disponen a preparar la cena los cuatro. Tienen una barbacoa en la cubierta para hacer algo de carne, en ese momento y por casualidades del destino, cae un chaparrón. La tripulación es muy maja, incluso uno habla español ya que su mujer era chilena. Este nos dice que de junio a octubre se pasan todos los días salvo algún finde que les da su jefe desde las 8 de la mañana hasta que se pone el sol con estas excursiones, así que el trabajo es tranquilo, pero de muchísimas horas. ¿Y en invierno qué hacéis le pregunto? pues gastarnos en Atenas el dinero que hemos ganado, buena respuesta 🙂

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Como somos dos grupos, a la familia más grande la sientan en la mesa que hay saliendo a la cubierta y que es más grande, y a nosotros nos ponen en la mesa dentro del barco. Estuvimos super cómodos y la cena fue fantástica.

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La comida como véis constaba de una ensalada griega riquísima, con su queso feta como no, un arroz frío y otro caliente y luego carne y una especie de chorizo criollo que fue lo que más nos gustó. La verdad que la cena estuvo de diez, el lugar, la tranquilidad, la comida, fue todo fantástico.

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Luego nos dejaron tiempo libre esperando para que se pusiera el sol y aquí sufrí el único percance del viaje, menos mal que sólo quedó en un susto. No voy a extenderme porque es mera anécdota.  Yo me sentía un poco mareado, y eso que nunca me suele pasar, así que entré dentro del barco a que me dieran una pastilla. Iba de la mano con Liria y al salir de nuevo a cubierta, en lugar de hacer por las escaleras lo hice por el espacio entre los asientos que hay fuera y el techo que lo cubre, con la mala suerte de que en el impulso medí mal la distancia del techo y me dí un golpe. Enseguida ví que el trompazo había sido fuerte y empecé a sangrar abundantemente. La tripulación se acercó asustada tratando de pararme la herida y me hizo los básicos primeros auxilios después de preguntarme si me sentía mareado para volver pitando al puerto o no. Como me dolía pero nada más, decidieron subirme a la parte más alta y central del barco donde se encuentra el timón y ahí me quedé el resto del viaje. No os pongo la foto de la brecha para no herir sensibilidades pero puedo decir que tenía un tamaño considerable.

Se interesaron en todo momento por mí y me atendieron fenomenal los cuatro de la tripulación, a los que le agradecí el trato recibido. A pesar de esto aunque no con mi familia como me habría gustado, pude disfrutar de las puestas de sol que mi mujer fotografió y que como véis, es fantástica, seguro que vosotros, sin accidentes, pasaréis un momento de lo más romántico y tranquilo.

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Una vez que llegamos al puerto, me estaba esperando un transporte de la empresa que había llamado la tripulación para llevarme al hospital y verme la herida. El chico que nos llevó de nuevo fue super amable. El hospital estaba en Fira (www.santorini-hospital.gr),  en la dirección: <Καρτεραδος, Thira 847 00>. Es privado porque nada más entrar en la recepción me dijeron que sólo por verme en urgencias eran 20€, aparte de la consulta. Yo obviamente como en todas mis escapadas llevo un seguro de viaje, que me habría cubierto estos costes si lo hubiera necesitado, pero pregunté al chico de la empresa suponiendo que el crucero tendría un seguro. Él no estaba muy convencido así que hizo una llamada tras la cual nos dijo que sin problemas, todo cubierto (finalmente fueron unos 55€). Eran ya sobre las 11 de la noche, y al día siguiente nos teníamos que levantar a las 4 para coger el vuelo!!! esto era lo que más me preocupaba, más que el propio golpe. Me llevaron a una sala y me dijeron en un inglés muy correcto que había que coserme, cosa que me hizo una simpática doctora. Me pusieron cuatro puntos y me dijeron que fuera a la farmacia a comprarme la vacuna del tétanos por si acaso. Así hice, volví y me la pusieron y nos llevaron al hotel, al que llegamos casi a la medianoche, yo con un apósito en la cabeza.

Había sido un percance de los que puede pasar, pero no por eso desde luego que empañó el paseo en el barco, que fue fantástico y que recomiendo al 100%.

Día 10. Regreso a España

El avión salía a las 6:40 así que tocó madrugar de verdad. Nos levantamos sobre las 4 de la mañana, con lo que poco pudimos dormir. Cogimos el coche y conduje hasta el aeropuerto, en apenas 25 minutos llegamos. Dejé el coche donde acordé con la agenda y ya vimos la cola que había. El aeropuerto no es que tuviera poco glamour, es que era de lo más cutre que me he encontrado en mis viajes, eso sí, los precios de los cafés y la bollería, de aeropuerto de Dubai ;). Después de más de media hora haciendo cola en una sala que se queda pequeña para facturar las maletas y un control extra de las maletas bastante absurdo, pudimos ir a la puerta de embarque y tomar el vuelo que nos llevaría a Atenas y luego a Madrid.

Por la ventana del avión nos despedimos ya de Santorini del país, qué pena tener que marcharnos!!! qué grandes momentos habíamos pasado.

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Y este ha sido el viaje a este fantástico país que ha resultado ser Grecia, en el que tanto su historia, como sus rincones, su gastronomía pero sobre todo su gente ha resultado ser todo un descubrimiento y una sorpresa muy positiva. De nuevo dejo atrás ciertos prejuicios y habría que tomar nota de cómo las personas de este país tratan al turista. Supongo que cuentan con que es un medio idóneo de poder pasar el bache en el que están metidos y que la situación económica mejore para todos, o simplemente es el carácter griego, temperamental pero también muy afable. De verdad espero que pronto salgan de este pozo.

Para terminar, espero que este diario, que aunque sé que es extenso, me parece la mejor manera, no de conocer mi vida, si no de serviros de ayuda si tenéis la oportunidad de visitar este bonito país, o si no, conocer algo más de su historia y sus rincones. Por supuesto aquí me tenéis si os queda alguna duda que dentro de lo que pueda, intentaré ayudaros.

Por último si te ha gustado el post sólo te pido un favorcito, ¡ayúdame a difundirlo!, puedes compartirlo con tus amig@s usando los botones de facebook, y si quieres puedes seguir mi blog. Por supuesto también puedes añadir cualquier comentario que será muy muy bien recibido. ¡¡Muchas gracias y hasta la próxima!!

SUR DE MARRUECOS. MARRAKECH y RUTA HACIA EL DESIERTO DE MERZOUGA

Este viaje fue un regalo de Reyes del año 2017. El destino lo elegiría yo así que dada la situación pensaba en uno no muy lejano, que no necesitara muchos días de estancia y con un precio razonable, y Marruecos cumplía con todos los requisitos. Además me apetecía por primera vez conocer Africa, ese continente que todavía no había visitado. Así que le propuse el viaje a un viejo amigo mío, un compañero de la Universidad Complutense, que hacía muchos años que no veía, Jesús, ¡¡qué mejor ocasión para reencontrarnos!!

Antes de empezar siempre me gusta dar unos datos estadísticos para conocer mejor el país, a mí personalmente siempre me parecen interesantes, si para alguno no lo son, lo siento.

Marruecos es un país situado en el Magreb, al norte de Africa, con una extensión sólo un 10% menos que España pero a la que le sacamos todavía una gran ventaja en número de habitantes, 34.5 millones (2016) de Marruecos por 46 millones de España, pero que no deja de crecer y en unos años nos adelantará, gracias al 2.12 de tasa de fertilidad de hijos por mujer, cuando nuestro país está en un pobre 1.2. Su población es de origen árabe-bereber en un 99% y de religión musulmana en el mismo porcentaje. Sus lenguas oficiales son el árabe y el tamazight (una lengua bereber) y luego otras no oficiales muy utilizadas como otros dialectos bereberes, el francés, como lengua administrativa y ampliamente conocida, y el español, más minoritario y que se habla sobre todo en ciudades como Tetuán y Nador o el Sáhara Occidental. Un dato curioso es que la población en el país de más de 65 años es de sólamente un 6.1%, cuando en nuestro país es de un 18%. El rey de Marruecos es Mohamed VI que ocupa el trono desde 1999, año de la muerte de su padre, Hassan II.

Marruecos recibió 10,3 millones de turistas internacionales en 2016, es el país más visitado de Africa, seguido de Egipto que en los últimos años ha perdido hasta un 50% de visitantes por sus problemas de seguridad. El país marroquí se ha visto beneficiado de no verse afectado por la famosa «primavera árabe» y el terrorismo, como otros de sus vecinos. Es el principal destino de los españoles después de los países de la Unión Europea, y somos los segundos visitantes del país tras los franceses. La población que más turistas recibe del país es sin duda Marrakech de ahí que no dudara que la ciudad que iba a conocer iba a ser esta, también porque es la más situada más al sur del país, objetivo principal de nuestro viaje. Es, junto a Mequinez, Fez y Rabat, una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos. Fue fundada en 1062 por los almorávides y fue la capital del Imperio islámico. La población de Marrakech está cerca del millón y medio de habitantes (2016) siendo la tercera más populosa del país tras Casablanca y Rabat, la capital.

Decir que cogí el billete con Ryanair, y dadas mis experiencias con la compañía irlandesa, decidí reservar asiento en el pasillo de emergencia pagando un poco más y facturar una maleta, con lo que pagué finalmente unos 100€ por el billete. En poco menos de dos horas llegué a mi destino, Jesús iría desde Sevilla.

Y este es un momento histórico en mi vida, jeje, pisaba por primera vez territorio africano!!!

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He de decir que el aeropuerto me sorprendió por lo nuevo que era, unas instalaciones perfectas, y además pequeño, como a mí me gusta. Un primer consejo, llevar bolígrafo, porque hay que rellenar un impreso de entrada y yo por no llevarlo, me tuve que «comer» luego una cola para entrar en el país de 45 minutos, que por cierto podían poner más personal y emplear menos tiempo para hacer los controles. Ha sido la entrada a un país en el que más he tenido que esperar, ni siquiera en Estados Unidos y sus famosos controles de inmigración.

Una vez entrado ya oficialmente en suelo marroquí me reencontré con Jesús que como dije había venido de Sevilla. Qué satisfacción verlo de nuevo después de tantos años y que ganas de vivir esta aventura con él. Me alegré mucho de que su empresa familiar que comercializa la famosa FREGOLA, escurridor automático robotizado, vaya viento en popa –> http://www.sprimsol.com.

Una vez recogidas las mochilas, que habíamos precintado, llega el dilema del dinero. Yo de nuevo opté por sacar en un cajero en el aeropuerto. Jesús cambió euros que traía por dirhams, la moneda marroquí. Cualquier opción es buena en función de las comisiones que te cobre tu banco (informaros si podéis antes de viajar) y el tipo de cambio.

Una vez que salimos nos estaba esperando un chófer con el cartelito de nuestro alojamiento, el riad DAR NOUR EL HOUDA y cuyo desplazamiento estaba incluído en el precio de la habitación, buen detalle.

A velocidad de fórmula 1 como suele ser habitual en los taxistas y tocando el claxon cada tres segundos más o menos llegamos muy pronto a la Medina o recinto de la ciudad antigua. Esta está rodeada por una muralla, que delimita los históricos barrios de estilo musulmán y que se caracterizan por su gran entramado de callejuelas, en contraste con los barrios de estilo occidental, que poseen grandes avenidas y jardines, construidos durante la época del protectorado francés.

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El origen de la muralla se remonta al siglo XII, cuando se consideró la necesidad de levantar una fortificación  que defendiera los mercados y el campamento militar que por entonces era Marrakech. En los siglos posteriores, la muralla se fue ampliando y redefiniendo su trazado. La Medina se extiende actualmente por unas 600 hectáreas, y en 1985 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Entramos en la Medina por una de sus 19 puertas, y aquí ya comenzamos a apreciar el caos absoluto que es, sobre todo en las horas centrales del día. El taxi nos dejó cerca del riad, al que no se puede acceder por estar en una de sus típicas callejuelas estrechas.

En ese momento apareció un porteador con un carro para llevar las mochilas y acercarnos al alojamiento. Cruzamos la puerta y lo que vimos nos encantó, pudimos apreciar enseguida la tranquilidad que se respiraba, con un patio central, una azotea y apenas 4 habitaciones, y con todo cuidado hasta el último detalle.

Decir de los riads que son pequeños edificios con unas pocas habitaciones, generalmente no más de 6, que son regentados por los dueños del establecimiento. En los últimos tiempos, gran cantidad de europeos se han establecido en Marruecos (sobre todo franceses) y dirigen su propio riad dándoles un toque europeo sobre todo al servicio. Para mí fue toda una experiencia. Nos alojamos en este por las buenas opiniones en Internet y la verdad es que fue todo un acierto. Conocimos de pasada al dueño, un francés, pero el que nos recibió y nos trató como si fuera nuestra casa fue Nourredine, un auténtico fenómeno, con su simpatía, su preocupación y su amabilidad. Sólo le faltó una cosa, hablar español, pero nos prometió que se pondría a ello ;), como no, nos invitó a un té nada más llegar, el primero de tantos que tomaríamos en este viaje.

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A continuación junto a una pareja danesa nos indicó con todo lujo de detalles como llegar a la famosa plaza Jamaa el Fna, y no sólo eso, si no que nos acompañó después para mostrarnos el camino!!.

El alojamiento nos costó unos 65€ la habitación doble con desayuno, y la verdad es que estaba muy bien, muy limpia, en este momento agradecía medir 1.94 para que la cama grande fuera para mí, jeje, lo siento Jesús.

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Dejamos las cosas en la habitación y nos pusimos ya en ruta en compañía de nuestro anfitrión, que nos fue indicando cómo llegar a la plaza con la ayuda de un mapa. Para nosotros no nos pareció complicado, además ya con Google Maps se llega a todos lados, descargándome previamente el mapa de Marrakech y los lugares más importantes si es que no quieres comprar una tarjeta en el país para tener datos, que yo siempre es lo que recomiendo.

Riad Marrakech

Eran sobre las 5 de la tarde y ni habíamos comido todavía así que decidimos quedarnos en la famosa Plaza de las Especias, donde nos encontramos ya, con uno de los símbolos de la ciudad y que da nombre a la plaza, qué pasada de colores!!! esto es Marrakech.

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Agradecimos que nos acompañara a Nourredine y subimos ya los dos al famoso Café des Epices a comer algo. Tiene dos pisos y recomiendo sobre todo subir a la azotea, desde allí hay unas vistas fantásticas de tan ajetreada plaza.

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Aquí ya tuvimos un primer contacto con los camareros, que la mayoría son muy simpáticos, los de este lugar especialmente, uno hablaba castellano y ya comenzamos a hablar de fútbol, y terminamos quedando para ver el clásico Real Madrid – Barça al día siguiente. Aquí tomamos un par de bebidas y unos bocadillos pequeños de carne con verduras que estaban exquisitos llamados «Sand Kefta». Pagamos por dos de estos y dos bebidas, 170 dh (es muy fácil hacer la conversión a euros, dividir las cantidades aproximadamente entre 10, así que al cambio unos 17€). Un sitio muy recomendable.

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Desde allí y una vez que habíamos ya matado un poco el hambre, nos dirigimos a la plaza más famosa de Marrakech y seguramente su lugar más emblemático, la Plaza Jemaa el Fna, un símbolo de la ciudad desde su fundación en el siglo XI. Allí como no, nos tomamos el típico zumo, que por cierto nos atendió muy amablemente y nos dió casi otro de regalo el amigo tendero.

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Hago un inciso para decir, que todas las frutas que probamos en este viaje, estaban deliciosas, sobre todo las naranjas, así que habrá que pensarse dos veces criticarlas cuando las veamos en los supermercados españoles… ¿otro mito sin fundamento quizás?

Seguimos caminando observando el ambiente, esquivando a la cantidad de gente que había, los vendedores, los famosos encantadores de serpiente de los que tanto había oído y de los que huí rápidamente, los que están con los monos para hacerse fotos los turistas, y de los que me reservo mi opinión, y así continuamos y llegamos junto a la mezquita Koutoubia, y su famoso minarete, símbolo de la ciudad y  que fue una de las mayores del mundo islámico cuando finalizó su construcción en 1158.

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Destaca por su alto minarete (que sirvió de modelo en la construcción de la Giralda de Sevilla y que mide 69 metros de altura) y por su color, piedra de arenisca rosada, típico de la ciudad. Una pena que si no eres musulmán, no puedas visitarla.

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De entre las azoteas que hay alrededor, hay quizás tres que son las más famosas para tener una buena perspectiva de la plaza y que están muy cercanas entre sí, como son «Le Marrakchi», el «Café de France» o el «Grand Balcon du Café Glacier» y por supuesto para ver el atardecer. Nosotros elegimos este último, subes y pagas nada más entrar, por ejemplo 2.5€ por un refresco. Subimos y es cierto que las vistas son estupendas, y sin que nadie te agobie.

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Encontramos sitio para sentarnos y aquí nos quedamos a esperar tranquilamente el atardecer, rodeado por cierto de chinos, no japoneses, con sus cámaras y sus enormes trípodes para capturar el momento.

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La verdad es que estuvimos muy cómodos, y aunque debido a una bruma en el horizonte que nos acompañaría todo el viaje no pudimos ver un atardecer limpio, el momento de caída del sol y las vistas hizo que mereciese la pena el lugar, sin duda un IMPRESCINDIBLE de Marrakech.

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En el hotel le habíamos pedido a Nourredine que nos llamara por teléfono para reservar una mesa en un restaurante que había buscado desde España y que tenía muy buenas opiniones tanto la calidad de la comida, como el ambiente, como el show que ofrecían, y como nos había reservado a las 9 y media, fuimos junto a la mezquita de nuevo y cogimos un taxi. De estos he de decir que en teoría están obligados a poner el taxímetro cuando te montas, pero eran tan baratos, que nosotros siempre negociábamos antes, así que esta vez por unos 8€ nos llevó uno al restaurante. Este se llama Comptoir Darna (www.comptoirmarrakech.com). La carta no era barata, pero todo estaba muy bueno, a Jesús le trajeron un «couscous Royal» como para una familia, pero él poco a poco, se lo terminó, menudo «saque» tiene el gaditano. Yo pedí un «cordero a las hierbas» mucho más ligero pero igualmente muy sabroso.

Cada cierto tiempo había un espectáculo, salían unas chicas a bailar junto a las mesas, sacaban a los comensales, todo divertido y para nada turistada me pareció. Había extranjeros pero también marroquíes, eso sí, gente de clase alta.

Una vez pasada la medianoche, subimos al piso de arriba que aunque era restaurante se convertía en pub, pedimos un par de mojitos a 12€ cada uno y estuvimos charlando y oyendo música. Sobre la 1 comenzó otro show, pero este no os diré cómo era, mejor que vayáis y lo veáis. Pasamos una muy buena noche por eso os lo recomiendo, sobre todo intentar ir el sábado que es cuando fuimos y cierra más tarde. Sobre la 1:40 salimos fuera, cogimos un taxi y volvimos al hotel. Pagamos 850 dh (85€) los dos por la cena, no es barato, pero bien invertido por darnos un capricho y haber conocido algo de la noche marrakechí.

Día 2. Marrakech

Este segundo día a pesar de acostarnos tarde, yo me desperté pronto, como me suele pasar en los viajes y no fue precisamente por oír ruidos porque en el riad no se escuchaba absolutamente nada. Nos duchamos y subimos a la azotea a desayunar sobre las 8. Otra agradable sorpresa fue el desayuno, que era estupendo, con un poco de todo y para mí más que suficiente, y además zumo de naranja natural!! el silencio, la tranquilidad y un desayuno estupendo, combinación perfecta para comenzar bien el día.

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Una vez terminado el desayuno hablamos con Nourredine para preguntar por algo que venía pensando en las últimas semanas previas al viaje, y era hacer una visita guiada por Marrakech. Finalmente nos consiguió un guía que vendría al riad sobre las dos de la tarde para visitar lo que le dijéramos, así que como con él no pensábamos ver el Museo de Marrakech, decidimos ir a visitarlo. Está muy cerca del hotel, con lo que llegamos enseguida. Pagamos 50dh (5€) por entrar y viendo la taquilla que tenían para cobrar decía bastante de lo que nos encontraríamos dentro.

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El Museo de Marrakech está ubicado en un antiguo palacio de finales del siglo XIX donde residió un ministro de defensa del sultán Moulay Abdelaziz. El hecho de que fuera un antiguo palacio es lo que le salva al museo de no ser un absoluto fiasco en mi opinión. La exposición de dentro diría que es cuanto menos poco interesante, todo sin vigilancia, con muy poca información de lo expuesto, carteles deteriorados, en fin, pero cuando llegamos al patio central cambió todo, todavía recuerdo como me quedé de embobado admirando la maravillosa lámpara.

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Esto lo que se puede salvar del resto de estancias.

Por tanto, si no os importa pagar 5€ por ver un palacio con un precioso patio, pues adelante.

Después de ver el museo decidimos ya dar un paseo por el zoco, una de las principales atracciones de la ciudad, que por cierto es enorme. Yo he de decir que ya conocía por ejemplo el Gran Bazar de Estambul, con lo que todo esto no me sorprendió, y la verdad, a mí me sigue sin entusiasmar, sé que a mucha gente le encanta y que es la esencia de algunas ciudades árabes pero entre el caos que hay con las dichosas motos o bicis que casi te atropellan, y algunos vendedores que son verdaderamente cansinos, me sigue sin enamorar, pero como siempre, todo va en gustos, a Jesús por ejemplo le gustó mucho, es un artista del regateo.

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Es cierto que hay callejuelas y comercios que son verdaderamente bonitos y con artículos a la venta, sobre todo de artesanía que me llevaría a mi casa.

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Aprovechando que era pronto y por tanto no había mucha gente, nos perdimos por las calles y eso sí que me gusta más que cuando está lleno de gente y no tienes un momento de tranquilidad evitando ser atropellado.

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Cuando nos cansamos de pasear y recorrer todas las callejuelas acabamos de nuevo en la Plaza de las Especias, eran sobre las 11:30 y por cambiar un poco, esta vez subimos a otra azotea, al café Rahba Kedima donde nos tomamos un par de tés y estuvimos en la gloria, tranquilamente charlando y tomando el sol que no calentaba demasiado.

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Sobre la una fuimos a comer y elegimos un restaruante cercano y bastante turístico, demasiado en mi opinión y no muy barato, eso sí la terraza para comer también era fantástica, el restaurante NOMAD (https://nomadmarrakech.com). Estos son algunos de los precios y el plato de chuletillas de cordero que nos pedimos, que por cierto estaba muy bueno aunque algo escaso pienso.

Pagamos 324 dh (32€) por los dos platos y las bebidas, nada más, para mí bastante caro.

Salimos del restaurante y fuimos rápidamente hacia el riad porque allí habíamos quedado a las 14h con el guía de Marrakech. Teníamos unas 3-4 horas para ver lo más importante porque más tarde, después de preguntar donde verlo, ibamos a ir a la zona nueva de la ciudad, concretamente a un centro comercial llamado «Menara Mall» para ver el Real Madrid – Barcelona y que allí se vive por lo visto tanto o más que en España.

Y allí conocimos al guía, Mohamed, según dijo un guía oficial, y resultó ser la única mala experiencia con alguien en este viaje, un jeta con todas las letras. Le dijimos que queríamos verlo todo un poco rápido porque luego queríamos ir a ver el fútbol, y que estábamos interesados en ver lo más importante salvo el museo de Marrakech. A toda prisa salió del riad para dirigirnos hacia el sur de la medina y visitar el grupo de atracciones más importante de Marrakech. Comenzamos entrando en el para mí el edificio más interesante de la ciudad junto con la Madraza de Ben Youssef, que es el Palacio Bahía, construido a finales del siglo XIX con el objetivo de ser el palacio más impresionante de todos los tiempos.

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Me recuerda mucho a la Alhambra de Granada y aquí sí que se ven muchos turistas. El guía nos sigue explicando todo a toda prisa (en español al menos), bajo un calor importante. Todo el complejo tiene 8 hectáreas de extensión, con nada menos que 150 habitaciones que dan a diversos patios y jardines. La parte más interesante del Palacio Bahía es el harén de las 4 esposas y las 24 concubinas de Abu Bou Ahmed. Os recomiendo contratar un guía (competente a ser posible) para ver esto, porque no hay carteles informativos y las habitaciones están vacías y no hay nada expuesto.

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La construcción fue llevada a cabo por el gran visir del sultán Abdelaziz Si Moussa. A finales del siglo XIX quedó en manos de Abu Bou Ahmed, un esclavo negro que llegó a ser visir. Éste ayudó a llevar al palacio a su máxima expresión. La verdad es que tiene habitaciones preciosas.

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Desde este palacio, el guía nos llevó por un atajo cruzando el antiguo barrio judío, que según él es de los más peligrosos de la Medina, y la verdad es que no tenía muy buena pinta, no.

En unos minutos nos topamos con unos muros altos, que nos indica que llegamos a otro palacio importante, el Palacio Badi (Palais El Badii).

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Fue construido a finales del siglo XVI por el sultán Ahmed al-Mansour y su propósito era levantar el palacio más grandioso y lujoso que nunca se había construido hasta entonces en Marruecos.

Lamentablemente se encuentra totalmente en ruinas pero viéndolo podernos hacernos una idea de lo que llegó a ser.

Todo el conjunto constaba de varios pabellones, que según las crónicas tenían hasta 360 habitaciones decoradas con los mejores materiales de la época: oro, turquesas y cristal. Estos pabellones estaban situados alrededor de un enorme patio central, en el que había un gran estanque y un conjunto de jardines.

Para poder apreciarlo es muy interesante subir a la torre de la muralla del antiguo palacio, desde donde se puede apreciar la magnitud del recinto, así como parte de la ciudad e incluso una visión preciosa al fondo de las montañas nevadas de la cordillera del Atlas como pudimos ver nosotros.

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Según nos cuenta el guía, fue una pena que en 1675, cuando llegó al poder la dinastía alauita, se dio la orden de destruir por completo el palacio para que no quedara muestra alguna del esplendor de los saadies.

Una vez que acabamos de visitar estos dos palacios, que sin duda son IMPRESCINDIBLES de la ciudad, el guía nos hace la primera encerrona, nos lleva sin prácticamente avisar a una «farmacia» donde un vendedor nos explica un montón de cosas de las especias que él vende, la verdad es que estuvo interesante, nos invita a un té, y claro, nos vimos obligados a comprar, y buen sablazo de 30€ nos pegó por tres bolsitas de especias.

Tras salir de la tienda, nos dice que las Tumbas Saadíes no merecen la pena verlas y nos ofrece visitar como trabajan los curtidores de cuero, una tradición milenaria en Marrakech y de otras ciudades marroquíes como por ejemplo Fez. Yo era una visita de la que había oído y sí que me apetecía, así que le dijimos que sí. Enseguida busca un taxi y por 2€ nos lleva a dicho barrio, al norte de la medina. Allí nos deja con otro «guía» que nos da una ramita de menta porque el olor es insoportable. Estamos en el barrio de los curtidoresLe souk des tanneurs. Atención si queréis llegar a pie por vuestra cuenta porque no es nada fácil y atención a los espontáneos que os ofrecen llevaros porque os pueden engañar.

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El apático guía y sólo tras nuestras preguntas nos cuenta que aquí realizan los trabajos para preparar las pieles, tintarlas y dejarlas listas para su uso en la fabricación de distintos objetos. El olor está provocado por los materiales que se utilizan para el curtido. El tratamiento que se les da es a través de una técnica en la que se las mantiene en cubos de piedras con cal durante un período de tiempo para que se les quite el pelo sin dañar su textura. Luego se los somete a otro tratamiento de un compuesto natural especial de orina con excremento de paloma donde pasan varias semanas, casi nada. Una vez allí, son los trabajadores los que con sus pies descalzos se dedican a pisotear y ablandar las pieles, que suelen ser de camello, oveja, cabra y vaca.

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Viendo a los trabajadores metidos en esas balsas con todos estos productos, la verdad es que se hace un trabajo bien duro, y por lo visto no muy bien pagado.

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Una vez terminada la breve visita, oh sorpresa, el desmotivado guía nos lleva a la tienda que hay al lado donde venden multitud de artículos de cuero. Yo no quería comprar nada, pero veo un puff de cuero naranja que me enamoro de él y finalmente lo consigo por 70€, menos de la mitad de lo que me pedía, que seguro que también es un buen precio para ellos, pero fue un flechazo, lo visualizaba en mi salón ;). La verdad es que esta visita la definiría como curiosa y sí que me pareció interesante conocer este duro oficio, y si es con un buen guía, mejor.

Después de salir de ahí y de nuevo cruzando otro barrio de los más peligrosos de Marrakech según el guía, llegamos a otro IMPRESCINDIBLE de la ciudad, la preciosa Madrasa (o Medersa) de Ben Youssef. Pagamos la entrada y accedemos a este patio que me resultó maravilloso, hay que estar ahí para observar todo el trabajo artesanal que lleva.

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Decir que una madraza es un colegio o escuela musulmana de estudios superiores especializadas en estudios religiosos. Los edificios están hechos de madera de cedro con estuco y azulejos de colores.

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La Madraza de Ben Youssef, además de ser la más importante, es también la medersa más grande de Marruecos. Encargada por el sultán Abdallah al-Ghalib, su construcción finalizó en 1565. Tiene 130 celdas que permitieron alojar hasta 900 estudiantes. Se construyó para dar servicio a los estudiantes de la mezquita cercana con el mismo nombre. Nos recuerda una y otra vez a la Alhambra.

Al acceder a la planta superior podrás recorrer los largos pasillos y los patios interiores donde se distribuyen las celdas donde se alojaban los alumnos de la escuela coránica.

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Después de visitar esto, el guía nos dijo que fuéramos a la «casa del nómada», que no sabíamos muy bien que era, y cuando llegamos era otra nueva tienda para que el turista afloje la pasta. Era una tienda enorme y casi oculta que presumía de tener los mejores precios, dimos una vuelta rápida y por supuesto no compramos nada. Habían pasado sólamente dos horas y media cuando le pedíamos una visita de no más de 4 horas para luego ir a ver al partido, eso es eficiencia ;), eso sí le dijimos que la visita había sido muy rápida y bastante deficiente, pero él hizo como que no lo oía. Realmente porque somos personas educadas que si no, alguna cosa más le habríamos dicho. Finalmente le pagamos lo acordado que fueron 300 dh (unos 30€) que no sabéis como nos costó soltarlo, pero bueno, son cosas que pasan, y además tampoco fue un dineral.

Esta es la ruta que habíamos hecho durante el día:

Ruta guía Marrakech

Eran sobre las 4 y media, nos sobraba tiempo, así que descansamos un poco en el hotel y ya sobre las 6 y media nos dirigimos a buscar un taxi una vez que salimos de las callejuelas. Nos costó un poco, regateamos más y exigimos ya un menor precio por el viaje, y finalmente nos llevó por 5€ al centro comercial Menara Mall, que está cerca de la medina, al oeste de la ciudad.

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Aquí ya tenemos el primer contacto con la zona más moderna de la ciudad, que al final es muy parecido a lo que estamos acostumbrados de España. Fue inaugurado en 2015 y tiene 50,000 metros cuadrados. Subimos a la azotea buscando el restaurante del camarero del Café des Epices, pero no lo encontramos por ningún lado. Quedaba más de una hora para comenzar el partido y estaba ya prácticamente todo ocupado.

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Decidimos bajar a las terrazas a pie de calle a ver si encontramos el restaurante y además si veíamos a la pareja de ingleses del día anterior y que también nos dijeron que vendrían a ver el partido, una pena que no nos diéramos los teléfonos.

No damos con ellos así que finalmente y dado que todo se está llenando a pesar de que hay muchos restaurantes, buscamos un buen sitio y nos preparamos para ver el partido. Esta zona la verdad es que está llena de televisiones y nos damos cuenta de la grandísima afición que hay tanto al Real Madrid como al Barcelona en este país. En otras zonas más humildes de la ciudad por lo visto la afición es mucho mayor incluso.

Habíamos comido tan pronto que teníamos un hambre tremenda, así que nos pedimos unas pizzas que nos comimos en un santiamén.

El partido estuvo muy emocionante, muchos goles, con mucha alternancia en el marcador, empató el Madrid a poco del final pero finalmente Messi marcó el 2-3 en el descuento. Los gritos fueron tremendos, lo que nos dio a entender que había más aficionados del Barça, cosa que pudimos confirmar en el resto del país.

Al final del partido comienza a levantarse un viento tremendo de tormenta que revoluciona todas las terrazas. Pedimos dos postres y pagamos la cuenta, unos 40€ y a continuación comenzamos a pasear por la cuidada avenida de Mohamed VI para buscar si hay algún lugar para tomar algo. Después de un rato no encontramos ninguno que nos gustara, así que decidimos volver a la Medina, eran sobre las 10 de la noche. Nos cuesta un poco encontrar un taxi y damos con uno cuyo conductor define como»big taxi» y por menos de 10€ se niega a llevarnos, así que no nos queda más remedio que pagarlos.

Llegamos al hotel y damos una vuelta por las calles, pero la verdad es que yo no me encuentro cómodo, nos ofrecen varias veces tabaco y hachís, y finalmente decidimos volver al hotel para descansar y preparar la maleta para el día siguiente, que empezaba nuestro viaje hacia el desierto!!!!!

He de decir que Marrakech no mantiene indiferente, o te gusta mucho y te cautiva o no tanto, y yo lo siento pero he decir que soy más de la segunda opción, no puedo decir que me apasionara, no ví nada que me pareciera imprescindible y si busco un lugar de esos que se te quedan para siempre como suele pasar en los viajes, no lo encuentro. Como todo hay gustos para todo pero sinceramente si este viaje no lo complemento con la excursión al desierto (objetivo principal de este viaje) no lo consideraría imprescindible, habría muchos más sitios prioritarios antes que este, pero es verdad que es un destino cercano, asequible y es verdad que diferente.

Día 3. Marrakech – Ouarzazate

Después de buscar por Internet y consultar opiniones sobre las más de mil agencias (sin exagerar) que hay para hacer la excursión al desierto, me decidí por contratarla con la agencia VIAJES MARRUECOS4X4 (www.viajes-marruecos4x4.com) y dedicarle 5 días para ir a Merzouga, y puedo decir que fue un acierto. Todas las gestiones previas al viaje fueron atendidas de manera impecable por Hassan. Pagamos 390€ cada uno por los 5 días de excursión que incluyó hoteles, desayunos, cenas, paseo en camello, etc, sólo no incluía las comidas y las bebidas de las cenas, pero en cuanto a las comidas decir que siempre nos llevaron a sitios baratos y muy buenos. Hay agencias más baratas, eso seguro, sobre todo si lo contratas allí, pero preferimos también que fuera una excursión exclusiva, sólo para nosotros dos. Es verdad que el recorrido de todas las agencias es prácticamente el mismo dependiendo de los días que se tenga, pero es verdad que ellos están dispuestos a adaptarse a lo que tú les digas, si no les dices nada, ellos hacen el que suelen hacer a todo el mundo que saben que gusta. Tú eres el que tendrías que tener lo suficientemente claro lo qué hacer para poderle cambiar el itinerario, sobre todo antes de comenzarlo, para que puedan gestionar el tema de hoteles, comidas, etc. Yo cambiaría cosas, que luego iré diciendo, pero en general estuvo bien y acabamos contentos. Para mí este viaje sin esto, no habría valido la pena.

Antes de comenzar y para tratar de ayudaros en lo posible y tras lo que pude sondear de opiniones de unos y otros, diré que para ir al desierto, lo mejor es dedicarle al menos cuatro días y tratar de ir a Merzouga, a unos 560 kms de Marrakech. Las agencias ofrecen ir a Zagora (un destino más al oeste) cuando no se tiene mucho tiempo (dos días por ejemplo) que está a unos 360 kilómetros, pero ambos desiertos son diferentes, el de Zagora es mucho más árido y rocoso, y con dunas menos espectaculares que lo que hay en Erg Chebbi, junto a Merzouga, un campo de dunas móviles casi en la frontera con Argelia. Tiene una longitud de 22 km y 5 km de anchura, y con dunas de hasta 150 metros de altura. Además por el camino a Merzouga, hay otros lugares más interesantes para visitar.

Bueno, vamos al tema, nos levantamos este lunes 24 de abril y dejamos algo de equipaje en el riad ya que volveríamos a dormir la última noche del viernes 28, Nourredine por supuesto no nos puso ningún problema. Después de disfurtar de nuevo de otro estupendo desayuno….

IMG_20170424_075746 (FILEminimizer)Poco antes de las 8:30 vino un porteador a por nuestras maletas para llevarlas al punto de encuentro con el que sería nuestro chófer, Hami. La primera impresión fue buena, el coche era un Toyota Land Cruiser Paseo que estaba tan nuevo, como que lo habían comprado hacía tan sólo dos meses. Jesús se sentó en el asiento delantero por si se mareaba, así que yo fuí detrás como un marqués con todos los asientos para mí. Fue sentarnos en el coche y empezar a freír a preguntas a Hami, menudos somos los dos de preguntones, primera atracción, cruzar el famoso Atlas.

Paramos en un sitio a 1400m a en teoría ver las vistas, pero no valen mucho. Es un bar-restaurante donde la gente aprovecha para desayunar.

Seguimos subiendo, el paisaje se hace más montañoso, más agreste. Seguimos el curso de un río que ya por este mes lleva muy poca agua, y junto a él vemos unos cuantos pueblos. Comienzan las curvas aunque la carretera no es para nada mala y el paisaje comienza a mejorar poco a poco.

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Un poco más adelante paramos en una cooperativa donde se hace el famoso aceite de Argán, el llamado «oro del desierto», un  producto cosmético y comestible que se obtiene tras un proceso de secado de los frutos del árbol de Argán expuestos al sol. Posee múltiples propiedades y es un producto muy codiciado. Compramos yo un par de botes de cremas para regalar y Jesús un buen bote de aceite, no es barato, pero al menos sabemos que no está mezclado como dicen suele estar el que se vende por ejemplo en Marrakech, es importante que sea puro para beneficiarse de sus múltiples propiedades.

El lugar está claro que está hecho para el turista con estas mujeres ahí en la entrada pero puedo asegurar que es un muy buen negocio por la cantidad de gente que para, espero que ellas puedan beneficiarse también.

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Más adelante la carretera se hace más ancha, la están arreglando y la verdad es que está muy bien. Paramos en un sitio típico a hacer fotos y donde se ve como la carretera serpentea, el paisaje es impresionante. Al fondo de esta foto, si la vista lo permitiera, se vislumbraría Marrakech.

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Esta zona es una chulada, ya estamos alucinando con los paisajes, aunque al que no le gusten las curvas, lo pasará mal. Llegamos al punto más alto que se atraviesa por la carretera, el alto de Tichka, de 2260 metros.

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A partir de ahí comienza una bajada, que no deja de ser igualmente impresionante. Decir que atravesamos el denominado Alto Atlas, también está el Atlas Medio más al noreste, y el Anti-Atlas o Pequeño Atlas, más al sur, que juntas hacen un total de 2400 kms que ocupa toda la cordillera. El pico más alto es el Toubkal, con nada menos que 4165 m., y que se encuentra al suroeste del sistema montañoso.

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Sobre las 12:30 nos desvíamos en Tabourahte hacia otra de las atracciones IMPRESCINDIBLES de este primer día, Ait Ben Haddou. Paramos un poco antes de llegar para tener una buena perspectiva del poblado amurallado.

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La zona desértica de los alrededores me impresionó por lo árido, y por lo aparentemente inhóspito. Desde luego que recomiendo esta parada previa.

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Ya sobre las 13h nos adentramos en Ait Ben Haddou, y Hami nos recomienda (como no) un guía para ver la ciudad, es impresionante como se dan trabajo unos a otros. Es verdad que podíamos decir que no a la visita guiada pero finalmente aceptamos y nos presenta a un joven del pueblo que habla un español bastante correcto.

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Resultó ser bastante simpático y nos contó un poco de todo, bombardeado por unos preguntones como nosotros. Nos habló un poco de la historia de este Ksar, cuya parte superior se piensa que data del siglo XI y la parte inferior sobre el XV, aunque no hay datos muy concretos al respecto. También que no debemos confundir un Ksar con una kasbah. Las kasbahs podían estar incluidas dentro de un ksar o lo que es lo mismo, una ciudad fortificada.

Sin duda uno de los grandes descubrimientos de este viaje y que me han enamorado han sido las Kasbahs, conjuntos arquitectónicos construidos de adobe y barro, coronados por torres que sirven de defensa. Son lo más parecido a nuestros castillos medievales y creerme que son fantásticos. Estas kasbahs fueron diseñados con el objetivo de defender las viviendas y las cosechas.

Cruzamos este puente y nos adentramos en el poblado, el cual era zona de paso de la caravana procedente de Malí y Africa Central y que tras 52 días llegaba hasta Marrakech para intercambiar mercancías mediante el trueque.

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El guía nos dice que este pueblo se instaló en la cima de una colina junto al río para estar cerca de las rutas nómadas, disponer de agua y poder defenderse de los potenciales enemigos.

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Le preguntamos por el material de las construcciones y nos cuenta las ventajas del adobe, amalgama de barro y paja secada al sol y que es un excelente aislante térmico tanto para el frío como para el calor, por cierto también usado bastante en España en el pasado en muchos pueblos españoles de las zonas más cálidas, como en Castilla y León, Aragón, etc.

Callejeamos un poco por las calles que por cierto se recorren rápido y vamos poco a poco subiendo hacia la parte más alta. Es casi mediodía, el calor aprieta y hay bastantes turistas.

Uno de los grandes atractivos de este Ksar y que atrae a tanto visitante es que ha sido escenario de multitud de películas, quizás la más conocida Gladiator (2000), aquí es donde Russell Crowe es vendido como esclavo. Encontramos una foto del escenario que montaron para el rodaje.

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Y también la increíble lista de películas grabadas aquí, qué pasada!!!!

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Después de un rato llegamos arriba, al lugar que corona el pueblo, a una altura de unos cien metros y en el que hay restos de una antigua edificación y desde donde se tiene una magnífica perspectiva.

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Allí disfrutamos de las vistas un buen rato y ya en la bajada nos contó otras cosas interesantes y curiosas, como que en verano han llegado a los 50 grados o que debido parece al cambio climático, llueve cada vez más en verano en forma de tormentas pero el agua de la lluvia es tan salada que no es nada buena para los cultivos.

Terminamos la visita guiada dándole 50dh (5€) de propina y dado que ya es la hora de comer, Hami nos lleva a un restaurante junto al río. El establecimiento resultó ser fantástico, comimos al aire libre en una gran terraza y en una mesa super tranquila con vistas al río. El menú era el básico, comimos una ensalada y un tajín de kefta, con carne picada y huevo, estaba exquisito. De postre un clásico que nos acompañaría todo el viaje, naranjas peladas servidas en rodajas con canela.

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Este era el menú de 100 dh (10€), que nos gustó mucho.

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El restaurante se llama como aparece en la foto Ksar Ait Ben Haddou, y desde luego que lo recomiendo. Además la atención, como en todos los del viaje, fue exquisita.

Eran ya las 3 de la tarde y decidimos seguir nuestro camino hasta Ouarzazate, el tiempo se nubla y hasta caen algunas gotas de lluvia. En una media hora llegamos a la capital, en cuya entrada encontramos una de las atracciones más importantes de la zona, los Atlas Studios. Construidos en 1962 para grabar el famoso film Lawrence de Arabia, luego como ya dijimos han venido muchas otras detrás. Llaman a Ouarzazate el Hollywood de Marruecos, pues su geografía y clima hace su entorno perfecto para grabar películas cuyo argumento transcurra en el desierto o en tierras áridas. Hay muchísimos de sus habitantes que viven gracias a trabajos en los estudios o haciendo de extra en las películas.

Dudamos si entrar o no, la entrada cuesta 50dh y ha de ser visita guiada, y entre el tiempo que pensábamos que nos iba a emplear (luego nos sobraría) y la recomendación del guía de Ait Ben Haddou, que nos recomendaba más el museo del cine, desistimos. Este fue uno de los mayores errores del viaje.

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Hami nos lleva a lo más representativo de la ciudad, que además está uno junto a otro. La Kasbah de Taourirt y el museo del Cine.

Entramos primero en el museo. Pagamos 30dh cada uno, y aunque el comienzo promete, a mí personalmente me resultó un verdadero fiasco.

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Entramos en los edificios y vemos que no son muy interesantes y que el mayor de todos fue decorado de unas 5 ó 6 películas pero que curiosamente no me suena ninguna.

Nos hacemos algunas fotos haciendo el payaso con los decorados para animarnos un poco 😉

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Recorremos las estancias, con el abandono como la tónica predominante, y llegamos a una que resume el museo, víctima de una dejadez personalmente casi insultante, que muestra una colección de aparatos de cine colocados sin ningún criterio, sin apenas carteles informativos y cogiendo polvo.

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En otra habitación anexa hay una muestra de algunas prendas utilizadas en alguna película, pero con un dedo de polvo y de nuevo sin ningún tipo de vigilancia.

Salimos bastante decepcionados y empleando el menor tiempo posible. Desde luego que no lo recomiendo si no es para auténticos cinéfilos, que pena no haber entrado en los Atlas Studios.

Una vez que salimos cruzamos apenas una calle para llegar a la segunda atracción de Ouarzazate y a la que íbamos con más ganas de ver, la Kasbah de Taourirt, declarada Patrimonio de la Humanidad y que tengo que decir, que por fuera lucía preciosa.

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Esta Kasbah, considerada unas de las hermosas de Marruecos fue la residencia del pachá Glaui, uno de los gobernantes más poderosos de la zona y que por dentro estaba decorada con los mayores lujos.

Para la entrada unas recomendaciones, os cobrarán 20dh por entrar, ok, pero se os ofrecerán también varios guías para enseñaros todo. Dudamos en contratarlos porque ellos decían que era muy grande, pero finalmente dijimos que no, y fue la mejor decisión ya que apenas se ven unas pocas estancias, creo que tuvimos mala suerte. Además había una zona de las habitaciones más altas pero que estaban en obras y no se podían visitar así que la visita fue un poco decepcionante pero tengo que de decir que la Kasbah en sí nos encantó.

Una vez que salimos nos dirigimos a ver la antigua Medina. Lo mismo que antes, aparecerán de debajo de las piedras presuntos guías para enseñárosla, os hablarán de una sinagoga (que ahora es una tienda-galería de arte así que no queda nada de lo que fue), pero la verdad es que yo creo que no se necesita. Nos bastó recorrer sus estrechas calles y perderse por ellas, para mí lo mejor. Hay alguna tienda y muchos ojos que te miran, porque turistas había pocos.

En apenas 10 ó 20 minutos lo recorreréis y quitando la insistencia de algún guía espontáneo, me gustó bastante.

Al terminar, nos reencontramos con nuestro amigo Hami. Eran las 5 y media, y nos ofrece ya irnos al hotel, pero pensamos que es muy pronto, encima el hotel está a las afueras y poco hay que hacer cerca, así que le decimos que nos deje una hora en la plaza Al Mouahidine, que parece lo más céntrico de la ciudad. Hay un pequeño zoco que recorremos y que no nos parece especialmente interesante. Finalmente tomamos un par de zumos en un tranquilo café junto a la plaza charlando hasta que se hace la hora. Es verdad que ahora pensándolo podíamos haber ido a ver los Estudios Atlas, pero después del museo, no nos quedaron ganas de más escenarios de cine ;).

Ouarzazate, con una población de unos 70,000 habitantes, aproximadamente los mismos que mi ciudad natal, Zamora, me da la impresión de es una ciudad maltratada a nivel turístico, como si viviera a la sombra de su vecina del norte, Marrakech y que no ha permitido hasta la fecha que Ouarzazate pueda desarrollarse como la ciudad “puerta del desierto” que todo el mundo dice que es, pero que no es. Estoy seguro que es una ciudad por descubrir y que quizás por un par de malas experiencias, no apreciamos como seguro se merece, espero que vosotros si váis en alguna ocasión, sí que podáis.

Sobre las 7 y en medio de lo que parecía unos suburbios de la ciudad llegamos al hotel riad Bouchedor (www.riadbouchedor.com), un remanso de paz. La primera impresión nos gusta, la recepción, la acogida y la piscina que invita al baño si no fuera porque la temperatura no hace que apetezca mucho. Nos invitan a un té en una sala muy agradable de esas típicas de reunión para charlar o ver la televisión.

Subimos a la habitación, que también está bastante bien, aunque no hay wifi en ellas, cosa que en estos viajes se agradece sobre todo para intercambiar con la familia y no estar desconectado del mundo. Poco de redes sociales como acostumbro a hacer en mis viajes.

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Bajamos a recepción y preguntamos a Hami qué podemos hacer antes de cenar, si podemos ver la puesta del sol y nos indica que podemos subir a una colina cercana para verlo, así que para allí nos fuimos. La colina está justo delante del hotel que marca el final de la ciudad por esa parte, y tardamos en subir unos 10 minutos.

Una vez arriba aunque corre mucho viento es un magnífico mirador para ver los límites de la ciudad. En este punto marcado en el mapa estaba nuestro hotel.

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Y aquí nos quedamos un rato esperando la puesta de sol, que como suele pasar por aquí hay una especie de bruma en el horizonte que no deja apreciarlo bien, aunque de todas maneras, nos encantó.

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Después de un rato vemos que sube un niño a vernos, se sienta y con el poco francés que habla charlamos un rato, es muy majo y nos cuenta cosas de su familia, de su colegio y pasamos un muy buen rato, conoce casi todos los jugadores del Real Madrid y del FC Barcelona. Se llama Mohamed, como no, aquí el 50% de la población se llaman Hassan o Mohamed.

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Tiene 4 hermanos y a la bajada voy al hotel y le regalo algunas cosas que había traído para dar a los niños del país. Una caja de pinturas, unos bolígrafos, un cuaderno y un buen puñado de caramelos para compartir con los hermanos. Nos da las gracias efusivamente y le decimos adiós. Fue una de esas experiencias que gustan de los viajes.

Ya sobre las 9 nos sentamos para cenar. Comimos de nuevo un tajín, este de ternera, que estaba espectacular, y de postre? naranja con canela. De nuevo la persona que nos sirve es muy simpática y charlamos animosamente con él, es de origen de Malí y pasamos un buen rato, los viajes sobre todo son esto, conversaciones con las gentes del lugar. Ya sobre las 11 de la noche y sin posibilidad de tomar una cerveza o algún cocktail «digestivo» (es lo que tienen los países musulmanes) nos vamos a dormir, por cierto Jesús en una cama no muy confortable 😉

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Esta es la ruta que habíamos hecho en este día desde Marrakech.

Camino Marrakech - Ouarzazate

Y ya en Ouarzazate habíamos hecho esta ruta, comenzando en los Studios Atlas, o CLA Studios, luego el museo del cine, la Kasbah, la plaza Al Mouahidine y finalmente el hotel.

Ruta en Ouarzazate

Día 4. Ouarzazate – Merzouga

Por la mañana como siempre me despierto temprano, me ducho y me bajo a dar una vuelta. Recordé lo que me había dicho el niño del día anterior de que se estaba grabando una película en los alrededores, y los veo junto al hotel, primero un par de jaimas donde parecen dormir algunas personas del rodaje. Luego veo todo preparado para los decorados de la película. Me parece muy interesante. En el hotel me dicen que es una película bélica del actor Jackie Chan titulada Desert Storm.

Aquí se pueden ver a los actores que hacen de soldados, aburridos esperando el inicio del rodaje.

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Aviso a Jesús y acudimos los dos a verlo, pero al poco nos desalojan a nosotros y a unos cuantos curiosos marroquíes porque van a empezar a rodar.

Volvemos al hotel para desayunar que por cierto, estaba bastante bien, con buen café y buenos dulces.

Y ya a la hora acordada, las 8:30, nos encontramos con un Hami que ya venía vestido con una chilaba y un turbante, hecho un auténtico bereber del desierto!!!!. Comenzaba nuestra ruta, el desierto nos esperaba!!!

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Decir que hacia Merzouga hay dos maneras de ir, por una carretera hacia al este rodeando por el norte el embalse que hay junto a la ciudad (la carretera N10), y otra que lo salva por el sur (N9), camino de Zagora. Tomamos esta última para regresar del desierto unos días más tarde por la otra, es buena idea para no hacer la ida y vuelta por el mismo camino.

La carretera destaca porque es muy buena, ancha y con muy buen asfalto, nuestro chófer va a una velocidad de 60 – 80 km/h. cosa que se repitiría casi durante todo el viaje. El motivo siempre era por seguridad y los radares, bueno, mejor eso que conducir como un kamikaze y que habíamos oído hablar.

Enseguida el paisaje se hace más montañoso, atravesamos el Pequeño Atlas o anti-Atlas, la hermana pequeña de su homónima del norte. Los paisajes son curiosos, diferentes a lo que estamos acostumbrados a ver, para mí muy interesantes y a la altura de los del día anterior en el Alto Atlas.

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Llegamos hasta los 1,300 m de altitud aproximadamente. Aquí nos dice Hami que no suele nevar, sólo lluvia. Seguimos viendo unos paisajes espectaculares.

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Una hora y media después de salir, llegamos a Agdz, un pueblo bastante grande que supone el inicio del valle formado por el río Draa que nace cerca de Ouarzazate. Paramos en un pequeño mirador donde se puede apreciar la fantástica vista del imponente palmeral que discurre a lo largo del valle, con nada menos que 100 kms y que termina en el desierto del Sáhara. Vemos humaredas y Hami nos dice que algunas palmeras están enfermando debido a un hongo y que hay que quemarlas para que no contagie a otras. El paisaje es espectacular, en medio de tanta aridez.

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Seguimos disfrutando del valle del río Draa, estamos también en plena ruta de las mil Kasbahs, muchas de las cuales vemos desde el coche según cruzamos los pueblos. De repente vemos una enorme, nuestro amigo nos dice que es Tamnougalt. Nosotros no lo hicimos pero yo diría que con más tiempo sería muy buena opción visitarla como luego nos recomendarían. Su situación, en un alto y con las montañas al fondo es espectacular.

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Desde la carretera pasamos unos cuantos pueblos que nos permiten hacernos una idea de la vida rural marroquí como Timiderte por ejemplo. Me parece muy interesante ver su modo de vida, por ejemplo utilizando todavía con mucha frecuencia los burros para los trabajos en el campo, también vemos cortar la hierba o el cereal con hoces, propias de la España de hace bastantes años. Nos damos cuenta de que las fotos, sobre todo a las mujeres, no son bien recibidas, así que procuro no molestarles.

Poco después nos desviamos hacia la izquierda, cruzando el río para tomar la carretera R108 y donde damos un pequeño paseo para darnos cuenta de la importancia del río para todos los habitantes de los alrededores.

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La zona por la que continuamos se hace todavía más árida, semidesértica, también más llana y no podemos evitar bajarnos del coche para hacernos unas fotos divertidas que muestran lo inhóspito del lugar, me encantaron. Además Hami nos pone música marroquí durante todo el viaje marroquí y alguna incluso subshariana, lo que hizo de la ruta mucho más auténtica!!!

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Aquí vemos una vivienda característica bastante nueva por cierto, que suelen tener más de una sola planta y siempre con un porche en la entrada, supongo que para poder refugiarse del sol abrasador. El paisaje es fantástico, con el contraste entre la aridez y el verdor de las palmeras que configuran la imagen de un oasis que parece infinito.

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Sobre las 11:30 hacemos otra pequeña parada a la salida de un pueblo llamado Nkob, para tomar algo en un restaurante de nombre Ennakhile. Un estupendo lugar para tomar un té tranquilamente. Nos encontramos una pareja española con la que estamos un rato charlando y también con los empleados del local, que de nuevo son super simpáticos y agradables. Las vistas desde la terraza son espectaculares, por lo que el sitio es muy recomendable.

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Seguimos la ruta, la carretera sigue siendo muy buena, y el paisaje se hace todavía más árido con lo que este último tramo se nos hace más largo, además a la velocidad que íbamos, propia de si estuviésemos corriendo el rally Dakar 😉

Ya sobre las 13h. Hami hace una parada para comer en un restaurante llamado Aubergue Kasbah Meteorites, como siempre nuestro compañero de viaje no come con nosotros, supongo que también por dejarnos a nuestro aire, pero que alguna vez lo habríamos agradecido. El restaurante es muy grande, especial para grupos, pero muy tranquilo y cómodo.

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La comida que ofrecen es del tipo menú del día a un precio muy bueno, al cambio 10€ cada uno, más bebidas. Pedimos y pedimos y nos traen comida como para una boda, ensalada, tortilla bereber, tajín de kefta (carne picada), buff, nos sobró casi la mitad. Todo buenísimo, el tajín seguía siendo lo que más me gustaba de todo. En todos los platos se nota la gran presencia de especias, que proporcionan a los platos unos sabores a los que no estamos acostumbrados pero que nos gustan mucho.

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Nos acercamos a la barra y el camarero se pone a charlar con nosotros. Nos cuenta en un casi perfecto castellano que él ha vivido en Cataluña unos cuantos años y que le gustan los españoles, aunque en nuestro país había tenido alguna mala experiencia. Como turistas dice que nos prefiere a los de otras nacionalidades porque somos más abiertos y simpáticos. Al final otro gran detalle, se niega en rotundo a que le paguemos los cafés y la botella de agua que habíamos pedido. Otra muestra, una más, de la fantástica gente que nos íbamos encontrando.

Esta es la ruta que habíamos hecho desde Ouarzazate, 229 kms nada menos pero que tanto Jesús como yo coincidimos en que se nos habían pasado volando.

Ruta Ouarzazate hasta comida

Sobre las dos de la tarde proseguimos nuestro viaje.Al comienzo el paisaje se llena de acacias e incluso de grupos de dromedarios que vemos con un pastor que los cuida (recordar, dos jorobas los camellos, una, los dromedarios). Era nuestro primer encuentro con ese exótico animal fuera de los zoos españoles.

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Este tramo se hace más monótono y en la siguiente hora y media incluso damos alguna cabezada obligado por el flujo de sangre hacia nuestros estómagos.

Ya sobre las 3 y media llegamos a la localidad de Rissani (21.000 habitantes (2016)), este sí a las puertas del desierto y que posee uno de los mercados más antiguos de Marruecos como antigua capital comercial que fue. Además fue una de las bases de las antiguas caravanas que atravesaban el Sáhara hacia Tombuctú, de la que todavía se pueden apreciar sus ruinas.

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Pasamos de largo para dirigirnos ya a casi nuestro destino, el pueblo de Merzouga, donde le habíamos pedido a Hami un lugar para comprarnos un par de turbantes y convertirnos en improvisados bereberes. Vamos al puesto de un conocido suyo y compramos casi sin regatear un par de ellos por 18€ al cambio. Nos damos cuenta de que son larguísimos, y no nos pedimos resistir la tentación y nos ataviamos ya con ellos para prepararnos para nuestra excursión por el desierto. Me doy miedo a mí mismo y todo la pinta de talibán que tengo :):)

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A las 16:30h. ya comenzábamos a ver desde la carretera las dunas del desierto de Erg Chebbi, qué emoción!!!

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Llegamos al hotel donde nos alojaríamos al día siguiente. Nos preparamos para la excursión por el desierto y dejamos las mochilas grandes en una sala sin vigilancia, Hami repite una y otra vez que no pasa nada que dejemos todo ahí. En ese momento conocemos a Hassan, el dueño de la compañía con la que hacemos el viaje y con el que traté todo antes de llegar a Marruecos, me saluda y me pregunta qué tal todo, fue muy simpático. Cogemos una mochila cada uno con lo que pensamos que hay que llevar (luego haré un punto sobre esto) y una hora después salimos listos para adentrarnos entre las dunas!!!!.

Esta es la ruta completa que habíamos hecho ese día en coche desde Ouarzazate, casi 400 kms!!

Ruta completa hasta Merzouga

Eran las 5 y media ya estábamos preparados para comenzar nuestra ruta. Viajaríamos una pareja de italianos, una pareja de Bilbao, nosotros dos y el marroquí «conductor» de la caravana.

Voy a dar varios consejos siempre bajo mi punto de vista de lo que llevar para esta excursión. Mucho habíamos oído del sol que nos iba a dar, ese enemigo implacable que nos derretiría, nada de eso, es verdad que era abril y yo calculo que no estaríamos a más de 30 grados así que fue menos de lo esperado. Dudé en ir en pantalón corto o largo, al final llevé corto, habiéndome echado antes bien de crema de sol y no tuve ningún problema. Yo llevaría una mochila sí o sí, la podréis colgar en el animal así que sin problema. Por supuesto llevar agua, en las jaimas a veces os darán una botella para comer pero apenas hay agua para beber durante la noche o por ejemplo lavarse los dientes, hay un grifo pero del que cae un hilo de agua. El turbante veréis lo útil que es, mucho mejor que por ejemplo una gorra, empapa el sudor y si hace viento permite taparos la cara. Llevar ropa de abrigo aunque yo pensé que iba a pasar más frío, estuve en manga corta hasta la hora de dormir. Importante si váis a hacer fotos, llevaros baterías extras de móvil y cámara, porque en el campamento no ví enchufes.

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Decir que el desierto en el que nos encontrábamos, Erg Chebbi, tiene una longitud de 22 km y 5 km de anchura, y sus dunas tienen una altura máxima de 150 m. Su emplazamiento viene marcado por la depresión existente entre la Hamada y el macizo de Taouz, lugar perfecto para que los vientos del Sáhara depositen sus últimos granos de arena que llevan en suspensión antes de toparse con el Atlas.

Nos montamos en el dromedario y para levantarse el pobre animal pegó un grito supongo que acordándose de mis antepasados y mis 92 kilos. Agarraos bien porque os dará un buen meneo. Venía con respeto sobre la comodidad que iba a tener durante la ruta de una hora y media que duró el paseo, pero la verdad es que fuí más cómodo de lo que pensaba. Comenzamos durante un rato bordeando las dunas, y en unos 15 minutos ya nos adentramos en ellas. Es una pena pero me fijo en que hay algunos restos de basura por el camino, sobre todo botellas de agua, sin duda efectos indeseados del turismo y de los pocos medios, y poca costumbre también de recoger la basura, también del frecuente viento que todo lo arrastra.

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Después de un rato comienza el sube y baja, la verdad es que el paisaje era precioso, desierto en estado puro, no dejo de hacer fotos y también disfrutar de las vistas, hay tiempo para todo. El sol todavía está alto. De repente empezamos a ver otras caravanas, esto nos quita la sensación de soledad que teníamos hacía unos minutos. No me quiero imaginar esto en temporada alta, por ejemplo en Semana Santa, creo que casi hay que poner semáforos, así que tratar de evitarlo a toda costa.

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Sobre las 7 de la tarde y tras una hora y media de camino que a mí no se me había hecho largo, llegamos junto al campamento de jaimas en el que íbamos a dormir. Bajamos de los dromedarios y esperamos para la puesta de sol.

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Aprovechamos para hacer un montón de fotos del sol ocultándose.

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Y aquí estamos los dos tuaregs dando el pego completamente. Si me permitís un consejo atípico, os diría que si os gusta la fotografía, mejor elegir un turbante de colores como el azul de mi amigo Jesús, destacará más que el mío por ejemplo 😉

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Lamentablemente tenemos mala suerte para el atardecer porque en el horizonte hay de nuevo esa maldita mezcla de bruma y arena en suspensión que no permite ver la puesta de sol en todo su esplendor, una pena, pero bueno, todo el resto había merecido mucho la pena, y además, nos quedaba el amanecer!!!

Antes de que se haga de noche los guías nos indican que bajemos ya al campamento. Este nos dicen que es el más grande de todos, con capacidad para 250 personas pero que por suerte apenas somos unos 30.

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Nos llevan a las jaimas, y elegimos una casi al azar porque la mayoría están vacías. Son sencillas, con la sensación de haber algo de arena en las camas, jeje, pero desde luego que más que suficientes para pasar la noche.

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Tras dejar las mochilas vamos a una grande donde nos darán la cena, qué habrá??adivinar, una ensalada y un tajín, este de pollo, sí!!! pero he de decir que estaba exquisito todo. Nos sentamos con la pareja de bilbaínos, Laura y Zelai, con los que hicimos una buena amistad y que nos permitieron hacer la estancia mucho más amena. Son dos grandes viajeros también y pasamos un momento de charla muy divertido.

Después y frente a una hoguera se ponen los «camelleros» a tocar el yembé, empiezan muy animados y nosotros les seguimos, hasta danzamos un poco en torno a la hoguera, pero el resto de parejas, sobre todo italianos, son más que sosos o estaban cansados.

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Y que conste que yo y Laura nos animamos a llevar el ritmo con los bongos, cosa que descubrimos que no es nada fácil por cierto.

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Como la gente no daba mucho para más, nos quedamos hablando con un marroquí con el que nos reímos muchísimo, de los tíos más cachondos que nos hemos encontrado. Nos dijo que en la pasada Semana Santa fue una locura de turistas, sobre todo de españoles, que todo estaba lleno y que el campamento y el desierto estaba repleto de gente, buff sólo pensarlo, qué pereza me da. También cuando le preguntamos por la basura que hemos visto, nos dice que de vez en cuando se organizan para hacer una jornada de limpieza los del pueblo, pero que todavía no habían ni podido de la cantidad de trabajo que estaban teniendo.

Después de un rato se fueron a dormir todos, así que decidimos ir a ver otra de las mejores experiencias del desierto, ver el cielo estrellado. Nos alejamos un poco, yo por cierto, todavía en manga corta, sería casi ya la medianoche y estuvimos un rato disfrutando del cielo y de las estrellas. Aunque aquí tengo que decir que imaginé que se verían mejor, había más luminosidad de la que esperaba. Después de una media hora, nos fuimos a dormir a las jaimas.

Día 5. Merzouga y alrededores

Al día siguiente en teoría nos avisarían para ver el amanecer, pero por la jaima no pasó nadie, menos mal que yo como siempre abrí el ojo con los primeros rayos de luz y enseguida me vestí, avisé a Jesús y salimos de la jaima. Eran las 6 de la mañana, y subimos a una colina cercana. Al poco tiempo nos subimos en los dromedarios para hacer el camino de regreso.

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Aquí estamos con nuestros amigos Laura y Zelai, un abrazo!!! fue un placer pasar este día con vosotros!!

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Comenzamos la ruta y este camino al amanecer sí que me gustó más que el del día anterior. El sol saliendo por el horizonte, nos dejó unas imágenes increíbles.

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Los colores anaranjados de las primeras luces del alba sobre la arena del desierto, es un espectáculo que nunca olvidaré. En este viaje de vuelta no nos encontramos a nadie, teníamos la sensación de estar completamente aislados en este mar de arena. Algunos definirán este paseo como turistada, pero si tienes la suerte de que no hay mucha gente, a mí me pareció fantástico.

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En el último tramo Jesús se cansó de ir sobre el animal y cogió las riendas de la caravana, yo hice lo mismo un poco más tarde. La verdad es que las bajadas se hacen duras con el dromedario y hay que hacer fuerza para no irse por delante del manillar.

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Llegamos junto al hotel y nos despedimos de Mohamed, nuestro acompañante y que aunque al comienzo estaba un poco serio, resultó ser muy majo.

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Eran sobre las ocho cuando terminamos el paseo y fuimos a desayunar a nuestro hotel, el Nomad Palace (www.hotelnomadpalace.com) que se encuentra justo a los pies del desierto de Erg Chebbi. El hotel por fuera está bastante bien pero cuando lo miras al detalle tiene mucho por mejorar, por lo visto ha ido empeorando en los últimos años porque se ha convertido en un hotel más bien de los que me gusta llamar de «batalla» en el que los turistas entran y salen en manadas. El desayuno así lo corrobora, que fue sin duda el peor de todos con diferencia, de los peores que he tomado en mis viajes, todo puesto en bandejas más para un rebaño de ovejas que para personas, café y zumo horrible, pero bueno, como teníamos hambre, pues comimos lo que había y ya está.

Esta es la situación del hotel, un lugar privilegiado.

Mapa hotel NOMAD PALACE

Después y dado que las habitaciones no estaban todavía preparadas nos propuso Hami una actividad que tiene bastante aceptación, que es recorrer el desierto en quad. Como el día estaba muy desahogado en cuanto a tiempo y además comenzaba a hacer algo de viento que lo podía arruinar del todo, decidimos hacerlo.

Fuimos a una agencia cercana que nos prepararon para la aventura. Nos explicaron un poco antes de comenzar y salimos con un guía delante de nosotros que luego resultó de los más amables y simpáticos de todo el viaje, de los pocos que no hablaba español, sólo francés.

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La experiencia tengo que decir que fue absolutamente fantástica. Es verdad que no es más lo ecológico del mundo pero al menos lo hicimos en una zona con la que no nos cruzamos con nadie ni vimos a nadie, lejos de las rutas de los dromedarios. El paisaje subido en el quad es increíble, dimos un buen paseo y es verdad que hay que tener precaución y no confiarse. Varios consejos si la hacéis, lo primero es que llevéis gafas de sol, sobre todo para evitar problemas con el viento, Jesús no las llevaba y el guía fue tan amable de dejarle las suyas. Echaros abundante crema solar obviamente y siempre tratar de hacer contrapeso en las curvas para que no se os vaya el quad, y sobre todo disfrutarlo a tope!!!! Qué pena no haber llevado una cámara tipo GoPro…

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El guía estuvo en todo momento pendiente de nosotros, preguntándonos qué tal y no le importó hacernos fotos. La ruta que nos llevó fue poco a poco haciéndose más emocionante y hasta bajamos varias dunas por la parte más vertical, uff…

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El guía nos hizo hasta este vídeo que se nos ve bajar con bastante respeto, porque aunque la perspectiva no lo muestra del todo, lo que estábamos bajando era una pared totalmente vertical…, eso sólo lo había visto en el rally Dakar por televisión, y ahora estar haciéndolo yo, me dejaba sin palabras.

Ya casi al final de la ruta hicimos una parada en el punto más alto del Erg, en la Gran Duna, y fue absolutamente apeteósico, me atrevo a decir que de lo mejor del viaje entero. Desde allí tendréis una vista de todo el desierto y al fondo las montañas donde se encuentra ya la frontera con Argelia. De verdad que debéis subir a esta duna, ya sea en quad o a pie, no os arrepentiréis.

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Por cierto por esta dunas de Merzouga discurre el famoso Marathon des Sables (maratón de las Arenas) original marroquí, prueba de ultra maratón de unos 250 kms dividido en 6 etapas, ¿alguno se anima?

Ya después de más o menos una horita regresamos a la agencia, pagamos los 45€ que nos costó a cada uno y ahora sí fuimos al hotel para ducharnos tranquilamente. La zona de la piscina del hotel estaba bastante bien, aunque la arena se mete por todos lados…

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Y la habitación era enorme, de las tipo suite.

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En una hora y media estábamos preparados y nos montamos de nuevo en el coche, cogiendo dirección oeste desde el hotel para dirigirnos a ver algunos de los lugares interesantes de esta zona.

Lo primero, un pueblo llamado Mfis, antigua población minera. Aunque en la actualidad está abandonada, existe un pequeño destacamento militar. Hago unas fotos y de repente viene un coche del ejército agitando los brazos y nos dice que no se pueden hacer fotos, cuando les digo que no he hecho, me dice adiós educadamente, uff, nos llevamos un buen susto… con la autoridad por aquí, pocas bromas.

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En otros tiempos, los franceses explotaban estas minas que producían el mineral de la baritina. El pueblo que recorremos fue construido entonces próximo a las minas, donde tuvo lugar el sedentarismo de una parte de la población nómada para trabajar.

En los años cincuenta, la producción se fue reduciendo y los habitantes fueron abandonando el pueblo de M’Fis para vivir en aldeas cercanas. Hoy en día, algunas explotaciones en las minas de baritina están todavía activas, así como la extracción de plomo. Nos acercamos a la que está activa y nos impresiona ver a un trabajador completamente manchado de negro y sacando cubos de un pozo, qué trabajo tan duro.

Alcanzamos la cima más alta de la montaña donde se halla el depósito de la antigua explotación minera y desde este punto tendremos la oportunidad de disfrutar de una panorámica excepcional de todo el área.

_DSC1552 (FILEminimizer)A continuación bajamos la colina y vamos a visitar a una mujer de los pocos nómadas que quedan en la zona. Vive en una sencilla cabaña en medio del semidesierto, expuesto al viento y sobre todo al implacable sol que hará durante gran parte del año. Hami nos cuenta un poco de su vida, tiene un niño pequeño con el que jugamos un poco y le damos unos caramelos que devora con felicidad.

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Toda esta zona es una enorme pista semidesértica que fue zona de paso del rally Dakar y que adoran los apasionados al motor.

Son casi las dos y tenemos ya hambre así que decidimos dejarnos llevar por Hami a probar la famosa pizza bereber, y qué mejor sitio que el famoso Restaurante NORA que está en el pueblo de Khamlia. El sitio está muy bien, bastante lleno de gente. Comemos la famosa pizza bereber que es verdad que está muy buena.

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Pagamos sólo 180dh los dos (18€). Cuando salimos del restaurante comprobamos que se había levantado ya muchísimo viento, lo que hacía muy difícil incluso caminar por la calle, así que nos vamos al hotel a descansar un poco.

Este para mí es una de las cosas que cambiaría del viaje que hice, puesto que normalmente nos cuenta Hassan que la gente suele dejar esa tarde para descansar en el hotel, pero creo que a gente que no le apeteciera como a nosotros, deberían tener un plan alternativo para hacer, y más si hace viento, ya que lo que se suele hacer es dar un paseo por las dunas y ver desde allí el atardecer. Quizás una buena opción podría haber sido el partir ya de ahí  y avanzar hacia Erfoud o las gargantas del Todra y dedicar más tiempo a este sitio como contaré más adelante.

Descansamos un poco y a las 4 y media ya quedamos con Hami para ir de nuevo al pueblo de Khamlia donde se encuentra la comunidad de los Gnawas, descendientes de los esclavos del África negra. Esta comunidad utiliza la música y la danza para trasmitir su cultura. Es un grupo famoso y hay que entrar en una sala donde los ves tocando música y danzando, para luego pedir la voluntad. Es verdad que me pareció un poco turistada, pero bueno, ellos así se ganan bien la vida, de lo que me alegro.

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Una vez que salimos sí que no había muchos más planes para ese día. Nuestro amigo Zelai nos habló el día anterior de un museo de coches, sobre todo de 4×4, propiedad de un jeque llamado Sheikh Hamad Bin Hamdan, miembro de una de las familias más poderosas de los Emiratos Arabes, y que tiene una de las colecciones de coches más exclusivas del mundo. El museo no está abierto al público, tiene que coincidir que se encuentre en la casa anexa en ese momento (una de las 21 que posee en todo el mundo) pero no tuvimos esa suerte, ya que estaba cerrado.

Finalmente decidimos ir al pueblo de Merzouga a tomar algo. A Hami no le queda más remedio esta vez que quedarse con nosotros y ser bombardeado por nuestras preguntas, que la verdad es que aguantó como un campeón ;), y puedo decir que fue una de las conversaciones más interesantes que tuvimos en todo el viaje. Nos habló tanto de su cultura bereber, como de sus tradiciones, del islam, de cómo viven el Ramadán, etc, un regalo para dos con tantas ganas de conocer culturas y escuchas historias como nosotros.

Ya sobre las 8 volvimos al hotel para prepararnos para cenar. Jugaba el Real Madrid contra el Deportivo, y la cafetería estaba llena de marroquíes viendo el partido, qué afición hay a nuestra liga por todos sitios. Por cierto el wifi del hotel es escandalosamente malo, sólo se coge en la recepción del mismo pero va y viene como el viento que azota en el exterior.

Cenamos en el hotel por primera vez una sopa, a mí que me encantan las sopas, y la verdad es que estaba bastante buena, hasta me dejaron repetir.

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Luego un plato variado que también resultó muy sabroso.

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El día no da para más así que damos un pequeño paseo junto al hotel y nos vamos a dormir, al día siguiente comenzaba nuestro viaje de vuelta.

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Día 6. Merzouga – Boumalne Dades

Nos levantamos sobre las 7 y media para ducharnos, desayunar y salir sobre las 8 y media donde puntualmente nos estaba esperando Hami. Comenzamos la ruta hacia el norte y llegamos a Erfoud, que con 23.000 habitantes (2016) es la localidad más grande de esta zona.

En esta ciudad, que es el epicentro de la industria de los fósiles de esta zona, vamos a visitar un taller de artesanía. El que nos lleva Hami se llama MACRON. Un trabajador nos explica todo el proceso, allí llevan bloques de piedra sacados de los yacimientos de pocos kilómetros al sur, y los tallan, esculpen, pulen, etc.

Y lo convierten en cosas tan fantásticas como esta mesa, que me la habría llevado a mi casa enseguida, ¿precio? más de 1000 euros.

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Luego entramos en la tienda y la verdad es que nos sorprendieron todo los objetos que hacían, la mayoría muy interesantes. También limpian fósiles de trilobites y de crinoides.

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No íbamos con la intención de comprar nada, es más, yo normalmente huyo de este tipo de visitas «comerciales», pero la verdad es que nos sorprendió para bien lo que vimos, tanto la explicación, como las cosas que hacían. Finalmente compramos un par de cosas pequeñas y la verdad es que la visita mereció la pena.

A continuación Hami nos invitó a su casa, tiene mujer y dos hijos y conocimos a su niña pequeña Fátima y a su mujer. Me encanta esta foto con la cara de Hami que lo dice todo, amor de padre. Un abrazo fuerte amigo!

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Seguimos nuestra ruta, eran sobre las 11 de la mañana. Cruzamos un pueblo curioso, Jorf, un pueblo árabe muy tradicional, con todas las mujeres de negro y tapadas de arriba a abajo.

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Esta ruta es menos interesante que la del viaje de ida en cuanto a paisaje, pero se pasa por muchos pueblos que permiten ver el estilo de vida de sus habitantes.

Después llegamos a una jaima donde tomamos un té y nos enseñan un sistema de túneles muy curioso.

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Se trata de un sistema de riego utilizado desde el siglo XV, que se aprovechaba del agua que llegaba de las montañas cercanas y que mediante un sistema de túneles de 30 kms!! y aprovechando la pendiente, permitía regar toda esta zona. Lamentablemente nos dicen que hace como unos 30 años que ya no se utilizan.

Seguimos camino pasando por los palmerales de Touroug y Tinejdad y ya sobre las 13h y a una media de velocidad de camello, llegamos por una carretera de esas que me gustan a mí, por fin al precioso pueblo de Tinerhir, en la falda de las montañas. Otra de las grandes expectativas del viaje nos esperaba, las Gargantas del Todra.

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Paramos en un mirador antes de llegar a este pueblo que íbamos a rodear. La panóramica es fantástica con las montañas al fondo y un oasis de palmeras que llega desde las Gargantas y discurre 30 kms abajo.

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Aquí vemos algún niño pidiendo monedas que por supuesto no le damos, le ofrecemos caramelos que cogen no muy ilusionados. Es importante que no se les dé dinero porque si no dejarían la escuela como nos dice Hami con toda la razón.

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Desde Tinerhir seguimos el palmeral adentrándonos en las montañas y llegamos a la hora de comer al pueblo de Tizgui. Hami nos lleva al restaurante Dar Ayour, con vistas al río, y un gran acierto, os lo recomiendo si váis por vuestra cuenta.

El menú era económico, 12€

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Y comimos de nuevo muy bien, el sitio muy tranquilo y el camarero super simpático, en un aceptable castellano nos echamos unas risas con él.

Terminamos de comer sobre las 3, y de nuevo Hami nos ofrece un guía para conocer las famosas gargantas. Ahí apareció otro Mohamed, que hablaba castellano, y otra de esas personas que recuerdas siempre, super simpático y que durante las tres horas que estuvimos con él nos contaría de todo.

En un rato comienza nuestra entrada en este desfiladero conocido mundialmente por ser uno de los cañones rocosos más espectaculares y que se llenan de visitantes tanto marroquíes para huir del calor de zonas más al sur, como de turistas sobre todo franceses y españoles, amantes de la escalada mayoritariamente. De hecho Mohamed nos dice que durante muchos años acompañó a multitud de grupos a hacer todo tipo de rutas y escaladas.

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Este desfiladero es todo obra del río Todra que ha ido modelando y erosionando las rocas hasta formar estos cañones impresionantes de 300 metros de alto, y de tan solo 10 metros de ancho en algunos tramos. Nos quedamos boquiabiertos viendo la altura de las paredes que nos rodean, bueno, Jesús más bien está de charleta con el amigo Mohamed.

luis en todra2

En la mitad más o menos del tramo que se suele visitar encontramos varias viviendas, una de las cuales es un hotel que hace unos años y debido a unas lluvias torrenciales cayó una enorme roca encima y quedó así. Desde entonces y lógicamente ya no dejan edificar en el desfiladero como nunca debió permitirse.

Hotel destruido

Por el desfiladero discurre el río con bastante poco agua dada la época del año que es. La garganta está lleno de puestos de souvenirs y se recorre en poco más de 20 minutos. La salida por el final ofrece un paisaje espectacular. Ahí están Jesús y Mohamed hablando de negocios :):)

paisaje rocas Todra

Caminamos un poco siguiendo la carretera R703 que llegaría hacia Agoudal. El lecho del río apenas lleva agua pero tiene una anchura que muestra el caudal de agua que debe llevar en invierno. Mohamed nos dice que de aquí surgen muchas rutas de senderismo, algunas de las cuales suben a lo alto de estas montañas y ofrecen paisajes fantásticos. Aquí es cuando me doy cuenta que esta zona necesita más tiempo de lo que le dedicaríamos. Por tanto creo firmemente que si hiciera el viaje otra vez, volvería de Merzouga al mediodía del día anterior para dormir cerca de aquí y haría desde bien temprano una ruta por esta zona. Os lo digo por si alguna vez tenéis la ocasión de hacerlo.

Carretera gargantas del Todra

Aquí estamos con el gran Mohamed, quién diría que tiene 46 años… cuanta vida tiene encima…

IMG_20170428_002218 (FILEminimizer)Volvemos hacia atrás cruzando la garganta de nuevo y siguiendo el curso del río regresamos al pueblo de Tizgui en un paseo de lo más agradable. Por el camino hablamos de todo con Mohamed, es muy sincero y más abierto que por ejemplo Hami, nos habla con espíritu crítico de cosas como la religión, la monarquía, las tradiciones, etc y nos regala conversaciones muy divertidas que nunca olvidaremos.

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Entramos en el pueblo y recorremos una antigua kasbah por sus túneles, sus callejuelas estrechas. A mí esto me encantó, sin duda no os lo perdáis.

Finalmente subimos a un alto que tiene esta preciosa vista, donde se puede apreciar en un paisaje tan árido, el verde que discurre junto al río, con el pueblo y la antigua aldea en primer plano.

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Después de esto Mohamed nos dice que si queremos podemos visitar un taller artesanal de alfombras del pueblo, accedemos, puede ser curioso.

Es un edificio de varias plantas y como suele suceder en este tipo de fábricas, nos enseñan cómo es el proceso de fabricación, desde la obtención de la lana que nos muestran las mujeres hasta cómo hacen los ovillos que luego utilizarán en el entrelazado para hacer las alfombras.

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Las mujeres tejedoras suelen trabajar una media jornada que complementan luego con sus tareas domésticas. Nos invitan a un té y luego empiezan a sacar un muestrario de alfombras para ver si compramos alguna. Yo tenía claro que no iba a comprar nada, pero Jesús se va animando y finalmente compra esta, que coincidimos en que era la que más nos gustaba por unos 100€. La verdad es que es difícil regatear a veces en estas situaciones, parece como que no estás apreciando el trabajo artesanal que hacen.

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Abandonamos el taller y llega la hora de despedirnos de Mohamed, habían sido unas tres horas las que nos había acompañado, le preguntamos cuánto le debemos pagar, él dice que lo que nos saliera el corazón, es una pena valorar esto con dinero, finalmente le damos 200 dh (20€) que parece que le deja satisfecho. Un abrazo fuerte de tus amigos Jesús y Ali Babá!!

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Eran sobre las 18:30h. y volvemos con Hami que nos está esperando para continuar la ruta e ir ya hacia el hotel donde nos alojaríamos esa noche, aproximadamente a una hora de camino de donde estábamos. El paisaje vuelve a ser árido e inhóspito, y las carreteras como me gustan a mí, de esas que parecen que van hacia el infinito…

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Sobre las ocho llegamos al hotel, en el pueblo de Boulmanes Dades. En un principio íbamos a alojarnos en otro hotel, el Xaluca, de unos españoles, pero estaba lleno, con lo que al final dormimos en uno cercano y que tiene apenas unos meses de vida, el Ksar Sultan Dades. Un hotel pequeño y en la parte más alta del pueblo, con unas estupendas vistas del mismo, eso sí, nada alrededor para hacer….

Así que para empezar, nos tomamos el té gratis número 200 del viaje.

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Por cierto, Jesús con el turbante, baja del coche y el del hotel le habla en árabe, qué risa, pasaba completamente desapercibido como oriundo del lugar.

Hacía mucho aire, frío, pero no nos evitó de ver el atardecer que se podía contemplar.

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Cenamos en el hotel en el restaurante con estas vistas, obviamente sin Hami que ya se había ido a su «bola». Pasamos un buen rato charlando con unos italianos y con su guía, que era de lo más cachondo. Es increíble lo que los guías, me gusta llamarlos así y no chóferes, aportan a la gente que visita, que visitamos, este fantástico país.

Antes de acostarnos hicimos cuentas con Hassan que se alojaba esa noche también en el hotel con otra clienta, española también. Hablamos de todo un poco, le enseñé mi blog, y le dije mi opinión sobre el viaje, las cosas que mejoraría y las que me habían gustado (la mayoría). Gracias por todo amigo!!

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Esta es la ruta que habíamos hecho este cuarto, y penúltimo día de ruta hacia el desierto. Mañana lamentablemente, terminaría.

Ruta vuelta

Día 7. Boumalne Dades – Marrakech

Dormimos como bebés esa noche en unas camas de lo más confortables, y volvimos a los buenos desayunos después de dos días que prefiero no recordar, y con zumo de naranja natural y todo.

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Salimos como siempre a las 8 y media, a por nuestra última etapa que nos llevaría de nuevo a Marrakech. He de decir que este fue el día más flojo de todos, excepto por la Kasbah Amridil.

Las vistas desde el hotel ya de día no estaban nada mal.

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Comenzamos la ruta y las vistas siguen siendo fantásticas, en mi opinión… Siempre con la cordillera del Atlas a nuestra derecha.

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Esta zona que recorremos se encuentra ya en plena ruta de las mil Kasbah, cuyo extremo oeste llega hasta la kasbah de Taourirt en Ouarzazate, Ait Benhadou, y que sigue hacia el sur por la carretera hacia Zagora, ruta que hicimos el segundo día de nuestro viaje hacia el desierto.

Atravesamos pueblos como Kelaat M’Gouna, una población fortificada de unos 15.000 habitantes y que es famoso como todo este valle por el cultivo de las rosas, la destilación de esencias y la producción de perfumes. El Valle de las Rosas está situado a los pies del Alto Atlas, en la confluencia con el Valle del Dades y está formado por hectáreas de rosales. La floración se extiende desde mediados de abril hasta mediados de mayo, así que estando a finales de abril llegamos a mitad de las dos fechas aunque pasamos de largo.

Tras un rato cruzando pueblos que ralentizan bastante el camino, sobre las diez llegamos al plato fuerte del día, la Kasbah Amridil junto al palmeral de Skoura y que nos recomiendan tanto Hami como Hassan, y la verdad es que no estaban equivocados. Por fuera ya impresiona.

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Llegamos a la entrada, pagamos los 20dh (2€) y la visitamos por dentro. Vamos por nuestra cuenta ya que los guías estaban ocupados. Es bastante grande, entramos a todas las habitaciones y subimos todas las escaleras posibles. Por dentro es como si fuera un museo etnográfico, con multitud de herramientas antiguas. Cada rincón es un descubrimiento, definitivamente me encantan, un verdadero IMPRESCINDIBLE las kasbah en general y esta en particular.

La facha de esta foto apareció en los antiguos billetes de cincuenta dirhams detrás de la imagen del rey Hassan II y parece un castillo de arena de esos enormes que se hacen en la playa y que se mantienen para sacarse unos euros los creadores, ¿no os parece?

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Cuando estamos terminando, vemos un guía que habla castellano con un grupo, tiene muy buena pinta, parece que es el famoso guía llamado Reda, le escuchamos algo de la historia de Amridil como que es del siglo XVII, que es árabe musulmana y que en ella se han grabado películas como Lawrence de Arabia. Le preguntamos si nos haría una visita guiada a los dos, pero de repente aparece un grupo de italianos, y se le van los ojos para allí, así que educadamente nos da largas y se echa en brazos de los otros, los euros son los euros. En su lugar se nos acerca uno que comienza hablando de los cultivos de la kasbah en lugar de comenzar con la historia y le paramos y le decimos que no estamos interesados en su visita guiada, este ni es guía ni nada, así que decidimos marcharnos, no por ello dejar de apreciar el lugar y recomendarlo, aunque con un mal sabor de boca. Así que ojo con lo que llamo yo los «guías espontáneos o arrimados».

Continuamos el camino viendo más kasbahs que gracias a que como Amridil los han convertido en hoteles, siguen en pie, porque hay otros que están lamentablemente derrumbándose.

Estábamos llegando al final del viaje y yo todavía conservaba muchos caramelos de los que había traído, además de dos cajas de pinturas y rotuladores, así que decidimos parar en algún pueblo para dárselas a los niños. En uno de ellos vemos un grupo de pequeños saliendo de la escuela y Hami los llama pero les da miedo y no se acercan. En el siguiente pueblo encontramos un grupo con una señora y nos bajamos del coche, estos sí que nos miran como si fuéramos extraterrestres y se ponen contentos al recibir los regalos, aunque tienen la timidez lógica de su edad, son preciosos.

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Por el camino y antes de llegar a Ouarzazate seguíamos viendo más kasbahs, algunas impresionantes, y si no juzgar.

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Pasamos la ciudad de Ouarzazate, subimos el Atlas y a las 13:30 paramos como a la ida en la cooperativa de aceite de argán, esta vez para comer en el restaurante que está justo al lado. Se encuentra lleno de gente, y no me extraña, porque es muy barato y comimos de lujo, un riquísimo tajín de kefta y una tortilla tipo francesa con queso. Muy bueno todo y gracias a Hassan a un precio de «amigo» de 14€ los dos.

Continuamos la ruta, la bajada del Atlas, Hami es cuando más prisa tiene, además está lloviendo, hay mucho tráfico y la carretera llena de curvas. Este tramo se hace largo, aunque los paisajes del Atlas me siguen cautivando.

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y por fin llegamos a Marrakech. Esta es la ruta completa que habíamos hecho este día, el tramo más largo del viaje hacia el desierto.

Viaje vuelta a Marrakech

Jesús desde el comienzo del viaje le apetecía probar un Hamman, una modalidad de baño de vapor que incluye normalmente limpiar el cuerpo y relajación. Nos vendría bien después del viaje, así que preguntamos a Hami si conoce alguno. «Tira» de contactos y un amigo le recomienda uno. Llegamos a Marrakech sobre las 4 y media y nos vamos directamente al hammam. Nos paramos en una calle de la medina y viene un empleado a buscarnos para acompañarnos. Le decimos a Hami que le invitamos a acompañarnos pero no quiere.

El hammam se llama Assal (http://assalhammam.com) y está en una callejuela, en lo que parece una antigua vivienda de varias plantas. La decoración está muy bien, muy limpio y nuevo todo. Cogemos el llamado Pack Assal, de una hora y media de duración y unos 45€. Hay otros hammam sin duda más baratos, los públicos, pero son más para gente local y las condiciones no son las que estamos acostumbrados, así que para no tener sorpresas que me pudieran dejar mal sabor de boca (como me pasó hace años en Estambul por ejemplo) decidimos coger uno más dedicado al turista, con unas instalaciones y un trato y exclusividad exquisitas.

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El hammam para los marroquíes es mucho más que un sitio para relajarse, es un lugar de reunión social y política. Su origen se remonta a las aguas termales romanas,  logrando más tarde expandirse a lo largo y ancho de todo el imperio Otomano.

Nos reciben dos chicas que nos invitan a quitarnos la ropa, nos quedamos sólo con unos calzones desechables y nos llevan al hammam donde una de ellas nos dará lo que ellos llaman en francés un gommage (un tipo de exfoliación). No es el típico recorrido de un hammam tradicional, este más hecho para el turista sin duda pero también es una experiencia. Nos extraña que para su cultura estemos los dos en una bonita sala de piedra con la chica echándonos agua y dándonos pequeños masajes alternativos con jabón e incluso miel. Después de unos 20 minutos, pasamos a una sala donde recibimos un masaje grandioso de una hora de duración y que abarca desde la punta de los pies hasta la cabeza. Fue una magnífica experiencia que desde luego recomiendo.

Después del tratamiento volvemos al coche donde Hami nos está esperando con las maletas. Nos lleva cerca del hotel y ahí nos despedimos, dudamos en darle propina, pero consideramos que no todo se paga con dinero, le damos un abrazo y por supuesto le invitamos a visitarnos en España. Gracias por todo Hami!!!

Vamos al hotel acompañado de un marroquí que nos lleva las mochilas en un carrito, esta última noche dormiríamos cada uno en una habitación. Jesús tiene ganas de jaleo, como no, y como nos gustó tanto la experiencia del sábado anterior en el restaurante Comptoir Darna, decidimos ir a otro parecido llamado Azar. Vamos en taxi con un señor muy simpático, con el que quedaríamos después para que nos dejara de vuelta en el hotel. El restaurante tiene buena pinta, muy «chic». Nos sientan en una mesa en una parte alta y pedimos un menú degustación con tantos platos como estos. Probamos muchos sabores, unos mejores que otros.

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Luego otro plato de carne muy rica y un postre estupendo.

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Sobre las 11 comienza un espectáculo de mujeres bailando, la verdad que muy guapas, bailan junto a nosotros, nos invitan a sacar, por cierto, ¿quién fue el único que se atrevió Jesús??. Estuvo muy bien.

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Dado que esa planta estaba poco animada preguntamos a los camareros si podríamos bajar a alguna mesa que estuviera vacía en la planta baja, y finalmente nos encuentran una. Desde aquí vemos que está más animada y pedimos un par de cocktails, aquí no hay problema para que sirvan alcohol. Hay música en directo que ameniza mucho la velada.

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Pero poco a poco vemos que no tiene la animación del Comptoir que habíamos ido el sábado pasado, no sé si fue porque ese día era viernes y no había los mismos espectáculos. Finalmente terminó todo sobre la medianoche y abandonamos el local abonando unos 50€ al cambio más o menos cada uno. Llamamos al taxista que vino puntualmente a recogernos y nos dejó en el hotel por 7€, se llamaba Abkrim, quedamos con él para el día siguiente para llevarnos al aeropuerto ya que nos cobraba bastante menos (8€) que el transporte que nos conseguía el riad (este incluía el transporte a la llegada, pero no la vuelta al aeropuerto).

Día 8. Marrakech

Nos levantamos el último día, con mucha pena porque el viaje había sido fantástico, aunque es verdad que el desayuno, otra vez magnífico, nos animó por un momento…

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A Jesús le salía el avión a las 12 del mediodía, dos horas antes que a mí, así que tras despedirnos efusivamente de Nourredine y agradecerle la atención, fuimos hasta el taxi que nos estaba esperando y yo decidí ocupar esas dos horas yendo a visitar uno de los atractivos principales de Marrakech, los jardines de Majorelle, así que primero el taxi me paró en los jardines, me despedí de Jesús y él continuó hasta el aeropuerto. Si estáis interesado en coger un taxista de confianza podéis llamarlo, se llama Abkrim y habla francés y un poco inglés, español no (teléfono: 0662094333).

Los jardines de Majorelle son un espacio botánico creado en 1924 bajo el diseño del artista francés Jacques Majorelle. En un primer momento funcionaron como propiedad privada del pintor para abrirse al público en 1947, pero el pintor galo falleció en 1962 lo que supuso casi el abandono de los mismos. Finalmente en 1980 decidieron adquirirlo el diseñador de moda y empresario francés Yves Saint Laurent y Pierre Bergé.

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Llegué a los jardines sobre las 9 y ya había algo de gente, pero más tarde aquello se llenó, así que recomiendo ir lo antes posible (abre a las 8h). Uno de sus atractivos es ser un lugar de tranquilidad para descansar y relajarse pero lo veo difícil si se llena de visitantes, sobre todo de asiáticos disparando a todo lo que se mueve. El jardín no es muy grande (unas tres hectáreas) pero es cierto que es un oasis dentro del caos de la ciudad, si lo recomiendo o no, lo dejo a la elección de cada uno, si tenéis tiempo y no os importa pagar los 70dh que cuesta la entrada (+30dh si queréis visitar el museo), yo lo visitaría sin duda.

Lo primero que destaca al entrar además de la frondosidad, es lo cuidado y limpio que está todo.Al fin algo convenientemente conservado en esta ciudad. Cerca de la entrada hay una variedad de cactus traídas de todo el mundo, todos con su cartel de origen y características, interesante, hay algunos de las islas Canarias por ejemplo.

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Más adelante ya hay plantas de todo tipo, palmeras, cocoteros, bananeros, bambús, jazmines, buganvillas y plantas acuáticas, así como de más de quince especies de aves, cuyo canto hacen del lugar más relajante.

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Esta zona de bambús a mí me gustó mucho.

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Hay varios estanques a lo largo de los jardines y la casa de Jacques Majorelle, con ese azul intenso, muy fotogénico. Los colores por todo el jardín es algo que también destaca y lo hacen más atractivo si cabe.

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Yves Saint Laurent, fallecido en 2008 y Pierre Bergé decidieron cederlo a la ciudad y alberga en su interior entre otras cosas el Museo de Arte Islámico, que visité y que contiene la colección personal de arte bereber de los últimos propietarios del jardín, piezas de magnífica joyería, tejidos, alfombras y trabajos artesanales en madera. También aloja una boutique, una librería, una galería de arte y una cafetería.

Estuve allí una hora más o menos también porque no tenía mucho más tiempo. Compré un par de regalos en una tienda cercana muy chula de artesanía y en el lugar acordado me recogió nuestro amigo Abkrim que me llevaría al hotel y me esperaría hasta que saliera la maleta.

Antes de irme no me puse resistir a comprar un par de panes que ví en un horno en una calle cerca del hotel. Me encantó el pan marroquí.

Y a las dos salió puntualmente mi vuelo que en poco menos de dos horas me llevaría a Madrid de vuelta.

Y aquí terminó el viaje de una semana en este fantástico país que me sorprendió para bien, sus gentes sobre todo me cautivaron, sus paisajes, su gastronomía, hicieron que me encontrara muy cómodo en todo momento. Creo que es un destino muy asequible y altamente recomendable si queréis visitar un país muy diferente al nuestro pero a la vez muy cercano.

Me gustaría decirte a ti Jesús que fue un placer hacer este viaje juntos después de tanto tiempo sin vernos, todo lo que nos reímos y lo que aprendimos creo que fue lo mejor del viaje, espero poder hacer muchos más contigo en el futuro.

Espero que lo disfrutéis tanto como yo y que esta entrada del blog os ayude a tener una buena EXPERIENCIA y por supuesto aquí me tenéis por si os queda alguna duda o consejo, que dentro de mis posibilidades, intentaré ayudaros.

Por último si te ha gustado el post sólo te pido un favorcito, ¡ayúdame a difundirlo!, puedes compartirlo con tus amig@s usando los botones de facebook, y si quieres puedes seguir mi blog. Por supuesto también puedes añadir cualquier comentario que será muy muy bien recibido. ¡¡Muchas gracias y hasta la próxima!!

DESIERTO DE LAS BARDENAS REALES (NAVARRA)

En esta entrada vuelvo a tratar de mostraros con mi humilde experiencia otros de los principales atractivos de esta preciosa región que es la Comunidad Foral de Navarra. Os hablaré del considerado nada menos como el mayor desierto de Europa, las Bardenas Reales, y que completaremos con una visita a otro de los lugares más representativos de Navarra como es el Monasterio de Leyre. Ambos se pueden hacer un día apurándolo o bien en un par de ellos, si lo queréis hacer más relajado.

El Parque natural de las Bardenas Reales (declarado en 1999) se encuentra al sureste de la Comunidad Foral de Navarra, casi en el límite con la Comunidad Autónoma de Aragón. Está a unos 100 kms de Pamplona y Zaragoza y el núcleo urbano más grande cercano es Tudela, a apenas 25 kilómetros. Se trata de un Parque Natural de belleza salvaje declarado además Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Un paisaje semidesértico de 42.500 hectáreas que impacta y sorprende y que hace que parezca que estamos en Arizona o Utah más que en nuestro país.

Mapa Navarra OK

Como curiosidad decir que el lugar ha sido escenario de anuncios televisivos, videoclips musicales y películas como «Airbag», «Acción Mutante», «Orgullo y Pasión», «El mundo nunca es suficiente» , «Anacleto Agente Secreto» o de series como «Juego de Tronos», aquí tenéis una pequeña muestra de esta última serie de culto (Youtube/Game of Thrones)

Empecemos por el principio, lo primero en mi opinión que es importante es encontrar bien la entrada. Yo fui con un GPS poniendo como destino Bardenas Reales y me llevó a un sitio equivocado que me hizo perder más de media hora así que trataré de deciros a continuación cómo llegar bien. El acceso más común para empezar la ruta por el Centro de Información del Parque lo tenéis que coger poco antes de llegar a Arguedas si venís por el sur por ejemplo de Madrid, Zaragoza, etc, o si venís desde Pamplona es una vez pasado este pueblo en un desvío que está bien señalizado. Avanzáis unos kilómetros por esa carretera y llegaréis al Centro. Desde allí lo mejor es que os paréis para que os dén un mapa y os informarán de todo lo que queráis del Parque. Esta es la ruta si venís desde Pamplona.

Acceso al Parque

Decir que en el Parque, y como véis en este mapa que es el que os darán en el centro tiene varias zonas y varios accesos, pero lo más interesante y lo más conocido y visitado se encuentra en la conocida como la Bardena Blanca, más concretamente la Blanca Baja, cuyo nombre proviene de las sales blanquecinas que se extienden por su superficie debido a la abundancia de yesos y arcillas en su suelo. Decir que el acceso es gratuito y en su página web www.bardenasreales.es podréis consultar sus horarios y más al detalle todo tipo de información.

Parque Bardenas Reales

Una vez pasado el Centro de Información Turística y como a unos 3 kilómetros por una carretera estrecha empezaréis a adentraros ya en el parque.

Yo fuí en el mes de abril con lo que todavía había alguna pequeña balsa de agua y donde pude escuchar un concierto de ranas muy divertido.

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Hay un pequeño atajo a la izquierda que te lleva directamente a la atracción principal de las Bardenas, Castiltierra, pero yo recomiendo seguir avanzando hasta llegar donde empieza la ruta circular que es donde se concentra lo más interesante. En recorrer dicho circuito se tarda como una hora y media sin paradas y la distancia es de unos 34 kms según nos dicen en el punto de información.

Yo os aconsejo que hagáis vuestra visita en sentido contrario a las agujas del reloj, es decir, de derecha a izquierda, para seguir con mi máxima de siempre en los viajes, dejar lo más interesante para el final. En ese punto veréis que llegáis de frente a un cuartel militar con un promontorio o elevación del terreno al lado, detrás del cual se encuentra un polígono de Tiro de la Aviación, de ahí que el acceso al interior del territorio circular, esté tan restringido.

Y aquí comienza la visita ¿estáis preparados para adentraros en el Salvaje Oeste Americano?

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Decir que es posible hacer la visita en coche por una pista sin asfaltar pero también hay circuitos a caballo y guiadas. Una muy buena opción es ir con la bicicleta ya que hay infinidad de rutas por todo el Parque. Si vas en coche recuerda detenerte nada más que en las zonas habilitadas y señalizadas como aparcamiento.

Giramos a la derecha cuando llegamos al cuartel militar y comenzamos el recorrido circular. La verdad es que toda esta primera zona que nos vamos a encontrar y dado que es vuestra primera toma de contacto con la zona os sorprenderá por el aspecto desértico aunque bien es verdad que no hay muchas áreas para deteneros y tampoco muy interesantes, lo mejor empieza más adelante.

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Si seguimos el camino, nos acercaremos ya a una zona de cerros altos, llamados la Ralla, el Rallón y Sanchicorrota (con la historia del bandolero que lo habitaba) y donde anidan gran cantidad de aves como buitres y otras rapaces, de ahí que unos cuantos meses del año (de marzo a agosto) no se puedan hacer las rutas a pie por los alrededores. Yo como voy en abril me tengo que conformar con ver toda esa zona desde la distancia. Estoy seguro que subir a uno de estos picos que veo debe ser toda una experiencia.

El clima en las Bardenas se caracteriza por tener veranos muy cálidos, inviernos moderadamente fríos, con escasas precipitaciones y con el viento característico, el famoso cierzo, azotando la zona con velocidades de entre 20 y 30 km / h.

Dado que no hay muchos lugares para detenernos seguimos avanzando y llegamos a uno de mis sitios favoritos de las Bardenas. Lo veréis porque quizás tiene el aparcamiento más grande de esta zona y espero que os quedéis tan alucinados como me quedé yo ¿este paisaje no parece de otro planeta?

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El sitio me pareció de lo más sorprendente, de lo mejor de lo que pude visitar. Para que no os lo paséis, en este pequeño mapa trato de indicaros el lugar exacto (flecha naranja). Hay un aparcamiento grande y el terreno es entre blanco y amarillo, ya que predomina el suelo de arcilla y yeso.

Sitio para pararos

Esta zona es una maravilla, esto sí es lo más parecido a un desierto y comienzo a disfrutar del entorno lleno de pequeños barrancos y oquedades fruto de la erosión del agua.

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Aquí os recomiendo pasar un buen rato, subiendo a los lugares más altos que os permitirán tener una vista de los alrededores. De esta zona se ven todos los cerros de esa parte norte, Piskerra, el Truco y el Rallón.

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Además puedo disfrutar de vistas como estas, con el Pico Moncayo nevado al fondo.

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Después de un buen rato, me monto otra vez en el coche, por cierto, prepararos para que se os ponga perdido el coche por dentro y por fuera, un túnel de lavado no sería un mal negocio a la salida ;).

Sigo el camino y en la parte más alta del «rectángulo» me encuentro con otra zona como la que he pasado, no es tan grande, pero igualmente impresionante.

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Aquí nos encontramos en el terreno con el llamado efecto de piel de elefante o bad lands producidos también por la acción del agua.

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La forma del relieve de las Bardenas Reales debe su singularidad a la calidad y estructura de los materiales y a la acción del agua y del viento. La alternancia de arcillas, calizas y areniscas, con un claro predominio de las arcillas, material blando e impermeable, permite que la erosión de la lluvia actúe rápida e intensamente dado su carácter esporádico pero torrencial. Ojo no ir cuando llueve o haya llovido porque el barrizal puede ser impresionante.

Dejamos esta zona y ya muy cerca nos acercamos al lugar más famoso y absoluto símbolo de las Bárdenas Reales, el cabezo de Castiltierra.

Esta formación es de las pocas que queda tras el proceso de cómo se formaron las Bardenas Reales, fruto de una fase de sedimentación de millones de años en toda la cuenca del Ebro. Luego llegaría la fase de erosión de viento y agua. Este cabezo y los otros pocos que hay, se conservan debido a que en la parte superior de ellos hay una capa de roca dura (arenisca o caliza) más resistente a la erosión y que ha podido proteger a las zonas inferiores más blandas (arcillas).

El sitio es fantástico, eso sí, prepararos a que esté lleno de gente haciéndose mil y una fotos, y curiosamente muchos, muchísimos franceses, por lo visto son unos enamorados de esta zona.

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Desde aquí podéis hacer una pequeña ruta de aproximadamente un kilómetro que parte del aparcamiento al pie de Castiltierra. Debéis bajar al Barranco de las Cortinas y seguir el camino en dirección oeste para seguir el desfiladero. Al llegar a una antigua represa, un camino en fuerte pendiente a la izquierda os sacará del barranco. Volver bordeando el barranco.

Una vez que dejo Castiltierra, decido coger un tramo de la carretera fuera del circuito y que va directamente a la salida hacia Arguedas para acercarme a un lugar y tener una perspectiva más lejana de la zona y donde se puede ver uno de los refugios de pastores que hay por la zona.

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Vuelvo a Castiltierra para seguir haciendo el camino circular y en poco tiempo llegaremos a otro de los principales atractivos de la zona, y que tiene la particularidad de que es posible subir al cerro por unas escaleras, el Cabezo de las Cortinillas.

Antes de subir los 219 escalones que concretamente tienen las escaleras, se sube a un primer cabezo desde las que hay ya unas vistas espectaculares, al fondo se puede ver el campo militar.

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Pero por las escaleras que hay subimos al cerro más alto, desde las que hay unas vistas ya increíbles.

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Este mirador es un lugar fantástico para hacerse la idea de la extensión de la depresión que ocupa la Bardena Blanca Baja, que aunque ocupa una pequeña parte del Parque tiene lo más interesante del mismo.

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Una vez que disfrutamos de las vistas, descendemos ya para terminar la ruta y dar por finalizada la visita a este fantástico lugar, no sin antes apreciar las carreteras dignas de Monument Valley, ¿no?

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Antes de llegar a nuestro punto de partida, es posible ver otro cabezo.

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Y ya tomamos el camino de vuelta hacia el Punto de Información del Parque.

Deciros que si tenéis el suficiente tiempo para pasar la noche cerca y queréis vivir una experiencia en hoteles singulares, podéis elegir entre el hotel Casas Cueva de las Bardenas (www.lasbardenas.com) donde os podréis alojar en cuevas muy cerca del Parque Natural.

Pero en el que parece que viviréis una experiencia diferente es el hotel Aire de las Bardenas (http://airebardenas.com) en la parte sur, muy cerca de Tudela.

Mapa Hotel Aire de Bardenas

Pasé justo al lado y aunque por tiempo no tuve la oportunidad de probarlo, la pinta del hotel era estupenda, no es un hotel barato pero debe ser toda una EXPERIENCIA, ¿o no lo pensáis viendo las fotos?.

Habitaciones AIRE de Bardenas

¿Os imagináis dormir en estas habitaciones burbuja viendo las estrellas? espero poder disfrutarlas un día en el que venga con más tiempo.

Casas burbuja

Cuando dejé las Bardenas, eran ya casi las tres, así que decidí ir a comer cerca y lo hice en un Restaurante en el cercano pueblo de Arguedas, llamado Bardenas. Comí un menú de 15 euros, sencillo pero de calidad-precio correcto.

Después de comer y dado que tenía la tarde por delante, decidí ir a conocer otra de las atracciones principales de Navarra, el Monasterio de Leyre, así que cogí la autopista  de pago dirección Pamplona y luego la autovía A21 dirección Jaca.

Había leído que por el camino había varias gargantas o cañones dignos de visitar, así que decidí ir a conocer el de más fácil acceso y que tiene un mirador espectacular (recorrí unos 130 kms.). Este es el llamado Foz de Arbeyun, por cierto la denominación Foz es herencia del romance navarro. Hay otros cercanos como el Foz de Lumbier también muy interesante y que tiene una ruta a pie paralela al río por lo visto muy interesante.

Mapa hasta Foz de Arbayun

El Foz de Arbeyún ha sido formado por el río Salazar, afluente del Irati que desciende de los Pirineos y que en esta zona ha «esculpido» una impresionante garganta. Desde hace miles de años, el río ha ido excavando la roca poco a poco, y como resultado tenemos este cañón de aproximadamente 6 km, con una anchura desde una decena de metros a casi 600 y un desnivel máximo de 385.

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La vista del cañón es indescriptible, me dejó boquiabierto, y sus paredes verticales son el hábitat de multitud de aves como el imponente buitre leonado, con la cuarta población más importante de la Península Ibérica con 228 parejas. También hay alimoches, águilas reales, quebrantahuesos, etc. Me quedo un rato y veo unas cuantas de estos aprovechando el silencio y la tranquilidad que se respira. ¡Qué maravilloso lugar!

Hacia el otro lado también las vistas son espectaculares, de los Pirineos navarros que se empiezan a divisar en el horizonte.

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El camino de vuelta merece la pena y podremos ver rincones tan bonitos como esta vista del río Irati.

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Tras haber recorrido unos kilómetros desde el mirador y una vez vuelto a la autovía A21, encontramos muy bien señalizado el desvío hacia el Monasterio de Leyre.

Mapa Foz a Monasterio de Leyre

Y esta es la ruta completa desde las Bardenas.

Mapa ruta BARDENAS REALES

Lo primero que debo decir para no llevar a malos entendidos en esta visita, es que no esperéis visitar un Monasterio, ya que el original no se conserva ya en la actualidad, siendo el que hay hoy en día reconstruido en el siglo XVII y por lo visto con no mucho valor arquitectónico. Debéis tener en cuenta que lo que visitaréis será la iglesia y la cripta y que si no lo hacéis mediante una visita guiada, y salvo que conozcáis la historia del lugar, os resultará seguramente decepcionante. Pero os puedo asegurar que si la hacéis guiada y sobre todo os gusta la historia el lugar desde luego que merece la pena.

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Dejo el coche en el amplio aparcamiento y subo un poco la colina hacia una fuente para tener una buena perspectiva de todo el conjunto arquitectónico, cuyo entorno además, es otro de sus mayores atractivos.

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Por supuesto contrato la visita guiada (3.5€) y que se hace cada hora por la mucha afluencia de público este domingo. La entrada sin guía vale 3€ y no entiendo que no se opte por la visita guiada porque además es bastante breve, de unos 40 minutos, con lo que no se hace nada pesada.

Desde fuera ya es fácil apreciar la majestuosidad de cada uno de los edificios. En su parte más exterior se encuentra el monasterio actual y que no es visitable. Según nos cuenta el guía lo ocupan actualmente 18 monjes de clausura benedictinos.

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Al lado está la iglesia de San Salvador de Leyre con sus ábsides y su torre, y por donde se accede a la cripta.

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Y el edificio anexo a la iglesia donde se encuentra actualmente un hotel (Hospedería de Leyre) y que es donde originariamente se situaba el monasterio, al que por cierto han abierto uno de sus lados ya que el antiguo era cerrado, albergando un claustro en su interior. Se sabe que existía un monasterio ya en el siglo IX que fue destruido por los musulmanes

Por último no puedo dejar de admirar las vistas que hay hacia el embalse de Yesa y por tanto la situación privilegiada de la que goza el Monasterio.

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Comenzamos la visita guiada y no me gustaría daros mil datos del lugar porque me gustaría que lo oyeséis vosotros mismos, sólo os diré algunos que considero más importantes. Lo primero que el guía nos repite es que el llamado Monasterio de Leyre (nombre que proviene de la Sierra en la que se encuentra) tiene importancia ya que es considerado el corazón espiritual del Reino de Navarra, este es su principal valor, y ocupa un lugar muy destacado en su historia ya que en él está ubicado el panteón en el que yacen los primeros monarcas del reino de Pamplona.

Entramos en la cripta, posiblemente del siglo XI. Parece que se construyó en principio para allanar el terreno y poder construir encima la iglesia y que pudiera soportar su peso, pero también se piensa que pudo servir más adelante como relicario. En el siglo XVIII y con la Desamortización de Mendizábal, el monasterio fue abandonado durante más de cien años, menos mal que ya en el siglo XX y tras la Guerra Civil, se decidió la restauración de todo el complejo.

Tras la cripta se encuentra un túnel de la misma época que conducía al exterior desde el monasterio antiguo y que tiene una figura del monje Virila.

Pasamos a la iglesia, que está construida seguramente sobre los restos de una iglesia anterior. Se termina la construcción con su consagración en 1057 de la enorme cabecera de tres ábsides hecha toda en piedra.

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Deciros también que el cuerpo del templo tenía una cubierta de madera hasta el siglo XVI que se hizo la bóveda gótica de piedra.

Después de unos minutos libres para dar una vuelta por la iglesia y donde podemos ver una especie de baúl que alberga juntos los restos de los reyes navarros, nos encaminamos hacia la puerta de atrás del siglo XII. Frente a ella la guía nos muestra el significado de algunas de las figuras que decoran las arquivoltas de la puerta y que prefiero que las escuchéis, ah, y que os cuente también la historia del monje Virila… por cierto la guía que nos tocó me pareció muy buena y con mucha pasión en todo lo que nos contaba.

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Y ya por fin tras ver la iglesia por un lateral y asomarme a ver las vistas del lado oeste, finaliza la visita guiada que a mí personalmente como aficionado a la historia me pareció muy interesante. Quizás si no lo eres tanto, seguramente no será la mejor de las visitas.

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Antes de dejar el lugar, y por recomendación de nuestra guía, entré de nuevo a la iglesia para escuchar un rato uno de los siete rezos en gregoriano que hacen los monjes de clausura diariamente y que resulta cuanto menos interesante por la sonoridad en la iglesia.

Y aquí finaliza esta entrada en la que he tratado de animaros a conocer otra de las partes de nuestro país que considero no deberíais perderte, ahora está en vosotros el buscar el momento para visitarlas y decirme qué te han parecido. Estoy seguro que pasaréis un buen rato!!

Por último si te ha gustado el post sólo te pido un favorcito, ¡ayúdame a difundirlo!, puedes compartirlo con tus amig@s usando los botones de facebook, y si quieres puedes seguir mi blog. Por supuesto también puedes añadir cualquier comentario que será muy muy bien recibido. ¡¡Muchas gracias y hasta la próxima!!

CASTILLO DE OLITE (NAVARRA)

La Comunidad Foral de Navarra es una de las zonas de España que menos conocía hasta hace poco, por eso en cuanto tuve oportunidad busqué información sobre algún sitio interesante para visitar y encontré y me hablaron de este precioso pueblo, Olite, que posee uno de los conjuntos monumentales más destacables de nuestro país.

Olite se encuentra a unos 40 kilómetros al sur de la ciudad de Pamplona y tiene unos 3900 habitantes (2014), con lo que el pueblo se ve rápidamente, con un día es suficiente.

Decir de Olite, que desde el siglo XIII, fue una de las sedes reales del Reino de Navarra y fue uno de sus reyes más importantes, Carlos III el Noble quien la eligió como residencia predilecta y por tanto cuando vivió su máximo esplendor. Carlos fue rey de Navarra durante el período 1387-1425 y un auténtico pacificador en sus relaciones con sus vecinos.

De aquella época de gloria queda como testimonio el espectacular Palacio Real, declarado monumento nacional en el año 1925.

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Llego a Olite un día festivo por la mañana y lo primero que veo es lo fácil que es aparcar, no sólo en los aparcamientos señalizados sino en cualquier calle cerca del Palacio. Me acerco a él, que se ve desde cualquier lugar, aunque paso primero por el denominado hoy Palacio Viejo o de los Teobaldos donde se encuentra el magnífico Parador de Turismo, y que fue lo primero que comenzó a reconstruir Carlos III a partir de una construcción romana.

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Si no estás alojado en el parador apenas puedes ver nada del interior salvo que vayas a comer en su restaurante, así que sólo pude asomarme un poco y ver una pequeña parte de su majestuoso interior.

A continuación me dirigí ya al Palacio Real. La entrada, que cuesta actualmente 3.5€ (2016) no me pareció nada cara, viendo por ejemplo lo que cobran en algunos lugares sobre todo fuera de España, ahora bien si me permitís un consejo, os diría que sin dudarlo compréis el ticket que incluye una visita guiada aunque haya que pagar un poco más por ella, concretamente 4.9€. Hay varios pases al día y sin él, no sabréis datos como que el palacio contó con habitaciones doradas, exóticos jardines, caprichosas torres, pajarera, un pequeño zoológico y un complejo sistema de riego.

Este es un plano del enorme palacio. La entrada al recinto se hace por donde indica la flecha.

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Carlos III y su esposa Leonor de Trastámara (hija de Enrique II de Castilla) van a ser los artífices de la construcción del Palacio Real “que tenía tantas habitaciones como días el año”. El derroche económico, creatividad y desde luego capricho, va a convertirlo en un palacio de ensueño, uno de los palacios más esplendidos de Europa en su época.

Lo primero que se levantó del palacio fue lo primero a lo que se accede en la visita, el núcleo central donde se alojaba la gran cámara del rey. Se comienza visitando una sala llamada de las Excavaciones, para luego pasar a la interesante Cámara de la Reina, aposentos de la reina Leonor. Lamentablemente ahora está vacía pero en su día gozaba de un esplendor increíble según nos comenta la guía. En esta sala puede verse los restos de una de las obras más increíbles del palacio, tuberías de plomo para la canalización del agua, una obra de ingeniería muy adelantada para la época.

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Cámara de la Reina

La Cámara del Rey es una sala más grande que la anterior. Se trata de una amplia habitación que servía principalmente como sala de recepciones y que dispone a su vez de otra pequeña utilizada como lugar de descanso del monarca. Dispone de chimenea de piedra y amplios ventanales góticos con bancos para sentarse a ambos lados.

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Cámara del Rey

Hay otra sala que es la galería de yeserías mudéjares pero se encuentra cerrada en el momento de mi visita. No profundizo en contar la historia de cada una porque me gustaría que os la contaran in situ, mucho más interesante. Lo que es una lástima es que debido a tantos avatares que llevó el palacio, no haya sobrevivido nada del mobiliario original, que le habría dado al mismo un aspecto mucho más admirable, me atrevo a decir que hasta mágico.

Salimos a la Galería del Rey que dispone de dos arquerías góticas superpuestas y que tiene unas vistas privilegiadas del Jardín de la Morera.

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Cuenta la leyenda que esta morera fue plantada por el mismísimo Carlos III. Hoy en día mide aproximadamente 12 metros y fue declarada Monumento Natural. En los patios además de plantas exóticas que cubrían con toldos en invierno, el rey disponía de un curioso zoológico privado, una excentricidad que me dejó boquiabierto. Entre las especies más raras contaba con un león que fue un regalo de Pedro IV el Ceremonioso, dos camellos, una jirafa, ardillas, cisnes, toros, etc…

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Por esta galería se sale al exterior a un primer nivel magnífico con unas vistas muy interesantes y donde podréis ver varios patios entre el que se encuentra también el Patio de la Pajarera, un espacio reservado para los pájaros que poblaban el castillo.

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Uno de los elementos más admirados eran los famosos jardines colgantes que, como los legendarios de Babilonia, llegaron a estar suspendidos a 20 metros del suelo, provistos de plantas y flores de todo el mundo, imaginaos el esplendor.

Continúa el recorrido hacia la parte sureste del palacio, donde ya es posible contemplar de cerca la Torre del Atalaya a la derecha en la foto y la Torre de los Vientos justo al lado.

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A ambas tuve la oportunidad de subir y para mí tiene las mejores vistas del propio palacio así que sin duda no os las perdáis. Detrás del castillo se ve el Monasterio de San Francisco, fundado por San Francisco de Asís en 1213 y que en su día tuvo sus más de cien habitaciones ocupadas de frailes franciscanos pero que lamentablemente tuvo que ser cerrado en 2014 básicamente por quedarse sin habitantes.

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En el año 1813, durante la Guerra de la Independencia, el palacio quedó prácticamente destruido por un incendio provocado por el general Espoz y Mina para evitar que las tropas francesas se hicieran fuertes en el castillo.  En 1913 es adquirido por la Diputación Foral de Navarra y 25 años más tarde se inicia una minuciosa restauración que le da su imagen actual.

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Por fin subo a la La Torre del Homenaje donde se encuentran los aposentos reales y son una de las estancias más impresionantes de este conjunto arquitectónico. La torre llega casi a los 40 metros de altura y para llegar a la cima hay que subir 133 peldaños. Desde aquí, las vistas de Olite y su comarca son excepcionales.

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Esta vista de la foto inferior es de la parte frontal, donde se ve en primer término la plaza más importante y transitada del pueblo y bautizada como no, con el nombre de Carlos III el Noble.

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No os perdáis tampoco la llamada Torre de las Tres Coronas u Ochavada, la que para mí es la más bonita del palacio y desde donde se ve abajo una muy curiosa construcción, el pozo de hielo, o como es conocido popularmente ‘el huevo’. Se trata del lugar donde se almacenaban las capas de nieve separadas por capas de paja que servían para conservar los alimentos y los remedios farmacéuticos de los que disponían en esa época. La tapa con forma de huevo cubre un pozo de unos ocho metros de profundidad.

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Una vez que dejamos ya el palacio, podemos ver junto a la entrada del mismo la Iglesia de Santa María la Real,  y que visitaré por la tarde.

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Camino ya tranquilamente por la plaza central de Olite, y que había visto desde lo alto del palacio. Es la zona más transitada y animada, y un buen lugar para hacer una pausa en nuestro recorrido en alguno de sus bares o restaurantes.

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En él hay varios edificios destacables, como por ejemplo el Ayuntamiento de Olite, un edificio construido entre el año 1947 – 1950 siguiendo la arquitectura de las casas nobles olitenses.

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También la torre del Chapitel que en su origen formaba parte del recinto amurallado de la villa y era una de las puertas de acceso a la misma, llegó más adelante a albergar un reloj público que avisaba al pueblo con una especie de «toque de queda» para el cierre de las murallas.

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Desde allí y yendo hacia la zona del parador, salen las Rúas de San Francisco y Judería, muy agradables para recorrer y para disfrutar del ambiente medieval que se respira, para mí más agradables en otoño e invierno que en verano.

Dado que ya es la hora de comer, desde la plaza Carlos III, recorro otra de las arterias principales del pueblo, la calle Rúa Mayor.

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Había reservado en un restaurante con las mejores críticas de Olite y la verdad que acerté porque comimos muy bien. Se llama Gambarte, por supuesto tenéis otras ofertas gastronómicas, pero yo decidí probar este. Pedimos el menú festivo y aunque los platos no eran grandes, estaban muy elaborados y estaban muy buenos. Pagamos 61€ en total 2 personas. Atención muy buena por cierto. Aquí os dejo su página web  Restaurante Gambarte.

Después de comer me acerqué a la Iglesia de San Pedro, la iglesia más antigua de Olite. Fue iniciada en estilo románico y ampliada con posterioridad en época barroca. Destacan la portada y el claustro románicos, y una original torre gótica de 54 m. de altura, la más alta del pueblo, rematada con un bonito y curioso chapitel agudo. A la hora a la que voy se encuentra cerrada, pero si váis por la mañana podréis entrar antes de la misa que se celebra.

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Desde la Iglesia de San Pedro, recorro otra de las calles más conocidas del pueblo, la calle Villavieja, y desde donde nos acercaremos de nuevo al palacio.

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Me tomo un café tranquilamente en la plaza Carlos III, para esperar a las 16:30 y acceder a otro de los lugares visitables del pueblo. La entrada cuesta 1.50€ y os recomiendo visitarla sólo si de verdad os interesa la historia y sentís la curiosidad. Las galerías medievales se encuentran bajo el suelo de esta plaza, y son dos galerías subterráneas paralelas, unidas por un muro común. Aunque se sabe que datan del siglo XIV, se desconoce la finalidad con que fueron construidas, a pesar de que los más fantasiosos creen que pudieron haber sido pasadizos secretos de escape del palacio. En diferentes excavaciones, también se han encontrado galerías menores en otros puntos de la ciudad.

El interior alberga una exposición que habla entre otras informaciones de la vida de la corte en Olite con muestras de armaduras y los trajes que vestían tanto reyes y reinas como los campesinos, artesanos o curanderos.

A continuación visito la Iglesia de Santa María la Real (iglesia gótica del siglo XV) que aunque está situada entre el Palacio Viejo y el Palacio Nuevo, no era el templo dedicado a los actos religiosos privados de los reyes, ya que éstos disponían de su propia capilla, conocida como Capilla de San Jorge. Esta iglesia fue utilizada por los monarcas navarros en las grandes festividades y actos solemnes.

Es una pena que en el día de mi visita se encuentra en obras la fachada principal, que es uno de sus principales atractivos. Se trata de una fachada de arquitectura gótica en la que se percibe la influencia de los talleres de Nôtre Dame de París y que constituye uno de los conjuntos más significativos de la escultura gótica navarra. Tiene también un bello claustro descubierto de la misma época.

Esta es una foto de cuando no estaba en obras para que os hagáis una idea de cómo es y que he tomado de la interesante página www.fuenterrebollo.com.

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Dado que no se encontraba disponible lo más interesante de la parte exterior, decido visitarla por dentro (1.5€) ya que su interior alberga otra de sus joyas.

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Esta es un magnífico retablo mayor de estilo renacentista presidido por una bella talla gótica de la Virgen con el Niño del siglo XIV, del llamado estilo navarro de influencia francesa, obra de Pedro de Aponte y una imagen, también gótica, del Cristo de la Buena Muerte.

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Una vez que visito la iglesia y como broche final, yo recomendaría recorrer la llamada Ronda del Castillo, donde podréis ver los restos que se conservan del recinto amurallado de la época romana. Se construyó para demarcar el término municipal y vigilar toda la zona, defendiéndose así de posibles ataques enemigos. A la derecha de la foto se encuentra la parte trasera del parador de turismo o Palacio Viejo.

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Y ya por fin tenemos la última perspectiva del castillo, la primera que tuve nada más llegar y que impresiona, la cual permite apreciar el tamaño y la majestuosidad del palacio.

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Esta es una ruta que yo recomendaría hacer entre las muchas que podéis seguir. Esta os permitirá ver lo más interesante a mi entender de este interesante municipio.

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No cabe olvidar que Olite también es la gran bodega de Navarra. Sus vinos están adscritos a la Denominación de Origen Navarra y hay unas cuantas bodegas alrededor que son visitables así como también el Museo del vino de la localidad. Al que os interese el tema, no os las perdáis.

Pues este ha sido el resumen de la visita a Olite, una joya medieval con un conjunto histórico artístico que os hará disfrutar tanto como lo hice yo y que os hará pasar un día estupendo. Sin lugar a dudas un IMPRESCINDIBLE no sólo del norte nuestro país.

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SAN JUAN DE GAZTELUGATXE (VIZCAYA)

Si había un sitio últimamente en el norte de España que tenía ganas de visitar ese era San Juan de Gaztelugatxe.

Ya recibe muchos visitantes, si no me equivoco es el segundo lugar más visitado de Vizcaya después del museo Guggenheim de Bilbao, pero todavía hay mucha gente que ni ha oído hablar de él, cosa que me parece increíble. Estoy seguro que si en lugar de donde está, estuviera en Escocia por ejemplo, aparecería en todas las guías como un sitio imprescindible, pero es que además está ahí, al lado, con lo que ¿a qué esperáis para ir y disfrutar de él?

Está muy cerca de Bilbao, apenas a 35 kilómetros, con lo que en unos 30-40 minutos estaréis allí si váis desde la capital vizcaíana. Podéis entrar o bien por Bermeo, el municipio grande más cercano, o bien tomar la ruta más corta, pasando por el bonito pueblo de Bakio.

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Este pueblo de Bakio por cierto merece una visita y es un buen lugar para hacer una parada antes o después de ir a San Juan aunque eso sí, fuera de lo que es el verano, tiene muy poco ambiente.

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Si por el contrario váis desde San Sebastián, está bastante más lejos, la ruta más rápida es también casi llegando a Bilbao, como a unos 120 kms y pagando peaje, pero si seguís la costa iréis recorriendo pueblos y lugares tan fantásticos como Zarauz, Guetaria, Zumaia o Elanchove. Es un punto final ideal para culminar un gran día, contando con que la ruta os llevará bastante más tiempo.

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He de decir que lo esperaba más aislado, pero muy cerca tiene un hotel y dos restaurantes, uno de los cuales es el famoso Eneperi, donde se celebran bodas ilustres (no voy a decir de quién…). Este lugar es espectacular, con unas vistas fantásticas desde el mismo.

Hay una carretera que llega justo hasta abajo del todo, donde comienza la subida hacia la ermita pero es de acceso restringido, así que tendréis que dejar los coches cerca de la carretera principal, justo donde los restaurantes, y bajar andando aproximadamente un kilómetro, un paseo de lo más agradable.

Como primer dato histórico del lugar, decir que la ermita que vemos hoy en día desgraciadamente no es la original. A lo largo de los siglos, ha sufrido incendios y batallas, teniendo que ser reconstruida en múltiples ocasiones. Se cree que la primera ermita fue erigida en el siglo IX. En el siglo XII, se convirtió en un convento, sin embargo, dos siglos más tarde los frailes abandonaron el lugar llevándose todos los objetos de valor consigo.

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Según vayáis bajando os iréis dando cuenta de lo que os tocará subir a la vuelta, y yo os recomiendo tomarla con calma y hacer paradas para ir disfrutando de las vistas. Al poco de empezar a descender, hay un pequeño mirador, estupendo para hacer las mejores fotos y disfrutar de las vistas tranquilamente.

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Volviendo un poco hacia atrás desde ese mirador, continua el descenso hacia la ermita, por un camino lleno de vegetación, que en otoño, que es cuando fuí yo, es muy agradable.

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Y enseguida se llega al último tramo de carretera, donde se sigue disfrutando de la perspectiva de la isla y la ermita, cada vez más cercana…

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Y también de la parte este, donde se puede ver el peñón de Aketxe y el cabo Matxitxako al fondo.

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Una vez que se llega abajo, yo calculo que tardé como 20 minutos a buen paso, hay un gran descubrimiento, grandioso diría yo, que hace más especial todavía la visita, ya que además de la vista del camino que sube a la ermita y que es increíble…

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La vista hacia el oeste es fantástica, y más al atardecer como pude ir yo, y que desde luego os animo a hacer lo mismo, alrededor de la caída del sol.

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Después de un rato embobado de mirar a un lado y al otro, nos encaminamos a hacer la subida a la iglesia, un estrecho camino que parte de tierra firme y cruza sobre las rocas por un puente de piedra y que permite llegar hasta la zona superior del islote después de ascender 241 escalones, ni uno más ni uno menos.

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Yo he de decir que esta parte apenas me costó, alucinando con las vistas, parando a hacer fotos, así que cuando menos lo pensé, ya estaba arriba. El esfuerzo desde luego que merece la pena, pero mucho.

Durante todo el camino de ascensión a la ermita nos encontraremos con las diferentes estaciones del Viacrucis, cuyas cruces lucen mucho más con tan increíble paisaje.

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Una vez arriba no olvidéis tocar la campana de la ermita tres veces y pedir un deseo. Antiguamente lo hacían para pedir fertilidad y ahuyentar malos espíritus. A su nombre se le pueden dar dos significados: Gaztelu-aitz (peña del castillo) y Gaztelu-gache (castillo áspero o difícil).

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Decir que San Juan de Gaztelugatxe también desempeñó un papel, aunque no fuera principal, durante la Inquisición española. Las brujas y sus reuniones nocturnas conocidas como “akelarres” en euskera, siempre han formado parte de la mitología vasca. Rumores afirman que muchos de los acusados de brujería eran encerrados en las cuevas de la isla.

Junto a la ermita, hay una pequeña zona protegida del viento con mesas y sillas donde se puede parar a descansar.

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El sitio es mágico, cuesta pensar que la iglesia continuó deteriorándose con los años hasta que fue finalmente demolida en 1886 para más adelante ser reconstruida. El islote ha sido escenario casi de todo en el pasado, batallas entre el rey de Castilla y el señor de Bizkaia, ataques corsarios –entre ellos el de Sir Francis Drake–, saqueos franceses, asaltos de las tropas británicas y combates durante la guerra civil española. Paraos un momento a pensar en todo ello, rodeado de estas vistas… es lo que yo llamo, el clímax del viajero 😉

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Una vez que hemos disfrutado del lugar, de contemplar como se esconde el sol, y antes de que se haga noche cerrada, comienzo la bajada, no sin antes fijarme en el faro del Cabo Matxitxako, que nos alumbra en su recorrido circular.

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Os recomiendo que tratéis de visitarlo en otoño o primavera, ya que en verano desde luego la tranquilidad brillará por su ausencia, pero bueno, si tiene que ser en verano, que lo sea, pero sobre todo, NO OS LO PERDÁIS!!

Y para rematar el lugar, y para amantes de los escenarios de cine, decir que me entero por un lugareño en una gasolinera de la zona, que un mes antes de mi visita, había estado grabando durante tres días unas cuantas escenas de la séptima temporada la archiconocida serie ‘Juego de Tronos’, y no me extraña, ¿¿cómo dejar pasar una localización como esta??

Bueno, y eso es todo, ahora sólo animaros a que lo visitéis y que disfrutéis de un breve pero intensísimo paseo.

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PUEBLOS NEGROS (GUADALAJARA)

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Esta página os adentrará en una ruta que mucha gente no conoce (aunque cada vez más) pero que me parece muy interesante y que además está «a tiro de piedra» de Madrid (a una hora y media del centro más o menos). Nuestro camino trancurrirá por las tierras altas del noroeste de la provincia de Guadalajara.

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Os invito a recorrer los llamados PUEBLOS NEGROS, denominados así por un tipo de arquitectura rural que se caracteriza por el color oscuro de los materiales empleados en la construcción de sus edificios, que presentan el color típico de la pizarra que constituye su materia prima esencial. La mejor época para visitarlos quizás sea primavera u otoño, aunque yo creo que en todas tienen su encanto. Terminaré proponiéndoos una ruta final muy sencilla para visitar una cascada, las Chorreras de Despeñalagua.

Hay dos itinerarios bastante claros que comienzan poco después del pueblo de Tamajón:

  • El primer itinerario nos lleva por pueblos como Campillejo, El Espinar y Campillo de Ranas para acabar en Majaelrayo, al pie del pico Ocejón.
  • El segundo conduce hasta Valverde de los ArroyosGalve de Sorbe si se avanza un poco más. Pasando por pueblos como Almiruete y Umbralejo. Aquí los platos fuertes son el pueblo de Valverde, las Chorreras de Despeñalagua y el Hayedo de Tejera Negra, el bosque de hayas más meridional de Europa.

La ruta se puede hacer en un día si se aprovecha bien el tiempo y no hace falta parar en cada uno de los pueblos. Lo ideal quizás sería estar al menos dos para dedicar un día a cada itinerario pero repito que se puede hacer perfectamente en una jornada.

Yo antes de llegar a la ruta en sí, me encontré por casualidad un molino solitario en un sitio que me pareció un descubrimiento. Estaba en el pueblo de Viñuelas, os lo dejo a vuestra elección si queréis para y verlo o ir directamente a comenzar la ruta. Lo veréis enseguida al llegar al pueblo, está por una carretera que llega al cementerio (por cierto curioso este camino, lleno de cruces), y luego sigue una pista de tierra hasta el molino.

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Se trata de un molino restaurado en 2005 al estilo de los manchegos por la empresa La Bóveda Fecit. A mí me encantó, el molino en sí, y el lugar en el que se encuentra, mirar las fotos y decidir. También pensé en que de noche, con el cielo estrellado, tiene que ser una pasada el lugar, espero no tardar mucho para verlo.

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Una vez que dejamos el pueblo si tenemos GPS, poner dirección a Tamajón. El paisaje es verdad que en verano es muy seco, pero siempre hay rincones dignos de ver y todo tiene su encanto, sólo hay que buscarlo.

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Yo voy a poner dos rutas posibles para llegar a Tamajón, una si se quiere pasar por Viñuelas, y otra si no.

  • Desde Madrid si se desea pasar por Viñuelas, esta es la más rápida:

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  • Si no se desea parar en Viñuelas, esta es la más rápida, por la N-II, hasta coger un desvío señalizado,  la carretera CM-1008, hasta llegar a Tamajón.

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Si se va desde cualquier otro lugar, yo recomiendo mejor poner el GPS, google Maps o el mapa de toda la vida 😉

El pueblo de Tamajón supone la puerta de entrada a esta ruta, un pequeña localidad de apenas 150 habitantes, que se encuentra ya a 1026 m. de altitud y que sin duda merece una pequeña parada. Nada más entrar en él coger la calle que sale a la izquierda para pasar por el centro donde veréis su plaza y algún edificio interesante.

Es destacable el restaurado palacio Mendocino, mandado construir por don Diego de Mendoza, renacentista y que supone un buen ejemplo de arquitectura civil plateresca de mitad del siglo XVI. Hoy en día alberga el ayuntamiento.

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Pero si algo destaca de este pequeño pueblo es su fantástica Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que fue construida en el siglo XIII en estilo románico y reformado en el siglo XVI siguiendo un estilo renacentista, cuando la villa alcanzó su máximo esplendor al pasar a manos del Marqués de Santillana en 1414.

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No la he podido ver por dentro pero parece que lo más destacable está fuera, con su galería porticada con arcos de medio punto con esas bóvedas de crucería, su torre y lo único que se conserva de la iglesia primitiva, el muro sur con su atrio porticado, digno de ver.

Cogemos el coche para continuar, y a los pocos kilómetros aparece el desvío a la derecha para ir a Valverde de los Arroyos, es decir, hacia el segundo de los dos itinerarios de los que hablaba al comienzo. Dejaremos este camino para más adelante, así que seguiremos recto, en dirección a Majaelrayo y el resto de pueblos. Apenas a kilómetro y medio aparece en el camino la llamada Ciudad Encantada de Tamajón. Dejamos el coche en el amplio parking que hay para pasear por este paraje en el que abundan las encinas y enebros, pero su atracción principal es la zona esculpida por los procesos de erosión y disolución que las aguas de lluvia han generado a lo largo de los siglos sobre la roca caliza.

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Cuevas, arcos de roca y otras fantásticas y caprichosas formaciones conforman un singular y atractivo rincón natural de gran belleza, y que según pude leer está incluido en el Inventario Nacional de Paisajes Sobresalientes del Ministerio de Agricultura. Te podrá recordar a la de Cuenca, pero esta es mucho más pequeña, así que no son comparables.

Sin necesidad de coger el coche si se quiere, se puede avanzar unos 200 m paralelo a la carretera y se llega a la ermita de Ntra. Sra. de los Enebrales, una bella obra de principios del siglo XVI, porticada y ampliada en el siglo XVIII siguiendo el estilo renacentista.

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Como curiosidad señalar que, según reza la tradición, las puertas de la ermita han de permanecer siempre abiertas como auxilio a peregrinos y caminantes. En la actualidad, una reja separa el interior.

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Detrás de la ermita hay una zona de recreo con algunos bancos y desde la que tenemos una fantástica vista de la zona.

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Volvemos al coche para continuar nuestro camino y comienza un tramo de carretera que seguro es el más incómodo por la gran cantidad de curvas que tiene. Los paisajes, a medida que vamos subiendo en altitud, se vuelven más verdes y espectaculares.

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Una vez pasada esta zona, la carretera sigue ascendiendo, pero las curvas dejan de aparecer para hacer mucho más sencilla y agradable la ruta en coche.

Me gustaría remarcar una cuestión importante con respecto a todos los pueblos que nos vamos a encontrar, y es que en mi opinión NO es necesario ver todos si no se dispone del tiempo suficiente, al final son muy parecidos, y hay como 6 ó 7. Yo los visité todos pero porque tenía tiempo.

El primero de ellos es Campillejo, a unos 10 kms de la ermita que hemos visitado. Este es un pueblo muy pequeño y quizás al ser el primero nos impacta más, pero quizás yo elegiría otros para parar si tuviera que elegir.

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Seguimos el camino y nos encontramos en unos tres kilómetros con otro pueblo, El Espinar, este me parece más interesante. De esta aldea destaca un antiguo lavadero que hay en el desvío de la carretera principal hacia la misma.

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El municipio se encuentra en una colina rodeada de barrancos cubiertos de vegetación y huertos, con unas bonitas vistas sobre el valle. Cabe recordar que estos pueblos son muy muy pequeños (este por ejemplo tiene alrededor de 20 habitantes censados!!!) así que se ven enseguida.

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Las viviendas se estructuran a lo largo de las calles formando núcleos complejos como corrales o patios delanteros delimitados por vallas de pizarra con pequeñas edificaciones complementarias.

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Para llegar al siguiente pueblo hay que coger un desvío a menos de un kilómetro de dejar El Espinar, se llama Roblelacasa, al que llegaréis en apenas unos minutos. Yo recomiendo ir a este pueblo ya que el enclave para mí es de los mejores, rodeado de barrancos.

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El pueblo es algo más grande que los anteriores, lo que permite ver más casas y poder disfrutar de este tipo singular de arquitectura. Tiene además una iglesia, que aunque por dentro está vacía, alegra el paisaje sin duda.

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Entre las muchas rutas que hay por esta zona, hay una de unos siete kilómetros hacia la llamada Cascada del Aljibe, formadas por el Arroyo del Soto cuando desemboca en el río Jarama, que por lo que he podido leer (yo no he estado) es agradable tanto el camino, como el destino final.

Volvemos sobre nuestros pasos para llegar a la carretera principal, viendo por el camino nuestro siguiente destino, Campillo de Ranas.

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Este pueblo destaca por su iglesia y su torreón que se ve desde bien lejos, construida también con lajas de pizarra combinadas con piedra caliza en la torre.

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Es interesante dar una vuelta por el pueblo porque tiene construcciones interesantes.

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Desde el municipio, podrás adminar unos bonitos paisajes de los alrededores, con el pico Ocejón de 2045 m. de altura, destacando como la cima principal de la parte más meridional de la sierra de Ayllón.

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Curiosamente me encuentro con un reloj de sol, que es uno de los emblemas del pueblo y que está emplazado en lo que fue la casa del cura, y ahora reconstruida por el ayuntamiento como lugar de encuentro.

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Si queréis reponer fuerzas o simplemente tomar algo tranquilamente, no os perdáis en este pueblo el Restaurante Aldea Tejera Negra. Está muy bien indicado y he decir que aunque no pude comer porque se estaba celebrando una boda, el lugar, por lo cuidado que se veía, lo verde que estaba, me pareció espectacular. Además del espacio, parece que es una de las mejores opciones gastronómicas por la zona.

En el medio del pueblo hay un descampado con columpios y juegos para los niños en el que pueden disfrutar mucho.

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En el lado opuesto de la carretera donde se encuentra el pueblo, hay una urbanización que se llama El Roble Hueco con sin duda las mejores casas de la zona, estas de reciente construcción siguiendo las premisas de la arquitectura negra. Son espectaculares aunque siempre tienen más encanto las más antiguas, en mi opinión, pero es verdad que son muy bonitas.

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Seguimos nuestro camino y enseguida debemos desviarnos de nuevo apenas dos kilómetros a la izquierda para llegar a Robleluengo, que conserva quizá el conjunto arquitectónico de pizarra mejor conservado de todos los pueblos de la ruta, aunque sigue siendo un pueblo muy pequeño, de menos de 50 habitantes, y en los que la sensación de tranquilidad, salvando los turistas que podemos ver, es increíble.

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Los edificios de esta arquitectura negra se caracterizan por ser de anchos muros, habitaciones pequeñas, con grandes espacios reservados para cocinas y chimeneas. Las estancias suelen estar bien diferenciadas para las personas, el ganado y los productos de la tierra. Las puertas son de madera y las ventanas muy pequeñas.

Del pueblo hay que destacar su bella plaza, su calle mayor y su iglesia parroquial de clara influencia románica y coronada con un campanario. En los alrededores podremos contemplar un bello valle de centenarios robles.

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Después de este llegaremos ya al último de los pueblos, Majaelrayo, el más grande aunque sigue sin superar los 60 habitantes censados todos el año, aunque bien es verdad que hay bastantes viviendas, y unas cuantas casas y alojamientos rurales. El pueblo se encuentra ya a 1185 metros de altitud, lo cual hace suponer el frío que debe hacer en invierno. La ascensión a los picos que lo rodean, la excursión por las riberas del río Jaramilla o la ruta por el Arroyo y la Cascada de la Matilla constituyen una oferta extraordinariamente atractiva para el caminante y el senderista.

El pueblo tiene edificaciones muy dispares, y pude ver en una de mis visitas a algún «adinerado» vecino, con Ferrari y todo.

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Hay edificios restaurados y muy cuidados y que destacan por su belleza, algunos de dos plantas con balcones en la planta superior.

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Y también todavía bastantes edificios derruidos lo que hace que el pueblo sea de lo más auténtico. En esta foto podéis ver el grosor de los muros de sus edificaciones, sin duda para hacer frente a las gélidas temperaturas invernales.

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Como el resto de pueblos, este ha sufrido también una gran despoblación aunque en los últimos años según me comenta un lugareño, se han instalado algunas parejas de jóvenes con niños pequeños. Otro edificio singular y que me gustó mucho es el del ayuntamiento.

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De su patrimonio monumental destaca la iglesia de San Juan Bautista, de la que destaca como curiosidad los dos porches de madera que hay en su lado sur. En su interior existe una pila bautismal del s.XVI. Su campanario o espadaña, triangular, con dos huecos para las campanas, está construida con mampostería de pizarra y rematada con sillares de piedra blanca.

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Los alrededores son muy interesantes, llenos de bosques de robles, carrascos, fresnos, tejos y sauces.

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Desde el pueblo hay múltiples rutas de senderismo, una de las más famosas es la que va hasta el pico Ocejón. Es una ruta de unas 5:30 – 6 horas (12 kms) y de dificultad media. Tenéis el detalle por ejemplo en esta página: Ruta senderismo Ocejón. También es posible ir al pico desde el pueblo de Valverde de los Arroyos.

Decir que para ir de Majaelrayo hasta Valverde de los Arroyos, que por cierto Google Maps lo marca como si fuera una carretera convencional, no es posible hacerlo si no es por un camino de tierra, así que evitarlo si no tenéis un vehículo adecuado. De todas formas si tenéis tiempo, hay una ruta a pie de unas 4 horas (9 kms.) y de dificultad media cruzando la montaña que los separa.

Aquí es un buen momento para tomar un aperitivo, ya que supone el final del primero de los dos itinerarios propuestos. Para hacer el segundo, hay que volver hacia atrás hasta el desvío a Valverde de los Arroyos, como a unos treinta kilómetros de Majaelrayo. Dependiendo de la hora que sea y de vuestras preferencias, podéis comer en Majaelrayo o en otro pueblo cercano o bien comer en Valverde de los Arroyos y tener la tarde para el segundo itinerario.

Esta es la ruta que hemos hecho desde Tamajón.

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En cuanto al segundo itinerario éste parte del desvío a dos kilómetros de Tamajón para cruzar los pueblos de Almiruete y Palancares y en los que yo no me paré.

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Después de una media hora y con una segunda parte del camino con bastantes curvas que se pueden hacer pesadas aunque con un asfalto impecable, llegaréis para mí al mejor pueblo de toda la zona, y un auténtico IMPRESCINDIBLE, Valverde de los Arroyos.

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La localidad se encuentra situada al pie del pico Ocejón, a una altitud de 1255m, un poco más que Majaelrayo. Lo primero que hay que tener en cuenta al llegar es que no es posible entrar con el coche al pueblo, sin duda para evitar aglomeraciones sobre todos los fines de semana. Hay un parking alternativo para dejar los vehículos. Ojo porque este pueblo es muy turístico y si no llegáis en una hora apropiada podéis tener problemas para aparcar.

En 1960 y a pesar de su aislamiento, el pueblo tenía 315 habitantes, en 1970 apenas quedaban ya 176, y en 1980 sólo 85. Ahora tiene unos 100 aunque parece que no todos residen ahí permanentemente pero según me dicen, los fines de semana, sobre todo los sábados, se llena de visitantes sobre todo madrileños, ciudad que se encuentra exactamente a 135 kms de distancia.

Sin duda la joya del pueblo es su plaza Mayor, bordeada por algunas de las mejores construcciones populares. Esta plaza es una de las más cuidadas de la comarca, que posee una interesante fuente en el centro.

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También destaca la iglesia Parroquial del siglo XIX, construida en pizarra, y en cuyo interior hay una cruz procesional del siglo XVI.

Mientras que en la zona de Majaelrayo y Campillo se utiliza con más frecuencia la pizarra en los muros, en el caso de Valverde, y también Palancares y Almiruete, se mezcla con más frecuencia con piedra caliza y canto rodado, por lo que a la imagen que ofrece se le ha denominado también como arquitectura dorada.

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La vuelta al pueblo es muy rápida pero muy recomendable, muchas de las casas están restauradas pero para mí no pierden el encanto que tienen.

Seguí la recomendación de un lugareño en Majaelrayo y fui a comer al Mesón los Cantos, que se encuentra algo escondido detrás de la iglesia y que tanto por el trato, que fue exquisito, como por el lugar y sobre todo la comida, quedamos muy satisfechos, lo recomiendo sin duda.

Como ya dijimos hay una excursión al Pico Ocejón de unas seis horas de duración y dificultad media, pero para mí la ruta que es absolutamente imprescindible es la que llega a la Chorreras de Despeñalagua, unas cascadas consecutivas formadas en el cauce del arroyo de la Chorrera, afluente del río Sorbe, en la falda norte del pico Ocejón.

De verdad que no os la debéis perder, primero porque tanto el camino como el destino final merecen mucho la pena, y también porque es una ruta muy accesible y corta, en apenas 30-40 minutos habréis llegado. Para encontrar el camino, si estáis en la plaza, debéis subir la cuesta que hay como si fueséis a subir la montaña, dejando el mesón Despeñalagua a vuestra izquierda.

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Tras esa subida llegaréis a un campo de fútbol, que por cierto, qué privilegio de campo, a las faldas de las montañas nevadas.

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Según habéis subido seguir recto y en una esquina encontraréis los carteles indicando el camino a la cascada, junto con otras rutas que parten desde ese punto.

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Comienza el camino rodeado de huertos de frutales, un castañar y un nogueral muy notables.

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Hay una subida inicial pero pronto el camino se allana y hace de la ruta muy agradable, con unas vistas preciosas a medida que van desapareciendo los árboles.

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Sigue el camino, y aparecen los brezos, que al estar en flor hacen del camino todavía más espectacular.

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El camino en su parte final discurre paralelo al arroyo de la Chorrera.

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La altura del total de los saltos consecutivos es de nada menos que 120 metros y cae agua durante todo el año, sobre todo en época de deshielo, aunque en invierno suelen encontrarse heladas. Yo voy por primera vez a finales de agosto, con lo que el salto de agua tiene muy poco caudal, como podéis ver en esta foto.

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Pero fijaos cuando he vuelto a ir a finales de febrero, en plena época de deshielo… ya sabéis cuando debéis ir, ¿no?

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Veo tres saltos principales, al último de los cuales se puede poner uno prácticamente debajo, una auténtica maravilla.

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Las vistas desde esta zona hacia el camino que hemos recorrido, es espectacular.

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Después de un rato disfrutando del lugar y del entorno, hacemos el camino de vuelta para llegar a Valverde de los Arroyos.

Lo de ver más lugares interesantes dependerá del tiempo que tengáis, pero me parece imprescindible que dormáis por la zona para seguir la ruta hacia Umbralejo, y Galve de Sorbe con su precioso castillo. Podéis terminar en el Hayedo de Tejera Negra, considerado el bosque de hayas más al sur de Europa, y en el que incluso hay que solicitar permiso para aparcar. En este link encontraréis toda la información y cómo solicitarlo — Visita Hayedo de Tejera Negra. Yo he de decir que no lo conozco pero tengo muchas ganas y espero ir en breve porque me aconsejaron visitarlo varios lugareños.

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Si volvéis hacia Tamajón, también podéis ir hacia el pueblo de Retiendas, que no tiene nada especial en el pueblo en sí, pero tiene un par de sitios interesantes si se dispone del tiempo y la paciencia para llegar, esto queda a vuestra elección:

  • Uno es la presa del Embalse de El Vado, que está a unos 8 kilómetros del pueblo, aunque el camino tiene bastantes curvas (no vengáis desde Tamajón, la carretera está fatal). Este embalse fue inaugurado por Franco en 1954 y bajo sus aguas quedó hundido casi todo el pueblo de El Vado, que le da nombre. Es uno de los dos únicos embalses del Canal de Isabel II situados fuera de la Comunidad de Madrid y lo surte el río Jarama. Desde julio de 2015 se pueden realizar actividades de turismo activo en el embalse como alquiler de piraguas, aunque no está permitido el baño, ah! y buscar las estatuas de seres mitológicos en el aliviadero de la presa, os sorprenderán.

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  • Otro de los lugares que podéis visitar si os apetece un paseo sencillo y agradable es ir a ver las ruinas del monasterio de Bonaval. El camino hasta el mismo discurre entre robles, encinas, chopos y sauces paralelo al río Jarama.

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Para llegar no tiene pérdida, deberéis dejar el coche en un parking que hay bastante grande al poco de salir del pueblo de Retiendas en dirección a la presa de El Vado y una vez pasado el cementerio. Una vez dejado el coche, si andáis unos 400 metros por la carretera llegaréis a un camino de tierra a la izquierda antes de pasar un puente sobre el río donde en unos carteles indica bien claro que el monasterio está en ruinas y que no se puede entrar en coche en el camino. Si tenéis una bicicleta por ejemplo es una muy buena opción también. En unos 25 minutos (unos cuatro kilómetros) de agradable paseo llegaréis a uno de los monumentos más sobresalientes de la arquitectura medieval de España, el monasterio cisterciense de Santa María de Bonaval, fundado por el rey Alfonso Vlll de Castilla, en 1164.

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La verdad es que impresiona verlo ahí en medio de la vegetación. Es una pena ver con una valla alrededor en estado de abandono este majestuoso monasterio que el rey de Castilla cedió a la orden de monjes de San Bernardo, los cuales lo empezaron a habitar en 1175, pero cuya decadencia comenzó en el siglo XVI, cuando pasó a depender del monasterio Monte Sión (Toledo) y se convirtió en residencia para monjes ancianos. Finalmente fue vendido en la Desamortización Liberal en 1821 y ya no fue habitado nunca más. Como era habitual entre los monjes de esta orden, este monasterio se encuentra en un paraje de gran belleza, junto al río Jarama, alejado del mundanal ruido y en un lugar que invita a la meditación.

Se conservan aún en pie algunas partes como la cabecera de triple ábside, parte del crucero, algunos capiteles de magnífica decoración, la puerta de estilo cisterciense o la torre de planta poligonal. En 2014 al menos las autoridades manchegas apuntalaron el edificio y lo cercaron para evitar su derrumbe total, tras las continuas reivindicaciones ciudadanas.

Un habitante del pueblo de Retiendas me comenta una curiosidad, que era tal la dedicación a la meditación de estos monjes que llegaron a utilizar un lenguaje de signos para evitar utilizar palabras  y romper el silencio… impresionante.

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Este es el último recorrido que hemos hecho

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Y bueno, hasta aquí llega este paseo rural por estos pueblos de arquitectura negra de la provincia de Guadalajara, una zona inhóspita y que os permitirá, si tenéis la suerte de que no haya mucho visitante, sumergiros en un mundo de tranquilidad, en una atmósfera a veces que parece de abandono pero de paz y de sosiego, y eso que se encuentran a poco más de una hora y media de una gran ciudad como Madrid.

Espero que os haya gustado y os animo a hacer una inmersión en esta zona, ya sea en una jornada de un día o de más de una.

Por último si te ha gustado el post sólo te pido un favorcito, ¡ayúdame a difundirlo!, puedes compartirlo con tus amig@s usando los botones de facebook, y si quieres puedes seguir mi blog. Por supuesto también puedes añadir cualquier comentario que será muy muy bien recibido. ¡¡Muchas gracias y hasta la próxima!!

COSTA OESTE ASTURIANA + GIJÓN

Es verdad que no siendo asturiano seguramente habrá mucha gente que conocerá mucho más que yo esta maravillosa región, pero dado que la visito frecuentemente y que por tanto voy descubriendo y apreciando poco a poco, me decidí a hacer esta guía para hacer que los que no la conocen, se animen a visitarla, ya que aparte de Covadonga y el Sella tiene mil lugares para descubrir. Es una región con un potencial increíble, con una red de alojamientos espectaculares y asequibles y qué decir de la gastronomía. Sólo tiene quizás un pero, el clima, pero hay que verlo por el lado positivo ya que es parte de su encanto, ya que si no por un lado la región se saturaría de visitantes, y además el verde de sus «praos» sería difícil mantenerlo. Decir siempre que aunque os toque un día nublado, siempre hay otras alternativas a hacer. Si os toca soleado, a disfrutar!!!

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Concretamente en esta entrada y siguiendo siempre mi tendencia a tratar de mostrar lo menos conocido, intento dar a conocer una parte de Asturias que mucha gente no visita dado que normalmente tienden a ir hacia la parte oriental de la región, donde se encuentran los Picos de Europa, Covadonga, Ribadesella, Llanes, etc. Mi intención es animaros a que descubráis esta otra parte de la costa, que está mucho menos explotada y tiene sitios impresionantes, ya lo veréis. Además he hecho una pequeña guía al final de la ciudad de Gijón, que conozco bastante bien, y que debéis incluir en vuestra visita sí o sí.

El recorrido que he hecho de esta parte occidental del Principado, va desde Avilés hacia el oeste, hasta justo la frontera con Galicia haciendo especial hincapié en las playas, que a mí personalmente me encantan y al final incluyendo algún restaurante que me gusta para que disfrutéis también de la gastronomía astur.

Estas son las playas y los lugares en los que me detendré por orden de oeste a este:

Playa de Arnao, Playa de Peñarronda, Playa de Santa Gadea, Playa de Serantes, Playa de la Paloma, TAPIA DE CASARIEGO, Playa de Porcía, Playa de Pormenande, Playa de Cambaredo y Castelló, Playa de Arnelles, Playa de Foxos y Navia, Playa de Frejulfe, Puerto de Vega, Playa de Barayo, Playa de Otur, LUARCA, Playa de Cadavedo, Ermita de la Regalina, Playa del Silencio, CABO VIDIO, Playa de San Pedro de la Ribera, Playa de la Concha de Artedo, Palacio la Quinta de Selgas, CUDILLERO, Playa del Aguilar, Playón de Bayas, PLAYA DE SALINAS y GIJÓN.

Haré un recorrido sobre todo por las playas y los pueblos que me parecen más interesantes y que incluso os puedan sorprender. Todos los rincones no pueden estar porque si no la lista sería enorme. Doy por hecho que me dejaré algún lugar interesante (Asturias es una caja llena de sorpresas), pero espero poco a poco ir conociéndolos y añadiéndolos a esta guía.

Empezamos la ruta por el Oeste, desviándonos de la autovía A8 antes del Puente de los Santos que cruza a Ribadeo, ya en la provincia de Lugo. Muy bien indicada encontramos la primera de las playas interesantes, la playa de Arnao. Es de fácil acceso y no es muy grande (unos 450 m.), de arena blanca y fina, y con todos los servicios de baños, duchas, etc,. Tiene un entorno verde y una parte rocosa. Bonita playa para comenzar nuestro recorrido y que no tiene una gran afluencia de visitantes.

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Seguimos hacia el este y por un camino de tierra llegamos a la Playa de Peñarronda cerca del pueblo de Santa Gadea. Esta es una de las concurridas de la zona y la verdad que lo merece porque es muy bonita y larga, mide unos 600 m. de longitud. Dispone de un restaurante y por supuesto todos los servicios.

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Siguiendo hacia el este, y en el pueblo del mismo nombre, está la playa de Santa Gadea, es pequeña (220m), con una ducha, pero de difícil acceso y a la que no se puede bajar en coche aunque tiene acceso para minusválidos. Sin duda hay mejores opciones.

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Justo después hay otra más grande y conocida, la playa de Serantes, bien indicada, de unos 200 m y de ocupación media, con zona de aparcamiento, bares y todos los servicios de duchas, etc. Es un amplio arenal con zonas de marismas y campo de dunas.

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Continuando hay otra que está junto al camping playa de Tapia que me gustó mucho, que es la playa de la Paloma o Esteiro, pequeña (170 m.), rocosa y con zona verde alrededor. La playa es de arena blanca y fina. Una de las opciones de llegar es dejar el coche en el aparcamiento del camping y bajar caminando por un camino que lo bordea. En sus cercanías, se encuentra el Castro de Esteiro.

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En esta zona por cierto hay una zona de maizales junto al mar que a mí me encantó. Todo el occidente asturiano está sembrado de este cereal que convierte el paisaje, sobre todo si aparece el ansiado sol, en un escenario de lo más fotogénico.

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Más al este llegamos ya al primero de los pueblos importantes, Tapia de Casariego, y que sin duda merece una visita. Esta es la ruta que habríamos recorrido hasta ahora.

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Lo más destacable de Tapia es sin duda su puerto, que ya gozaba de importancia en la Edad Media y que hizo que apareciesen los primeros barrios de pescadores. Fue puerto de paso de los balleneros vascos y hoy en día comparte protagonismo con el turismo y el ocio. Cuenta con una población censada de 3,786 habitantes (INE 2019) aunque como casi todos los pueblos asturianos pierden población año a año. En verano obviamente multiplica ese número con multitud de veraneantes.

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El puerto sin duda es la zona más animada de la zona y está llena de animados bares y restaurantes.

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Como atracción curiosa, hay una piscina de agua salada construida en 2010 y que está ubicada al lado del paseo marítimo. Para su construcción se aprovechó una antigua cetárea y su principal característica es la madera, que cubre la práctica totalidad de la instalación. Si queréis daros un baño, es una muy buena opción ya que es de acceso libre.

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Recomiendo hacer esta ruta siguiendo el paseo marítimo desde las playas cercanas y acabando en el Faro. Las imágenes, mejor verlas vosotros mismos.

Mapa Tapia

Dejamos esta bonita villa y seguimos hacia el este para encontrarnos con la playa de Porcía, es urbana (junto al municipio de El Franco) con lo que la ocupación deber ser alta, y por tanto puede perder algo de su encanto. Dejamos el coche arriba en el pueblo donde vemos las indicaciones de la playa y bajamos caminando la cuesta que llega hasta ella. La playa es muy interesante, de arena con paredes rocosas y con forma triangular, pero aunque yo la veo con marea alta, me parece muy chula. Tiene todos los servicios y una extensión de unos 250m. Es bastante tranquila en cuanto a oleaje.

Sigo mi ruta hacia la playa de Pormenade pero por el camino me encuentro por sorpresa un regalo en el pueblo de Viavélez, una mansión impresionante con una amplia zona de jardines alrededor. Espero que no os importe que haga una pequeña mención a la historia de este «casoplón». A pesar de ser una propiedad privada, tengo la suerte de que está la puerta abierta así que hago un par de fotos. Una vez fuera pregunto a un vecino y me cuenta una historia de esas que enganchan. Me dijo que es La Villa San Jorge, más conocida como Palacio Jardón, de estilo barroco francés y que fue mandada construir como residencia de verano en 1914 por un argentino, Eduardo Jardón (hijo y heredero de un marino de Viavélez, emigrante a Argentina). Me comenta que en su día llegaron a habitarla hasta 40 personas con 12 para el servicio doméstico. Luego he podido leer que la casa tiene 2000 metros cuadrados, con 4 plantas, 12 habitaciones y 8 baños, impresionante. Toda la propiedad ocupa nada menos que 16.000 metros cuadrados. Como curiosidad decir que está a la venta desde hace años por tres millones de euros pero parece que sigue sin comprador, ¿alguno se anima??. Una pena que no se pueda visitar.

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Hago un inciso aquí para recomedaros un restaurante de Viavélez en el comí muy bien el día que fui.

🍽 Taberna Viavélez. Un restaurante a pie de puerto en el que podréis disfrutar de los platos típicos de pesca y demás de la gastronomía asturiana.

Pasamos a la siguiente playa digna de mención, es la de Pormenande, y dado que no aparece en el GPS y no se ven carteles, para llegar decido preguntar a un vecino y finalmente al salir de Viavélez y yendo paralelo a la costa, hay uno que indica la playa que busco, a la que finalmente llego tras bajar una carretera bastante empinada. La playa me soprende para bien, desde luego es muy tranquila y pequeña, no es de arena si no de piedra (o bolos como se suelen llamar) pero los alrededores son espectaculares, mucho más salvajes que las anteriores. La playa tiene un aparcamiento y tiene ducha y baño. Es bastante segura, protegida del viento y de oleaje moderado.

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Sigo la carretera paralela a la costa donde voy descubriendo unos paisajes de acantilados mezclados con zonas boscosas que los hacen muy agradables a la vista. Con un día soleado tienen que lucir espectaculares.

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Toda esta zona según me dice un ciclista que encuentro, es parte de la Senda Costera Viavélez-Ortiguera y él afirma que lo conoce y que es espectacular. Lo mejor es aparcar en esta área recreativa y si se tiene tiempo recorrer la zona tranquilamente.

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Enseguida siguiendo por la carretera de la costa y rodeado de maizales, se llega a dos playas que con marea baja se conectan, son las playas de Cambaredo y Castelló. Son de piedra y no tienen servicios, pero me parecen preciosas sobre todo por el entorno y lo inhóspito de la zona, sin duda recomendable para los más aventureros. Lástima que las fotos las hice un día nublado porque si no se verían espectaculares.

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En la localidad de Ortiguera, encontramos el Faro del mismo nombre, junto al cual está la playa de Arnelles. Es una playa pequeña (110 m.) de arena dorada, y a la que se accede por una bajada tras dejar el coche en un aparcamiento al lado. No dispone de servicios y seguro que es de ocupación baja.

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Avanzando un poco por la costa en dirección a la desembocadura del río Navia nos encontramos con la playa de Foxos y al otro lado del río la playa de Navia, de 330 m de longitud. Esta última suele ser bastante frecuentada dada su proximidad a la localidad de Navia, es de arena y con todos los servicios y restaurantes. Está rodeada de un denso bosque de pinos y eucaliptos, que rodean La Poza, un espacio lacustre que sirve de zona de baños infantiles y de lugar de parada de miles de aves.

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Por toda la zona seguimos viendo unos maizales que hacen del paisaje con un día soleado una combinación de colores espectacular, y que además inunda la zona de las típicas edificaciones de hórreos y paneras.

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Esta es la ruta que habíamos hecho en este segundo tramo.

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A continuación llegamos a una de las playas más conocidas de la zona, la playa de Frejulfe, extenso arenal de más de 800m de longitud de arena oscura y que está antes de llegar al pueblo pesquero de Puerto de Vega. Dispone de un par de bares además de todos los servicios y alberga incluso un sistema dunar. Es una de las playas más concurridas pero dada su longitud es difícil que estéis agobiados, sólo tiene el peligro del aparcamiento, que aunque amplio, si coincidiera algún día de mucho calor en los meses de verano, podría complicarse el encontrar sitio si no llegáis pronto. Es muy accesible pero quizás el baño no lo es tanto ya que cubre enseguida según te vas introduciendo en el agua, así que ya sabéis, precaución.

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A continuación llegaréis al pequeño pueblo pesquero de PUERTO DE VEGA, al que yo recomiendo hacerle una visita exprés porque se puede disfrutar en media mañana tranquilamente. Es un municipio de 1,733 habitantes censados (INE 2019) y que ha estado ligada desde siempre a la pesca. Antiguamente fue un activo puerto comercial y ballenero y en la actualidad continúa dedicada a la actividad pesquera.

Aconsejo comenzar la visita haciendo la búsqueda en Google Maps y aparcar cerca de la Capilla de Nuestra Señora de la Atalaya, fundada en 1605.

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En los alrededores encontraréis un sitio maravilloso, aunque normalmente ventoso, pero con unas vistas espectaculares a ambos lados

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Hacia el oeste incluso podéis seguir caminando y comenzar la Senda Naviega, que os llevará en este tramo hasta la playa de Frejulfe.

Una vez disfrutada esa zona, podéis bajar caminando hacia la zona del puerto, antes haciendo una parada en el mirador de la Riva.

Donde además de las vistas,  encontraréis recordatorios muy interesantes del pasado de la villa como son, el contrato ballenero más antiguo de la localidad, un mural conmemorativo, además de dos enormes quijadas procedentes de ballenas de unas 30 toneladas de peso y un cañón ballenero en funcionamiento hasta hace 3 décadas de fabricación noruega.

Luego podéis tranquilamente bajar a la zona del puerto….

Donde encontaréis el núcleo mayoritario de bares y restaurantes del pueblo así que uno de sus edificios más característicos, la lonja de pescado.

Un lugar sorprendente por lo simétrico, cuidado y bonito que me pareció, es el Parque Benigno Blanco, a pocos metros de la lonja y cuyo nombre viene de un ilustre personaje que fue alcalde de la Habana. Este parque es ideal si váis con pequeños porque disfrutarán de sus múltiples atracciones en su zona trasera.

Una vez disfrutada esa zona, podéis bajar caminando hacia la zona del puerto, antes haciendo una parada en el mirador de la Riva.

Si tenéis ya más tiempo podéis informaros en la agencia de turismo o en Internet sobre más cosas interesantes, como acercaros al mirador del Baluarte,  ver alguna de sus antiguas casonas blasonadas, entre las que sobresale la de Trelles, donde murió el ilustrado G. M. de Jovellanos, o si hiciera mal tiempo y si sois amantes de los museos, podéis visitar el etnográfico Juan Pérez Villamil, que es gratuito.

En este pueblo lógicamente hay muchos restaurantes pero si os puedo recomendar uno que he probado personalmente, es la Marina (http://www.lamarinapuertodevega.com).

Una vez dejado Puerto de Vega, y tras salir del pueblo de Vigo, seguimos por la carretera de la costa, y encontramos otra opción de baño que a mí me gusta más. Esta playa está menos masificada ya que el acceso a la misma no es fácil ni tan inmediato. Hace falta caminar un rato y cuesta arriba cuando decidas dejarla. Se trata de la espectacular playa de Barayo, un precioso arenal de más de 700m de longitud. Forma parte de la Reserva Natural de Barayo debido a las dunas y marismas que forman un ecosistema único a orillas del mar Cantábrico. Es una playa normalmente ventosa y con intenso oleaje e incluso tiene una parte nudista en su parte más oriental, donde hay unas cuevas muy interesantes.

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Tiene dos pequeños aparcamientos para dejar el coche, y dos caminos para descender a la playa. Una más empinada en el parking más al oeste, y la otra con menos pendiente pero más larga desde el otro aparcamiento más oriental.

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Sin duda una buena opción para los más aventureros, quizás no si vais con niños por ejemplo ya que no dispone de ningún servicio.

Por esta zona podréis ver unos fantásticos acantilados rodeados de helechos, el paisaje por esta área es un regalo para la vista.

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Siguiendo por la costa y antes de llegar a la localidad de Luarca nos encontramos con la playa de Otur, otra playa muy recomendable que puede tener como Frejulfe el problema de la afluencia de gente pero que es muy cómoda. Tiene un camping cerca y los pueblos de Sabugo y las Barqueras, lo que hace que esté bastante transitada, pero he de decir que la playa está muy bien, toda de arena, con todos los servicios y a la que se accede por una subida muy empinada pero con asfalto recién puesto, otra opción si no te gusta compartir playa con más de uno.

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En la parte oriental de la playa tiene una zona de acantilado con una especie de túnel donde desemboca el arroyo de la Pedrera.

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Cuando baja la marea aparece arena más oscura y enturbia un poco el agua de la orilla pero la calidad de las aguas es muy buena como casi todas en esta zona. Además la veo más fácil para el año que la de Frejulfe, sobre todo si se va con niños.

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Tras esta playa y pasando lógicamente otras en las que no nos detendremos, encontramos sin duda un IMPRESCINDIBLE, la magnífica localidad de Luarca.

Este es el último tramo de ruta que habíamos hecho:

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En la villa de Luarca me detendré porque a mi modesta opinión, es la más recomendable de este lado oeste de Asturias, por encima incluso de la conocida Cudillero, pero bueno, es sólo mi opinión. Cudillero lleva la fama pero yo me quedo con Luarca, quizás aquella la supere con la famosa bajada al puerto y sus casas de colores en forma de anfiteatro, pero el pueblo en sí, la menor afluencia de gente y por tanto la tranquilidad que se respira, la hacen una opción fantástica para visitar. Esta foto sería digna de cualquier puerto pesquero de Escandinavia ¿no créeis?

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La «Villa Blanca de la Costa Verde» como se le conoce también a Luarca, es una pequeña localidad de poco más de 4,747 habitantes (INE 2019) pero que sin duda en verano se llena de veraneantes. Tiene una playa cercana pero sin duda su atractivo se centra en su precioso puerto con forma redondeada, donde contrastan los colores de los barcos con el blanco de las casas que lo rodean. Es el tercer puerto del Principado por número de tripulantes tras Avilés y Cudillero.

Recomiendo dejar el coche a las afueras (hay un par de aparcamientos bien indicados) y entrar en la ciudad caminando. Cruzar el río Negro por alguno de sus siete puentes y recorrer sus estrechas calles hasta llegar al puerto.

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Allí continuar caminando para recorrer el puerto hasta el final, para terminar en la parte del espigón donde veréis el pintoresco cementerio en lo alto.

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Recomiendo sin lugar a dudas subir a la zona del cementerio y el faro, donde os encontraréis una vistas absolutamente espectaculares. Además este camposanto sin duda tiene un habitante ilustre, el luarqués Severo Ochoa, uno de los ocho Premios Nobel españoles, este de Medicina en 1959 y que está enterrado aquí desde su muerte en 1993. Viendo las vistas pensaba en pedir que me entierren aquí, ¡¡qué pasada de lugar!!! aunque seguro que hay lista de espera 😂.

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Las vistas desde las inmediaciones del Faro, también son impresionantes.

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Del otro lado del cementerio está la ermita de Nuestra Señora la Blanca y las vistas de los acantilados cercanos.

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Después de subir a la ermita, seguir hasta lo alto del puerto y comenzar a descender, apreciando las vistas, que son fantásticas. Recorrer las serpenteantes escaleras que descienden entre las casas Finalmente podéis tomar algo o cenar en sus múltiples restaurantes del puerto aunque cuidado porque en mi opinión no son las mejores opciones para disfrutar de la gastronomía luarquesa.

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Esta es la ruta que recomiendo hacer, pero claro que hay muchas otras si disponéis de más tiempo.

Mapa Luarca

Si os atrevéis y por ejemplo después de comer os apetece quemar calorías, cruzando el llamado «Puente del Beso» hay unas escaleras para subir a otro sitio que me encanta, que es la ermita de San Roque y San Martín

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Desde la que tendréis también unas fantásticas vistas de la villa.

Así como de la playa..

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También merece la pena los fantásticos Jardines de la Fonte Baxa, un jardín botánico de más de veinte hectáreas que alberga más de quinientas especies distintas originarias de los cinco continentes. Es privado pero se puede visitar si contactáis con José Manuel Alba (teléf: 678865276) el cual os podrá hacer una visita guiada de 2 ó 3 horas de duración. Además el lugar goza también de unas estupendas vistas de la villa aunque no comparables con las explicadas anteriormente.

Ya saliendo de la villa y si os gusta el senderismo, tenéis siguiendo hacia el este el punto de origen de la popular Senda del Cabo Busto, una ruta circular de unos 8-9 kilómetros (aunque hay otra ampliable a 14) que recorre lugares cercanos al pueblo y al Faro del mismo nombre. Es una opción magnífica de adentraros en la naturaleza y apreciar las playas más vírgenes y acantilados cercanos. El recorrido lo podéis ver por ejemplo en esta página

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=8896646

Continuamos hacia el este y tras unos cuantos kilómetros nos dirigimos a la playa de Cadavedo o Ribeirona, magnífico arenal de aguas cristalinas de unos 400 m de longitud. Depende mucho de como esté la marea, si hay bajamar está muy bien, ya que tiene arena una vez que te adentras en el agua, pero si sube la marea, oculta la arena y lo que queda es una playa de piedra, no tan cómoda. La playa tiene un aparcamiento al lado y tiene todos los servicios, es bastante ventosa  y de ocupación media-alta.

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Uno de mis secretos mejor guardados de rincones de esos que siempre llevas dentro y que considero absolutamente grandioso, es el maravilloso espacio donde se ubica la Ermita de la Regalina. Es fácil de llegar, sólo hay que cruzar el pueblo de Cadavedo y encontraréis carteles que indicarán la ermita girando hacia la izquierda (a la derecha estará la bajada a la playa) o si no en Google Maps, que sos llevará a la preciosa y coqueta ermita de color azul y blanca de la Regalina que se edificó en 1931 sobre la punta del Cuernu, un lugar mágico, sobre todo si tienes de disfrutarlo con buen tiempo.

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Las vistas son increíbles, con una pradera verde, con la ermita y viendo toda la costa este, una continuación de altos acantilados que se suceden hasta Cudillero, 25 kilómetros más allá.

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A un lado podréis disfrutar de la hermosa playa de Cadavedo, que desde aquí y con buen tiempo, veréis el agua tan cristalina que parece sacada del Caribe. Además con todo el entorno tan verde que la rodea y al fondo la montaña, el paisaje es grandioso. ¿¿Os lo queréis perder??

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Del otro lado podréis ver la inmensidad del mar, con un acantilado y una playa de roca de difícil acceso pero igualmente preciosa.

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Además hay un hórreo de los muchos que hay por la zona que parece puesto ahí para las fotos y para completar un paisaje increíble. Por cierto, tras un reciente derrumbe, se ha tenido que mover unos metros hacia atrás.

Sin duda este mirador es un IMPRESCINDIBLE con mayúsculas y que aunque se va conociendo más cada año todavía no mucha gente conoce.

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Hago un pequeño inciso para decirnos que en Asturias os encontraréis muchos hórreos, y que estos, en su versión asturiana, son construcciones de madera generalmente rectangulares levantadas sobre cuatro pilares que está destinada a guardar el grano de manera que este quede aislado de la humedad y de los animales, sobre todo roedores. Ya no se utilizan prácticamente pero están muy protegidos y a mí me personalmente me encantan.

Como siempre me gusta recomendar algún sitio para reponer fuerzas, aquí os recomiendo dos restaurantes asturianos 100%, sencillos pero que seguro no os quedaréis con hambre:

🍽Mesón La Granda (www.facebook.lagranda). Está a la entrada del pueblo de Cadavedo y la calidad-precio es buena, dispone de buenos menús de comida típica asturiana. Tiene un salón no muy grande y terraza para comer al aire libre. Te suelen poner la «pota» u olla para que te sirvas lo que quieras, una costumbre que me encanta.

🍽 Restaurante La Unión (www.pensionlaunion.com). Este está unos 10 minutos en coche de Cadavedo, en el pueblo de Trevías pero merece la pena. Los menús del día son espectaculares, muy bien de precio. Restaurante amplio  y cómodo.

🍽 En Luarca recomiendo un clásico, el Barómetro. Está en el mismo puerto y su especialidad como no podría ser de otra forma es el pescado y el marisco. Restaurante pequeño y no muy atractivo en su interior pero su comida lo compensa todo.

Seguimos circulando hasta el pueblo de Castañeras, donde encontraremos una de las playas más famosas de Asturias, la playa del Silencio. Siempre digo que esta playa es para visitar, no para bañarse, así que es una estupenda opción si por ejemplo tenéis un día nublado o no estáis en verano. Se deja el coche en un aparcamiento y se desciende a ella por un camino bien indicado. La playa no es muy larga y es de cantos rodados, y dado que no dispone de servicios, quizá por ello su belleza se conserva intacta. Disfrutar dando un paseo por los alrededores si tenéis tiempo porque son fantásticos.

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Otro lugar espectacular y por cierto muy visitado por turistas extranjeros cada vez que voy, sobre todo franceses en autocaravanas es el Cabo Vidio. Es muy fácil de encontrar porque está muy bien indicado. Tendréis que tomar la salida de la autovía hacia Oviñana y luego seguir la carretera. Es interesante ir parando en los miradores que hay sucesivamente porque las vistas son espectaculares. En esta foto podéis ver en primer término, la playa Peña Doria, seguida de las de la Cueva y Vallina, todas de grava y con fuerte oleaje, y que junto al difícil acceso no las hace muy sencillas para el baño.

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Seguir avanzando y por fin llegaréis al final, a la zona del Faro.

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Los acantilados que hay justo en el cabo detrás del faro, son imponentes, la altura que tienen es tremenda, unos 80 metros, y sin duda da un vértigo importante asomarse a ellos. Las otras atracciones de este cabo son el faro y la iglesiona, que es una cueva formada por la erosión del mar y visitable con la marea baja.

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Desde este punto se ve también la zona de acantilados hacia el este, pero estos, al estar más alineados, la perspectiva quizás no es tan espectacular.

🍽Si queréis un restaurante sencillo pero con comida casera y buen precio tenéis el Mesón – Sidrería El Regueirín, situado en la entrada del pueblo de Oviñana. (www.elregueirin.es/mesonsidreria.htm)

Este es el mapa con la ruta hecha desde Luarca:

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Continuamos el camino y llegamos a otro pequeño saliente en el mar, que alberga alguna que otra playa salvaje interesante. Vamos a visitar la más concurrida y que conozco bien, la playa de San Pedro de la Ribera. Descendemos hasta el pueblo de Soto de Luiña, donde después de comprar en la Panadería la Estrella diversos dulces nos dirigimos a esta playa. Está al lado del camping del mismo nombre, lo que hace que su ocupación sea alta, con lo que olvidaros de tener mucha tranquilidad. Al menos tiene un aparcamiento grande, bares y todos los servicios. Es una playa de arena tostada y algunos cantos rodados.

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Siguiendo la carretera que bordea se llega al pueblo de Lamuño y en un día en el que voy en busca de una buena vista de la excelente playa de la Concha de Artedo, me topo con un lugareño de los que me gustan a mí, típicamente asturiano, abierto y con una verborrea increíble. Se conoce bien la zona y enseguida se emociona y me lleva a un mirador fantástico que conoce muy bien y desde donde se ve toda la playa. El espectáculo es impresionante.

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Es la Playa de la Concha de Artedo, muy larga, de casi 800 metros de cantos rodados en la parte superior y arena dorada en bajamar, bien equipada y con bastante afluencia de bañistas. Por cierto, detrás de ella no puedo dejar de admirar también esa obra imponente de la ingeniería como es el viaducto de la Concha de Artedo, de 1,180 metros de longitud y 107 m de altura.

Mi guía particular me adentra un poco más en ese acantilado que hay junto a la playa y me cuenta diferentes historias, como la de un submarino alemán hundido durante la Segunda Guerra Mundial cerca de esta costa (y que luego busqué pero no existen pruebas fehacientes sobre ello que lo confirmen). También me habla de castros escondidos en el bosque de eucaliptos que atravesamos y galeones sumergidos, no tiene precio como contador de historias. El entorno la verdad es que es espectacular.

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Lamentablemente ese día al llegar al final del saliente de roca apareció una nube caprichosa que no nos permitió ver ni la playa de Oleiros, ni los acantilados cercanos, así que volvemos sobre nuestros pasos y me sigue contando historias y lugares interesantes para visitar que me guardo convenientemente para futuras visitas. Da gusto encontrar gente así.

Aquí en Lamuño hay otro restaurante para recomendaros:

🍽 Bar Cendán (www.facebook.com/barcendan) también como siempre con productos caseros típicos asturianos y con una calidad precio excelente. Ideal también para menú del día. Su especialidad y doy fé de que está tremendo es el plato asturiano de moda, el cachopo.

Remprendemos nuestro camino en dirección a otro plato fuerte de esta zona oeste. Sin duda el pueblo más famoso y visitado de esta zona, Cudillero.

Pero antes dejarme hacerle el hueco que se merece a un sitio increíble y que por supuesto merece la pena visitar si tenéis las tres horas que más o menos lleva su visita (la entrada de adultos 7€). Este es el llamado «Versalles asturiano», el magnífico Palacio la Quinta de Selgas www.selgas-fagalde.com. Se encuentra un poco antes de llegar a Cudillero, en un pueblo de nombre curioso, El Pito. Se trata de una Quinta compuesta de Palacio y jardines construida entre 1880 y 1895 por iniciativa de los hermanos Ezequiel y Fortunato de Selgas, el primero, empresario de éxito en Madrid, puso los medios económicos para realizar el proyecto, mientras que el segundo, historiador y aficionado al arte, fue por lo visto quien elaboró el trazado, y qué trazado…

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Lo más valioso es que la mansión conserva casi intacta su decoración original, y alberga pinturas de grandes maestros como Goya, El Greco, Luca Giordano, etc, además de un muestrario de muebles, textiles, objetos de orfebrería y vidrio, abanicos y porcelana europea y oriental. Un pabellón vecino remozado exhibe una colección de tapices y acoge exposiciones temporales. Los jardines de nada menos que 90.000 metros cuadrados están entre los importantes de España.

Dentro no dejan hacer fotos, cosa a mi entender bastante negativa y que no me encuentro en muchos lugares, así que hay que conformarse con las fotos que se pueden hacer desde fuera.

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Pongo una foto del folleto con el plano para que os hagáis una idea del tamaño que tienen por ejemplo sus espectaculares jardines, el jardín inglés, el francés, italiano…

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Importante, si tenéis pensado visitarlo, llamar por teléfono antes para preguntar si está abierto, porque hay años que abren y otros que lo mantienen cerrado.

Junto al Palacio, se encuentra la La iglesia de Jesús de Nazareno, también muy recomendable de visitar si se encuentra abierta.

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Se trata de una iglesia-panteón promovida por Fortunato de Selgas, construida dentro del estilo románico del siglo XII aunque inaugurada en 1914. Tiene unas preciosas vidrieras pero lo más importante de la iglesia es por un lado la cripta (no visitable), que alberga el panteón familiar, y el altar religioso más antiguo de España, del siglo VIII.

Una vez que dejamos este magnífico sitio nos metemos de lleno en la villa marinera de Cudillero. Es un pintoresco pueblo de pescadores construido en las empinadas laderas de 3 montes que rodean a la ciudad a modo de anfiteatro.

Tenía censados 4,987 habitantes en 2019 pero obviamente en época estival dispara su población, lo que hace que para mi gusto le haga perder un poco de esa belleza que tendría si estuviera menos masificada.

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Para aparcar el coche lo mejor es bajar hasta el puerto o entrar por la entrada occidental y dejar el coche en los amplios aparcamientos que hay, luego recorrer la villa a pie.

En cuanto a lo qué ver, hay múltiples lugares y no me extenderé porque hay muchísima información disponible. Yo diría como siempre perderse por sus calles, alejarse del bullicio y tratar de disfrutarla de la manera más tranquila posible. Hay edificios interesantes y céntricos como la Parroquia de San Pedro o la Casa Consistorial.

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Recomiendo sin duda subir hasta lo alto de la villa y disfrutar del espectáculo de formar parte como público privilegiado del anfiteatro que veréis a vuestros pies. Esta es una vista desde la parte delantera.

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Y esta desde otra perspectiva.

Si seguís bajando hacia el puerto, hay un camino muy interesante que va al faro.

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Desde allí tendréis unas preciosas vistas de la zona del puerto y del mar Cantábrico, que como siempre, son mis favoritas. Ver desde el faro el atardecer es siempre un momento único.

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Para dormir y comer y con una ubicación muy céntrica os recomendaría «La Casona del Pío», y más a las afueras el hotel «La Casona de la Paca», que dispone también de apartamentos rurales, aunque bien es verdad que la oferta de alojamientos es muy extensa y tenéis mucho donde elegir. Debido a la masiva afluencia de visitantes que tiene normalmente yo no recomendaría comer en los restaurantes que están a pie de calle en la zona del puerto, porque para lo que es Asturias os darán un buen «meneo» al bolsillo, tratar de alejaros más y buscar mejores opciones. Si es posible en verano intentar ir fuera de fin de semana.

Cuando se llega a la parte nueva del puerto, donde se dejan los coches, nos encontramos en la ladera del acantilado con la boca de un túnel por el que sale un arroyo y nos acercamos a verlo como casi todo el mundo. No había ninguna placa explicativa al respecto pero por lo que pude preguntar, es un túnel de unos 300 metros y que servía parece para conducir el agua del río Piñera hacia el mar, desviando su cauce natural. La fecha de construcción es incierta pero parece que es de finales del siglo XIX.

Entramos en él y avanzamos unos metros para apreciarlo bien y la verdad es que es curioso.

Dejamos atrás el pueblo y la magnífica Quinta de Selgas para buscar más playas. Dado que de esta parte ya está más cerca de Avilés y se conocen más, indicaré apenas un par de playas porque mi intención ha sido mostraros las menos conocidas, y con núcleos de población más pequeños alrededor.

Tenemos un arenal que a pesar de que es el más importante del concejo de Muros de Nalón y por tanto de ocupación alta, es muy bonito y si podéis merece una visita, eso sí, procurar ir pronto porque su pequeño aparcamiento se llena rápido en fines de semana sobre todo. Tiene un cómodo acceso en coche, oferta hostelera, un pequeño paseo marítimo y es el punto de partida de la Ruta de los Miradores, que es un tramo espectacular de la senda costera que cruza Asturias. Es la Playa del Aguilar, de arena fina y dorada y que tiene unos 640 m de longitud. Sin duda una buena playa para disfrutar de un día de buen tiempo.

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Continuamos hacia el oeste y nada más cruzar el pueblo de San Juan de la Arena, tenemos una playa virgen que a mí personalmente me gusta mucho. El llamado Playón de Bayas, un precioso arenal que se une con el de Los Quebrantos formando una extensa orilla de más de 3 kilómetros, la playa más larga de toda Asturias. Tiene dos accesos, uno desde Bayas, bien señalizado y con gran aparcamiento que en fines de semana se llena, y otro desde San Juan de la Arena, que permite, con marea baja, llegar al otro extremo. Hay una parte nudista y una central con dunas. Es una playa con bastante viento, oleaje y que tiene la particularidad de que está muy cerca del aeropuerto, con lo que se pueden ver los aviones. Es de arena dorada, con algunas partes de arena más oscura.

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Y este es el último tramo de esta ruta que os espero os ayude a conocer la costa un poco más.

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Y como broche final a las playas del occidente, justo antes de llegar a Avilés tenemos una de las playas más famosas y concurridas de todo el Principado, y su fama no es por casualidad, la playa de SALINAS.

Aunque su longitud es de 1.200 metros, está unida con la del Espartal y San Juan. Juntas tienen tres kilómetros de dunas de arena dorada por las que pasear, surfear o disfrutar de un baño en sus aguas de un intenso oleaje, no en vano, por su especial localización, la veréis siempre llena de surfistas y escuelas de este complicado deporte.

. y la playa del Espartal, que continúa a la primera guardando su aspecto más salvaje en un espectacular campo de dunas, con comunidades vegetales únicas en Europa, que ha sido declarado Monumento natural.

Aconsejo acercaros a la zona del oeste, conocida como la Peñona.

Donde además de un museo de anclas, han habilitado una plataforma desde donde se tiene una vista magnífica de la playa así como de la zona de los acantilados y que a mí personalmente que me gustan tanto, es un lugar de mis top🌊💖 . Si además váis cuando cae el sol, el espectáculo será aún mejor.

Si seguís hacia el este, os encontraréis como decía las playas del Espartal y San Juan, que les dan su aspecto más salvaje en un espectacular campo de dunas, con comunidades vegetales únicas en Europa y que ha sido declarado Monumento natural.

Por supuesto la playa dispone de todo tipo de servicios, y podréis contemplar frente a ella lujosos chalets y antiguas casonas, un Club Naútico, y varios restaurantes y bares con un ambiente joven. El lugar es ideal para disfrutar de uno de esos atardeceres de los que soy muy muy fan.

En esta zona cerca de Avilés voy a recomendaros un lugar espectacular si sois de «buen comer», en cantidad digo, y con el que podréis redondear el día. Este es el restaurante 🍽 La Tenada, que tiene un menú fijo por un precio de 25€ (precio de 2020), eso sí, prepararos para comer de verdad. Ah! y si es en verano, mejor reservar. Es ideal por ejemplo si váis un grupo, cuanto más grande mejor, lo disfrutaréis y pasaréis una comida estupenda. El restaurante está en el pueblo de Illas, a unos 10 kilómetros de Avilés y 35 de Gijón.

Y tras esta última recomendación culinaria a modo de resumen y si me preguntáis que haría yo si no contara con mucho tiempo para visitar todo y siempre respondiendo a mis criterios que son totalmente subjetivos, diría que si es en tema de playas, de la parte oeste iría a la de Frejulfe u Otur (esta más recomendable de las dos si váis con niños) y si no importa caminar un poco sin duda a la de Barayo. Visitaría Luarca, subiría a la Ermita de la Regalina, y echaría un vistazo a la playa del Silencio. En cuanto a la parte más oriental, si es en plan de playa iría a la del Aguilar o a la de Salinas, o al Playón de Bayas si buscáis más tranquilidad. Sin duda no dejaría pasar el Palacio la Quinta de Selgas e iría a Cudillero evitando en lo posible sábados y domingos.

Para terminar, y dado que muchos de los visitantes que van a Asturias van a GIJÓN, y si no lo hacen, deberían hacerlo, y puesto que es una ciudad a la que voy muy a menudo, ahí van mis recomendaciones de qué visitar. Al final de esta página tenéis un apartado que no podía faltar estando en esta villa, unas recomendaciones para comer y disfrutar de la vida nocturna gijonesa, que es intensa, como lo atestiguan la cantidad de despedidas de soltero que se celebran en la ciudad.

Letronas GIJON

La «capital de la Costa Verde» es para mí sin duda un lugar IMPRESCINDIBLE en el caso de que visitéis el Principado de Asturias o incluso si hacéis una ruta por el norte de España. Siempre digo desde mi humilde opinión que no tiene un monumento espectacular, ni un casco histórico como otras ciudades de España, pero tiene un ambiente, se respira una tranquilidad y tiene una calidez de sus gentes que para mí la hacen especial. Su posición al lado del mar la hace disfrutar de un entorno privilegiado y la ciudad lo aprovecha con creces. Esta guía os mostrará lo que a mí me gusta más de Gijón, que tiene muy poco de casco urbano, y sí mucho siempre con el mar como protagonista, su costa y sobre todo su entorno de naturaleza que es increíble. Y no podía faltar su gastronomía y una manera de gestión y atención en la hostelería, que muchísimas ciudades españoles y del mundo deberían ponerse como modelo a seguir.

Gijón es una ciudad de 272,000 habitantes (INE 2019) y ocupa la 15ª posición en el total de ciudades españolas, detrás justo de Vigo, y por delante de su cercana Oviedo, que ocupa el puesto 21 con unos 220,000. Es una ciudad con una extensión enorme como suele ser normal en Asturias ya que saliendo de lo que es el centro urbano, está salpicada de casas y casas bajas, que parece que nunca terminan.

Ha sido siempre una población eminentemente industrial, lo que había favorecido su gran desarrollo y crecimiento a lo largo del siglo XX, pero con la crisis de la siderurgia y el sector naval ha supuesto su reconversión en un importante centro turístico, universitario y de servicios.

Esta es la ruta que muy de manera personal haría si tuviera que recomendar una por la ciudad, sea en un día o en más de uno si os váis deteniendo por el camino en lo que más os guste.

ruta por Gijón

Comenzaríamos en la Playa de Poniente (segunda playa más importante de la ciudad tras la de San Lorenzo), junto al museo del Ferrocarril y el Acuario y comenzaría un paseo que sin duda es muy agradable hasta llegar al Puerto deportivo. Esta zona a mí me encanta, con las embarcaciones que hay y siempre con un ambiente estupendo. Los atardeceres si el tiempo lo permite, suelen ser espectaculares.

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Recorrería todo el puerto y llegar hasta el extremo, justo delante del mar, para asomaros y ver los acantilados y el puerto del Musel, con el alto de la Campa Torres al fondo, es nuestro primer contacto con el mar abierto.

Desde ese punto yo ascendería hacia el Cerro de Santa Catalina, sin duda un IMPRESCINDIBLE de la ciudad, ubicado en el muy interesante barrio de Cimadevilla. Es aquí donde surge Gigia, germen del actual Gijón, allá por el siglo I.El cerro es una atalaya desde donde se domina toda la bahía. Esta situación estratégica fue asimismo causa de su utilización militar. Del siglo XVII quedan restos de la Casa de les Pieces o Fuerte Viejo y la Batería de Santa Catalina, dos cañones orientados hacia el mar. En lo alto del Cerro también veréis muros, túneles y bunkers construidos ya en el siglo XX.

En este alto, que además de disfrutar de unas vistas grandiosas, se encuentra ver uno de los monumentos más representativos de Gijón, la obra del escultor vasco Eduardo Chillida, el Elogio del Horizonte. Es una estructura de hormigón de 500 toneladas y 10 metros de altura erigida en 1990. Si os ponéis de pie en el centro de la estructura oiréis el sonido del mar amplificado, no me digáis cómo, pero doy fe de que se oye. La estructura generó y genera controversia desde su construcción y algunos la rebautizaron como el «cagaderu de King Kong» pero a mí personalmente, me gusta mucho.

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Las vistas os las dejo que las comprobéis vosotros sólos, no os las perdáis.

Seguiríamos nuestro recorrido y ya bajaríamos hacia el interesante Barrio de Cimadevilla, el antiguo barrio de pescadores y zona histórica de la ciudad. Es IMPRESCINDIBLE dar una vuelta por sus calles y contemplar la influencia de la pesca que ha tenido y que poco a poco está dejando paso al turismo y la hostelería. Acercaos a la «cuesta del Cholo», antigua calle cercana a la del Tránsito de las ballenas, donde encontraréis una zona con muchísimo ambiente sobre todo si hace buen tiempo, tomando unos «culines» de sidra en la calle.

Os recomiendo terminar en la plaza del ayuntamiento y la plaza del Marqués, con la estatua de don Pelayo y el Palacio de Revillagigedo, digno de ver. Toda esa zona es una buena opción para descansar y también tomar unas sidras tranquilamente.

Tras estar el tiempo que estiméis conveniente en toda esa zona, podéis adentraros en las calles más comerciales de la ciudad, que lógicamente son como las de tantas y tantas ciudades, pero que os permitirá ver conocer de cerca su vida comercial. Os recomiendo recorrer la arteria principal de la vida comercial de Gijón, la calle Corrida. Se recorre rápido así que enseguida podéis regresar (o continuar y ver el Teatro Jovellanos) para ya comenzar el paseo por uno de los platos fuertes de la ciudad, su fantástico paseo marítimo.

Esta esLógicamente es un IMPRESCINDIBLE de la ciudad con mayúsculas, y he de decir que conozco otros famosos como los de La Coruña (quizás el más parecido), Santander o San Sebastián, pero para mí este lo supera en longitud y en belleza.

Comenzaría el recorrido yendo a la Iglesia de San Pedro, no muy destacable en cuanto a su antigüedad ya que se construyó a mediados del siglo pasado pero sí en cuanto a su emplazamiento, que la hace un punto muy fotogénico junto al mar.

Desde allí comenzaría el recorrido junto a la fantástica playa de San Lorenzo, que siempre tiene gente, haga bueno o esté nublado.

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Seguir todo el paseo hasta el final, justo donde desemboca el río Piles. Si queréis bañaros en esta playa os lo dejo a vuestra elección pero podéis encontraros en días soleados con una playa tan masificada tipo Benidorm en agosto.

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Cruzáis el río, dejando el parque de Isabel la Católica y el estadio del Molinón a vuestra derecha, para continuar bordeando la costa por la Avenida José García Bernardo. El paseo por esa zona es impresionante en mi opinión. Podréis disfrutar por ejemplo de unas puestas de sol increíbles.

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Tenéis unos cuantos bares y restaurantes que han proliferado últimamente y que sin duda aprovechan las espectaculares vistas que tienen de la Bahía de Gijón. Puede que no sean tan baratos como otros pero si no os importa esto a cambio de disfrutar de unas vistas fantásticas, pues adelante.

Seguiríamos el paseo viendo las pequeñas calas que hay y siempre disfrutando de la brisa marina y las vistas del mar. Finalmente y antes de llegar a la playa del Rinconín se encuentra «La madre del emigrante», una escultura muy expresiva de 1.970. Al lado hay un parque muy interesante que en verano se llena de gente comiendo o tomando el sol y el Camping Gijón.

Si os véis con fuerzas o quizás para otro día, os recomiendo continuar hasta un lugar MARAVILLOSO, el conocido como Parque de la Providencia.

Por el precioso camino tendréis perspectivas tan bonitas como esta de la Playa de Peñarrubia.

El sendero discurre por paisajes fantásticos, rodeados de naturaleza y acantilados.

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Y por fin llegaréis a uno de mis rincones favoritos de Gijón, el Parque de la Providencia. Para mí un lugar mágico, espectacular, con unas vistas increíbles. Un lugar en alto donde se funde la naturaleza con el mar, un espacio verde en el que se disfruta cada rincón. Yo cuando voy no puedo dejar de contemplar el paisaje, tanto como hacia Gijón con unas vistas de los atardeceres impresionantes.

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Como hacia el lado oeste, en el que se divisa la costa que continua hacia Villaviciosa con las bonitas playas de Estaño, la Ñora, y un poco más lejos la de España.

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Este lugar que pertenecía al ejército que lo usaba como centro de tiro fue felizmente reconvertido y ahora lo único que vuelan son cometas y parapentes. Se erigió una estructura de hormigón que simula un barco y que a mí me gusta mucho.

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Este es el camino completo que desde el centro de Gijón os lleva hasta este parque pero lo podéis hacer hasta donde queráis u os veáis con fuerzas o ganas. Podéis ir al parque en coche perfectamente ya que dispone de una carretera que os deja ahí mismo y de un aparcamiento más que suficiente.

Ruta hasta la Providencia

Este sendero que discurre por la costa y que es muy popular en la ciudad se conoce como el Sendero de El Cervigón, y comienza como os indico en el mapa en la Iglesia de San Pedro, al comienzo de la playa de San Lorenzo y termina en la playa de la Ñora, y su longitud total es de 8,5 km.

Si lo quisiérais hacer completo creerme que no os arrepentiréis. Aquí ya os lo dejo a vuestra elección, siempre lo que más os guste y lo que queráis priorizar. El camino por supuesto continúa por paisajes fantásticos, siempre con el mar como protagonista.

Pasaréis por encima de la playa de Serín, Estaño y por fin atravesaréis una zona espesa de eucaliptos. La ruta es bastante llana exceptuando un par de cuestas acentuadas y el tramo final de 200 escalones para acceder a la Playa de la Ñora.

Y por fin llegaréis al final de la ruta, la pequeña pero muy bonita playa de la Ñora, ideal para daros un chapuzón.

OTRAS OPCIONES PARA DISFRUTAR DE GIJÓN SON:

*Una de mis preferidas es la visita a la Universidad Laboral (www.laboralciudaddelacultura.com). Es una mole construida entre 1946 y 1956 de nada menos que 270 000 m², y que llegó a ser el edificio más grande de España. Empezó siendo un orfelinato para niños huérfanos cuyos padres habían sido víctimas de accidentes de trabajo en la minería, para más tarde convertirse en Universidad. La visita guiada es muy interesante y sobre todo subir a su torre de 130 metros de altura!!!, no os perdáis las vistas!!!

*Parque Arqueológico-natural de la Campa Torres (www.museos.gijon.es/parque-campa-torres)este parque proporciona información sobre la prehistoria asturiana y explica los orígenes de la ciudad de Gijón. Nos permite conocer el paso de la época prerromana a la romana. Las instalaciones del parque se componen de tres edificios principales: recepción, museo y faro. Es un sitio interesante para visitar, por ejemplo una buena opción es ir antes de cenar a uno de los restaurantes que recomiendo al final, A Caldeira. Lógicamente es imprescindible coger el coche y tiene parking amplio y gratuito.

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Desde aquí hay unas estupendas vistas tanto del puerto de El Musel y al fondo la ciudad.

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Pero las mejores están al otro lado del alto, desde donde, y obviando la horrible estampa de la central térmica de Aboño, se ve mi playa favorita para bañarme cerca de Gijón (Xivares) y la costa que continua hasta el Cabo Peñas, con los bonitos pueblos de Candás y Luanco en medio. Yo como siempre soy un enamorado de las vistas y los paisajes, y si por medio está el mar y el sol cayendo, más todavía.

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* Parque Isabel la Católica. Es una zona verde de 15 hectáreas muy interesante y que tiene la ventaja de que está junto a la playa y se puede ir caminando. Con un lago central y multitud de aves tanto sueltas como en jaulas es un lugar idóneo para descansar y disfrutar de las zonas verdes que en Gijón lucen de verdad. Si váis con niños ahí lo pasarán en grande.

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Podéis acompañar la visita tomando algo en los bares que están debajo del campo de fútbol que se encuentra al final del parque y en los que hay muy buen ambiente normalmente. El Estadio del Molinón hay que recordar que es el más antiguo de España (1908) y que si sois muy futboleros tenéis la oportunidad de una visita guiada por el estadio para ver las hazañas de los Quini, Cundi, Joaquín, Abelardo, etc

* Jardín Botánico (www.botanico.gijon.es) (2,9€ adulto (año 2020)). Otra opción para visitar incluso diría si llueve un poco porque con lluvia también luce espléndido este pulmón gijonés. Ocupa un área de 25 hectáreas y fue inaugurado en 2003 y dispone de unos 30.000 plantas de 2.000 especies distintas. El paseo por el mismo es una delicia de tranquilidad y con los años pienso que será mejor con el crecimiento de las plantas y árboles.

He pensado también ofreceros más opciones si HACE MAL TIEMPO, si está lloviendo por ejemplo, cosa no muy inusual en Gijón😉 . En este caso podéis ir a:

*Una visita que a mí me gustó mucho y que hice en 2015 es conocer alguno de los llagares, que son los lugares donde se lleva a cabo la producción de la sidra. Muchos de ellos tienen visita guiada con degustación incluida, y a mí me pareció muy interesante. La más famosa quizás es la de la marca que más sidra vende, Trabanco (Carretera de Lavandera nº 3255), que es el que visité yo web: https://www.casatrabanco.com/sidraturismo/), pero también están las de Menéndez, Acebal, Bernueces, etc, hay múltiples opciones.

*El Acuario, sobre todo si váis con niños (adultos 15€, niños (3-14 años) 7,5€ (año 2020)) (http://acuario.gijon.es/). Cuenta con más de 60 ecosistemas donde se recrea la flora y la fauna de los principales mares del mundo. A través de un recorrido de unas dos horas de duración, se pueden contemplar 400 especies diferentes de vertebrados e invertebrados. Lo visité hace poco y está bien si no os importa pagar el precio de la entrada, que lógicamente de un sitio como este con el mantenimiento que necesita, no es barata.

*Muy cerca está el Museo del Ferrocarril (www.museo-del-ferrocarril-de-asturias), para amantes de este medio de transporte y aconsejable si váis con niños.

*Las Termas Romanas del Campo Valdés, donde podréis visitar unos antiguos baños públicos de época romana y que forman parte del  yacimiento arqueológico de Cimadevilla. Se encuentran junto a la Iglesia de San Pedro, muy cerca de la Plaza Mayor. También muy cerca está el Museo casa natal de Jovellanos. Ambos son de la red de museos de la ciudad. Consultar horarios y precios (https://museos.gijon.es/)

Y para terminar vamos a uno de mis apartados favoritos, ¿dónde comer? y creerme que en Asturias, se disfruta de verdad y a precios nada desorbitados. Sólo un inciso con el tema de la comida. En Asturias las raciones suelen ser grandes pero no extremadamente baratas, así que cuanta más gente vayáis, mejor os saldrá de precio, si váis dos y queréis probar unas cuantas cosas, se os podrá ir de precio. Siempre procurar preguntar a los camareros, es de los pocos sitios que me he encontrado que te paran cuando has pedido demasiado!!!. Aquí van mis recomendaciones que espero que os gusten, como siempre estas recomendaciones son muy personales y de alguien como yo que soy muy «clásico».

🍽Sidrería-Pulpería A Caldeira (www.acaldeira.net) (Ctra. Campa de Torres). La especialidad es el pulpo que está espectacular, pero hay una amplia carta de otros platos de la gastronomía gallega y asturiana, muy buenos postres caseros. Tiene un amplio parking gratuito y está situado en un enclave con unas bonitas vistas de Gijón.

🍽Sidrería Casa Ferino (www.casaferino.com) (Carr. de la Carbonera). Estupenda sidrería con platos asturianos de muy buena calidad. Cualquier plato está bueno, cachopo (para compartir), hígado encebollado… y muy buenos postres también caseros. Buena relación calidad-precio y un servicio exquisito. Tiene parking gratuito para clientes junto a la sidrería así que mejor ir en coche si se dispone de él. Reservar si es para fin de semana porque suele estar lleno.

🍽Sidrería Sobiñagu (www.sobiñagu.com) (Calle Leoncio Suárez, 60). Esta sidrería es espectacular y está siempre llena por lo que reservar yo diría que es imprescindible. Tiene una amplia carta donde destaca, al disponer de parrilla, las costillas, chorizos criollo, etc, pero todos los platos son abundantes y son de buena calidad. Postres también muy buenos y caseros. No tiene parking propio y no es fácil aparcar cerca. Si se quiere ir caminando es media horita desde el centro.

🍽Sidrería Tierra Astur Poniente (www.tierra-astur.com) (Calle de Mariano Pola, 10): este lugar para mí es el que la comida, estando buena, está por debajo de las otras tres, pero la recomiendo porque está muy céntrica y se puede ir caminando sin problemas y la sidrería tiene una decoración y un ambiente muy asturiano, digno de ver. Pedir sangría de sidra, pero cuidado, al levantaros… Es muy turístico así que si podéis, reservar. No tiene parking propio si váis en coche pero tiene uno de pago muy cerca. El que es espectacular de la misma cadena es el que está en el pueblo de Colloto, cerca de Oviedo.

Estos son los cuatro restaurantes en el mapa:

restaurantes en gijón

Si hace buen tiempo y la temperatura es agradable, hay unos cuantos MERENDEROS en el que podéis estar al aire libre bebiendo unos culines, aunque eso sí, hay que ir en coche. Aquí van tres opciones entre las muchas que hay:

🍽 Casa Yoli (www.casayoligijon.es) (Carretera de Caldones, 182, Deva):. Fácil de aparcar cerca y si coméis en el merendero tenéis que pedir y llevar vosotros mismos la comida a las mesas. Buena calidad-precio en las raciones y en los postres. Quizás la atención podía mejorar.

🍽 Rinconín de Deva (www.merenderorinconindeva.es) (Camino de Rionda, 76): cerca del anterior. Es un merendero enorme con muchas mesas. Tiene un parking dentro bastante grande y una zona de juegos con camas elásticas, ideal si váis con niños, aunque las instalaciones podrían tener algo más de mantenimiento. Como en Casa Yoli no atienden en las mesas así que hay que pedir en barra y luego llevarlo todo, incluidos platos, cubiertos y mantel. Podéis pedir raciones que son abundantes, aunque quitando la parrilla no diría que la calidad de la comida es de las mejores, pero ideal si queréis aseguraros que habrá sitio y sobre todo si váis con niños.

🍽 Merendero la Casina (merendero la Casina) (Av. Jardín Botánico, 895): cerca del jardín Botánico y la Universidad Laboral. Es un merendero con parking y una zona ajardinada muy agradable con un hórreo que lo hace asturiano cien por cien. Buena opción para picar algo y beber unas sidras.

Aquí están en el mapa:

Merenderos gijon

Y en cuanto a la VIDA NOCTURNA, si queréis mezclaros con el resto y disfrutar de la bebida autóctona por antonomasia, podéis disfrutar de la sidra en toda la zona que va desde la plaza del Ayuntamiento, cuesta del Cholo y la plaza comúnmente llamada del Lavaderu (aunque se llama realmente la Plaza del Periodista Arturo Arias). Veréis como disfrutaréis del ambiente sobre todo en verano. Lo mejor es llegar ahí sobre las 20h.

Después, ya sobre la medianoche, la gente se suele desplazar a la cercana Plaza del Marqués (la de la estatua de Pelayo), para ya empezar con las copas. Toda esa zona que llega hasta la cuesta del Cholo tiene multitud de pubs. Para los que aguanten más, ir más hacia el oeste, a la calle Marqués de San Esteban, a la zona conocida como Fomento. De todo esto ya no soy un experto precisamente, para esto tengo a un catedrático, mi cuñado Víctor.

Bueno, pues esto es todo, ya me contaréis vuestras experiencias y por supuesto estoy abierto a todo tipo de comentarios, siempre con educación, jeje. En el futuro os puedo asegurar que seguiré tanto completando esta página, como haciendo la parte este de la comunidad, sin olvidarme del interior, que también tiene mil rincones por descubrir.

Ah, y una recomendación, VIAJAR Y VIAJAR!! y SEGUIR VIAJANDO

Por último si te ha gustado el post sólo te pido un favorcito, ¡ayúdame a difundirlo!, puedes compartirlo con tus amig@s usando los botones de facebook, y si quieres puedes seguir mi blog. Por supuesto también puedes añadir cualquier comentario que será muy muy bien recibido. ¡¡Muchas gracias y hasta la próxima!!!

PRAGA (REPÚBLICA CHECA)

Praga es una ciudad de esas de las que pienso que hay que visitar preferiblemente en pareja (si no la tienes pues con quien sea ;)), como por ejemplo también París. Es una ciudad tan visitada y tan conocida, que nunca tuve prisa por descubrir, por eso es de las últimas ciudades interesantes europeas en las que he estado. Tenía que buscar un buen momento, y creí que tras la llegada de nuestra niña, era el destino ideal para iniciarla en el mundillo de los viajes al extranjero y además que subiera por primera vez a un avión (igualito que yo que tuve que esperar a los 18 años para ambas cosas). La peque tenía entonces 20 meses, y me pareció una ciudad ideal, ya que además de bonita, es pequeña, cómoda y a la que a todos los sitios interesantes se puede ir caminando sin problemas.

Para ello organicé un viaje sin estrés, sin prisas y con el objetivo de ver lo más importante tranquilamente, bastante al contrario por cierto que la forma de viajar que tengo normalmente. Fuimos de jueves a domingo, cuatro días en los que yo pienso que es tiempo suficiente para visitar la mayoría de los lugares de interés de la ciudad.

Así que un jueves 29 de mayo de 2014 partimos hacia Praga con un vuelo de casi tres horas. Teníamos incertidumbre por cómo lo pasaría nuestra niña pero la verdad es que fue dormida todo el viaje así que estupendo. A las 13.15 llegó nuestro avión al aeropuerto de la «Ciudad dorada».

Vamos con unos breves datos de la ciudad que siempre creo que ayudan y que considero interesantes. Praga es la capital de ese pequeño país que es la República Checa, y cuenta con una población aproximada y más o menos estable de 1.260.000 habitantes, cifra que supera los 3 millones teniendo en cuenta las áreas metropolitanas, el equivalente a un tercio de la población del país. Su belleza y patrimonio histórico la convierten en una ciudad siempre llena de turistas, no en vano en el año 2015 estuvo en el top 20 de ciudades más visitadas del mundo, siendo la novena de Europa, con unos 5.5 millones de turistas. Aunque ocupa el tercer lugar tras Dubai y Amsterdam en visitantes internacionales en relación a su número de residentes. Aquí la presencia de turistas se nota mucho, porque el área con lo más interesante de la ciudad es tan pequeño, que enseguida tienes la impresión de que todo está lleno (al estilo de Venecia por ejemplo). Eso seguramente es lo que menos me guste de la ciudad, por eso os aconsejo siempre procurar evitar temporada alta.

Contratamos con el hotel el servicio de recogida en el aeropuerto, pagamos 28€ pero fue muy cómodo, nos vinieron a buscar y en poco tiempo estábamos descargando los bártulos en la que sería nuestra casa durante cuatro días.

El hotel que elegí fue el U Zeleneho Hroznu (www.uzelenehohroznu.cz), un pequeño alojamiento muy bien situado en el barrio de ‘Mala Strana’, a escasos diez minutos del Castillo y en el que en su web podías reservar la habitación que quisieras con fotos de cada una (finalmente cogimos la Johannes Kepler), una costumbre por cierto que me parece estupenda. Tenía unas críticas buenísimas en Internet y es verdad que no fue barato ya que pagamos unos 450€ por las tres noches con desayuno, pero mereció la pena porque tanto el servicio, como la habitación, como el desayuno, fueron estupendos.

Tras dejar las maletas en el hotel y hacer el check-in, decidimos buscar un lugar para comer ya que eran sobre las dos y media. No nos complicamos y comimos en uno que estaba como a 20 metros del hotel, llamado SANTINI GARDEN restaurant, y la verdad es que nos gustó mucho. Yo me comí una carne de ternera espectacular y muy parecida a lo que estábamos acostumbrados.

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Tras reponer fuerzas y a pesar de que el día estaba lluvioso, volvimos al hotel y salimos a dar un paseo para tener un primer contacto con la ciudad. Nuestro hotel se encontraba en el lado oeste del río Moldava así que enseguida llegamos al famoso Puente de Carlos. Decir que muchas de las calles están empedradas con lo que empujar un carro a veces no es la mejor experiencia, pero eso sí, para los niños es un traqueteo que les encanta.

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Desde el puente, que por cierto a pesar del mal tiempo estaba lleno de gente, ya pudimos tener nuestro primer contacto con la ciudad y ya pudimos apreciar una de sus mayores atracciones, las vistas por ejemplo del castillo.

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Continuamos caminando hacia la Ciudad Vieja (Old Town) para terminar en su Plaza, sin más pretensiones que ver un poco el ambiente y tener una primera toma de contacto. Esta plaza sin duda es mi rincón favorito de la ciudad, aunque sea también el de miles de visitantes. Verla de noche es una experiencia fantástica, y pasear por sus calles cercanas estrechas e iluminadas, mágico, y cuanto más escondidas, mejor.

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Tomamos una cerveza en un sitio llamado era el Creme Caffé Il Balcone, donde tuvimos la mala experiencia con lo que suele pasar en estos sitios turísticos. Praga es una ciudad más bien barata, pero atención porque en algunos lugares turísticos te pueden dar un buen «sablazo» con los precios, y más pagando en euros, y este fue el caso. Pagamos diez euros por dos cervezas y un zumo, por lo que os recomiendo siempre, y en la medida de lo posible alejaros lo más posible de sitios turísticos para tomar algo o fijaos en los precios si están puestos.

Cenamos en un sitio con más pena que gloria y sobre las once de la noche nos fuimos a dormir.

Este el pequeño paseo que habíamos hecho este día.

Ruta 1 día Praga

Día 2 Visita guiada.

Al día siguiente y tras disfrutar de nuestro estupendo desayuno y la amabilidad del personal sobre todo con nuestra pequeña, vino a nuestro hotel una chica llamada Jitka Jirátová con la que había contratado desde España una visita guiada de tres horas para enseñarnos lo más importante de la ciudad. No suelo hacerlo mucho pero pensé que sería más cómodo yendo con la pequeña en la silla, y además era en español con lo que nos venía muy bien para entenderlo todo. La chica resultó ser una maravillosa guía además de muy simpática y nos hizo una visita muy agradable. Este es su contacto por si alguna vez la queréis contratar: jitka.jiratova@gmail.com. Nos costó 75€ la visita de tres horas sólo para nosotros tres.

La visita comprendía la llamada Ciudad Vieja, la Ciudad Nueva y el Barrio Judío. Con ella veríamos todo esto entre otras cosas (no en este orden): Palacio Adria, Puente de Carlos, Teatro Nacional, Plaza de Jungmann, La Iglesia de la Virgen María de las Nieves, Pasaje Světozor y Pasaje Lucerna, Plaza de Wenceslao, Museo Nacional, La Calle del Foso, Teatro de los Estamentos, Torre de la Pólvora, Casa Municipal, Plaza del Barrio Viejo, el reloj astronómico, el barrio judío, Museo de holocausto y La Filarmónica.

Comenzamos cruzando el famosísimo puente de Carlos y aquí ella nos habló de un tema que a mí me interesa mucho, la segunda Guerra Mundial. Nos habló de la ocupación nazi del país y de la operación «Antropoide», por la que la resistencia checa atentó contra uno de los oficiales alemanes más sanguinarios, Reinhard Heydrich, alias el «carnicero de Praga», uno de los principales arquitectos del Holocausto. Eso sí, la venganza fue terrible, ya que los cercanos pueblos de Lidice y Ležáky fueron arrasados hasta los cimientos; todos los hombres y adolescentes de más de 16 años fueron ejecutados, y los habitantes restantes (mujeres y niños) fueron deportados y luego asesinados en los campos de concentración nazis. Esto es una muestra de lo que sufrieron los habitantes checos en esa época.

Toda esta zona junto al puente de San Carlos es preciosa y digna de contemplar tranquilamente.

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Cruzamos el puente y llegamos a una pequeña plaza, la plaza de los Cruzados (Krizovnicke namesti) donde está la Iglesia de San Salvador, de color blanco, restaurada en el siglo XVII y donde tienen lugar numerosos conciertos. A su lado se encuentra la iglesia de San Francisco de Asís, construida en estilo barroco entre 1679 y 1685. Nuestra guía nos muestra del interior además de la cúpula con el fresco de El Juicio Final, un órgano barroco único de 1702, que es el segundo más antiguo de Praga. Diferentes personalidades, como W.A. Mozart, entre otros, tocaron este órgano, actualmente restaurado.

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Seguimos por la calle y llegamos donde se encuentra la Filarmónica o Rudolfinum, la plaza Jan Palach. Jira nos cuenta la historia del praguense al que homenajea el nombre de la plaza. Jan Palach fue un estudiante checo que se suicidó prendiéndose fuego como forma de protesta política contra la invasión de Checoslovaquia en agosto de 1968. Esta fue llevada a cabo por las tropas del Pacto de Varsovia conducidas por la Unión Soviética para acabar con las reformas liberalizadoras del gobierno checo y terminando así con la Primavera de Praga. Ahí tiene una pequeña placa en su recuerdo, un auténtico héroe, desde luego.

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En la plaza se encuentra la Charles University, una institución pública fundada en 1348, lo que la convierte en una de las universidades más antiguas del mundo. En la actualidad es uno de los centros de enseñanza más ilustres de la República Checa debido a sus resultados pedagógicos y científicos y a su tradición histórica.

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Seguimos por la calle Siroká y llegamos al Museo Judío, que consta de varios edificios, las llamadas seis sinagogas (Pinkas, Maisel, etc). Es un lugar de memoria y donde se relata la historia trágica de la comunidad judía de Praga, una de las más importantes minorías de Bohemia antes del holocausto. Junto a él se encuentra el famoso cementerio judío, que no entramos pero que visto desde fuera, ya impresiona.

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Este cementerio fue usado desde el siglo XV y se estima que allí descansan más de 100.000 judíos. Las tumbas están muy amontonadas por una razón: los judíos no permiten destruir sus tumbas, por lo que creaban una nueva capa de tierra encima para tener capacidad para nueva tumbas. Así, llegó a haber hasta 12 capas de tierra que se descubrieron gracias a una excavación arqueológica. Sin duda no os lo perdáis, aunque sea un cementerio. Hoy en día es uno de los cementerios más famosos y visitados de Europa. Esta misma entrada sirve para visitar las seis sinagogas y, si hay mucha cola en el cementerio, se recomienda comprar el ticket en alguna de las sinagogas. Además de las exposiciones permanentes, en algunos edificios se organizan conciertos y exposiciones temporales temáticas.

Una de las curiosidades más impresionantes y al mismo tiempo tristes de Praga es el motivo por el que su barrio judío se conservó. Hitler quiso crear un museo” y eligió el barrio judío de Praga. El de la ciudad checa fue el único ghetto que sobrevivió a la destrucción de los nazis porque planeaban crear el “Museo Exótico de una Raza Extincta” después de acabar con todos los judíos de Europa. Por eso Praga fue una especie de almacén donde llevaban los objetos de sinagogas de otros países.

Esta zona os llevará un buen rato visitarla así que hacerlo sin prisas, a pesar de la cantidad de gente que veréis, nosotros no entramos en los edificios. En la calle U Starého hřbitova encontraréis unos cuantos puestos de souvenirs por si os animáis a comprar algo.

Continuamos por las calles de este barrio, conocido también como JOSEFOV y que sin duda es un IMPRESCINDIBLE de la ciudad. No os perdáis la arquitectura de sus edificios, que son muy interesantes. Estos por ejemplo en la calle Siroká.

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Aquí otra muestra de otro precioso edificio, el hotel U Pruni Reduty.

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De camino nos encontramos por casualidad un desfile del grupo religioso Hare Krishna como siempre cantando y mostrando tan curiosas vestimentas.

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Después de esta visita nos dirigimos ya a la joya de la corona de la ciudad, la Plaza de la Ciudad Vieja. Nuestra guía nos habla primero de la fantástica Iglesia de Nuestra Señora de Týn que destaca sobre todo los edificios con sus impresionantes torres que superan los 80 metros de altura. Os aconsejo que os acerquéis para verla de cerca y entrar en su interior.

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La guía nos cuenta una historia curiosa que es que este templo es apodada la « catedral de los burgueses » ya que fue financiada por la élite comercial de la burguesía de la ciudad, para competir con la Catedral de Praga, ubicada junto al Castillo. La iglesia es construida durante la segunda mitad del siglo XIV en el lugar en el que se encontraba un antiguo edificio románico el cual ya acogía para la época a comerciantes extranjeros.

Paseamos y paseamos por la plaza, que es impresionante, los colores de los edificios, la arquitectura, se respira una atmósfera extraordinaria.

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También por supuesto nuestra guía nos habla del Antiguo Ayuntamiento de Praga, y su impresionante torre. Este está compuesto por varias edificaciones que se fueron adhiriendo a este conjunto administrativo a lo largo de los años. El primer edificio se construyó en el año 1338, el conocido como la Casa de Wolflin von Kamen, y es el situado junto a la Torre del Antiguo Ayuntamiento, la cual se levantó en 1364. En el siglo XVIII el edificio dejó de ser la sede municipal, y con posterioridad, durante la ocupación nazi sufrió graves daños, por lo que tuvo que ser reformado de nuevo.

Sin duda el mayor atractivo está en subir a lo alto de la torre de 70 metros de altura, desde donde se tienen unas excelentes vistas panorámicas de la ciudad medieval. Nosotros al ir con la silla y con la cola que había que esperar decidimos finalmente no subir, lo dejaremos para una próxima ocasión. Por supuesto también es archiconocido el reloj astronómico que se encuentra en la base de la torre, pero de este hablaré más adelante.

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Continuamos nuestro paseo por la calle Celetna y tras un rato llegamos a otro par de edificios interesantes y que están pegados, uno es la Torre de la Pólvora, otro de los símbolos de Praga y una de las entradas al casco histórico de la ciudad. Esta torre fue una puerta de la muralla que se construyó en 1475 hasta que sufrió un incendió y quedó destruida. Más tarde sirvió de almacén de pólvora y de ahí su nombre. Actualmente se puede subir a la torre, que actúa como mirador. No es la única Torre de la Pólvora que ver en Praga, ¡en el castillo hay otra con una historia muy similar!.

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El otro edificio es la conocida como Casa Municipal, literalmente tocando la Torre de la Pólvora, unidas por un pequeño puente. Este es el edificio art noveau más representativo de Praga y tiene una historia muy destacada, ya que desde allí se proclamó la independencia de Checoslovaquia en 1918. Hoy en día es escenario de los conciertos más prestigiosos de la ciudad con una preciosa cúpula que lo corona. En su interior también hay un restaurante y una cafetería a la que podéis entrar y que os llevará varias décadas atrás, no os lo perdáis.

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Seguimos por una de las calles más comerciales y con más ambiente de la ciudad, Na Prikope, en cuyo extremo sur se encuentra la plaza Wenceslao (Václvské námestí), el bulevar de 750m de largo y 60 de ancho que puede albergar hasta 400.000 personas y es lugar habitual de desfiles y celebraciones. En la parte superior, puede verse la estatua de San Wenceslao sobre su caballo. Al final del todo se encuentra el Museo Nacional de Praga, el más importante de la ciudad, un edificio enorme de estilo neo renacentista que fue construido entre 1885 y 1891, y de esos museos que necesitas casi un día para verlo todo, nosotros lo descartamos precisamente por eso.

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Toda esta zona es de lo más animado de la ciudad y sin duda que pasaréis un muy buen rato paseando por ella y disfrutando de sus animadas tiendas, bares y restaurantes.

Ya estábamos terminando nuestra visita guiada así que nos dirigimos de vuelta a la Plaza de la Ciudad Vieja, no sin antes indicarnos una famosa pastelería para comer un dulce típico de la ciudad y a la que luego acudiríamos.

Después de adentrarnos en calles estrechas y seguir las explicaciones muy interesantes de Jitka llegamos por fin a la Plaza y allí a uno de los sitios más turísticos de la ciudad, el reloj astronómico del Ayuntamiento, un lugar de esos fantásticos, pero que se llenan tanto de turistas, que como siempre pierden bastante encanto, aún así, por supuesto un IMPRESCINDIBLE de la ciudad.

El Reloj Astronómico de Praga es el reloj medieval más famoso del mundo. Fue construido en 1410 por el maestro relojero Hanus y perfeccionado por Jan Taborsky en el siglo XVI. La leyenda dice que para que Hanus no repitiera su obra, los concejales le dejaron ciego. Otra curiosidad es que muchos de sus vecinos creen que el mecanismo funciona como amuleto de la ciudad, ya que la última vez que se detuvo, en 2002, Praga sufrió las inundaciones más graves de su historia.

El reloj es digno de ver de cerca, y que os expliquen lo que representa cada parte de él. Nosotros por supuesto llegamos a una hora en punto para ver el principal atractivo del reloj, que es el desfile de los doce apóstoles que se produce cada vez que el reloj marca las horas. Este desfile se produce en las ventanas superiores del reloj y concita la atención de todos los turistas con sus cámaras de fotos. El espectáculo, como digo siempre, es tan seguido y hay tanta aglomeración de gente… que pierde algo de su encanto, pero sólo por la tradición y de la importancia del reloj, por supuesto merece verlo, sería como ir a París y no ver la Torre Eiffel.

Hay que decir que tras todos los años de historia que tiene y todas las visicitudes pasadas (incluído el bombardeo en la II Guerra Mundial) el 75 por ciento de las piezas del reloj astronómico de Praga aún son originales.

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Y aquí concluía nuestra visita guiada con Jitka, a la que le dimos las gracias por todas las historias que nos contó y sobre todo por su amabilidad. Desde aquí un abrazo grande Jitka!!!

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Esta es la ruta que habíamos hecho esta mañana.

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Una vez que nos despedimos de Jitka ya teníamos hambre porque eran más de las dos, así que fuimos a comer a un lugar que tenía apuntado desde España, Casa de Carli, en la Ciudad Vieja (Vězeňská 116/5, 110 00 Praha 1) (www.casadecarli.cz). Es un italiano bastante «pijo» con una atención excelente. Fue curioso porque la carta tenía platos bastante «exóticos» para un italiano, y entonces para asegurar, como un mal equipo de fútbol preguntamos si sería posible unos spaghetti boloñesa para todos, jeje, así que eso fue lo que comimos y la niña pudo disfrutar también. Por cierto estaban muy buenos, y el postre que me comí, espectacular.

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Es el sitio que más recomiendo de todos los que comí en Praga.

La tarde ya nos la tomamos mucho más de rélax, volvimos a un sitio que nos había enseñado de pasada Jitka y donde pensamos que podríamos descansar. Este es el Franciscan Garden, un oasis de tranquilidad y donde pasamos un buen rato sentados tranquilamente. Tiene un parque para niños, pero la nuestra seguía con una de sus habituales siestas-maratón y no se despertó en todo ese tiempo. De aquí y ya que está al lado, en la galería «Pasáž světozor», fuimos a la pastelería que nos había recomendado nuestra guía donde comimos un dulce típico de Praga, el Trdelník, y una tarta. El lugar se llama Ovocný Světozor.

Después de esto nos dirigimos ya de nuevo hacia la zona de la plaza. Decir que además de su ambiente medieval que envuelve la ciudad, Praga es famosa también por su cerveza. Los checos son los mayores bebedores del mundo de cerveza, consumen nada menos que 148.6 litros por personas al año!!!. No nos podíamos ir sin probarla, y tampoco Liria, que se las tomaba de dos en dos :):)

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Después del maratoniano día que habíamos tenido, decidimos volver pronto al hotel así que fuimos a cenar temprano, según los horarios españoles, claro. Lo hicimos en otro italiano, este llamado Pasta Fresca (Celetná 11, 110 00) (www.pastafresca.ambi.cz). También muy recomendable, nos gustó mucho. Está muy bien situado, junto al museo de cera Grévin.

Tras salir del restaurante sobre las 10 de la noche nos dirigimos al hotel no sin admirar antes la preciosa estampa del castillo desde el Puente de Carlos. Por cierto, os cuento una curiosidad divertida, ¿sabéis quién pagó la iluminación del Castillo?. Pues fueron los Rolling Stones, que en uno de sus conciertos que vino a dar en la ciudad en 1995, les gustó tanto el castillo y les pareció una pena que apenas se apreciera de noche, que pagaron de su bolsillo los 30.000€ que costó la iluminación exterior y la de cuatro de sus grandes salones. Un buen detalle del que todos después hemos podido disfrutar.

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Día 3. Castillo, Catedral de San Vito, Casa Danzante.

El sábado 30 de mayo no madrugamos ni mucho menos, dormimos hasta que la niña despertó y bajamos a disfrutar tanto del buenísimo desayuno como de la atención y amabilidad del personal del hotel, de la que ya habíamos apreciado la noche anterior tras calentarnos hasta tres veces el biberón de Liria.

Salimos del hotel y en diez minutos caminando, aunque cuesta arriba, ya estábamos en el Castillo, y qué castillo, construido en el siglo IX, es el más grande del mundo y el más importante de los monumentos de la República Checa. Alejado de la idea de castillo medieval con aspecto fortificado, el de Praga está compuesto por un conjunto de hermosos palacios y edificios conectados por pequeñas y pintorescas callejuelas. Aconsejo como siempre llegar pronto porque la avalancha de turistas a medida que pasa el tiempo es increíble, autobuses y autobuses vomitando gente como si no hubiera un mañana. El día es soleado, perfecto, así que nos esperaba un día grandioso para ver la ciudad.

Se puede decir que la historia de Praga comienza con la construcción del castillo, su situación estratégica pronto lo convirtió en el centro del territorio y constituyó la residencia de los Reyes de Bohemia desde su fundación por el príncipe Borivoj. En 1918 se convirtió en la residencia del presidente de la República Checa y desde entonces el presidente tiene allí su despacho.

Todo el complejo como ya dije lo conforman unos cuantos edificios, y hay múltiples opciones para combinar monumentos en la visita. Nosotros por tratar de priorizar, compramos los que a priori eran más importantes.

Comenzamos por la Catedral de San Vito, uno de los símbolos de la ciudad y la mayor muestra de arte gótico de Praga. Su construcción duró casi 600 años, de 1344 (por orden de Carlos IV) a 1929 y es el lugar de coronación de los reyes de Bohemia.

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Por dentro es imponente con sus poderosas columnas sosteniendo la bóveda y sus preciosas vidrieras. La parte más importante de la catedral es la capilla de San Venceslao, que alberga las joyas de coronación checas, de incalculable valor, guardadas tras siete cerraduras. También se encuentran las tumbas de cinco santos, reyes, príncipes y arzobispos. A nosotros que estamos acostumbrados a ver grandes catedrales góticas como las de Burgos, Salamanca o Toledo, no es que nos impresionen algunas como estas, pero puedo decir que es cuanto menos admirable.

Es posible subir a la Torre Sur por una escalera de caracol desde la que se tienen unas magníficas vistas, eso dicen, porque yo, teniendo que subir a cuestas con la niña, como que no, los que seáis más valientes o vayáis sin peques, pues para arriba.

Desde aquí fuimos a visitar el famoso Callejón del Oro. Las viviendas que en él se encuentran se construyeron a finales del siglo XVI con el propósito inicial de dar cobijo a los 24 guardianes del castillo. Un siglo después de ser construidas, el gremio de los orfebres ocupó las casas y las modificó, habitando en ellas durante varios siglos.

Es interesante de ver sobre todo para ver cómo vivían y el tamaño de todo, parecían las habitaciones de los hobbits ;). Algunas estancias me parecían muy «colocadas» para el turismo y en algunos momentos me daban claustrofobia de la cantidad de gente que había, pero desde luego quitando esto me gustaron bastante. Es conocida esta calle también porque en la casa número 22 vivió el escritor Franz Kafka, entre 1916 y 1917.

Visitamos también el Antiguo Palacio Real, sede de los príncipes bohemios, que aunque alberga aunque vacío el magnífico salón Vladislav que aparece en esta foto, a mí tampoco me pareció imprescindible.

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Igualmente entramos en la Basílica de San Jorge, que se ve de un plumazo, y está bien, sin más. Tiene una fachada barroca y una capilla de estilo gótico dedicada a Ludmila de Bohemia que alberga la sepultura de la Santa con otros dos santuarios.

Hay otros edificios para visitar como la Torre de la Pólvora o el Palacio Rosenberg, pero decidimos tomar algo tranquilamente y salir del recinto después de unas 3 ó 4 horas de visita aunque el lugar tiene para un día entero. Una vez fuera pudimos disfrutar de los jardines, y sobre todo de unas vistas magníficas de la ciudad.

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Comenzamos a bajar por la calle adoquinada Nerudova, que está llena de tiendas de souvenirs y restaurantes y que es muy interesante, hasta desembocar finalmente cerca del río Moldava, en la calle Na Kampe, por donde pasamos por uno de esos puentes en los que se pone de moda lo de poner los candados en él.

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También vimos lo único que encontramos en todos los días de referencia a nuestro país, Andrés Iniesta y sus famosos vinos..

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Luego comimos una salchicha en un puesto callejero que nos supo a gloria. Por cierto, no cometáis un error que es llevar euros para pagar en la ciudad, es verdad que os los cojerán en todos los sitios pero los cambios que os harán serán muy desfavorables, así que siempre tratar de pagar con tarjeta o en moneda local, en este puesto lo sufrí bien en mis carnes.

Esta es la ruta que habíamos hecho esta mañana hasta el puesto de comida.

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Después de comer seguimos caminando paralelos al río hacia el sur por la zona de la península de Kampa, donde hay un espacio verde muy agradable para pasear y donde encontramos dos bebés-estatua muy divertidos llamados «Crawling Babies» y donde no podía faltar inmortalizar una foto con Liria, que no dejaba de mirarlos extrañada como diciendo, pero qué bebés más grandes…

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Comenzamos a cruzar el río por el Puente de las Legiones (Most Legií en Checo), donde descendimos a la llamada Isla de los Tiradores (Střelecký ostrov), que en la Edad Media era un campo de entrenamiento para los arqueros, pero que ahora ese espacio de naturaleza en medio del río, es ideal para pasear y disfrutar de la tranquilidad y las fantásticas vistas que posee.

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Terminamos de cruzar el puente de las Legiones desde donde se tiene unas vistas del puente de Carlos y el castillo impagables.

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Y nos acercamos a uno de los iconos contemporáneos de la ciudad, el denominado Dancing House, o casa danzante, también llamado Ginger & Fred, nombre éste que proviene de los bailarines norteamericanos Fred Astaire y Ginger Rogers. Es un edificio de la corriente deconstructivista mandado construir por la aseguradora holandesa Nationale-Nederlanden y que fue diseñado por el arquitecto checo-croata Vlado Milunić en colaboración con el famoso arquitecto canadiense Frank Gehry. Fue diseñado en 1992 y terminado en 1996. El edifico como no, fue polémico cuando se construyó y tuvo sus detractores pero ahora parece que se ha ganado ya el respeto y la admiración de todos los praguenses y no praguenses. A mí personalmente me gustó mucho.

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Tras ver tan peculiar edificio y ya dirigiéndonos hacia el centro de nuevo, hicimos una parada para tomar algo en un bar un poco apartado y aquí sí tuvimos una buena muestra de lo que es esta ciudad y el país, cuyos precios salvo en las zonas más turistas son muy favorables. Pagamos al cambio poco más de 3€ por dos refrescos y un zumo.

Ya una vez que había caído la noche, estuvimos disfrutando de nuevo del reloj astronómico y la plaza de la Ciudad Vieja iluminada, y he de decir que es más bonita que de día, no os la perdáis.

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Decidimos ya volver hacia el hotel y buscar un restaurante de camino, en Mala Strana, y finalmente terminamos en una pizzería cerca del Puente de San Carlos llamado Pizzería Canzone (Josekska 2, Mala Strana). Tenía un horno de piedra para las pizzas, y probamos una cada uno, y he de decir que acabamos bastante satisfechos y a un precio razonable, aunque creo que desgraciadamente el restaurante ya no está abierto, si es que había mucha competencia….

Este fue el camino que habíamos hecho después de comer, desde la calle Na Kampe.

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Día 4. Vuelta a casa.

Era domingo 1 de junio y lamentablemente se acababa nuestro fin de semana largo en la ciudad, pero dado que el avión no salía hasta las cuatro de la tarde, teníamos la mañana para dar un último paseo por la ciudad y despedirnos de ella. Así que tras desayunar y hacer el check-out, aunque nos guardaron las maletas hasta el momento de irnos, salimos a dar un paseo. El día era espléndido de nuevo, qué suerte tuvimos!!.

Salimos del hotel y fuimos en dirección al Puente de Carlos, era pronto pero ya había mucha gente por la calle, el buen tiempo invitaba a ello.

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Decidimos no cruzarlo y quedarnos en la orilla oeste del río Moldava, sentados tranquilamente un rato y viendo como nuestra niña alucinaba con los cisnes, que nunca había visto.

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Luego seguimos toda esa orilla hacia el norte, hasta llegar al bonito Puente Cechuv (Cechuv Most). Decir que Praga es conocida como la “ciudad de las cien torres” debido a las numerosas torres que cubren el horizonte, pero también podría ser llamada la “ciudad de los cien puentes”. De acuerdo con la guía Prague.net, hay más de trescientos puentes en la ciudad. Dieciocho de los puentes de Praga se extienden a lo largo del río Moldava, y cientos más sobre muchos otros ríos y arroyos más pequeños.

Cruzamos el Moldava y desde el otro lado hay un precioso paseo y unas vistas estupendas del Castillo.

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Seguimos andando hasta la Galería Rudolfinum, un edificio neorrenacentista situado en la plaza Jan Palach, en cuyo interior hay una gran sala de conciertos (denominada Sala Dvořák en honor al compositor checo y utilizada por la Orquesta Filarmónica Checa como sede de su temporada musical) y una sala de exposiciones (la Galería Rudolfinum). Justo al lado se encuentra otro de los puentes interesantes de la ciudad, el Puente Mánes, que lleva el nombre del pintor checo Josef Mánes. Todo el paseo paralelo al río, y animado con el buen tiempo que seguía haciendo, estaba lleno de artistas vendiendo láminas y cuadros de todo tipo. Nos gustó una y finalmente la compramos, que enseguida enmarcamos y pusimos en nuestro salón.

Ya por último cruzamos por última vez el más famoso de todos los puentes de la ciudad, el Puente Carlos, cuya construcción se inició en 1.357 bajo los auspicios del rey Carlos IV, siendo finalizado a comienzos del siglo XV. Desde hace más de 450 años, hasta 1.841, el Puente Carlos era el único puente que unía las dos orillas del río Moldava. Hoy en día el puente tiene su propio museo.

Se acercaba la hora de comer, y para hacerlo rápidamente entramos en un McDonalds y sobre las dos menos cuarto ya estábamos en el hotel porque nos recogía el servicio que nos trajo desde el aeropuerto.

Esta fue la ruta que hicimos esa mañana.

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A las 15.55h. y con una puntualidad digna de los británicos despegó nuestro vuelo de Iberia. La niña en cambio no durmió nada durante todo el viaje, pero se portó bastante bien.

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Y esto ha sido el resumen de nuestro viaje a Praga, una de esas ciudades top de Europa y que sin duda hay que visitar alguna vez en la vida. Es una ciudad cómoda y sencilla de recorrer, y se puede disfrutar tranquilamente. Yo espero volver en un futuro para ver lo que me quedó por visitar, sobre todo conocer el interior de muchos edificios que por ir con la niña decidimos no hacerlo.

Espero que os sirva para planificar vuestro viaje y que sobre todo me digáis después si os sirvió, ESPERO VUESTROS COMENTARIOS!!!!

PD: en 2017 tuve la oportunidad de volver a esta preciosa ciudad. Me alojé en el hotel IBIS PRAHA OLD TOWN (https://www.accorhotels.com/ibis-praha-old-town) y es una buena opción de alojamiento, ya que por unos 100€ fuera de temporada alta os podréis alojar en este funcional hotel, que sobre todo está muy bien situado, al lado de la Torre de la Pólvora y a pocos minutos andando de la famosa Plaza de la Ciudad Vieja.

Os pongo un par de fotos de una habitación y el lugar donde se desayunaba, que estaba bastante bien.

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Un compañero que vive en la ciudad nos llevó a un restaurante que voy a recomendar, con comida local a buen precio, se trata del Restaurante Kolkovna Savarin, muy cerca del centro. Las raciones son enormes, a mí me encantó el gulag y el pato (roast duck) y de postre el strudel aunque la carta es enorme (http://www.kolkovna.cz/en).

En esta breve visita, y dado que cuando fui anteriormente me quedé sin entrar en las sinagogas y el museo judío, esta vez sí que lo hice y puedo decir que no estuvo mal, lo que más me gustó fue la Sinagoga Española y de nuevo el Cementerio judío, que impresiona.

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Esta vez que pude visitarla en el mes de noviembre, con mucho menos turismo, me enamoró todavía más que cuando la visité la primera vez, así que os animo de nuevo a que no dejéis de conocerla, y de disfrutar de cada rincón.

Por último si te ha gustado el post sólo te pido un favorcito, ¡ayúdame a difundirlo!, puedes compartirlo con tus amig@s usando los botones de facebook, y si quieres puedes seguir mi blog. Por supuesto también puedes añadir cualquier comentario que será muy muy bien recibido. ¡¡Muchas gracias y hasta la próxima!!

RIVIERA MAYA (MÉXICO)

El viaje a la Riviera Maya mexicana era uno de los que más ganas tenía de hacer desde hacía un tiempo, por mí pero sobre todo por mi mujer, para que conociera una de las zonas bañadas por ese mar que sin duda hay que visitar alguna vez en la vida que es el Caribe, con sus playas de arena blanca y su mar azul turquesa, aunque tengo que decir, que la Riviera Maya es más que un destino de estar en la playa en plan «vuelta y vuelta» al sol. Es un lugar que prefiero por ejemplo a otro con el que frecuentemente se compara como es Punta Cana, ya que gracias a las múltiples huellas que ha dejado la civilización maya en la zona, tiene muchos sitios dignos de ver con una historia muy interesante y que no tienen sus vecinos de República Dominicana u otros cercanos como Cuba o Bahamas. También hay que decir que es un destino muy asequible, ya que por alrededor de unos mil euros, os podéis puedes pasar unos diez días en un todo incluído como unos auténticos reyes, más barato incluso que una estancia similar en hoteles de nuestro país.

Como a mí me gustan mucho las estadísticas, os diré que México es uno de los países más visitados del mundo, situándose entre el puesto noveno y décimo en los últimos años con alrededor de 32 millones de turistas en 2015. Es el segundo más visitado de América después de Estados Unidos, y sólo lo superan siete países europeos y China. Además Chichen Itza es uno de los lugares más famosos y visitados del planeta.

Así que un 19 de mayo de 2011 mi mujer y yo estábamos cogiendo, perdón, tomando, el vuelo a Cancún directos al Caribe, con muchísimas ganas de disfrutar de esa maravillosa tierra, ¡¡qué ganas teníamos!!. Era nuestro segundo cruce del charco juntos después del de New York, y el tercero mío tras ir a República Dominicana hace ya unos cuantos añitos, y que fue mi primer viaje en avión.

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El viaje lo contraté en una agencia de Viajes Barceló, y pagamos finalmente 2150€, seguros incluidos. Fuimos del 19 al 26 de mayo, un buen mes en teoría para ir, fuera de la época de huracanes, importante tener en cuenta esta circunstancia, que no os arruine el viaje.

El hotel fue el Barceló Maya Beach, del que quedamos muy satisfechos. Lo peor quizás fue el mobiliario de las habitaciones, que necesitaban seguro una reforma ya que estaban bastante anticuadas pero es verdad que fue lo único, porque el resto de las instalaciones estaban muy bien.

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El hotel Barceló Maya Beach es uno de los del complejo Barceló que tiene en la Riviera Maya. Además de este está el Maya Caribe, gemelo del nuestro, y luego están el Tropical, el Colonial, a los que podíamos acceder a sus instalaciones, y luego el más lujoso, que era el Palace. El hotel lo cogí sobre todo porque tenía una de las mejores playas de los de la zona, atención a esto porque es importante, hay veces que el hotel está muy bien y luego la playa es de roca por ejemplo. La de este fue increíble y la disfrutamos a tope.

Si váis ahora mirar también el resort Palladium Kantenah, conozco varias personas que han ido a alguno de los hoteles de ese resort y dicen que están muy bien y q siguen con una alta calidad tras el paso de los años.

El vuelo lo hicimos con la compañía Iberworld, aunque justo antes de nuestra salida su nombre cambió por el de Orbest Airlines, compañía española ya desaparecida por cierto. El trayecto duró unas 9 horas y fuimos viendo películas así que se hizo bastante ameno, como siempre, el de ida se hace más corto, ¿por qué será? 😉

A las 18.40 llegamos a Cancún donde nos esperaba un autobús del hotel para llevarnos. Este es el plano del enorme complejo con los cinco hoteles.

Mapa Barceló

Y en este podéis ver su situación dentro de la llamada Riviera Maya, en el estado de Quintana Roo, en la parte más oriental del país mexicano:

Mapa Barceló menos ampliado

Lo primero que pudimos apreciar y que recuerdo perfectamente, fue la increíble sensación de bochorno nada más salir al exterior del aeropuerto, un calor de esos que soy incapaz de gestionar mezclado con humedad, pero que afortunadamente al ser en una zona de playa con la posibilidad de bañarse, se lleva mejor. Cuestión diferente es cuando te «pilla» visitando las ruinas mayas como nos pasaría más adelante.

Después de un viaje de una hora y cuarto más o menos por la carretera de doble carril que bordea la costa y que está bastante bien, llamada carretera federal 307, llegamos al hotel.

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El viaje lo había organizado para que tuviera un poco de todo, hacer excursiones, pero dejar lo suficiente también para disfrutar del hotel, que a veces se lía uno con ver cosas y se descuida todo lo que ofrecen estos complejos, playa, descanso y relax, pero claro, eso es a elección de cada uno, nosotros lo teníamos claro.

DÍA 2 (conociendo el hotel…)

Normalmente soy un anti-excursiones de los hoteles, suelen ser más caras que las que uno pueda hacer por su cuenta, y a veces no son las mejores experiencias. Sólo las suelo hacer si voy a lugares donde la opción por libre puede ser peligrosa o no muy cómoda. Pero a pesar de todo esto, creo que es buena opción ir a la reunión que organizan para intentar vendértelas, porque a veces aprendes cosas interesantes y también, en un viaje como este en el que vas a pasar bastante tiempo en el hotel, haces amigos. Esa mañana de nuestro primer día fuimos a esa reunión y ya pudimos conocer a dos parejas españolas muy majas, a las que les propuse hacer alguna excursión juntos por libre y aceptaron, así que el que nos dio la charla, no se fue muy contento.

Ese día que era viernes lo disfrutamos a tope, pleno relax disfrutando del hotel. Una de las mejores virtudes de este alojamiento en concreto era la playa, así que tras desayunar el típico buffet de estos restaurantes con multitud de opciones nos fuimos a la playa. Teníamos unas altas expectativas, lo que a veces es peligroso, pero de verdad que se superaron, la playa era magnífica y el agua estaba estupenda.

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El sol por aquí aprieta de lo lindo y no hagáis la temeridad de tomar el sol sin poneros bien de crema de alta protección, por ahí se veía a más de un «cangrejo» que no quiero saber las noches que debieron pasar… mucha precaución, no vayáis de «machotes».

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El hotel, como la mayoría de estos resorts, hace multitud de actividades tanto para los niños como para los adultos que se quieran divertir. Nosotros preferimos el relax, estar en la playa, leer un libro y de vez en cuando tomar algo en los bares repartidos por el complejo.

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Por la tarde y después de comer, lo pasábamos en la zona de las piscinas bañándonos de vez en cuando. He de decir que una de las cosas que está muy bien de estos resorts es el tema de las toallas, dispones de ellas cuando quieras y las puedes dejar cuando desees.

Después de cenar, el hotel ofrece espectáculos de entretenimiento, sobre todo para el público norteamericano, que era el más numeroso, a mí sinceramente, no me entretuvieron mucho y rozaron la «turistada», así que con la pareja de amigos madrileños que hicimos, Rosa y Javi, preferimos tomar algo charlando en uno de los bares.

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DÍA 3. Mañana hotel. Tarde: Playa del Carmen.

Este tercer día lo pasamos toda la mañana de nuevo en la playa, el agua estaba estupenda, la arena, paseo para aquí, paseo para allá, el color azul turquesa, las sensaciones son indescriptibles, que buenísima EXPERIENCIA.

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Decir que muy frecuentemente veíamos lagartos muy cerca del hotel, al principio nos hacían mucha gracia y venga a hacerles fotos, al final ya era como normal, como si aquí en España vieras un gato por la calle ;).

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Después de comer nos propusimos ya salir del hotel e ir a ver la ciudad de Playa del Carmen. No estaba muy lejos y decidimos hacer algo que haríamos muy frecuentemente, salir a la carretera principal y coger un minibus colectivo para desplazarnos hasta allí. No era para nada peligroso y lo cogían tanto turistas como lugareños, sobre todo trabajadores de los hoteles. Para el precio del billete nos pedían algo más que a ellos, pero poco, alrededor de los dos euros cada uno, así que creo que es una estupenda opción.

Esta ciudad que es ahora, hay que destacar que en 1996 tenía unos 10.000 habitantes, en 2003 ya llegaba a los 49.000, pero es que en 2015 ya había alcanzado los 216.000!!! eso da una idea de como el turismo ha revolucionado toda esta zona (Cancún ya está en los 628.000). Hay establecidos más de 190 hoteles en la proximidades. Esta zona sin duda ha arrebatado en los últimos años el turismo que antes tenían ciudades bañadas por el Oceáno Pacífico como Acapulco o Puerto Vallarta, mucho más azotados lamentablemente ahora por la violencia de los narcos.

Fuimos con nuestros amigos Rosa y Javi, y lo pasamos muy bien. Realmente la ciudad no tiene mucho de especial, la famosa Quinta Avenida, una agradable calle peatonal llena de restaurantes, bares y tiendas por doquier para que los turistas aflojen sus carteras, pero encontramos muy buen ambiente, tomamos unas cervezas, algún souvenir y caminamos y caminamos.

Dimos un paseo por la playa, que aunque no es de las mejores, seguramente por la aglomeración de gente, pasamos un buen rato. Vimos hasta una pareja de boda en plena sesión de fotos.

La verdad es que lo pasamos bien y es una visita que recomiendo. Nos gustó mucho el paseo y el ambiente de la zona. Ya sobre las 21h, cogimos de vuelta el minibus para ir al hotel y cenar. Después nos quedamos de nuevo charlando y degustando alguno de los muchos cócteles que ofrecen estos hoteles.

DÍA 4. Tulum, playa Paraíso

Este cuarto día y tras desayunar, decidimos visitar uno de los IMPRESCINDIBLES de Riviera Maya, y no es otro que la ciudad de Tulum. Para ello de nuevo salimos a la carretera con nuestra pareja de amigos madrileños Rosa y Javi dispuestos a coger un minibus que nos llevara hasta el lugar. Una vez que te deja el bus en la carretera, es posible ir en trenecito hasta la entrada del lugar, o ir andando alrededor de un kilómetro. Todo el camino obviamente y al ser un lugar tan turístico está llena de restaurantes y de puestos de recuerdos.

Dado que fuimos por libre hasta allí, creo que lo mejor es contratar los servicios de un guía, si no disfrutarás del sitio que es impresionante al lado de mar, pero no conocerás mucha de su historia, y creerme que es muy interesante.

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Tulum fue una ciudad amurallada de la cultura maya, y aunque no fue una urbe muy grande jugó un papel preponderante en el comercio marítimo y terrestre de la zona entre los siglos XIII y XVI, siendo en el Posclásico tardío (desde aproximadamente el año 1200-1300 hasta la llegada de los españoles) cuando se construyeron sus edificios principales, alguno de los cuales sirvieron como sistema defensivo e incluos como observatorio astronómico.

Otro dato importante es que Tulum estaba habitada cuando llegaron los españoles en 1518, pero pronto quedó abandonada. La selva se encargó de enterrarla en el olvido, y tuvo que esperar varios siglos para ser redescubierta!!.

Tiene varias edificaciones importantes como el Templo de los Frescos, el Palacio, pero sin duda el más famoso es el Castillo, que debido a su situación costera no sólo sirvió como punto estratégico de vigilancia para prevenir posibles ataques enemigos, sino que además sirvió como faro para los navegantes mayas que se sirvieron de él para poder esquivar el arrecife de coral que se encuentra en el Caribe y que es el segundo más grande del mundo. Según nos dijo el guía esta función era muy importante al estar situado en un acantilado de doce metros de altura sobre el nivel del mar, siendo la guía perfecta para los navegantes puesto que durante el día el sol atravesaba dos ventanas que señalaban el camino a seguir, y por las noches se encendían grandes llamaradas.

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Pero para mí, además de la historia del lugar, una de las cosas que me enamoró de él fue sin duda este rincón que es absolutamente mágico, este edificio al lado del azul turquesa del mar, me pareció espectacular, ¿no es fantástico?.

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Y para terminar una última recomendación y que espero que me hagáis caso, jeje. Imagino que después del calor que sufriréis en este lugar, y además cuando veáis a la cantidad de gente que habrá bañándose en esta playa que hay justo debajo de donde estáis, os faltaría tiempo para querer imitarles.

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Desde luego que lo podéis hacer si no disponéis de mucho tiempo, pero yo os diría que si tenéis un poco de paciencia, dejarme recomendaros una playa aún mejor, una de las mejores en las que he estado en tooooda mi vida, la cercana y magnífica playa Paraíso. Para llegar a ella es muy sencillo, según salís de las ruinas, en vez de dirigiros hacia la salida y por tanto hacia la carretera principal, debéis tomar la carretera que circula paralela a la costa, a vuestra izquierda según salís. Después de un paseo de un par de kilómetros, llegaréis a la playa. Os dejo este mapa para que la podáis ubicar.

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Yo cuando fuí de verdad que estábamos sólos en la playa, la arena blanca, el mar de color azul turquesa, no puedo describir lo que sentimos  y el buen rato que pasamos, como no iba a estar así de desatado??.

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Pasamos un rato estupendo disfrutando de la playa, con los únicos compañeros de pequeñas barcas de pesca. Espero que desde que fuimos, no se haya masificado, porque sería una pena.

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Una vez que nos cansamos de disfrutar de la playa, tomamos el camino de vuelta hacia la carretera 307 para coger otro minibus colectivo y llegar al hotel justo para la hora de comer y por supuesto descansar toda la tarde. Fue una excursión fantástica, y como véis se puede hacer perfectamente por libre y os saldrá mucho más económica.

Llegamos con un hambre tremenda así que disfrutamos bien del buffet, jeje.

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Por la tarde lo pasamos descansando en el hotel, leyendo un libro en la playa, tomando algo en las piscinas, de verdad que en estos complejos el que se aburra es porque quiere.

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Más tarde hice un poco de snorkel en la playa, para luego disfrutar de uno de los magníficos atardeceres en esta parte del mundo.

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DÍA 5 (Chichen Itzá, cenote Ik Kil, Ek Balam, Valladolid)

En este quinto día íbamos a conocer el lugar más turístico y visitado de toda la Riviera Maya, que no es otro que Chichen Itzá. Recibe más de un millón de turistas cada año, lo que la convierte en la segunda zona arqueológica más visitada de México, después de Teotihuacan, cerca de la capital del país.

Ya tenía bien claro que la visita la queríamos hacer a nuestro aire, por lo que pasamos de las excursiones típicas del hotel y la hicimos con un conductor local con el que previamente había contactado desde España y que encontré gracias a los foros de viajes. Este fue José Manuel Estrada (jmestrada_16@hotmail.com), un joven muy majo, y que quizás os pueda costar más caro que hacerlo con una excursión de autobús o las que ofrecerán en el hotel, pero que nos pareció mejor idea porque es un viaje exclusivo para vosotros sólos, y eso hay que pagarlo. No recuerdo muy bien el precio, pero si queréis podéis enviarle un mail y él os informará. Tras mi viaje lo he recomendado a otro par de amigos y han acabado muy contentos con él.

Nuestro chófer nos recogió a las 6 de la mañana en el hotel!! y fuimos en un monovolumen con las otras dos parejas españolas con las que habíamos hecho buenas migas, y así nos salió más barato. Lo bueno de recogerte tan pronto es que llegas a Chichen Itzá en unas dos horas, con lo que sobre la 8 – 8:30h. ya estás ahí (abre a las 8h.), ves las ruinas prácticamente solos con un guía si lo deseas (está interesante contratarlo porque os explicará todas las historias de los mayas, que de verdad son muy interesantes) y cuando lo has visto y ya te estás yendo, empiezan a llegar los autobuses «vomitando» turistas sin parar y es cuando te alegras de estar yéndote, bye bye…

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Bueno ¿y qué decir de Chichen Itzá? pues que son las ruinas mayas más importantes que se pueden ver en esta zona de México, no obstante han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988. Cubre una superficie de 9.6 kms cuadrados donde cientos de construcciones alguna vez estuvieron en pie, pero que aunque la mayoría están sepultadas, existen al menos unas treinta que pueden ser visitadas hoy en día.

Nada más entrar a Chichen Itzá, lo primero que encuentras es una enorme explanada conocida como la Gran Plaza, rodeada por los edificios del llamado Grupo Norte. Lo más representativo de esta zona es sin duda la Pirámide de Kukulkan, que es en realidad un calendario gigante que señala los cambios de estación, el paso de los días, etc…  y demuestra los profundos conocimientos de matemáticas, geometría y astronomía que los mayas poseían. Bautizada por los españoles como el Castillo, es el edificio más importante de esta magnífica ciudad, que los mayas erigieron en el año 525 d.C.

Lo más curioso es que esta pirámide de nueve niveles o escalones, tiene 24 metros de altura, en cuya parte superior se encuentra un templo, en el que tenían lugar los sacrificios. La Pirámide de Kukulkan es simétrica y tiene cuatro escaleras, que a su vez tienen 91 escalones. Si al número de niveles se multiplica el número de escaleras y se añade el escalón de la plataforma superior, obtenemos el número 365, ¡el número de días del año! este es el famoso y preciso calendario maya y que aún hoy seguimos utilizando.

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El origen de los mayas, como el de tantos pueblos primitivos, es incierto. Pero se sabe con seguridad que ocuparon sucesivamente y en un movimiento ascendente lo que hoy es la franja meridional de México, Belice, Guatemala y la zona más occidental de Honduras y El Salvador. Pero a partir del siglo X se inicia una decadencia paulatina de este pueblo, y por tanto muchos de los grandes centros de población fueron abandonados por esos años, sin que se sepa con seguridad el porqué de tal determinación. La población se fue desplazando hacia el norte de la península de Yucatán o hacia las tierras altas de Guatemala.

El guía nos iba explicando cosas muy interesantes y nos dijo que hace unos pocos años incluso se permitía subir a la pirámide, lo que me pareció increíble por el deterioro que ello supondría a un monumento de tanta transcendencia histórica, ¿os imagináis subiendo a la gente por las pirámides de Egipto? afortunadamente ya no es posible. Si queréis subir a una pirámide, tendréis que ir a la de Cobá, que ahí sí que está permitido.

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Una de las principales atracciones turísticas y que concentra a más de 25,000 personas para verlo en directo, es el acontencimiento que sucede dos veces al año, durante los equinoccios de primavera y otoño (21 de marzo y entre el 21 y 23 de septiembre respectivamente), alrededor de las 3:00 PM. Es en este momento cuando la luz del sol forma una sombra en la escalera principal de la pirámide originando que se formen siete triángulos isósceles imitando el cuerpo de una serpiente descendiendo de la pirámide.

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Es curioso el dato de que cuando los españoles llegaron a la Península de Yucatán en 1517, Chichén Itzá ya se encontraba abandonada, lo que significa que mientras Europa vivía en la Edad Media, en Chichén Itzá ya se había creado un calendario aún más preciso que el gregoriano, su conocimiento de la astronomía era mucho más avanzado y manejaban el concepto del número cero.

Seguimos caminando y también visitamos otras edificaciones del complejo, como el Templo de los Guerreros rodeado de las mil columnas, construido sobre el año 1200 d.C. por los mayas itzaíes, aunque influenciado por la arquitectura tolteca.

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Pudimos ver también el gran Cenote Sagrado en el que se han encontrado objetos de jade y cerámica e incluso esqueletos de seres humanos, especialmente de niños, que se ofrendaban al dios Chac.

Continuamos recorriendo el conjunto arqueológico, visitando otros edificios como el observatorio conocido como el Templo de Venus. En muchos de estas edificaciones que quedan en pie es muy frecuente ver figuras representando sobre todo a la serpiente, así como de múltiples murales labrados en la piedra.

Otra de sus atracciones más famosas es la cancha del juego de pelota. Sus dimensiones son espectaculares, pues su longitud total es de 168 metros, mientras que a lo ancho mide 70 metros, algo más que un campo de fútbol actual.

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Se trataba de un deporte ceremonial asociado al culto del Sol (el campo de juego representaba la Tierra y la pelota el Sol), y el equipo ganador era honorablemente decapitado!!!. Los jugadores debían encestar una pelota de caucho en unos anillos de piedra situados a 7,50 m de altura, sin utilizar las manos, sólo golpeándola con las caderas, antebrazos y rodillas. Sin duda, todo un espectáculo que los espectadores podían observar desde las dos tribunas situadas en los laterales. Me parecieron muy interesantes las explicaciones que nos dió el guía, ¿será este el origen de mi deporte favorito, el baloncesto, mucho antes de que lo hiciera el profesor Naismith??

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Ya estábamos finalizando nuestro recorrido y he de decir que si estáis interesados en comprar algo de artesanía maya, este es uno de los mejores lugares, siempre que consigáis un buen precio, claro. El camino se encuentra lleno de puestos, sobre todo las famosas máscaras mayas. A nosotros nos gustó mucha una y tras regatear con el vendedor, que no era de los que daba su brazo a torcer muy fácil, fue nuestra.

También acudía gente a vendernos recuerdos de todo tipo. En la foto está nuestro amigo Javi con una anciana que seguro no llegaba al metro y medio de estatura y que vendía una especie de pañitos hechos a mano, daba pena verla teniendo que ganarse la vida así con la edad que debía tener.

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Y después de unas 2-3 horas de visita, volvimos al coche donde nuestro chófer nos esperaba para continuar la excursión.

Apenas a tres kilómetros de Chichen Itzá se encuentra otro de los platos fuertes del viaje, totalmente diferente del anterior, pero que a mí personalmente hasta me gustó más, este es el cenote Ik Kil, posiblemente el más famoso de la Riviera Maya, una auténtica maravilla de la naturaleza y que os dejará boquiabiertos. Se encuentra a unos 26 metros de profundidad de la superficie, con 60 metros de diámetro y 40 de profundidad. Las raíces de los árboles van cayendo en forma de lianas por las paredes del cenote buscando el agua, absolutamente IMPRESIONANTE.

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Será más impresionante todavía, si no está lleno de gente. Cuando llegamos había bastante, pero poco a poco se fueron yendo y nos quedamos casi sólos, y ahora sí, cómo lo disfrutamos. Al cenote desciendes por una escalera de piedra que te permite pararte a distintas alturas de este gran pozo de agua. Hay un salto desde unos cinco metros que hasta yo probé a tirarme al agua. El lugar es mágico, entrando la luz por arriba e iluminando el agua al que le da unos toques entre verde y azul, es para verlo. Un consejo, intentar evitar las horas de mayor afluencia, que son más o menos de 11 a 13:30h.

Una vez que salimos de ahí y aunque era bastante pronto, nos fuimos a comer a un sitio bastante turístico, pero lo preferí antes de ir a un sitio más local y que la comida pudiera no gustarnos (por el picante) pero recordar que el taxista os llevará donde queráis, lo tenéis a vuestra disposición.

Después de comer y con un calor insoportable fuimos a ver otras ruinas, las de Ek Balam, otro sitio arqueológico maya y que tiene la curiosidad de que en esta sí se puede subir a una especie de pirámide con unas cuantas escaleras, pero después de Chichen Itzá supongo que no os impresionará. Está compuesto por varios templos, dos palacios enormes y una gran pirámide en el centro de la ciudad.

La Acrópolis llamará tu atención de inmediato: con sus 32 metros es el edificio más alto de Ek Balam y uno de los más voluminosos de toda Mesoamérica.

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Aunque no cuenta con la fama de Chichén Itzá, fue en su tiempo una ciudad muy importante que tuvo hasta 15,000 habitantes. Mientras asciendes por sus escaleras podrás admirar la entrada a la tumba de un importante rey, la cual asemeja la boca de un monstruo. Un enorme friso muestra sobrerrelieves ya restaurados y algunas esculturas de forma humana, aunque con alas en la espalda.

Subimos las escaleras, eran sobre las dos de la tarde, bajo un sol achicharrante, pero la vista desde lo más alto merece la pena, ya que se puede divisar todo el complejo y la selva yucateca como si la quisiese devorar. Nos dijeron que llevaba casi cuatro meses sin prácticamente llover por lo que se veía el paisaje bastante seco, y hasta pudimos varios pequeños incendios a lo lejos.

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Después de la visita, le pedimos a nuestro chófer ir a conocer el proceso de elaboración de la bebida más famosa mexicana, el tequila, así que nos llevó a una Destilería.

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Estuvo muy interesante la visita. Era una explotación pequeña que regentaba un chico joven mexicano que acababa de empezar con la destilería. Fue gratuita por aquel entonces pero ya nos insinuó que en breve cobraría entrada….En los campos anexos pudimos ver las plantas de las que se extrae el tequila, que no es otro que los ágaves, en este caso tequilanos y que según nos dijo el patrón de la explotación, apenas tienen mantenimiento pero que su crecimiento es muy lento.

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Nos enseñó todo el proceso que en aquel entonces era artesanal, pero artesanal de verdad, sólo hay que ver la maquinaria… equina. Nos mostró como se hace la extracción de la piña del ágave, que es la parte aprovechable para la elaboración del tequila. Luego la formulación, fermentación y destilación y de la que se obtiene al fin la preciada bebida, y que también dependiendo de procesos posteriores puede ser de muchas clases, blanco, reposado, añejo, etc.

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Finalmente nos ofreció una degustación que yo como poco bebedor de este tipo de bebidas, no aprecié mucho, pero bueno, fue un detalle final apreciable tras una visita cuanto menos interesante. Para terminar compramos algún recuerdo en la tienda de la destilería y nos despedimos del hombre deseándole mucha suerte en su aventura.

Subimos de nuevo los siete al monovolumen de José Manuel para ya terminar en la última etapa de nuestra excursión, una ciudad con un nombre que me suena mucho, Valladolid. Dedicamos unas dos horas de tiempo libre para ver de cerca esta ciudad colonial.

La ciudad fue fundada por conquistadores españoles en 1543 con el nombre de Valladolid en homenaje a la ciudad española homónima. Lo más interesante y representativo de la ciudad está ubicado justo en el centro de la ciudad, que fue donde nosotros nos bajamos, junto al parque Francisco Cantón Rosado, que está rodeado por el palacio del gobierno municipal, la casa de la cultura, el centro de artesanía y el hotel María de la Luz entre otros. Lo que más me gusto fue sin duda la Iglesia de San Servacio, empezada a construir en 1543, que tiene la curiosidad de que debido a que en ella tuvo lugar un sangriento asesinato, se remodeló y se cambió la orientación de la fachada al norte.

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La iglesia originalmente era un terreno que circundaba una pirámide maya, la cual fue demolida durante la conquista, quedando el terreno como la «plaza de armas» para posteriormente convertirse en un parque. Dimos una vuelta por las múltiples tiendas de artesanía alrededor de esta plaza y tomamos algo en uno de sus bares. Fue un paseo muy agradable y donde pudimos descansar de tan intenso y sofocante día.

Y ya cuando empezaba a anochecer remprendimos el camino de vuelta al hotel.

Esta es la ruta que habíamos hecho en este intenso y muy interesante día. Ni que decir tiene que vosotros lo podéis combinar con lo que queráis, pero para mí sin duda Chichen Itzá y el cenote son imprescindibles.

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DÍA 6 (Playa Akumal)

En este sexto día nos levantamos y decidimos de nuevo ir por libre a ver otro de los platos fuertes de la Riviera Maya, y que a mí me apetecía especialmente, y ese era el poder ver a tortugas en su hábitat, lejos de pagar por una jornada junto a ellas en piscinas o en sitios parecidos.

Así que tras desayunar, salimos junto a las dos parejas de españoles a la carretera a coger de nuevo un minibús que nos llevaría a la playa de Akumal, apenas a 20 kms del hotel.

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La bahía principal de Akumal se encuentra junto a una barrera de arrecife a unos 200 metros de la línea de costa resguardada del oleaje, lo que hace que toda esa zona de baño se parezca a una extensa piscina de aguas calmas y cristalinas. Ese es el mayor tesoro de Akumal.

No había dicho que a Riviera Maya me llevé unas gafas y un tubo que compré en Decathlon (como no ;). Puedes obviamente contratar en el lugar un guía y alquilar gafas, tubo, aletas y chaleco salvavidas, pero nosotros decidimos ir por libre.

Cuando llegamos a la playa alucinamos sólo ya viéndola, nos impresionó lo bonita que era, de arena blanca y aguas cristalinas. Toda la playa estaba llena de cocoteros que invitaba al baño y al relax.

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Enseguida vimos que había unos cuantos lugares destinados a alquilar el equipo para ver las tortugas, el turismo pega fuerte aquí.

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Cuando miramos al agua, vimos claramente un grupo de gente con su equipo de snorkel que estaba moviéndose en círculos, así que mi amigo Javi y yo nos fuimos como locos para allí a la búsqueda de las tortugas, ¿las veríamos tan rápido?, y la respuesta fue que sí, ahí estaban, nadando junto al grupo como si tal cosa, bajando hacia el fondo y ascendiendo cada poco a respirar. Están tan acostumbradas a los humanos que no nos hacían ni caso. Fue un momento ya de una emoción tremenda. Rápidamente avisé a Magaly que también se puso las gafas y las pudo ver.

He de decir que las zonas para ver tortugas y nadar junto a ellas están demarcadas con boyas. Toda esa zona es un área protegida con lo que debemos respetar al máximo a las tortugas y por supuesto no asustarlas, ni intentar tocarlas. Debemos seguir esas reglas básicas y fáciles de cumplir para preservar la salud del frágil ecosistema, que a pesar de los esfuerzos de conservación, siempre se ve afectado por la actividad humana.

Después de un rato decidimos salir del agua y tumbarnos tranquilamente, charlando y disfrutando del sol a veces y de la sombra de los cocoteros.

Pero yo, que tenía en la cabeza verlas más de cerca y sobre todo más tranquilamente, encontré un momento en el que no había nadie bañándose, así que decidí ir yo sólo con mi tubo y gafas de buceo. Este momento se convirtió en uno de los mejores de mi vida, sin miedo a exagerar, porque nada más entrar encontré una tortuga a mi lado, y fueron como diez minutos de estar nadando junto a ella, literalmente, yo acompañándola en su viaje hasta el fondo y en su subida a respirar, y ella ahí sin prestarme atención. Fue un momento difícil de expresar con palabras, el poder pasar todo ese tiempo con un animal tan desconocido para mí hasta ese momento, tan inaccesible. Todavía lo recuerdo perfectamente escribiendo estas líneas y me emociona, sólo por eso ya me mereció hacer 8000 kilómetros.

Lamentablemente no llevé una cámara acuática, con lo que no tengo fotos de ella, pero mejor así, porque lo disfruté a tope sin preocuparme por las fotos. Espero que tengáis la misma fortuna que tuve yo si os decidís por visitar esta playa, efectivamente es cuestión de suerte, porque dependes de como esté el mar, que estén ahí en ese momento, que no haya aglomeración de bañistas, etc.

Después de que la tortuga por fin se alejara me quedé buscando otros peces interesantes, pude ver algunos de colores intensos, una manta raya, y muchos más, pero nada comparable a la experiencia vivida hacía un rato.

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Si tenéis más tiempo y queréis quedaros a comer aquí, podéis luego acercaros a un cenote llamado Yal-Ku que según pude leer, estaba muy bien, pero nosotros, como queríamos llegar a comer al hotel, y tras unas cuatro horas en la playa, emprendimos el camino de vuelta hacia la carretera principal 307 para coger un minibus de regreso. Había sido una experiencia fantástica y que os animo a hacer si tenéis la ocasión.

Esa tarde la pasamos en el hotel tranquilamente, disfrutando de las piscinas, leyendo un poquito, bañándonos en la playa y en fin relajándonos hasta la hora de la cena, tras la cual nos juntamos de nuevo para charlar un poco. Fue sin duda un buen momento para recordar el buen día que habíamos pasado.

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DÍA 7 (Cenote Azul y Cenote Cristalino)

Este día, que era de los últimos, y ya que el tiempo seguía acompañando, decidimos pasar la mañana en el hotel, disfrutando de nuevo de la fantástica playa, bañándonos y gozando en sus aguas templadas y cristalinas. De verdad que el mar Caribe es famoso, por algo…

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Como curiosidad, decir que tras dar un paseo por la playa y llegar hasta el extremo sur, encontramos esto que debió ser un complejo hotelero de bungalows que algún huracán se llevó y que nunca se reconstruyeron, impresionaba ver ahí este pueblo fantasma que parecía sacado de un ataque bélico.

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Fuimos a comer y tras descansar un poco decidimos ir a ver dos cenotes que se encuentran muy cerca del hotel, el cenote Azul y el Cristalino. Salimos del complejo y apenas a 10 minutos caminando y tras cruzar la carretera 307 veréis carteles que los anuncian. Están bastante cercanos el uno del otro.

Encontramos unos mexicanos que nos cobraron una pequeña entrada y nos llevaron en una furgoneta pick up hasta la entrada. Por cierto hablaban en lengua maya entre ellos, también aprovechándolo para que no comprendiéramos su conversación porque no estoy seguro de que fuera el precio de entrada «oficial», pero bueno, fue muy barato.

En unos pocos minutos llegamos y además de lo bonito que es el Azul que es el primero que vemos, lo mejor de todo es que estamos completamente sólos visitándolos.

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Decir que los cenotes se crean debido a que la piedra caliza del suelo al ser muy porosa, permite la filtración del agua de lluvia que llena los numerosos túneles y cavernas del subsuelo y que va formando ríos subterráneos. Al irse desgastando la piedra caliza, ésta se desploma dando lugar a los cenotes. Los hay de varios tipos: a cielo abierto, semiabiertos y subterráneos o en gruta.

La mayoría de estos sitios sagrados se encuentran en Yucatán y oscilan entre los 8,000 y los 10,000, sin embargo en el estado de Quintana Roo no se ha podido contabilizar de manera certera la totalidad de cenotes por el crecimiento de vegetación a su alrededor.

Enseguida nos animamos a bañarnos, el agua es tan transparente que se ve perfectamente el fondo, con lo que no me extraña que sea un lugar frecuentado por buceadores. El agua está fresca pero con el calor que hace se agradece. El lugar, tan tranquilo, con el único sonido de los pájaros cercanos me pareció una pasada, aunque es verdad que después de ver el de Ik Kil unos días antes, no es comparable a aquel.

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He de decir que hay una parte de este cenote que está en una gruta, y ahí sí que nos dió respeto bañarnos por la oscuridad y no lo hicimos.

Después de refrescarnos en las aguas y pasar un buen rato, seguimos visitándolos hasta llegar a una parte tan espectacular como esta, donde se puede apreciar perfectamente las raíces de los árboles de la superficie como descienden por el cenote en su búsqueda de algo de agua.

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Decir que los cenotes tenían una fuerte conexión con los antiguos mayas, ya que eran su fuente de suministro de agua dulce, pero que también los consideraban la entrada a un mundo subterráneo, al inframundo humano y cosmológico.

En la cueva encontramos un lugar donde se habían hecho rituales o ceremonias, no sé si por lugareños mayas, o más bien como otra de las atracciones turísticas que ofrecían por la zona.

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Tras la visita y volver al hotel para cenar en uno de sus restaurantes temáticos, pasamos la última noche antes de volver a España al día siguiente.

Volvimos a casa más que satisfechos de los días que habíamos pasado. Este es un destino que aunque no sea del todo exótico dada la cantidad de visitantes que tiene, me parece que es una buenísima opción de pasar unas estupendas vacaciones y sobre todo en los que se puede elegir si se quiere relax y descanso, o algo de historia y por supuesto también aventura o incluso marcha nocturna en Playa del Carmen o Cancún, o combinarlo todo!!. Nosotros visitamos algunos de los lugares más interesantes, pero hay otras excursiones que puedes hacer como la reserva de la biosfera de Sian Ka’an, isla Cozumel, los parques de aventuras de Xel-ha o Xcaret, Cobá, isla Mujeres, etc, espero volver algún día y seguir conociendo los rincones de tan estupenda destino.

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