BRASIL (RIO DE JANEIRO-IGUAZÚ-SALVADOR)

Este viaje a Brasil surgió tras varias invitaciones de mi gran amigo Sergio, cántabro de pro pero que partió hacia Salvador de Bahía detrás de una brasileña que le robó el corazón. Me dijo varias veces que a ver cuando iba a visitarle, y a mí, que poco me hace falta que me digan para preparar el petate, y tras decirme mi mujer, vete tú y déjame tranquila, tiré del “golden single”, mi amigo Manolo, otro apasionado por viajar que se apunta a un bombardeo, así que ya en verano de 2015 teníamos más o menos claro el viaje.

Iríamos a Salvador a ver a Sergio y a su familia, pero aprovecharíamos también para ya de paso visitar esa gran ciudad que tanto nos atraía como Río de Janeiro, y más si cabe una maravilla de la naturaleza como son las espectaculares Cataratas de Iguazú.

El viaje desde luego no nos decepcionó, la parte con más luces y sombras fue Río, con luces como el Cristo Redentor, el Pan de Azúcar y la playa de Ipanema, y sombras como la de Copacabana y sobre todo un tema clave, la seguridad, con un caso que sufrimos en nuestras propias carnes y que más adelante contaré. Iguazú todo luces, impresionante de principio a fin y Salvador nos gustó mucho, además de contar con la compañía de nuestros amigos y por último Praia de Forte al que nos escapamos el último día del viaje… pero vayamos por partes.

Para todos aquellos que por cualquier motivo no os apetezca leer todo el diario y queráis la información de manera esquemática, os pongo aquí un resumen completo, aunque claro, os perderéis muchas cosas…

RESUMEN VIAJE BRASIL

Antes de comenzar decir unos pocos datos de este fantástico país que es Brasil. Es el quinto país más grande del mundo en extensión, tras Rusia, Canadá, China y Estados Unidos, y también el quinto en población, tras China, India, EEUU e Indonesia, con alrededor de 200 millones, más de cuatro veces España. El momento del viaje coincide con un período de crisis muy importante y por tanto el tipo de cambio fue un punto importantísimo a nuestro favor, ya que un euro se cambiaba por 4 reales, cuando hace por ejemplo dos años, se cambiaba por 3, y hace 4 por 2,5, así que nos encontramos todo muy muy barato. Además Dilma Rousseff, su presidenta, un día antes de irnos, entra en un proceso abierto contra ella y es apartada de la jefatura de estado y de gobierno, así que el país se encuentra en un proceso cuanto menos convulso.

La época en la que fuimos yo creo que es una de las ideales, porque entraba el otoño, con lo que nos asegurábamos que no haría un calor tremendo, y además era temporada baja, lo que yo siempre lo agradezco. Aunque parezca un país al que va mucho turista, apenas superan los 6 millones por año (2015), diez veces menos por ejemplo que los que vienen a nuestro país.

Brasil, que pasó a ser del reino de Portugal tras el Tratado de Tordesillas de 1494 y que obtuvo su independencia en 1822, es un país con muchísimos recursos naturales, uno de las naciones con más especies animales del mundo, con ese gran “pulmón” mundial que es el Amazonas, con sus reservas de petróleo, un país que lo tiene todo para su prosperidad, siendo la segunda economía de América y sexta del mundo y sin embargo, y como pasa en casi toda Sudamérica, con graves desigualdades, y sobre todo un problema de seguridad muy importante. Ibamos a conocer de verdad lo que son las grandes ciudades de esa parte del mundo.

Un viernes 13 de mayo a las 11:30 cogemos un vuelo de la compañía LANTAM con destino Sao Paulo, iba a ser el vuelo más largo de vida, nada menos que 10h y 40 minutos. Por supuesto lo afrontamos con ganas. Plastificamos las maletas, primera vez que lo hago en toda mi vida.

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A pesar de no coger asientos en pasillo de emergencia, 80€ había que aflojar por ellos, he de decir que los asientos eran amplios y el avión estaba muy nuevo, a pesar de las luces rojas que podía indicar otro lugar, efectivamente, era un avión 😉

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En toda nuestra estancia en el país brasileño cogeríamos nada menos que 8 vuelos, y empezábamos fuerte, ya que por encontrar la opción más económica y por ajustar mejor la vuelta, ibamos a hacer tres vuelos seguidos, Madrid-Sao Paulo, luego de Sao Paulo a Salvador (unas dos horas), y luego de Salvador a Río (2 horas más). Los 8 vuelos nos costaron a cada uno 930€, y el Madrid-Sao Paulo i/v que era el más largo, 650€.

Dado que hacíamos escala en Salvador, quedamos con Sergio y su mujer Claudia para darle algunos productos de las tierras hispanas, típicos como jamón, queso zamorano, queso cabrales y otras delicias que le prepararon sus padres. Curiosamente dos días antes había salido una ley en Brasil que permitía meter todo ese tipo de embutido hasta 5 kg, qué casualidad. Fue una alegría ver a Sergio después de más de 5 años sin vernos!!! y por supuesto conocer a su familia.

En el aeropuerto del mismo Salvador sacamos dinero antes de coger el último vuelo que nos llevaría a nuestro primer destino, RIO DE JANEIRO. Sobre las 15h del sábado 14 y tras más de 19 horas de periplo llegábamos al aeropuerto. Allí tenía contratado un taxi del hotel al que íbamos a ir para que nos fuera a buscar, fue un buen “sablazo” que ya sabíamos y asumíamos, 180 reales, unos 42€, pero con lo que llevábamos recorrido no nos apetecía experimentar con taxis que no conocíamos, había oído hablar tanto de los taxistas brasileños…

LLegábamos a RÍO, esa ciudad de 6,5 millones de habitantes (llegando a los 12 con su área metropolitana (2014)) y segunda ciudad de Brasil tras Sao Paulo, y sexta de toda América. Cuando llegamos la ciudad está a menos de tres meses de celebrarse los Juegos Olímpicos (5-21 agosto), que sincera y lamentablemente en mi opinión nunca vimos muchos indicios de ello, digamos que el espíritu olímpico, no se respiraba precisamente.

En el trayecto del taxi ya pudimos ver la extensión de la ciudad y los grupos de las famosas favelas que hay por toda la ciudad, difícil hablar de cifras, pero hablan de cerca de mil!!. Nada menos que la tercera parte de la población de Río vive en esas infraviviendas ilegales. También vimos por ejemplo el famoso Sambódromo donde se celebra el carnaval. La verdad es que nos llevamos una pequeña decepción porque las gradas, es verdad que construidas en 1984 creo que necesitan una mejora…

Cruzamos media ciudad y tras unos 30 minutos llegamos al barrio de Santa Teresa donde estaba nuestro hotel, bueno, nuestro Bed & Breakfast, el Casa Cool Beans B&B.

Hotel RIO

Elegí el alojamiento primero por las buenísimas opiniones que tenía tanto en Booking como en Tripadvisor, además de preguntarle a algún húesped para corroborarlo. Luego tenía un precio my bueno, pagamos por las 4 noches 1200 R$, al cambio actual unos 300€, 75€ por noche con desayuno. Cogimos una habitación estupenda (la nº 8) (me parece fantástico poder hasta reservar la habitación que quieres antes de ir) y luego estaba en una zona, lejos de los típicos hoteles que suelen estar en Copacabana o Ipanema, un barrio como Santa Teresa no considerado peligroso y con un grupo de bares y restaurantes muy animados.

Nos recibió en el B&B uno de sus propietarios, David, norteamericano con ya unos cuantos años en Brasil. Nos fue explicando en inglés muy amablemente todo lo que teníamos saber de su alojamiento. Tiene pocas habitaciones pero son muy espaciosas y con multitud de detalles. Esta era la zona de la pequeña piscina que tenía, que una noche probamos y que nos sentó de maravilla.

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Y luego la habitación que tenía nada menos que 31 metros cuadrados y unas camas super cómodas. El baño también estaba bien y muy limpio, aunque la ducha flojeaba más, echamos de menos más presión. Las toallas, cosa que siempre valoro de los hoteles, espectaculares, parecían mantas de lo que pesaban.

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Una vez que dejamos las cosas, eran sobre las 5 de la tarde, así que David nos llamó un taxi (mejor opción siempre) para ir a ver el atardecer a un punto llamado Arpoador. La cámara muy a mi pesar la tuve que dejar en el hotel, ya se sabe, la seguridad.

Una cosa de los taxis, dado que habíamos oído historias de que a alguno le habían duplicado la tarjeta, decidimos pagar siempre en metálico. La verdad es que nunca tuvimos problemas con ellos, ponían siempre el taxímetro, y además del tiempo que se ahorra al cogerlos, son muy baratos. Este trayecto de una media hora nos costó 34R$, al cambio sólo un poco más de 8 euros!!!

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Llegamos sobre las 5 y media y ya empezaba a anochecer. Una pena que durante todo el viaje anocheciera tan pronto, porque quitaba una gran parte del día, por eso lo mejor es siempre madrugar mucho.

He de decir que esa zona es muy recomendable y bastante tranquila en términos de seguridad. Había bastantes turistas, todos con los móviles para inmortalizar el atardecer que con la playa de Ipanema, la de Leblón y el morro de Vidigal más a la izquierda lucían espléndidos cayendo el sol.

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Sin duda es un sitio para mí IMPRESCINDIBLE de la ciudad, por el atardecer y por el buen ambiente que se respira. El nombre de Arpoador viene de que antiguamente desde esta zona pescaban ballenas con arpón, quién lo diría.

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Cuando ya comenzó a anochecer, buscamos un sitio para cenar, estábamos hambrientos porque apenas habíamos comido salvo lo que nos habían dado en los vuelos, así que preguntamos por alguna buena zona para reponer fuerzas. Nos recomendaron la calle Farme de Amoedo, junto a la playa de Ipanema, sin duda una zona de las mejores que vimos en Río en toda nuestra estancia. Nos apetecía comenzar ya a probar la gastronomía del país, así que finalmente dimos con un restaurante de un original nombre como es el “Sindicato de Chopp”. La carta era enorme y con muchas cosas que no entendíamos, así que vimos en las fotos unas empanadillas y luego preguntamos por algo que unos carnívoros como nosotros sabíamos que apreciaríamos. Finalmente pedimos las empanadillas y una especie de parrillada de carnes variadas y con unas guaniciones que ya sólo con eso había comido una familia entera, así que salimos de allí casi rodando. En la carne había un poco de todo, mejores y tiernas y otras más sacas, pero en general quedamos satisfechos.

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Pagamos unos 200 reales, al cambio 50€ los dos, no fue barato pero en cuanto a calidad-precio yo creo que estuvo bien, y además la zona andaba por esos precios.

Con lo que habíamos comido y dado que todavía eran sobre las 8 y media, decidimos volver al hotel en metro, así que caminando también para tener una primera toma de contacto con la ciudad, fuimos hasta la parada de metro ‘General Osório’. Un aficionado a este medio de transporte como soy yo no podía dejar pasar la ocasión de unos datos sobre el metro de Río. A pesar del tamaño de la ciudad, el metro es muy pequeño, apenas dos líneas y 41 kms de vías. Fue fundado en 1979 y actualmente hay una tercera línea en construcción que llegará a la zona de Tijuca, para los Juegos Olímpicos. Decir que me pareció muy moderno, con bastante policía y un medio bastante bueno para moverse aunque es verdad que no llega a muchos sitios. El ticket nos costaba 4R$, aproximadamente 1 euro.

Vuelta a casa 1 día

Nos bajamos en la parada más cercana a nuestro alojamiento, la de ‘Claudia’, y decidimos afrontar a pie la subida hasta el barrio de Santa Teresa. En la zona más baja, hay motos que te suben por unos 5 reales (1.25€) pero preferimos hacerlo a pie. Era de noche y subimos por unas calles que daban bastante “cague” la verdad, pero que poco a poco nos lo fuimos sacudiendo, recuerdo ahora una escalera totalmente desierta, que ahora que lo pienso, uff. Después de sudar la gota gorda llegamos por fin a la animada zona de Largo de Guimaraes, sedientos, tomamos unas famosas caipirinchas en el Portella Bar, unas caipirinhas muy bien custodiadas desde luego. Esta zona la recomiendo sin duda.

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Sobre las diez y media ya estábamos en el hotel y nos fuimos a dormir, que falta hacía después de todo el tute que llevábamos desde la salida de Madrid.

DÍA 2

El segundo día, dado que por los pronósticos parecía que haría buen tiempo y como efectivamente pudimos comprobar al mirar por la ventana, teníamos un plan claro, disfrutar de la conocida playa de Ipanema, ¿nos decepcionaría?. Nos levantamos sobre las 7 y media y tras acicalarnos nos fuimos a desayunar. Una cosa a mejorar del B&B es que el desayuno empezaba un poco tarde, a las 8, creo que en una ciudad grande, al menos debería empezar a las 7-7.30, eso permitiría además madrugar para ir a los sitios, sobre todo como ya dije cuando a las 6 ya es casi noche cerrada.

El desayuno muy bueno, con tostadas, algunos dulces, tortillas con los ingredientes que querías, y sobre todo una fruta de escándalo. He de decir que comimos muuuucha fruta, que quede claro, sobre todo Manolo, no todo fue carne y carne ;). Además el lugar era un puro paraíso de la tranquilidad para desayunar.

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David como todos los días nos preguntaba nuestros planes, cuando le dijimos que ibamos a ir a Ipanema, que iríamos en autobús y con dos mochilas, con cámaras incluidas, nos dijo, no, autobús muy peligroso y a la playa nada de cámaras. Así que pensando que había una cierta obsesión, le hicimos caso y fuimos en taxi y sólo una minimochila con los móviles, gafas de sol y algo de dinero en metálico para pasar el día. Este taxista se lo tomó con más calma que el día anterior pero no salíamos de nuestro asombro de lo barato que fue (10€). Le pedimos que nos dejara en la plaza General Osorio, donde había leído que había los domingos un mercado hippie, lo estaban montando y nos dimos una vuelta. El mercado era muy colorido pero de hippie tenía más bien poco la verdad. Tenía muchos souvenirs, artesanía y luego una zona central con pinturas, que por sus colores la verdad es que molaban. Compramos un par de figuras del Corcovado, por cierto todo de nuevo muy barato al transformarlo a euros.

Tras estar un rato y ya sobre las diez, nos encaminamos hacia la playa de Ipanema. Aparentemente tenía una pinta tremendamente buena. Buscamos uno de los puestos que me habían recomendado en los foros de internet, el número 53 de una tal Miriam. Aquí el sistema es que hay como chiringuitos a lo largo de la playa y cada uno te vende sus hamacas y la sombrilla, cuando preguntamos precio, nos sorprendemos al decirnos que al consumir 20 reales (5€) la sombrilla y las dos hamacas, son gratis. Nos colocan todo y nos sorprende que nos dan una brida, sí una brida, para atar nuestra mochila a la hamaca, y nos dicen que nada de irnos los dos al agua. Eso ya lo teníamos claro, otro momento donde la seguridad lo controla todo. Y ahí comenzó nuestro relax, ahí tumbados, con un día absolutamente espectacular, la arena de la playa super blanca, fina, todo extremadamente limpio. Cuando nos vamos a bañar, vemos que el agua está fresca, pero no fría, temperatura ideal, y sobre todo limpísima. Además hay unas olas tremendas, algunas llegan hasta más de dos metros. Esta es básicamente la situación ideal de un día de playa para mí. Nos echamos bien de crema y a relajarnos. Enseguida y tras preguntarnos los hamaqueros como 3 ó 4 veces si queremos algo para beber, yo que soy de beber poco, le pido un coco y Manolo como no, una caipirinha. El coco son 4 reales, apenas un euro, la caipirincha como 13, unos 3 euros. Mi elección, no fue la mejor, no me gustó mucho.

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Pasamos unos momentos de relax impagables, con algo de viento que disipaba el posible calor, un día perfecto, no pude dejar de acordarme de lo que habría disfrutado mi mujer.

Pasaba el tiempo y la playa se iba llenando de gente, pero también de vendedores ambulantes, buff, este tema sí que era increíble y a veces agobiante, no exagero cuando digo que cada 3 segundos y a veces menos, tenías a alguien ofreciéndote alguna cosa, a veces inimaginables, bikinis, pareos, pelotas, cubo y palas, bebidas, una especie de “gusanitos” y hasta camarones en una especie de pinchitos, y pescado que te hacían en el momento con unas brasas, tremendo. Seguimos bañándonos, dandonos relevos para pasear (las zonas más animadas están en la parte central y hasta hay una zona gay) y disfrutando de la playa. Era curioso ver como cada chiringuito tenía su propia ducha que te activaba con un pequeño motorcillo y tenían wifi!! rudimentario la verdad y que iba como quería.

Sobre la una de la tarde y tras pedir otra bebida cada uno ya decidimos coger las cosas y pasear en dirección hacia el mirador de Arpoador. La playa a esa hora, y domingo, estaba a reventar!!, eso sí de esas mujeres increíbles con esos cuerpos esculturales, ni rastro, :):)

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Nos acercamos al mirador en el que habíamos estado el día anterior pero esta vez con tanta luz, preciosa la playa de Ipanema, un absoluto IMPRESCINDIBLE de Río.

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Dado que por la tarde ibamos a ir al Pan de Azúcar, cogimos un taxi para volver al hotel, nos duchamos, cogimos las cámaras, esta vez sí ya que ibamos a un lugar turístico y comimos en la zona de restaurantes cerca de nuestro alojamiento, en uno llamado “Nega Tereza Bar”. Vamos un poco estresados porque queríamos ver el atardecer y no sabíamos la gente que habría en el Pan, era domingo, con un tiempo buenísimo y además lunes y martes supimos que iba a estar cerrado por obras. Comimos en un sitio pequeñito, que nos recordaba a los de “menú del día” españoles, y además algo muy brasileño, una feijoada. En una olla meten una especie de morcilla, carne de cerdo, de ternera, todo ello con judías, y de acompañamiento como siempre arroz blanco y una especie de polvillo y unas hierbas que no nos gustó nada… el resto estaba bueno, pero no me entusiasmó.

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Comimos un poco corriendo y tras pagar una cuenta de 90 reales los dos (unos 22€) desde allí cogimos un taxi que nos llevó al Pan de Azúcar, el “morro” de granito de 396 metros de altura y que con el Cristo Redentor conforman los sitios más turísticos de Río. El taxi nos deja en la puerta sobre las 4, una buena hora, y además parece que no hay mucha gente, la entrada 76R$, unos 19€ cada uno. En unos 20 minutos ya estábamos subidos en el teleférico o “bondinho” que nos lleva hasta un morro que hay antes del más famoso. Este primero es el Morro de Urca, a 228 metros sobre el nivel del mar.

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Este primer morro o cerro permite ya ver unas panorámicas preciosas de diversas zonas de Río, como el barrio de Leme y al fondo en todo lo alto, el Cristo Corcovado.

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Y la zona de la playa de Flamengo y la gran bahía de Guanabara donde hace unas décadas y cuando no estaba tan contaminada la gente podía avistar incluso ballenas que se adentraban en la bahía.

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Ahí pudimos leer en castellano, como muchos de los carteles que nos encontrábamos, la historia del Bondinho. ¿Habéis visto donde está el más antiguo del mundo??

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Antes de que anochiera pasamos al segundo Morro, el más famoso. El nombre de Pan de Azúcar parece que procede de la forma en conos de punta redondeada en la que se producía el azúcar hasta finales del siglo XIX, aunque hay otras teorías.

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Ahí pudimos ver como lamentablemente el mirador principal hacia la parte delantera ya estaba cerrada por obras, pero pudimos disfrutar de esta preciosa vista de la playa de Copacabana.

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En ese morro hay una zona de tienda de souvenirs, y la posibilidad de descender un poco para dar una paseo en una zona de mucha vegetación. Llevamos repelente de mosquitos pero ni nos lo echamos, seguíamos sin rastro de ellos.

Al poco tiempo y dado que no teníamos las mejores vistas decidimos bajar enseguida al Morro de Urca para ver el atardecer. En esta foto se puede ver una parte del Barrio de Urca, donde nació y se crió el famoso cantante Roberto Carlos (no el futbolista). También es posible contemplar el comienzo de la bahía de Guanabara y al fondo a la derecha la ciudad de Niteroi, que se encuentra frente al aeropuerto Santos Dumont, del que era espectacular ver despegar y aterrizar aviones, no os lo perdáis.

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Desde este helipuerto de la foto salen algunos de los helicópteros que hacen el recorrido por Río desde el aire, qué gran lugar.

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Aquí podéis ver la playa de Botafogo, donde por cierto nadie se baña, y a la derecha la de Flamengo.

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Y aquí una vista frontal de la Playa de Botafogo iluminada, con todos los barcos de recreo y al fondo a la izquierda el Cristo iluminado. Para mí esta fue sin duda la mejor foto de la visita.

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En la cima del morro de Urca hay además, una sala de exposiciones llamada Cocuruto, donde se puede hacer un recorrido por la historia del teleférico, una zona de descanso con restaurantes, puestos de comida rápida, tiendas de recuerdos y servicios. Allí nos tomamos en una tienda de frutas variadas una macedonia que nos supo a gloria sentados tranquilamente viendo las vistas.

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Sobre las 7 y ya cuando había anochecido del todo, decidimos bajar. Desde luego este lugar un IMPRESCINDIBLE de Río. Es una buena idea subir al atardecer y hacerlo en un día despejado porque si no se mete enseguida la niebla y no veréis nada.

Luego por hacer tiempo y descubrir quizás rincones ocultos e interesantes, algo como me gusta hacer en las ciudades, caminamos hasta la playa de Botafogo. Después de un tiempo y ya cuando el paseo no daba para más, pensamos en volver en metro hacia el hotel, pero finalmente, y haciendo cuentas, nos salía mejor coger un taxi, así que lo cogimos y por apenas diez euros estábamos ya en Largo de Guimaraes. Esta es la ruta completa que hicimos ese día.

Día 2

Cenamos en un restaurante llamado “Café do Alto”, por cambiar y pese a mis reticencias, pedimos un plato de pescado, con gambas, pulpo y merluza creo recordar, no me apasionó como esperaba. Pagamos una cuenta de 140R$ (35€) y ya nos fuimos a dormir sobre las 10 y media, que al día siguiente había que madrugar.

DÍA 3

Era lunes, fuera del fin de semana y viendo que los pronósticos daban también muy buen tiempo, decidimos ir a nuestro destino principal en Río, el maravillo Cristo Redentor, el IMPRESCINDIBLE de la ciudad por excelencia. Abría a las 8 de la mañana, que habría sido nuestra hora objetivo de llegada, pero como el dichoso desayuno del hotel no comenzaba hasta esa hora, y por no perderlo, a las 8 estábamos como clavos para desayunar.

Hay varias maneras de subir al Cristo, el más famoso es coger el llamado tren del Corcovado en Cosme Velho, y otras, y que parecían más rápidas, una especie de van o furgoneta que salen desde varios lugares. Nosotros elegimos la que parte de ‘Largo do Machado’ y que no quedaba muy lejos de nuestro alojamiento, así que sobre las 8 y media ya estábamos en un taxi en dirección a ese lugar. Compramos los tickets sin nada de colas para el trayecto y la entrada al Cristo, que en temporada baja fueron 53R$ (13€), un precio increíble para ver el monumento más famoso quizás de Sudamérica junto con el Machu Picchu.

Subimos con la furgoneta, una subida muy chula por el Parque Nacional de Tijuca a la montaña donde está el Cristo, lleno de vegetación y donde poco a poco fuimos apreciando las vistas, estábamos emocionados. Tras unos 20 minutos, descendemos del vehículo, y entramos sin apenas gente, hacía un viento muy fuerte que pensábamos que nos podría estropear la visita, pero no fue el caso. Y ya por fin llegamos a ver la estatua de Jesús de Nazaret, una impresionante figura de 38 metros incluyendo el pedestal. La imagen nos dejó boquiabiertos.

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A pesar de que eran sobre las 9, ya había gente, así que por supuesto si váis, llegar muy muy pronto. Enseguida comenzamos a hacernos fotos, con la cámara y buscando la típica de todo el mundo con los brazos en cruz, pero era casi imposible, por la gente que ya había, así que hicimos un montón con el móvil y el palo selfie, desde luego mucha mejor opción. Las vistas de todo Río eran increíbles.

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Decir del Cristo que fue inaugurado en 1931, después de aproximadamente cinco años de obras. La preciosa escultura Art-Decó se ha hecho tan famosa que en 2007 fue considerada una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno. Esta foto es por detrás, no es que esté decapitado ;).

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¿Algunas curiosidades de la estatua? pues por ejemplo que fue construida en Francia, que en su idea original iba a sostener una cruz en la mano izquierda y el globo terráqueo en la derecha pero que finalmente durante la ejecución de la escultura se prescindió de ambos símbolos y que por dentro es hueca a excepción de las manos.

La otra atracción sin duda del lugar son las vistas de la ciudad. Aquí el llamado Lagoa Rodrigo de Freitas, y al fondo la playa de Ipanema.

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Aquí más cerca la zona del Pan de Azúcar y Botafogo.

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En esta otra foto se puede ver quizás el estadio de fútbol más famoso del mundo, Maracaná, y que por estar en preparación para los Juegos Paralímpicos, no pudimos visitar por dentro, una pena.

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Y esta otra foto podéis apreciar toda la bahía de Guanabara, qué pasada de lugar!!! La región que ocupa actualmente la ciudad de Río de Janeiro fue descubierta el 1 de enero de 1502 por una expedición portuguesa. Estos creyeron haber llegado a la desembocadura de un gran río, y por eso y porque era el mes de enero (janeiro en portugués) le pusieron el nombre de Río de Janeiro.

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El lugar se iba llenando de más y más gente. No me puedo imaginar un fin de semana en temporada alta, si ahora era una “lucha” verdadera hacerse una foto, ¿que será entonces?

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Aprovechamos para hacernos los últimos selfies…

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El lugar no es muy grande, tiene una pequeña capilla dentro del pedestal y algunas tiendas pequeñas de souvenirs. Ahí nos quedamos disfrutando y disfrutando de las vistas y del lugar.

Ya después de un par de horas desde que llegamos, cogimos el camino de regreso en la misma furgoneta a Largo do Machado, y luego un taxi que nos llevó al B&B. Este es el camino que habíamos hecho.

hacia Corcovado

Nos cambiamos de ropa y dado que el tiempo estaba espectacular, y como ya tenía previsto, nos dirigiríamos a la otra playa mítica de río, Copacabana. Esta playa ya había oído que era más peligrosa que Ipanema, así que dejé la cámara y llevamos lo mínimo. Esa mañana conocimos a un chico que trabajaba también en el hotel, Sergio, un brasileño pero que hablaba muy bien español, lo que agradecimos. Fue espectacular el trato y toda su atención en todo momento, da gusto encontrar gente así. Nos recomendó un sitio para comer en la playa y nos pidió un taxi por el que pagamos apenas 14 euros, este taxista por cierto muy amable nos recomendó otras churrasquerías para comer, lamentablemente, no le hicimos caso. Bajamos del taxi y nos dirigimos a la playa, al ser lunes estaba bastante desierta, con muy poco ambiente. Fuimos a un chiringuito como los de Ipanema y una señora que debía tener casi los 80 años nos colocó las hamacas y la sombrilla, todo por 20R$ (unos 5€). La playa no estaba mal, era grande y con forma de concha al contrario que Ipanema, que es más alargada, el agua estaba bien, pero sin duda me gustó mucho más la primera. También había vendedores obviamente pero menos que en la otra así que pasamos un momento de relax muy agradable.

Sobre las dos de la tarde ya teníamos hambre así que decidimos salir de la playa y caminar por el paseo hacia la Churrascaría que nos había recomendado Sergio. Aquí el gran Manolo con el famoso empedrado de Copacabana.

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Por fin llegamos al restaurante que según nos dijo Sergio, no era barato, nos comentó que se pagaba unos 100R$ por persona pero pensábamos que podíamos darnos un homenaje. La Churrascaría estaba justo al lado del famoso Hotel Copacabana Palace, un hotel de cinco estrellas precioso y considerado varios años el mejor hotel de Sudamérica. El restaurante se llamaba “Churrascaría Palace”, parecía muy pijo, y vimos que el precio era más caro que lo que nos dijo Sergio, eran 125R$ pero sin contar postres ni bebidas. Nos pareció caro, pero teníamos hambre y no teníamos muchas más ganas de buscar otro sitio, así que entramos. Había un montón de camareros que vinieron en manada a atendernos. Primero había un buffet donde podíamos coger lo que quisiéramos, había cosas buenas, como por ejemplo las ostras que se comió Manolo, pero no me convenció del todo para la calidad que se presuponía. Nos sentamos y entonces empezó el desfile de camareros y camareros con carnes de todo tipo, y nosotros venga a comer y a probar todo, la picanha muy buena, había una especie de entrecot, corazón (lo único que no probamos), y otras cosas que nos decían pero que no entendíamos, pero que comimos también, jeje. Cuando ya no pudimos más, paramos el desfile, y pedimos la cuenta, la “dolorosa” fue de 309R$, unos 78€, es verdad que comimos bien, pero no me acabó de convencer del todo. Estoy seguro que hay sitios mucho mejores por ese precio, si hubiéramos hecho caso al taxista…

Tras comer y para bajar la comida decidimos recorrer toda la playa de Copacabana caminando, y el ambiente no nos gustó mucho. Vimos además como le daban el tirón a uno y el ladrón salía huyendo en una bici. No nos sentimos muy seguros la verdad. Seguíamos sin ver nada que nos recordara los próximos Juegos Olímpicos salvo los castillos de arena sobre la playa.

Casi al final de la playa nos sentamos en una terraza y nos tomamos algo muy típico, un açai, una bebida entre helado y zumo espeso como con pulpa del fruto açai que viene de una palmera. A Manolo no le gustó y se dejó la mitad, así que yo me comí uno…  y medio.

Luego llegamos al final de la playa y nos acercamos a visitar el Fuerte de Copacabana, pero cerraba los lunes así que finalmente acabamos de nuevo en la zona del Arpoador, viendo de nuevo el atardecer, que no se cansa uno, qué lugar más agradable. El sitio está lleno de gente viendo la puesta del sol, lugar romántico donde los haya…sólo roto por los “berridos” de algún vendedor ofreciendo su mercancía.

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Sobre las 7 y ya de noche, estábamos un poco cansados, así que nos volvimos al hotel en taxi a darnos un baño en la piscina que nos sentó estupendamente. Nos cambiamos y fuimos a cenar por la zona del hotel. Estábamos ya cansados de tanta carne y tanta comida local así que tiramos de clásicos, pizza, y terminamos en un lugar muy chulo, como una casa antigua de dos pisos, con una escalera muy alta, el Cafecito. Comimos una ensalada y una pizza cada una y yo postre, como no.

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Nos gustó mucho para repetir, en el local había bastantes turistas y el ambiente que venía de las calles era muy agradable. Pedimos la cuenta por la que pagamos 160R$ (40€) y nos fuimos al quizás el sitio más conocido de la zona, el bar do Gomes o Armazém São Thiago. Un sitio muy animado y super clásico, lleno de fotos antiguas y que fue fundado por un coruñés que compró el negocio y comenzó a regentar nada menos que en 1919. Tomamos ahí un par de caipirinhas buenísimas, que luego repetimos, y sobre las 10:30 nos fuimos a descansar al hotel. Esta fue la ruta que hicimos después de comer hasta la noche.

ruta por copacabana

DÍA 4

Este día nos despertó un ruido que parecía… lluvia, me levanté y por la ventana pude ver que efectivamente era así.

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Las previsiones ya lo habían advertido, motivo por el cual habíamos adelantado lo más interesante a los días anteriores.

Desayunamos y este día teníamos pensado conocer el centro de Río, que por lo que leí parecía interesante. Ya tenía la ruta hecha y todo, pero algo nos lo iba a estropear…

Ruta por el centro

Dado que había leído que en el centro de la ciudad entre semana había mucha gente y por tanto no era muy peligroso (cuidado los fines de semana), pensaba llevar la cámara en la mochila, pero de nuevo Sergio me hizo desistir de ello, así que salimos de nuevo sin cámara y sólo con los móviles y el dinero para el día.

Comenzamos a caminar sobre las 10 de la mañana, llovía, y decidimos ir hacia nuestro primer destino, la Escadaria (o escalera) Selaron, un sitio turístico y que nos apetecía ver. Cogemos el recorrido que hacía el antiguo tranvía o bondinho que dejó de funcionar en 2011 tras un accidente que dejó 5 muertos, parecía muy tranquilo, bajamos tranquilamente y en un determinado momento donde la calle pasa por una zona de vegetación, nos están esperando dos chavales de unos 17-18 años que nos paran de inmediato. A mí uno de ellos me pide que me siente y me enseña un cuchillo diciéndome que le dé lo que tengo. Enseguida le doy el móvil pero no me registra los bolsillos ni me parece muy agresiva su actitud, el cuchillo lo mantiene como a medio metro de mí. Enseguida se van con Manolo que lleva una pequeña mochila, le quitan el móvil, el dinero del bote (unos 90€), otra pequeña cartera con más dinero y las tarjetas y la mochila donde además iban sus gafas de sol, el palo selfie y las llaves del hotel. Yo llevaba en mis bolsillos las gafas de sol y el pasaporte, pero no me registraron. Enseguida se marchan al tener ya lo que querían y obviamente nos damos la vuelta en dirección al hotel. Encontramos a un chico que baja con una mochila, nos parece extranjero pero es brasileño, le decimos lo que nos ha pasado pero sigue hacia abajo tranquilamente, nos extraña. Este fue el lugar más o menos exacto del robo. Era un martes a las 10:30 de la mañana, quién lo podía sospechar…

Sitio robo

Llegamos al hotel para bloquear enseguida todo, comenzando con las tarjetas de Manolo. Ahí están David y Sergio que nos ayudan en todo lo que necesitamos, mil gracias!! de repente viene Sergio con el pequeño monedero de Manolo con las tarjetas, sin el dinero obviamente. Se lo había encontrado tirado en el suelo un motorista y al ver dentro del tarjetero un ticket del hotel, lo había traído. Estaba claro que los ladrones sólo querían dinero en metálico y los móviles para venderlos. Bloqueamos los móviles y nos vamos recuperando del susto. Mandamos mensajes de tranquilidad a las familias explicando lo sucedido y nos montamos en un coche con David que va en la misma dirección para ir a la zona de Leblon a la Delegación Especial de Apoyo al Turismo de la Policía Civil (DEAT), Av. Afrânio de Melo Franco, 159 – Barrio de Leblon. tel. (21) 2332-2924 e (21) 2332-2885/2889.

En la oficina, que por cierto, es bastante cutre y no muy bien atendida, nos atiende un agente que nos pide rellenar un formulario en castellano para la denuncia y poner una dirección de mail, a la que al día siguiente nos enviarían la denuncia que podríamos utilizar por ejemplo para nuestro seguro de viaje. Curioso que salimos de ahí sin documento alguna y confiando que nos enviarían el mail, como así finalmente sería.

Nos encontramos en la zona de Leblon, con los planes chafados, pero al menos ya no llovía. Seguimos caminando hacia Ipanema y decidimos ir a comer para intentar hacer “borrón y cuenta nueva”. Comemos en un restaurante-buffet llamado Rayz (R. Prudente de Morais, 416) muy cerca de donde cenamos el primer día, era sobre la 1 de la tarde. Pagamos 91R$ (23€) entre los dos, el sitio, normalito, tipo buffet barato de la costa española.

Para continuar en lo posible los planes, aunque habíamos perdido toda la mañana, decidimos ir al centro, para al menos ver algo de lo previsto ese día. Cogemos el metro en General Osorio hasta la estación de Uruguaiana. Ahí salimos y damos una vuelta por el centro financiero y comercial. La zona está llena de gente pero me sigue sorprendiendo la cantidad de vendedores ambulantes que hay, es como si en la Quinta Avenida de NY hubiera cada metro un vendedor ambulante vendiendo de todo, qué pesados. Esta es la única zona de todo Río donde vemos a gente mejor vestida, en el resto, muy poco, vuelvo a decir que en esta ciudad la seguridad, lo controla casi… todo, una pena.

Pasamos por el Mercado Popular de Uruguiana, y preguntamos para ir a la Catedral Metropolitana de Sao Sebastiao. Finalmente llegamos tras pasar por una zona de edificios altos. Ya había leído que era super original y efectivamente lo es, parece un cono con unas vidrieras interesantes, cuanto menos diferentes. Le echo morro y le digo a unos que parecen españoles, pero eran argentinos (seguimos sin ver ni un sólo español) lo que nos ha pasado y si me pueden enviar alguna foto de esa zona y les doy mi mail. Todavía sigo esperando las fotos…

Catedral de Rio2

Catedral de Rio

Luego fuimos al Teatro Municipal de Río de Janeiro, vemos que hay una visita guiada a las 5 de la tarde y como no teníamos muchos más planes, animo a Manolo a hacerla. Vamos un grupo y aunque la visita es en portugués más o menos lo entendemos. Pagamos 10R$ cada uno (2.5€). Ahí veo a una pareja cuya chica lleva una cámara reflex y hablan en francés. Le vuelvo a echar morro y les comento en francés lo que nos ha pasado y si me podrían enviar alguna foto de las que hicieran del teatro. Ellos muy amables, nos dicen que claro que sí, son canadienses, de Quebec concretamente. Estos sí que nos envían las fotos como dijeron así que todas son de ellos, merci beaucoup Philippe et aussi a ton amie bien sûr!!

La visita está muy bien y el guía, un chico joven brasileño, la hace muy amena. Nos cuenta entre otras cosas que fue inaugurado en 1909, que tiene un estilo ecléctico inspirado en la Ópera de París. Es el mayor teatro del país y uno de los más importantes de toda Latinoamérica.  Es además, la única institución cultural de Brasil que cuenta con un coro, una orquesta sinfónica y una compañía de ballet.

Vemos un vídeo de la última gran restauración (fue reabierto en 2010) en el que ha recuperado todo su brillo y esplendor. Nos encantan los suelos de mosaico veneciano junto con materiales como mármol, ónix, bronce, espejos, dorados y cristales, decoran cada rincón del interior del vestíbulo y el salón principal. Aquí está la espectacular escalera de mármol.

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Probablemente la mayor muestra del estilo ecléctico del Teatro es su restaurante, un enorme espacio decorado con frisos, columnas, lámparas y estatuas inspiradas en los majestuosos monumentos de la antigua ciudad de Persépolis y la cultura Babilónica. Todo un espectáculo.

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Aquí estamos oyendo las explicaciones del guía.

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Entramos en el plato fuerte, el teatro en sí, que es magnífico. Después de la reforma el aforo se queda en 2.244 localidades, incluidos los palcos.

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Luego subimos a la parte de arriba, desde donde los balcones se puede ver entre otros edificios la Cámara Municipal de Río de Janeiro.

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La plaza Floriano, zona de Cinelandia, y la Fundación de la Biblioteca Nacional

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Son tan majos nuestros amigos canadienses que nos hacen esta foto de los dos.

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Al terminar la visita, decidimos ya coger un taxi para regresar a la zona del hotel. Volvemos a cenar en el mismo sitio del día anterior, el Cafecito, y nos vamos pronto al hotel a hacer la maleta, al día siguiente partíamos hacia Iguazú!!!! No sin antes darnos cuenta en el restaurante y hasta reírnos que dado que no tenemos móviles ni relojes, ¿cómo nos despertaríamos al día siguiente? tenemos suerte porque en el hotel nos encontramos por casualidad a Sergio que de nuevo muy amablemente nos deja un despertador y nos reserva un conductor para llevarnos al aeropuerto.

Esta es la ruta que hicimos ese día, aunque desde el restaurante Rayz en metro hasta el centro y luego en taxi hasta la zona del hotel.

Ruta rio día robo

DÍA 5

Nos levantamos sobre las 6 y media y sobre las 7 y media salimos hacia el aeropuerto, llueve de nuevo mucho, pero ya nos da igual. Nuestro avión sale a las 10.10. El transporte nos cuesta 70R$ (17€), bastante menos que la ida con sus 180R$. Nos lleva un chaval excepcional, gran aficionado al fútbol, cuando le contamos lo que nos ha pasado, nos pide perdón una y mil veces, y se nota que lo sentía de verdad, una vergüenza para él.

En el aeropuerto decidimos brindar con los cafés y pasar página, Iguazú y las cataratas nos esperan!! vamoooooos!!!!

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Afortunadamente, a medida que nos acercábamos a Iguazú, vemos desde el avión que el tiempo cambia y está muy despejado, las vistas desde el aire, fantásticas.

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Después de un viaje de dos horas, llegamos a Foz de Iguazú.

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Ahí hemos quedado en que nos recogería un taxista de la agencia del hotel, la agencia Combo Iguassu. Nos encontramos con Guilherme, un joven brasileño estupendo y con el que hacemos bastante amistad, un abraço Guilherme e muito obrigado!!, lo ibamos a ver unas cuantas veces durante nuestra estancia.

Nos lleva hasta el hotel, el Best Western Tarobá, un lugar con un precio excepcional, unos 389R$ (98€) las dos noches con desayuno incluido.

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Subimos a la habitación, es pequeña, pero muy limpia y nos vale de sobra. Dejamos las maletas y bajamos donde nos sigue esperando Guilherme para llevarnos hacia las cataratas de la parte brasileña, no hay tiempo que perder!!.

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Un consejo: si alguna vez váis a las cataratas, al menos intentar ir dos días, para dedicar uno a la parte brasileña y otro a la argentina, con un sólo habría que elegir, y no es fácil. Hay un dicho popular que viene a decir que “Dios hizo las cataratas en Argentina, pero se sentó a verlas en Brasil”, es decir, en la parte Argentina se está al lado de ellas, pero para verlas es mejor desde Brasil. La parte argentina necesita sin duda un día entero, la brasileña mucho menos, con 2 ó 3 horas es suficiente. Por eso el primer día vamos a la parte brasileña. Antes de entrar, hacemos una de las cosas que nos apetecía más, ver las cascadas desde el aire!!! era la primera vez además que montaríamos en helicóptero en nuestra vida. La empresa con la que hacemos se llama Helisul y está muy cerca de la entrada. Aprovechamos también el cambio del euro y pagamos cada uno por los diez minutos que dura el trayecto, 420R€, unos 105€ al cambio. Llegamos a la oficina y vemos que apenas hay gente, estupendo, así perderemos poco tiempo. Comemos algo rápidamente y vemos que no viene nadie detrás, ya nos toca, pero a última hora lástima aparecen dos asiáticos de edad avanzada que montarán con nosotros. Vemos que nos graban con una cámara para vendernos sin duda luego el vídeo, pero nosotros también hacemos fotos.

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Un consejo si lo hacéis, intentar ser los primeros en subir al helicóptero, iréis 4 personas, una delante y tres detrás, así que intentar o bien ir en el delante, el mejor sitio o en uno de los extremos de los de atrás, no el del medio. Así lo hicimos nosotros, delante Manolo y yo en un extremo detrás. Enseguida despegamos!!! que pasada, se tardan como tres minutos en llegar a las cataratas, viendo el río Iguazú y la selva.

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Continuamos y nos acercamos al plato fuerte, las cataratas!!!!

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Se ven a lo lejos, enmedio de la selva y como si saliera humo de una caldera, y empieza el espectáculo!!!!.

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Y aquí os dejo un vídeo que hice del comienzo del trayecto, espectacular…

Terminamos y pasamos de comprar el vídeo y la fotos que nos hacen y nos dirigimos hacia el parque. Había comprado las entradas por anticipado para no perder tiempo, pero vemos para nuestra alegría que apenas hay gente, se nota la temporada baja, así que entramos, eran sobre las 2 de la tarde. Pagamos por la entrada 62R$ (15€) cada uno, creo que bastante barata.

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Ya estábamos en las cataratas!! decir que son un conjunto de cascadas que se localizan sobre el río Iguazú (un río de unos 1300 km de largo y que desemboca en el Paraná), en el límite entre la provincia argentina de Misiones y el estado brasileño de Paraná. Están formadas por 275 saltos, el 80 % de ellos se ubican del lado argentino. Un espectáculo aparte es su salto de mayor caudal y, con 80 m, también el más alto: la Garganta del diablo, sin duda lo mejor de todo. Todos los saltos sumados forman el sistema de cascadas más caudaloso del mundo, con un promedio de 1500 m³/s y están declaradas como una de las siete maravillas naturales del mundo. Las Cataratas fueron descubiertas en 1541 por el descubridor español Alvar Núñez Cabeza de Vaca.

Ver las cataratas en esta parte es muy fácil, no tiene pérdida. En la entrada coges un autobús. Por cierto, no es una mala opción si se está mal de tiempo ir del aeropuerto directamente a este lado de las cataratas. Vimos taquillas o lockers grandes para guardar el equipaje mientras visitáis el parque.

Mapa cataratas brasil

El trayecto del autobús tiene cinco paradas, la tercera por ejemplo es para hacer el trayecto en lancha para acercarse a las cataratas, yo lo recomiendo hacer en la parte argentina. La parada donde debéis bajaros y que para mí es lo mejor es la cuarta, la que pone “Parada Trilha das Cataratas”. Nada más bajar y acercaros a una barandilla, buff, la primera vista, esta es una de las mejores fotos de las cataratas, aunque sólo es de una de las partes, digamos la parte más al sur del río. Pero para mí los mejores saltos están en la parte más arriba.

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Aquí ya vemos uno de los animales más presentes en el Parque Nacional y que yo no había visto nunca, el coatí. Lamentablemente se han “humanizado” como suelen hacer los monos y se acercan y roban todo lo que pillan. En ese momento vemos como abren una mochila de un argentino y un coatí se lleva una bolsa de galletas, nos echamos a reír todos, menos mal que no fue la cámara o algo de valor…

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Comenzamos a avanzar por el sendero que hay río arriba, y vamos viendo los saltos más de cerca. La belleza y el ruido es increíble. Esta cascada inferior es la llamada “los Tres Mosqueteros”, qué espectáculo.

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Fijáos donde se meten las lanchas, al día siguiente lo probaríamos.Qué ganas teníamos!!!

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Y muy pronto se llega al final del camino, el plato fuerte de esta parte. Aquí está la pasarela inaugurada en 1993 y que permite adentrarse en las cataratas, permite ver la Garganta del Diablo aunque algo alejada. Prepararos para mojaros así que aconsejo poneros un poncho o impermeable si lo lleváis y cuidado con las cámaras.

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Estas dos son fotos desde esa pasarela. La segunda totalmente empapado por el agua que cae.

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Un poco más adelante hay un mirador lateral que está muy bien porque no te mojas, y puedes ver mucho mejor como el agua cae. Qué ruido, qué sensaciones, qué gozada!!!

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En este sitio hay un ascensor para subir un poco más. Es indescriptible las sensaciones con estas vistas, viendo la fuerza del agua, el ruido ensordecedor.

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En este punto ya está la quinta y última parada del autobús donde se puede volver a la recepción. Dado que son aproximadamente las 4 y media, y queda todavía sobre una hora de luz, decidimos deshacer el camino andado.

Volvemos a disfrutar de unas vistas preciosas. A pesar de la selva que hay, no vemos apenas mosquitos, y apenas usamos el repelente, aunque nos lo echamos antes de llegar.

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El camino es fantástico, precioso con tanta vegetación, con el sol bajando y con ese juego de luces y el agua en suspensión.

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Después de aproximadamente una media hora de camino volvemos al punto cuatro donde nos dejó el autobús. Son las cinco y media aproximadamente y ya empieza a ocultarse el sol. Esperamos el autobús, que en unos 15 minutos nos lleva a la recepción. Ahí habíamos quedado con nuestro taxista Guilherme que nos lleva al hotel.

Por el camino vemos la cantidad de hoteles que hay y que una ciudad como Foz de Iguaçu, con unos 255.000 habitantes (como Vitoria o Granada por ejemplo) vive casi exclusivamente del turismo. Del otro lado de la frontera hay una ciudad argentina llamada Puerto Iguazú, pero que tiene mucha menos población, alrededor de 42.000.

Nos deja en el hotel y aunque en un principio ibamos a ir al día siguiente en autobús, el servicio es tan barato (unos 25€) y el taxista es tan majo, que decidimos hacerlo con él. Dado que obviamente no tenemos manera de comunicarnos con el mundo, vemos que el hotel tiene ordenadores con conexión a Internet, muy buen detalle, y ahí estamos un rato leyendo el correo, facebook, etc.

Nos duchamos y ya sobre las ocho, nos acercamos a una churrascaría que hay al lado del hotel llamada “Churrascaria do Gaúcho”, es muy barato, hay un pequeño buffet del que cogemos poca cosa y nos hartamos de toda la carnaza que viene después, con el desfile habitual, probamos casi todo y bastante bien, lo mejor de nuevo la picanha, y algo que llaman jabalí, que no sabemos si lo es. Además el servicio fue muy bueno. Pagamos los dos 70R$ (unos 17€).

Sobre las 10 de la noche y cual abuelos del Imserso estabámos ya encamados, la noche tampoco daba para más y al día siguiente nos esperaba un largo día.

DÍA 6

Dado que la parte argentina abre a las 8 de la mañana y para aprovechar bien el día, habíamos quedado con Guilherme a las 7 y media así que a las 7 ya estábamos desayunando. Nos reímos cuando preguntamos a qué hora empezaba el desayuno, a las 4!!!!. Era en la séptima planta del hotel donde se servía.

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No estaba mal, era tipo buffet y tenía de casi todo aunque eché de menos más salado y más calidad de los zumos, en general, pasable.

A las 7 y media emprendimos el viaje a la parte Argentina. En la frontera con ese país tuvimos que bajarnos del coche y hacer los trámites para entrar. En unos 40 minutos estábamos ya en la entrada. La carretera es una pasada toda rodeada de selva.

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En esta parte argentina sucede una cosa cuando menos extraña y que es bueno que estéis advertidos. La entrada se debe pasar en pesos argentinos, y NO admiten tarjetas de crédito. Es cuando menos raro en un sitio tan visitado, supongo que temas económicos tienen la justificación, con lo cual hay que sacar dinero en un cajero que hay en la entrada. Este no funcionaba, así que tuvieron que dejarnos entrar porque hay otro pero ya dentro. Sacó Manolo 3000 pesos argentinos (unos 190€). Pagamos la entrada, 330 pesos (20€) cada uno y sin apenas cola ya estábamos dentro. Nos despedimos de nuestro amigo conductor hasta las 6 de la tarde, aunque luego supimos que cerraba a las 6 y media.

Fijaos el mapa todo lo que se puede hacer y visitar.

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Nuestros planes eran nada más llegar hacer la excursión que se llama “Gran Aventura”, que consiste en un paseo en una especie de camión, hasta una parte baja el río, remontarlo con una lancha y meternos debajo de las cataratas!!! qué buena pinta tenía.

Pero algo nos hizo cambiar los planes, el fresco, por no decir frío, que hacía. A esa hora de la mañana había unos 10 grados, así que no nos apetecía mucho mojarnos a esas horas, pero como se puede reservar, en un puesto de la agencia “Iguazú Jungle” pagamos el tour (650 pesos cada uno (41€)) y lo reservamos para las 12 de la mañana (este por cierto sí que se puede pagar con tarjeta). Se puede hacer también la versión sólo de la parte final en lancha que dura 20 minutos y cuesta la mitad.

Para iniciar nuestra visita, es verdad que comenzamos con lo más interesante, intentar dejarlo para el final si podéis, pero dado el cambio en nuestros planes y para ir luego más tranquilos fuimos a coger el tren hacia la imponente Garganta del Diablo. Desde la recepción podéis coger el llamado Sendero Verde, y en unos 15 minutos a buen ritmo estáis en la mini estación del tren.

El tren llamado ecológico ya que funciona con Gas Licuado de Petróleo, pasa cada media hora y a velocidad de tortuga lleva hasta el punto más cercano a la Garganta. Una vez allí se comienza a atravesar la pasarela que cruza todo el río, y no os creáis que es corta, porque el río Iguazú tiene una anchura de 1500 metros!!!! y aunque es poco profundo, se puede intuir la cantidad de agua que arrastra.

En unos 25 minutos ya estábamos casi en nuestro destino, y según nos íbamos acercando, veíamos ya la nube de vapor que desprendía, parecía una enorme olla…

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Y por fin pudimos ver para mí sin duda lo mejor con diferencia de todas las cataratas, un IMPRESCINDIBLE con todas las letras!!!!, la Garganta del Diablo, el salto de mayor altura que dejar caer cerca de tres millones de litros cúbicos de agua por minuto!! El espectáculo de sonido y lo que se presenta ante nuestros ojos, es impresionante.

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Difícil explicarlo en fotos, algo mejor con este pequeño vídeo grabado del momento.

Después de recrearnos con lo que estábamos viendo, decidirnos emprender el camino de vuelta.

Nos dejó el tren en nuestro sitio de partida, eran las 11 de la mañana, y dado que teníamos la excursión a las 12 y esta nos dejaba justo en lo que se llama el “circuito inferior”, decidimos en esa hora que teníamos hacer el “circuito superior”. Como su propio nombre indica consiste en un recorrido para ver las cascadas desde la parte alta de las mismas. La primera vista que se tiene, es de las mejores de todo el parque. No sé por qué me parecía estar en las películas de Tarzán.

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Luego se va pasando por diferentes saltos que casi todos tienen sus nombres, salto Bossetti, salto Eva, salto Adán. El mejor de todos para mí el Mbigua.

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Aquí tenéis un pequeño vídeo de esa zona…

La última parte que lleva hasta el salto San Martín no merece mucho la pena, pero bueno, son apenas cinco minutos. El circuito en una hora se hace de sobra.

Tomamos el camino de vuelta, y llegamos al lugar (llamado Central) donde se inicia nuestra excursión. Nos cambiamos de ropa y nos ponemos en moda playa total, bañador, camiseta y chanclas, sabiendo lo que se nos iba a venir encima.

A las once iniciamos el recorrido, lo mejor es que fue en castellano, con traducción al inglés ya que en la excursión había gente de Australia, Nueva Zelanda y EEUU. El guía se llamaba Teo, argentino, me pareció un buen profesional. Iniciamos el camino en una especie de camión descubierto y Teo nos va contando curiosidades del Parque, como que por ejemplo antes la selva se extendía mucho más pero la población la había deforestado para plantar pino y soja, rentable económicamente. Luego nos fue explicando algo de la flora y fauna que se podía ver en el espacio que ocupa el parque natural, el más mediático, el jaguar, del que dice que hay 11 ejemplares sólamente. Por el camino no vemos mucha fauna, mala hora y mala época del año dice el amigo Teo, al menos yo veo una pequeña tarántula junto al camino y nos vamos más contentos, jeje. Tras una media hora llegamos al río Iguazú, y allí estamos un rato al sol, que ya empieza a calentar. Nos pusimos los ponchos para preparnos para el remojo, aunque a la postre no vale para mucho, lo mejor, ir en bañador. Qué pintas…

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Tras unos 20 minutos nos pusieron los chalecos salvavidas y nos dieron las bolsas estancas para meter nuestras pertenencias, empieza la aventura!!!!

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Primero subimos río arriba, al comienzo despacio pero en la parte final a toda máquina, pasamos los rápidos y luego nos acercamos a las cataratas donde nos dejaron hacernos unas fotos cerca de ellas.

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Para luego ya decirnos que guardemos las cámaras en la bolsa, que empieza lo bueno. En este vídeo que graba la empresa organizadora del tour y que luego compramos y que he cortado para dejar lo mejor lo veréis todo como fue, no os lo perdáis, sobre todo el final!!!!. Sólo decir que ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, y que recomiendo por supuesto a tooooooooooodo el mundo.

El tour se termina a la una y media, y la lancha nos deja enfrente de la isla de San Martín. Estamos empapados y no puedo esperar y me cambio en medio del camino, Manolo sube hasta arriba. No estaría mal habilitar un espacio para cambiarse y no tener que subir casi 40 minutos hasta la zona de los baños.

Una vez ya cambiado aprovecho para visitar el circuito inferior, en el que se ven las cascadas más de cerca. Tengo la suerte de poder conseguir esta vista con el arco iris.

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Y ahora voy viendo algunas cascadas que he podido ver desde arriba en el Circuito Superior.

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Continúo el camino viendo más saltos, siempre desde la parte de abajo permite ver y sobre todo escuchar la caída del agua, lo que siempre las hace más espectaculares y a mí personalmente me gusta más. El camino entre las cascadas es muy chulo en medio de la selva.

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No me enrollo con cuál es cada catarata porque si no se haría interminable, sólo indicar que una vez visto bien el mapa, enseguida conoceréis perfectamente dónde estáis en cada momento. Tras unos 50 minutos y con una subida final llegamos al final de la ruta, donde vemos algunos monos.

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Son más de las dos de la tarde y pensamos en lo que nos queda. Habíamos pensado hacer el llamado “Sendero Macuco” que lleva unas dos horas, pero la excursión por el río nos había hecho emplear bastante tiempo y dado que pensamos que sería parecido a lo que habíamos hecho en el camión, decidimos no hacerlo, comer y pasar el resto de la tarde tranquilamente en lugar de ir estresados con el tiempo encima.

Decidimos ir a comer. Como el cajero nos había “obligado” a cambiar 3.000 pesos y no pudimos menos, significaba que teníamos bastante dinero para comer así que dejamos de lado los sitios más baratos y fuimos a uno que no era tan económico, y que estaba más vacío. El restaurante llamado “Fortín Cataratas” tenía un buffet y luego una parte de carnes muy buena, era un nuevo encuentro con nuestro querido amigo, otra vez el colesterol para arriba ;). También me puse ciego a postres, para qué negarlo… pagamos 670 pesos (42€)

Os dejo también este vídeo divertido de como nos pusimos…

A la salida vemos más de cerca lo que ya habíamos visto en la parte brasileña, pero aquí más exagerado, los coatíes buscando comida desesperadamente. A mí me daba bastante repelús todo hay que decirlo, a la vez que poco higiénico….una pena.

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Cuando terminamos, eran sobre las 4 de la tarde y aún teníamos un par de horas por delante. Una vez descartado el Sendero Macuco, decidimos volver al mejor sitio de todo el Parque, ver de nuevo la Garganta del Diablo, así que cogimos de nuevo el tren. Por el camino pudimos ver unos cuantos ejemplos de fauna autóctona…

Esta segunda vez fuimos más tranquilos, con una mejor luz que la de la mañana para admirarlas y disfrutamos mucho más, qué pasada, qué lugar, sin duda el mejor de todo el viaje, y había ratos que nos empapamos de arriba a abajo, pero nos daba igual, jajaja

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Ya sobre las cinco y cuarto de la tarde, emprendimos lamentablemente el camino de vuelta, cogimos el tren desde donde por cierto vimos un par de tucanes en libertad, qué preciosidad. En las tiendas de fuera nos gastamos lo poco que nos quedaba de pesos y con nuestro Guilherme que nos esperaba fuera volvimos al hotel, pero por el camino, se me encendió la bombilla, y dado que al día siguiente el vuelo no nos salía hasta la una de la tarde, pensé la posibilidad de ir a ver otra visita interesante de la zona, la super presa de Itaipú!!! Así que cuando llegamos lo contratamos con la agencia Combo Iguassu, la excursión y el traslado al aeropuerto, pagamos 192R$ (50€).

Cenamos en el mismo sitio que el día anterior, hicimos la maleta y sobre las once ya estábamos en la cama.

DÍA 7

Ese día nos levantamos sobre las 7 para desayunar y dejar el hotel. A las 8 habíamos quedado de nuevo con Guilherme para que nos llevara a la presa, a la que llegamos en unos 25 minutos. Sobre las 8 y media ya estábamos allí. Como nos pasó en Río, el último día nos iba a llover, por lo que nos dábamos más cuenta de la suerte que habíamos tenido los dos días para ver las cataratas. Esta fue la ruta, y donde se ve también la cercanía de las cataratas al sur del mapa.

mapa Represa de Itaipu

La llamada Represa Binacional de Itaipú es una impresionante obra de ingeniería, es actualmente la primera presa del mundo en generación de energía, 14.000 megavatios (la primera española es Aldeadávila y ronda los 1.100). Tiene 7.744 metros de extensión y un alto máximo de 196 metros, el equivalente a un edificio de 65 pisos. En tamaño es superada por la presa de las Tres Gargantas de China, pero esta genera menos energía (6º puesto mundial) según nos dijeron por el río Yangtsé, el cual es superado en caudal por el Paraná, río que abastece a Itaipú.

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A mí que me encantan las estadísticas, este cartel me encantó, porque hablaba de que desde 1977 hasta concretamente febrero de 2016, un total de 20 millones de personas habían visitado la presa. Y en este mapa estaban las nacionalidades y los visitantes. Obviamente los mayoritarios Brasil, con 9,6 millones, 3,9 de argentinos, 3 de paraguayos, y luego ya a distancia Alemania, primes país no americano con 383 mil, Uruguay 321 mil, Chile con 295 mil, y luego?? pues España, ahí con 254 mil, luego ya EEUU, Francia, Italia, Japón, etc.

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La visita incluía un pequeño documental sobre la presa que vimos en un teatro y que nos tocó subtitulado en castellano, lo cual agradecimos. Entre otras cosas habló de que en 2007 con la puesta en marcha de las dos últimas unidades generadoras Itaipú llegaba a su potencia máxima, los 14.000 megavatios, aproximadamente el 15% de la electricidad consumida por Brasil y más del 80% de Paraguay. La presa ya repartió más de 9.000 millones de dólares en royalties a los dos países.

Después de la filmación continuaba nuestra visita con un tour en autobús panorámico para visitarlas por fuera (había una opción de verlas por dentro pero esta no nos daba tiempo) y que inició su marcha bajo el aguacero del siglo. Al mismo tiempo un guía nos iba explicando cosas por el camino muy interesantes.

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 Toda la central mantiene una paridad en cuanto a personal brasileño y paraguayo, hay un director de cada país, el consejo de Administración, etc. En la central trabajan 30.000 personas.

La primera parada que hace el autobús es para una vista de la Central

Sigue la ruta y nos vamos acercando a la presa. Vemos la parte de las turbinas. La Central tiene 20 (32 la de las Tres Gargantas) y sólo con una sería suficiente para abastecer a todo Paraguay!!.

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Luego pasamos por la llamada zona de aliviadero, y por donde se libera agua cuando el caudal está muy alto y que no sirve para generar energía. Como curiosidad nos dice el guía que aquí se grabó un anuncio de Red Bull con un skater que bajó una de estas rampas..

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La segunda parada es en un restaurante donde, obviamente con un día no tan lluvioso como el actual es posible comer con unas bonitas vistas del río Paraná. Además hay un barco que hace un paseo turístico. En este nosotros ni salimos del bus de lo que llovía.

Seguimos la ruta después de casi dejar a uno en tierra, y seguimos admirando la monstruosidad de las instalaciones

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Llegamos a nuestra tercera parada, en la que mejor se puede ver la presa.

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y decidimos decir lo del refrán de, al mal tiempo, buena cara…DSC_0955 (FILEminimizer)

De aquí ya tomamos el camino de vuelta intentando el guía resolver una duda o polémica que debe haber sobre si Brasil compra o no electricidad a Paraguay, y después de muchas explicaciones que no entendí muy bien, parecía que no 😉

Llegamos a la recepción sobre las once, donde nos esperaba nuestra amigo Guilherme que se había echado hasta una siesta. Nos hicimos una foto con él para recordarlo y para darle las gracias por lo amable que fue con nosotros y lo buen chaval que es. Muito obrigado Guilherme!!!

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Manolo desplegó uno de sus hobbies favoritos, comprar souvenirs, y nos encaminamos hacia el aeropuerto de Foz de Iguazú.

LLegamos como a las 11 y media, un poco menos de dos horas antes de que salga nuestro vuelo. Nos dirigíamos a Salvador de Bahía!!! Como ya sabíamos, no había vuelo directo, así que tuvimos que coger un vuelo de unas dos horas para ir hasta Sao Paulo, y de ahí tras otras dos horas, coger otro a Salvador. Estos vuelos fueron hasta la bandera de llenos, sobre todo el segundo y se me hicieron eternos. Qué raro se nos hacía no tener el móvil, sobre todo para Manolo y su juego de frutitas 😉

Ya por fin a las 8 y media de la noche llegamos a nuestro siguiente destino, SALVADOR.

Esta ciudad es la capital del enorme estado de Bahía (con un tamaño parecido a Francia) y es la tercera en población de Brasil, tras Sao Paulo y Río de Janeiro, con unos 2,9 millones (2014), unas cifras parecidas por ejemplo a la ciudad de Roma. Es además uno de los principales centros culturales del Brasil y posee una singular diversidad cultural que se expresa en la mezcla de las tradiciones amerindias, europeas y africanas, las cuales se ven reflejadas en su gastronomía, folclore y en su producción artesanal. Cerca del 80% de su población es de origen africano y por tanto de piel bien oscura, no en vano es considerada la metrópoli con el mayor porcentaje de negros localizada fuera de África!!!

El principal atractivo que tiene para ofrecer el turismo en Salvador de Bahía, es el casco antiguo de la ciudad, conocido como Pelourinho, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, además de constituir el mayor conjunto de construcciones coloniales de América Latina, integrado por más de un millar de mansiones, casas, palacios, conventos e iglesias, en estilo barroco, de los siglos XVI y XVII. Otra de las atracciones que nos brinda la ciudad es su circuito de iglesias, con más de 350 edificaciones, construidas en variados estilos. Además, la ciudad está rodeada por playas. Imperdible resulta el carnaval de Bahía, considerado uno de los más importantes de Brasil.

En el aeropuerto nos esperaba Sergio, su mujer Claudia y su preciosa niña Amaia. Lo primero que pudimos apreciar al salir al parking, era el bochorno que hacía, nada que ver con las zonas de las que veníamos, zonas mucho más al sur y con temperaturas más bajas. Subimos al coche y en una media hora estábamos en su precioso apartamento. Ese día vino a cenar una amiga Fabiana, una chica super simpática pero que se hartó de oír hablar español, sinto muito Fabi!!, comimos como leones, para variar, charlamos un rato y pronto nos fuimos a dormir.

Aquí está el apartamento, y su situación con respecto al centro.

Apartamento Salvador

DÍA 8

Yo como siempre me levanté muy pronto, sobre todo por el calor porque no quisimos dormir con el aire acondicionado. Sobre las 7 ya hay una actividad increíble en la calle, y eso que era sábado.

Me asomé a la gran terraza del apartamento, donde pude apreciar unas grandes vistas.

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Luego nos hicieron un desayuno estupendo, que no desmerecía los de los hoteles.

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Este día teníamos pensado recorrer el centro de Salvador, ver la parte más cultural, cosa que me encanta de las ciudades, y en esta ciudad hay mucha. Nos hará de guía la prima de Claudia, una brasileña de armas tomar y que pronto se convierte en la prima de todos, la fantástica Cristiane, te mando um beijo grande e muito obrigado!!

Subimos en el coche y comenzamos la ruta hacia el centro. Me gustó mucho de la ciudad la cantidad de zonas verdes que tiene, no me extraña tampoco, con este clima tropical que tiene que hace salir la vegetación en cualquier lugar.

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También tiene sus favelas, claro, como gran ciudad brasileña que es.

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Primero fuimos al barrio de Comércio, en la zona del Mercado Modelo y del elevador Lacerda, que conecta la Ciudad Baja con la Ciudad Alta y es uno de los símbolos de la ciudad, construido en 1863 y diseñado por el ingeniero del que toma el nombre, Augusto Federico de Lacerda.

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Vimos primero el Mercado Modelo, un antiguo mercado inaugurado en 1912, y ahora reconvertido en un mercado de artesanía con más de 250 tiendas con artículos de lo más variopintos y que me gustaron mucho. He de decir que la artesanía me gusta mucho y más de colores vivos, y en Salvador, y en Brasil en general, la artesanía tiene esa característica y a mí me encantó.

No dejéis de visitar la parte trasera del mercado, hay una zona muy chula donde están las embarcaciones.

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Después del mercado visitamos una iglesia preciosa, la Nossa Senhora da Conceição da Praia. Construida en 1623, es una de las parroquias más antiguas de la Archidiócesis de San Salvador de la Bahia. Su actual construcción en estilo Gótico fue hecha toda de piedra sabão traída de Portugal. Ahí dejamos por supuesto nuestra firma en su libro de honor 😉

A continuación subimos en el elevador, desde donde pudimos ver unas vistas fantásticas de toda la zona.

Nada más salir del ascensor, y tras lidiar con los típicos vendedores de la zona ofreciéndote de todo, me sorprende un edificio por encima de todos, el Palacio Río Branco, es la antigua sede de gobierno del Estado de Bahía y uno de los palacios más antiguos de Brasil. Cristiane seguía haciéndonos de estupenda guía.

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Aquí con el gran Sergio, qué grandes días pasamos juntos.

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Esta fue la ruta que habíamos hecho hasta ahora.

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A continuación cogimos el coche, y fuimos a una zona en la costa junto al MAM Museu de Arte Moderna da Bahia, un lugar muy agradable, y donde es posible ver los contrastes de la ciudad, por una lado una zona preciosa con el Museo y una capilla al lado.

Y junto a todo ello una zona de favelas (o “assentamentos” según Sergio :):)) con unas vistas envidiables al mar…

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Ya después cogimos de nuevo el coche y nos fuimos al plato fuerte de la ciudad, el Pelourinho. Es la parte más importante del centro histórico de Salvador, con un conjunto de típicas construcciones de estilo colonial portugués. Edificios considerados verdaderas reliquias arquitectónicas. Es un auténtico IMPRESCINDIBLE de la ciudad y por supuesto del Estado de Bahía.

Aparcamos junto a la Catedral Basílica de San Salvador, en pleno centro Histórico.

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Esta plaza y la calle que hay al otro lado y que lleva a la iglesia barroca de San Francisco, son preciosas, con sus casas de colores. Bien merece un tranquilo paseo.

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Nos dirigimos a la magnífica Iglesia barroca de San Francisco, tiene una parte de Monasterio y es imprescindible visitarla por dentro, no os arrepentiréis.

Esta calle no os la perdáis, además con un día soleado como el que teníamos, lucía mucho más. Además hicimos amistades con otra brasileña, jeje.

He de decir que la zona me pareció bastante segura y pude estar con la cámara haciendo fotos sin problemas.

Ya sobre las dos fuimos a comer, que ya había hambre. Comimos en un restaurante llamado Coliseu (Rua Cruzeiro São Francisco, 9). Un buffet bastante bueno, donde probamos varios platos lugareños, que nos gustó bastante, y por supuesto, carne. Me sorprendió que me gustara una especie de lasaña pero de plátano. Aquí estamos los tres tiburones antes de comenzar. Manolo y Sergio pidiendo dos, de no sé muy bien qué…

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El restaurante tenía una zona donde realizar espectáculos supongo que para los turistas, menos mal que no fue el caso porque no soy yo muy amante de esas turistadas. Era grande y tenía unas mesas que daban a la calle. Nos costó 70R$ (17€) por persona.

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A la salida seguimos paseando por la zona, bajamos por la Rua Gregório de Matos y llegamos a esta zona que me encantó, lástima que se nublara.

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Esta plaza además es uno de los lugares donde nada menos que Michael Jackson grabó el video de su fantástica canción “They Don’t Care About us” (soy fan absoluto). Por ejemplo aparece en este balcón de la izquierda si os fijáis en el comienzo del video que pongo abajo.

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Y justo en la calle Alfredo de Brito encontramos a gente practicando con tambores, nos encantó verlos y escucharlos. Obviamente lo utilizan como tirón turístico pero tampoco demasiado.

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Nosotros, no ibamos a ser menos, jeje.

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Llegamos de nuevo a la plaza donde habíamos aparcado e hicimos algunas compras, que lo recomiendo porque de verdad la artesanía de esta zona me gustó mucho, y con precios muy buenos.

Cogimos el coche y Cristiane nos siguió haciendo el tour, fuimos al Forte de Nossa Senhora de Monte Serrat. Se encuentra en la punta del mismo nombre y era el límite del norte de Salvador en el Brasil colonial del siglo XVII. Fue construido entre los años 1583 y 1587 y fue remodelado varias veces en los siglos posteriores. Se trata de un fuerte militar colonial de excelente conservación convertido hoy en un atractivo punto turístico.

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En esta playa pudimos ver los típicos campos de fútbol al lado de las playas, de uno de estos salió el amigo Dani Alves, que es de aquí…

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Luego nos acercamos a la fantástica Iglesia do Nosso Senhor do Bonfim, que es considerada como el mayor templo religioso católico de Bahía. Con fachada rococó, es una típica iglesia colonial portuguesa, que llama la atención por su gran tamaño y sobre todo por su altura.
En esta iglesia, se venden las famosas “Cintitas del Bomfin”, que son un souvenir y un amuleto. Miden aproximadamente 47cm de largo, que es la medida del brazo derecho de la estatua del Cristo del altar-mor. La leyenda cuenta que si se ata al brazo con tres nudos, pidiendo un deseo por cada uno, al dejar que la cinta se desgaste y se rompa, estos deseos se cumplirán.

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La iglesia por dentro es muy chula y el emplazamiento en el que está es espectacular, no dejéis de visitarla si podéis.

Fuera, nos llenamos de buenos deseos…

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Para tomarnos un respiro fuimos a por lo visto la heladería más famosa de Salvador, la Sorvetería da Ribeira. Había más gente trabajando en diez metros cuadrados que casi en el aeropuerto ;), qué manera de vender helados. Nos dicen que los domingos las colas llegan bien afuera. Hay mil sabores y los tomamos tranquilamente, saben a gloria después de un día intenso. Sin duda lo recomiendo.

Volvimos a coger el coche sobre las 5, y ya se empezaba a ocultar el sol, con lo que fuimos bordeando toda la costa y viendo unas preciosas estampas del mar.

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Después de un buen paseo en coche llegamos al llamado Faro da Barra. Una Torre de 22 metros de altura construida en el interior del Fuerte de Santo Antonio de la Barra.

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La zona estaba muy animada así que dimos una vuelta por la Avenida Oceánica que estaba llena de gente, era sábado, y además pudimos ver una manifestación muy divertida en favor de la “maconha” (marihuana).

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Y ya cuando se hizo de noche, remprendimos el camino a casa, había sido un día largo y una visita digna de los mejores tours organizados. Obrigado Cristiane!!!!

Esta es la ruta que habíamos hecho desde el Pelourinho.

Ruta 1 salvador, TARDE

DIA 9

No había que madrugar mucho , así que desayunamos todos juntos sobre las 9.

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Dejamos a la niña con su abuela y este día tocaba un día más relajado, y lo dedicaríamos a conocer las playas. Nos subimos en el coche y fuimos en dirección a la playa que suelen ir Sergio y Claudia, Playa Flamengo en Lauro de Freitas. Tardamos unos 45 minutos.

Camino a la playa Salvador

El día estaba estupendo y la playa me gustó mucho. Estuvimos en un chiringuito llamado Cabana Doce Vida. No tardamos mucho en probar el agua, ahí los tres sin crema a ver si cogíamos algo de color, que inconsciencia…

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Aquí haciendo autostop.

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Lo menos positivo de la playa era que era algo rocosa, y el día que estuvimos había una resaca tremenda, el agua de temperatura genial pero te llevaba para dentro con una fuerza que yo no recordaba nada igual.

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Allí pasamos un buen rato charlando y descansando y a ratos bañándonos y tomando algo. Se unió a nosotros de nuevo la simpática Fabi.

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Sobre las 2 de la tarde, volvimos para el apartamento. A las 4 y media, hora de allí, comenzaba un partido que queríamos ver, la final de la Copa del Rey entre Barcelona y Sevilla, finalmente ganó el Barça 2-0. Sólo Manolo lo celebró.

Por la tarde estuvimos charlando en el apartamento y un poco más tarde bajamos a un centro comercial al lado (Shopping Da Bahia) a hacer algunas compras y sobre las siete volvimos a casa. El sol nos había dado pero bien, estábamos rojos como guiris en agosto, sobre todo mis dos compañeros, jeje, el que juega con fuego se quema, y nunca mejor dicho, jeje. Yo estaba muerto, así que a las 10:30 ya estaba en la cama como un bebé, el cansancio se acumulaba. Esa noche dormimos ya con el aire acondicionado en marcha, qué calor, qué humedad.

DÍA 10

El lunes 23 de mayo nos levantamos y ese día Sergio y Claudia habían reservado para ir a Praia de Forte, una zona de playa muy turística a aproximadamente una hora y media de Salvador.

viaje praia do forte

Cuando nos asomamos para ver la calle, vimos que había estado lloviendo por la noche y el día no pintaba nada bien, estaba muy nublado. Aún así nos ponemos en ruta con la esperanza de que allí el tiempo esté mejor. Cogemos las maletas y sobre la una de la tarde llegamos al hotel que ha reservado Claudia, tenemos suerte de nuevo, el tiempo ha mejorado y a ratos sale el sol. El hotel llamado Pousada Ogum Marinho está muy bien, sin lujos pero bien, además muy cerca de la playa. Costó unos 240R$ (60€) por persona.

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Dejamos las cosas y enseguida nos vamos a bañarnos para aprovechar antes de comer. La playa me recordaba a las de los resort de todo incluído de Riviera Maya o Punta Cana, muy limpia y el agua estupenda, con alguna alga pero bien, sólo que también hay bastante roca al entrar y tuvimos que caminar un poco para encontrar una parte de arena.

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Estuvimos en la playa como una media hora y luego ya volvimos hacia la zona de restaurantes para comer. Antes vimos la bonita Iglesia de Sao Francisco de Assis.

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Decir que la zona es una especie de poblado 100% turístico lleno de restaurantes, pequeños hoteles y tiendas que venden sobre todo souvenirs, artesanía, y luego tiendas de grandes marcas internacionales. A mí ese tipo de sitios me gusta porque nunca te aburres. Al no ser fin de semana y además en temporada baja, la verdad es que estaba todo bastante vacío de clientes, lo que daba un poco aspecto de “desangelado”, pero siempre prefiero esto que lleno de gente.

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No perdimos tiempo en busca de un restaurante. Finalmente entramos en uno que a la postre sería una muy buena elección. Se llamaba SABOR DA VILA.

De primero pedimos una ensalada, que estaba espectacular.

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Pero era para disimular porque luego llegó nuestra favorita, la picanha. Servida en este singular recipiente como cuando te dan carne para hacerla “a la piedra”. Estaba buenísima.

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Luego pedimos un postre buenísimo y cafés. Todo nos costó 402R$ (25€ por persona). Para mí fue el mejor sitio donde comimos de todo el viaje. Muy recomendable.

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Después de comer y dado que anochece tan pronto queríamos ir a ver la atracción más importante de la zona, la sede nacional del proyecto para la protección de las tortugas marinas en Brasil, TAMAR, un sitio de criadero y recuperación de este precioso animal.

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Pagamos un pequeño importe por la entrada muy agusto, creo que unos 4 ó 5€ y ya en el centro de visitantes se pueden ver diferentes especies de tortugas marinas en una gran variedad de etapas de desarrollo.

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Además de las tortugas, también se pueden ver otros animales marinos, tales como estrellas de mar, cangrejos, rayas y pequeños tiburones entre otros. Hay multitud de carteles informativos, por ejemplo de los desoves.

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El sitio me pareció muy interesante, muy bien montado, con muchas cosas infantiles y todo muy bien cuidado. Pudimos ver multitud de tortugas muy cerca, casi tocarlas.

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Ya cuando empieza a anochecer salimos del recinto, nos reímos un poco.

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Y vimos cómo se iba poniendo el sol, preciosa la estampa…

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Una vez anochecido volvimos de nuevo al pueblo a hacer las últimas compras. Compramos bastantes cosas, las famosas chanclas Havaianas por mi parte para toda la familia, un par de bolsos para regalar, etc. Las dependientas de las tiendas, con tan poco afluencia de clientes, cuando entrabas se te lanzaban como los jaguares a su presa. Una cosa divertida fue que en una tienda que regentaba una anciana como de 80 años me dió por entrar y comprar un bolso y un anillo para Magaly, sólo le faltaba saltar a la mujer cuando vió que efectivamente iba a vender algo ese día. Me ve el bolso y el envidioso de Manolo se va para la misma tienda y compra cinco!!!! Yo no estaba para verlo pero debió hacer el pino-puente la señora. Nos reímos muchísimo cuando al día siguiente pasamos por la tienda con todas ya abiertas, y ésta continuaba cerrada. Yo creo que Manolo la jubiló con su compra :):):)

Una vez que terminamos de comprar y de noche ya cerrada, sobre las 8 nos fuimos a cenar. Claudia se quedó con Amaia en el hotel porque llevaba malita un par de días. Un gran esfuerzo viajar con la niña, gracias chicos!!

Esta vez creo que elegimos no tan bien, cenamos en un sitio de pizzas que a pesar de ser grandes, no nos gustó especialmente y nos dejamos la mitad de cada una.

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Cuando terminamos comenzó a llover, y para no irnos tan pronto al hotel y con cuatro gatos en las calles, fuimos a un sitio a tomar unas caipirinhas a las que se apuntó Sergio tras cenar con Claudia.

Y así, tras una buena charla, fuimos despidiendo nuestra estancia en Praia do Forte y en Brasil, al día siguiente nos tocaría ya volver a España.

Sobre las 11 de la noche nos fuimos al hotel, pusimos el aire acondicionado y a dormir.

DIA 11

Yo ese día me desperté pronto, como suele ser habitual en mí, hubo un momento que me desperté y como no teníamos reloj, y Manolo estaba como un tronco, me tocó salir afuera para ver si era una hora decente, era completamente de día, pero ví un reloj y ví que eran, las 6!! así que otra vez a la cama.

Nos levantamos finalmente sobre las 8 y fuimos a desayunar.

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El desayuno estuvo bien, con lo típico de los desayunos, tostadas, etc y muy buena fruta y zumos naturales, buen detalle.

El tiempo no era muy bueno así que de playa complicado, con lo que dimos otra vuelta por el pueblecito, y sobre las 12 ya cogimos el coche para volver. Por el camino pudimos disfrutar de una buena carretera de dos carriles por sentido, pero con pasos de cebra en medio!!!, eso sí, ningún coche paraba, con lo que las motos y peatones cruzaban por cualquier sitio, qué peligro.

En Salvador vimos, aquí sí, muchos carteles de que se iba a hacer ese día un relevo de la antorcha olímpica por la ciudad.

Ya sobre la 1 de la tarde nos dejaron en el aeropuerto y nos despedimos tras los fantásticos cinco días que habíamos pasado juntos, gracias Sergio Patrick!! obrigado Claudia!!! fue una alegría veros y pasar estos días con vosotros.

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Todavía nos quedaban dos vuelos, primero uno que salió a las 5 de la tarde de Salvador a Sao Paulo, para desde allí dos horas más tarde a Madrid. Fue una vuelta larga, unas 10 horas.

Y bien, este es el relato de un viaje a ese país que por supuesto recomiendo, hay mucho que ver y que descubrir, siempre tomando las precauciones en el tema de la seguridad pero estoy seguro que no os dejará indiferente a nadie.

Espero que os haya gustado, y sobre todo GRACIAS POR SEGUIRME!!!

Por supuesto aquí me tenéis si os queda alguna duda que dentro de lo que pueda, intentaré ayudaros.

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