PUEBLOS NEGROS (GUADALAJARA)

Esta página os adentrará en una ruta que mucha gente no conoce (aunque cada vez más) pero que me parece muy interesante y que además está “a tiro de piedra” de Madrid (a una hora y media del centro más o menos). Nuestro camino trancurrirá por las tierras altas del noroeste de la provincia de Guadalajara.

Mapa pueblos negros

Os invito a recorrer los llamados PUEBLOS NEGROS, denominados así por un tipo de arquitectura rural que se caracteriza por el color oscuro de los materiales empleados en la construcción de sus edificios, que presentan el color típico de la pizarra que constituye su materia prima esencial y que le da un aspecto muy especial. La mejor época para visitarlos quizás sea primavera u otoño, aunque yo creo que todas tienen su encanto.

Hay dos itinerarios bastante claros que comienzan poco después del pueblo de Tamajón:

  • El primer itinerario nos lleva por pueblos como Campillejo, El Espinar y Campillo de Ranas para acabar en Majaelrayo, al pie del pico Ocejón.
  • El segundo conduce hasta Valverde de los ArroyosGalve de Sorbe si se avanza un poco más. Pasando por pueblos como Almiruete y Umbralejo. Aquí los platos fuertes son el pueblo de Valverde, las Chorreras de Despeñalagua y el Hayedo de Tejera Negra, el bosque de hayas más meridional de Europa.

La ruta se puede hacer en un día si se aprovecha bien el tiempo y no hace falta parar en cada uno de los pueblos. Lo ideal quizás sería estar al menos dos para dedicar un día a cada itinerario pero repito que se puede hacer perfectamente en una jornada.

Yo antes de llegar a la ruta en sí, me encontré por casualidad un molino solitario en un sitio que me pareció muy interesante. Estaba en el pueblo de Viñuelas, os lo dejo a vuestra elección si queréis para y verlo o ir directamente a comenzar la ruta. Lo veréis enseguida al llegar al pueblo, está por una carretera que llega al cementerio (por cierto curioso este camino, lleno de cruces), y luego sigue una pista de tierra hasta el molino.

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Se trata de un molino restaurado en 2005 al estilo de los manchegos por la empresa La Bóveda Fecit. A mí me encantó, el molino en sí, y el lugar en el que se encuentra, mirar las fotos y decidir. También pensé en que de noche, con el cielo estrellado, tiene que ser una pasada el lugar, espero no tardar mucho para verlo.

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Una vez que dejamos el pueblo si tenemos GPS, poner dirección a Tamajón. El paisaje es verdad que en verano es muy seco, pero siempre hay rincones dignos de ver y todo tiene su encanto, sólo hay que buscarlo.

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Yo voy a poner dos rutas posibles para llegar a Tamajón, una si se quiere pasar por Viñuelas, y otra si no.

  • Desde Madrid si se desea pasar por Viñuelas, esta es la más rápida:

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  • Si no se desea parar en Viñuelas, esta es la más rápida, por la N-II, hasta coger un desvío señalizado,  la carretera CM-1008, hasta llegar a Tamajón.

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Si se va desde cualquier otro lugar, yo recomiendo mejor poner el GPS, google Maps o el mapa de toda la vida 😉

El pueblo de Tamajón supone la puerta de entrada a esta ruta, un pequeña localidad de apenas 150 habitantes, que se encuentra ya a 1026 m. de altitud y que sin duda merece una pequeña parada. Nada más entrar en él coger la calle que sale a la izquierda para pasar por el centro donde veréis su plaza y algún edificio interesante.

Es destacable el restaurado palacio Mendocino, mandado construir por don Diego de Mendoza, renacentista y que supone un buen ejemplo de arquitectura civil plateresca de mitad del siglo XVI. Hoy en día alberga el ayuntamiento.

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Pero si algo destaca de este pequeño pueblo es su fantástica Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que fue construida en el siglo XIII en estilo románico y reformado en el siglo XVI siguiendo un estilo renacentista, cuando la villa alcanzó su máximo esplendor al pasar a manos del Marqués de Santillana en 1414.

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No la he podido ver por dentro pero parece que lo más destacable está fuera, con su galería porticada con arcos de medio punto con esas bóvedas de crucería, su torre y lo único que se conserva de la iglesia primitiva, el muro sur con su atrio porticado, digno de ver.

Cogemos el coche para continuar, y a los pocos kilómetros aparece el desvío a la derecha para ir a Valverde de los Arroyos, es decir, hacia el segundo de los dos itinerarios de los que hablaba al comienzo. Dejaremos este camino para más adelante, así que seguiremos recto, en dirección a Majaelrayo y el resto de pueblos. Apenas a kilómetro y medio aparece en el camino la llamada Ciudad Encantada de Tamajón. Dejamos el coche en el amplio parking que hay para pasear por este paraje en el que abundan las encinas y enebros, pero su atracción principal es la zona esculpida por los procesos de erosión y disolución que las aguas de lluvia han generado a lo largo de los siglos sobre la roca caliza.

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Cuevas, arcos de roca y otras fantásticas y caprichosas formaciones conforman un singular y atractivo rincón natural de gran belleza, y que según pude leer está incluido en el Inventario Nacional de Paisajes Sobresalientes del Ministerio de Agricultura. Te podrá recordar a la de Cuenca, pero esta es mucho más pequeña, así que no son comparables.

Sin necesidad de coger el coche si se quiere, se puede avanzar unos 200 m paralelo a la carretera y se llega a la ermita de Ntra. Sra. de los Enebrales, una bella obra de principios del siglo XVI, porticada y ampliada en el siglo XVIII siguiendo el estilo renacentista.

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Como curiosidad señalar que, según reza la tradición, las puertas de la ermita han de permanecer siempre abiertas como auxilio a peregrinos y caminantes. En la actualidad, una reja separa el interior.

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Detrás de la ermita hay una zona de recreo con algunos bancos y desde la que tenemos una fantástica vista de la zona.

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Volvemos al coche para continuar nuestro camino y comienza un tramo de carretera que seguro es el más incómodo por la gran cantidad de curvas que tiene. Los paisajes, a medida que vamos subiendo en altitud, se vuelven más verdes y espectaculares.

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Una vez pasada esta zona, la carretera sigue ascendiendo, pero las curvas dejan de aparecer para hacer mucho más sencilla y agradable la ruta en coche.

Una cosa quiero decir sobre todos los pueblos que nos vamos a encontrar, y es que en mi opinión NO es necesario ver todos si no se dispone del tiempo suficiente, al final son muy parecidos, y hay como 6 ó 7. Yo los visité todos pero porque tenía tiempo. El primero de ellos es Campillejo, a unos 10 kms de la ermita que hemos visitado. Este es un pueblo muy pequeño y quizás al ser el primero nos impacta más, pero quizás yo elegiría otros para parar si tuviera que elegir.

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Seguimos el camino y nos encontramos en unos tres kilómetros con otro pueblo, El Espinar, este me parece más interesante. De esta aldea destaca un antiguo lavadero que hay en el desvío de la carretera principal hacia la misma.

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El municipio se encuentra en una colina rodeada de barrancos cubiertos de vegetación y huertos, con unas bonitas vistas sobre el valle. Cabe recordar que estos pueblos son muy muy pequeños (este por ejemplo tiene alrededor de 20 habitantes censados!!!) así que se ven enseguida.

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Las viviendas se estructuran a lo largo de las calles formando núcleos complejos como corrales o patios delanteros delimitados por vallas de pizarra con pequeñas edificaciones complementarias.

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Para llegar al siguiente pueblo hay que coger un desvío a menos de un kilómetro de dejar El Espinar, se llama Roblelacasa, al que llegaréis en apenas unos minutos. Yo recomiendo ir a este pueblo ya que el enclave para mí es de los mejores, rodeado de barrancos.

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El pueblo es algo más grande que los anteriores, lo que permite ver más casas y poder disfrutar de este tipo singular de arquitectura. Tiene además una iglesia, que aunque por dentro está hueca, alegra el paisaje sin duda.

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Entre las muchas rutas que hay por esta zona, hay una de unos siete kilómetros hacia la llamada Cascada del Aljibe, formadas por el Arroyo del Soto cuando desemboca en el río Jarama, que por lo que he podido leer (yo no he estado) es agradable tanto el camino, como el destino final.

Volvemos sobre nuestros pasos para llegar a la carretera principal, viendo por el camino nuestro siguiente destino, Campillo de Ranas.

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Este pueblo destaca por su iglesia y su torreón que se ve desde bien lejos, construida también con lajas de pizarra combinadas con piedra caliza en la torre.

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Es interesante dar una vuelta por el pueblo porque tiene construcciones interesantes.

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Desde el municipio, podrás adminar unos bonitos paisajes de los alrededores, con el pico Ocejón de 2045 m. de altura, destacando como la cima principal de la parte más meridional de la sierra de Ayllón.

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Curiosamente me encuentro con un reloj de sol, que es uno de los emblemas del pueblo y que está emplazado en lo que fue la casa del cura, y ahora reconstruida por el ayuntamiento como lugar de encuentro.

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Si queréis reponer fuerzas o simplemente tomar algo tranquilamente, no os perdáis en este pueblo el Restaurante Aldea Tejera Negra. Está muy bien indicado y he decir que aunque no pude comer porque se estaba celebrando una boda, el lugar, por lo cuidado que se veía, lo verde que estaba, me pareció espectacular. Además del espacio, parece que es una de las mejores opciones gastronómicas por la zona.

En el lado opuesto de la carretera donde se encuentra el pueblo, hay una urbanización que se llama El Roble Hueco con sin duda las mejores casas de la zona, estas de reciente construcción siguiendo las premisas de la arquitectura negra. Son espectaculares aunque siempre tienen más encanto las más antiguas, en mi opinión, pero es verdad que son muy bonitas.

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Seguimos nuestro camino y enseguida debemos desviarnos de nuevo apenas dos kilómetros a la izquierda para llegar a Robleluengo, que conserva quizá el conjunto arquitectónico de pizarra mejor conservado de todos los pueblos de la ruta, aunque sigue siendo un pueblo muy pequeño, de menos de 50 habitantes, y en los que la sensación de tranquilidad, salvando los turistas que podemos ver, es increíble.

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Los edificios de esta arquitectura negra se caracterizan por ser de anchos muros, habitaciones pequeñas, con grandes espacios reservados para cocinas y chimeneas. Las estancias suelen estar bien diferenciadas para las personas, el ganado y los productos de la tierra. Las puertas son de madera y las ventanas muy pequeñas.

Del pueblo hay que destacar su bella plaza, su calle mayor y su iglesia parroquial de clara influencia románica y coronada con un campanario. En los alrededores podremos contemplar un bello valle de centenarios robles.

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Después de este llegaremos ya al último de los pueblos, Majaelrayo, el más grande aunque sigue sin superar los 60 habitantes censados todos el año, aunque bien es verdad que hay bastantes viviendas, y unas cuantas casas y alojamientos rurales. El pueblo se encuentra ya a 1185 metros de altitud, lo cual hace suponer el frío que debe hacer en invierno. La ascensión a los picos que lo rodean, la excursión por las riberas del río Jaramilla o la ruta por el Arroyo y la Cascada de la Matilla constituyen una oferta extraordinariamente atractiva para el caminante y el senderista.

El pueblo tiene edificaciones muy dispares, y pude ver en una de mis visitas a algún “adinerado” vecino, con Ferrari y todo.

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Hay edificios restaurados y muy cuidados y que destacan por su belleza, algunos de dos plantas con balcones en la planta superior.

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Y también todavía bastantes edificios derruidos lo que hace que el pueblo sea de lo más auténtico. En esta foto podéis ver el grosor de los muros de sus edificaciones, sin duda para hacer frente a las gélidas temperaturas invernales.

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Como el resto de pueblos, este ha sufrido también una gran despoblación aunque en los últimos años según me comenta un lugareño, se han instalado algunas parejas de jóvenes con niños pequeños. Otro edificio singular y que me gustó mucho es el del ayuntamiento.

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De su patrimonio monumental destaca la iglesia de San Juan Bautista, de la que destaca como curiosidad los dos porches de madera que hay en su lado sur. En su interior existe una pila bautismal del s.XVI. Su campanario o espadaña, triangular, con dos huecos para las campanas, está construida con mampostería de pizarra y rematada con sillares de piedra blanca.

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Los alrededores son muy interesantes, llenos de bosques de robles, carrascos, fresnos, tejos y sauces.

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Desde el pueblo hay múltiples rutas de senderismo, una de las más famosas es la que va hasta el pico Ocejón. Es una ruta de unas 5:30 – 6 horas (12 kms) y de dificultad media. Tenéis el detalle por ejemplo en esta página: Ruta senderismo Ocejón. También es posible ir al pico desde el pueblo de Valverde de los Arroyos.

Decir que para ir de Majaelrayo hasta Valverde de los Arroyos, que por cierto Google Maps lo marca como si fuera una carretera convencional, no es posible hacerlo si no es por un camino de tierra, así que evitarlo si no tenéis un vehículo adecuado. De todas formas si tenéis tiempo, hay una ruta a pie de unas 4 horas (9 kms.) y de dificultad media cruzando la montaña que los separa.

Aquí es un buen momento para tomar un aperitivo, ya que supone el final del primero de los dos itinerarios propuestos. Para hacer el segundo, hay que volver hacia atrás hasta el desvío a Valverde de los Arroyos, como a unos treinta kilómetros de Majaelrayo. Dependiendo de la hora que sea y de vuestras preferencias, podéis comer en Majaelrayo o en otro pueblo cercano o bien comer en Valverde de los Arroyos y tener la tarde para el segundo itinerario.

Esta es la ruta que hemos hecho desde Tamajón.

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En cuanto al segundo itinerario éste parte del desvío a dos kilómetros de Tamajón para cruzar los pueblos de Almiruete y Palancares y en los que yo no me paré.

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Después de una media hora y con una segunda parte del camino con bastantes curvas aunque con un asfalto impecable, llegaréis para mí al mejor pueblo de toda la zona, y un auténtico IMPRESCINDIBLE, Valverde de los Arroyos.

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La localidad se encuentra situada al pie del pico Ocejón, a una altitud de 1255m, un poco más que Majaelrayo. Lo primero que hay que tener en cuenta al llegar es que no es posible entrar con el coche al pueblo, sin duda para evitar aglomeraciones sobre todos los fines de semana. Hay un parking alternativo para dejar los vehículos.

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En 1960 y a pesar de su aislamiento, el pueblo tenía 315 habitantes, en 1970 apenas quedaban ya 176, y en 1980 sólo 85. Ahora tiene unos 100 aunque parece que no todos residen ahí permanentemente pero según me dicen, los fines de semana, sobre todo los sábados, se llena de visitantes sobre todo madrileños, ciudad que se encuentra exactamente a 135 kms de distancia.

Sin duda la joya del pueblo es su plaza Mayor, bordeada por algunas de las mejores construcciones populares. Esta plaza es una de las más cuidadas de la comarca, que posee una interesante fuente en el centro.

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También destaca la iglesia Parroquial del siglo XIX, construida en pizarra, y en cuyo interior hay una cruz procesional del siglo XVI.

Mientras que en la zona de Majaelrayo y Campillo se utiliza con más frecuencia la pizarra en los muros, en el caso de Valverde, y también Palancares y Almiruete, se mezcla con más frecuencia con piedra caliza y canto rodado, por lo que a la imagen que ofrece se le ha denominado también como arquitectura dorada.

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La vuelta al pueblo es muy rápida pero muy recomendable, muchas de las casas están restauradas pero para mí no pierden el encanto que tienen.

Seguí la recomendación de un lugareño en Majaelrayo y fui a comer al mesón los Cantos, que se encuentra algo escondido detrás de la iglesia y que tanto por el trato, que fue exquisito, como por el lugar y sobre todo la comida, quedamos muy satisfechos, lo recomiendo sin duda.

Como ya dijimos hay una excursión al Pico Ocejón de unas seis horas de duración y dificultad media, pero para mí la ruta que es absolutamente imprescindible es la que llega a la Chorreras de Despeñalagua, unas cascadas consecutivas formadas en el cauce del arroyo de la Chorrera, afluente del río Sorbe, en la falda norte del pico Ocejón.

De verdad que no os la debéis perder, primero porque tanto el camino como el destino final merecen mucho la pena, y también porque es una ruta muy accesible y corta, en apenas 30 minutos habréis llegado. Para encontrar el camino, si estáis en la plaza, debéis subir la cuesta que hay como si fueséis a subir la montaña, dejando el mesón Despeñalagua a vuestra izquierda.

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Tras esa subida llegaréis a un campo de fútbol, que por cierto, qué privilegio de campo.

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Según habéis subido seguir recto y en una esquina encontraréis los carteles indicando el camino a la cascada, junto con otras rutas que parten desde ese punto.

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Comienza el camino rodeado de huertos de frutales, un castañar y un nogueral muy notables.

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Hay una subida inicial pero pronto el camino se allana y hace de la ruta muy agradable, con unas vistas preciosas a medida que van desapareciendo los árboles.

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Sigue el camino, y aparecen los brezos, que al estar en flor hacen del camino todavía más espectacular.

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El camino en su parte final discurre paralelo al arroyo de la Chorrera.

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La altura del total de los saltos consecutivos es de nada menos que 120 metros y cae agua durante todo el año, sobre todo en época de deshielo, aunque en invierno suelen encontrarse heladas. Yo voy en agosto, con lo que el salto de agua tiene muy poco caudal, pero aún así me pareció espectacular, sobre todo por el entorno en el que está.

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Veo tres saltos principales, al último de los cuales se puede poner uno prácticamente debajo.

Las vistas desde esta zona hacia el camino que hemos recorrido, es espectacular.

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Después de un rato disfrutando del lugar y del entorno, hacemos el camino de vuelta para llegar a Valverde de los Arroyos.

Lo de ver más lugares interesantes dependerá del tiempo que tengáis, pero me parece imprescindible que dormáis por la zona para seguir la ruta hacia Umbralejo, y Galve de Sorbe con su precioso castillo. Podéis terminar en el Hayedo de Tejera Negra, considerado el bosque de hayas más al sur de Europa, y en el que incluso hay que solicitar permiso para aparcar. En este link encontraréis toda la información y cómo solicitarlo — Visita Hayedo de Tejera Negra. Yo he de decir que no lo conozco pero tengo muchas ganas y espero ir en breve porque me aconsejaron visitarlo varios lugareños.

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Si volvéis hacia Tamajón, también podéis ir hacia el pueblo de Retiendas, que no tiene nada especial en el pueblo en sí, pero tiene un par de sitios interesantes si se dispone del tiempo y la paciencia para llegar, esto queda a vuestra elección:

  • Uno es la presa del Embalse de El Vado, que está a unos 8 kilómetros del pueblo, aunque el camino tiene bastantes curvas (no vengáis desde Tamajón, la carretera está fatal). Este embalse fue inaugurado por Franco en 1954 y bajo sus aguas quedó hundido casi todo el pueblo de El Vado, que le da nombre. Es uno de los dos únicos embalses del Canal de Isabel II situados fuera de la Comunidad de Madrid y lo surte el río Jarama. Desde julio de 2015 se pueden realizar actividades de turismo activo en el embalse como alquiler de piraguas, aunque no está permitido el baño, ah! y buscar las estatuas de seres mitológicos en el aliviadero de la presa, os sorprenderán.

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  • Otro de los lugares que podéis visitar si os apetece un paseo sencillo y agradable es ir a ver las ruinas del monasterio de Bonaval. El camino hasta el mismo discurre entre robles, encinas, chopos y sauces paralelo al río Jarama.

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Para llegar no tiene pérdida, deberéis dejar el coche en un parking que hay bastante grande al poco de salir del pueblo de Retiendas en dirección a la presa de El Vado y una vez pasado el cementerio. Una vez dejado el coche, si andáis unos 400 metros por la carretera llegaréis a un camino de tierra a la izquierda antes de pasar un puente sobre el río donde en unos carteles indica bien claro que el monasterio está en ruinas y que no se puede entrar en coche en el camino. Si tenéis una bicicleta por ejemplo es una muy buena opción también. En unos 25 minutos (unos cuatro kilómetros) de agradable paseo llegaréis a uno de los monumentos más sobresalientes de la arquitectura medieval de España, el monasterio cisterciense de Santa María de Bonaval, fundado por el rey Alfonso Vlll de Castilla, en 1164.

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La verdad es que impresiona verlo ahí en medio de la vegetación. Es una pena ver con una valla alrededor en estado de abandono este majestuoso monasterio que el rey de Castilla cedió a la orden de monjes de San Bernardo, los cuales lo empezaron a habitar en 1175, pero cuya decadencia comenzó en el siglo XVI, cuando pasó a depender del monasterio Monte Sión (Toledo) y se convirtió en residencia para monjes ancianos. Finalmente fue vendido en la Desamortización Liberal en 1821 y ya no fue habitado nunca más. Como era habitual entre los monjes de esta orden, este monasterio se encuentra en un paraje de gran belleza, junto al río Jarama, alejado del mundanal ruido y en un lugar que invita a la meditación.

Se conservan aún en pie algunas partes como la cabecera de triple ábside, parte del crucero, algunos capiteles de magnífica decoración, la puerta de estilo cisterciense o la torre de planta poligonal. En 2014 al menos las autoridades manchegas apuntalaron el edificio y lo cercaron para evitar su derrumbe total, tras las continuas reivindicaciones ciudadanas.

Un habitante del pueblo de Retiendas me comenta una curiosidad, que era tal la dedicación a la meditación de estos monjes que llegaron a utilizar un lenguaje de signos para evitar utilizar palabras  y romper el silencio… impresionante.

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Este es el último recorrido que hemos hecho

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Y bueno, hasta aquí llega este paseo rural por estos pueblos de arquitectura negra de la provincia de Guadalajara, una zona inhóspita y que os permitirá, si tenéis la suerte de que no haya mucho visitante, sumergiros en un mundo de tranquilidad, en una atmósfera a veces que parece de abandono pero de paz y de sosiego, y eso que se encuentran a poco más de una hora y media de una gran ciudad como Madrid.

Espero que os haya gustado y os animo a hacer una inmersión en esta zona, ya sea en una jornada de un día o de más de una, y por supuesto espero vuestros comentarios!!!!

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