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ISLANDIA

El viaje a Islandia fue en septiembre de 2009 y la verdad es que fue un viaje que me marcó porque desde luego fue el mejor hasta ese momento, por todo lo que pudimos descubrir de este país. Es un lugar absolutamente ALUCINANTE, una isla con muchísimos contrastes, y que pareces ver un continente entero en un país tan pequeño.

Fui con mis amigos Eva (aunque todo el mundo la llama Rocío ;)) y Manolo, que son también dos apasionados por los viajes y con los que espero descubrir mucho más mundo.

Creo que ha sido el viaje que he preparado más a conciencia y que así creo que le pudimos sacar el máximo rendimiento a todo lo que había que ver, que es muchísimo. Fue un viaje inolvidable, aunque también sufrimos el susto más importante de todos las escapadas que he tenido hasta ahora y qué más tarde relataré.

La isla tiene una superficie de 103.125 km², comparable a nuestro vecino Portugal pero sólamente 330.000 habitantes (2015), lo que dice mucho de la densidad tan baja de población que tiene (puesto 235 de 244 países). Además en la capital, Reykjavik viven unos 120.000 por tanto la tercera parte de todo el país, y con todo el distrito de la capital, las 2/3 partes, así que ya podéis imaginar como está el resto del país. Si os fijáis en un mapa veréis lo arriba que está, bastante más cerca de Groenlandia que de Irlanda por ejemplo, pero que gracias a los efectos de la corriente del Golfo, tiene un clima templado.

Decidimos ir 7 días para que nos diera tiempo lo más posible a ver la mayor parte de la isla, recorriéndola en su totalidad, ya que tiene una carretera que es de circunvalación, se llama Hringvegur (N1 o popularmente conocida Ring Road) y tiene una longitud de nada menos que 1.339 kms. Lo hicimos en el sentido de las agujas del reloj y que creo que fue un acierto, porque lo mejor, al menos para mí, está en el este, y por tanto es lo último a ver, premisa que yo intento seguir siempre, lo más interesante siempre al final de los viajes, si lo ves al principio, nada te impresionará después.

Mapa Islandia

Islandia siempre fue un país caro no, caríiiisimo, pero un año antes a nuestra visita, el sistema financiero islandés sufrió un colapso, causando una fuerte contracción económica y manifestaciones que llevaron a adelantar las elecciones parlamentarias. Paralelamente cobró importancia la conocida como Revolución Islandesa, una serie de protestas y movimientos de organización ciudadana que, en conjunto con el nuevo gobierno, provocó el encausamiento del anterior Primer Ministro del país durante la crisis, y dos referendums para decidir sobre el pago de la deuda externa de los bancos nacionales. Recordar esto me genera una envidia absoluta, de cómo una manifestación ciudadana fue capaz de vencer todo el poder establecido, ya podía ser así en un sitio que yo me sé. Por todo esto y debido a la crisis implícita a todas estas turbulencias, los precios se suavizaron bastante y se hicieron más o menos normales, superiores a los de España pero no mucho.

Os paso estas dos tablas con datos importantes sobre la mejor época para ir, espero que os sirvan:

temperaturas-islandia

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Bueno, perdonarme por dar tanto dato y voy al diario del viaje:

El 12 de septiembre partimos hacia el lugar más al norte que habíamos visitado nunca. Por aquel entonces lo más «barato» era ir con la aerolínea Iceland Express, que era la low cost de las dos que volaban entonces a Islandia, la otra, Icelandair, era carísima. Aún así pagamos exactamente 384€ cada uno por el billete de ida y vuelta, que además tuvimos que coger desde Alicante.

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Llegamos a la hora nada agradable de las 23:55h. de la noche. Obviamente dormimos esa noche en Reykjavik, en una cuádruple en el albergue:

Reykjavík City
Sundlaugavegur 34
105 Reykjavík

Pagamos 70€ los 3 con desayuno incluido, y después de descansar como pudimos, al día siguiente nos trajeron el coche de alquiler al albergue.

Lo del coche fue una decisión bastante pensada y tuvo un protagonismo destacado en esta aventura, y creo que finalmente no fue la mejor decisión del viaje coger el coche que cogimos, ya que previendo que ibamos a salirnos de la carretera para visitar unos cuantos sitios, por caminos de tierra muy frecuentemente, decidimos alquilar un coche tipo todo terreno, y nos decidimos por un Jeep Liberty 3.7L., y buff, el coche estaba muy bien, pero el gasto de combustible, fue una auténtica ruina, como bajaba la aguja!!, cada 300 ó 400 kms teníamos que llenar el depósito (con la gasolina como un 20% más cara que en España), y también nos sucedieron otras cosas, que luego vendrán…

DIA 1. –> Reykjavik – Akureyri

Por la mañana después de desayunar, nos fuimos a duchar y tuvimos una mala experiencia con el agua caliente. Como esta se aprovecha del subsuelo, olía a huevos podridos, no veais la sensación de ducharse con ese agua, qué olor!!

Habíamos quedado con la compañía en que nos llevaría el jeep al albergue, lo cual nos pareció un muy buen detalle, y ahí estaba a la hora establecida. Nos fue explicando las cosas a tener en cuenta del coche, sobre todo a Manolo que es el conductor oficial (más que nada para que no se duerma ;)), y una indicación final, que el coche tenía seguro a todo riesgo, aunque nos avisó «not to cross rivers, ok?», y todos, «yes, yes, no problem». Y comenzamos la ruta hacia el oeste.

Ese primer día no había cosas muy interesantes para ver, el paisaje era más bien verde como nos lo esperábamos, pero es verdad que no vimos cosas espectaculares que nos sorprendieran como pasó en los días siguientes. Ese día hicimos la mayor cantidad de kilómetros de todos las jornadas, fue una jornada maratoniana.

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Hay que tener en cuenta que por un tema de tiempo y de priorizar, decidimos no ir a las zonas más al oeste, por ejemplo a la península de Snæfellsnes, donde está el parque nacional Snæfellsjökull, o los fiordos de la península noroeste de Vestfirdir, sitios también interesantes por lo que pude leer en los foros, pero como digo, teníamos que priorizar. Esta fue la ruta que hicimos ese día:

viaje 1

Islandia es el país con mayor actividad geotérmica del mundo, la cual es una energía renovable que se obtiene mediante el aprovechamiento del calor del interior de la Tierra. Allí por ejemplo el 99% de las viviendas se abastecen de calefacción mediante esta energía. Para ver en directo esa actividad, nos paramos en una especie de manantial del que brotaba el agua a borbotones y además hirviendo, donde pudimos apreciar todo el calor que tiene la tierra en su interior, teníamos nuestro primer contacto con la característica principal de la isla, toda la energía que alberga en su interior!!

Hacía un viento tremendo, así que volvimos pronto al coche a seguir la ruta, y a seguir devorando euros en gasolina ;).

Más o menos a mitad de camino, en internet había leído que cerca del albergue juvenil de Osar, a 25 km. de la N-1 había una colonia de focas, así que como no las habíamos visto nunca en libertad, nos pareció una buena idea.

Como decían las indicaciones, bajamos un sendero enfrente del albergue que por cierto era muy chulo, con unas vistas espectaculares, y bajando hacia la playa, pudimos verlas en la otra orilla, a unos 100 metros, no llevábamos la mejor cámara con zoom y por eso no se aprecia mucho, pero nos hizo mucha ilusión verlas ahí tranquilamente tumbadas al sol, tuvimos la suerte de que estuvieran ahí.

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Después de la visita paramos a comer en un área de descanso, por cierto, menudas áreas de descanso que nos encontramos, algunas increíbles, encontramos hasta los baños de alguna con toallas de tela!!. Como sabíamos antes del viaje que estaríamos por ahí perdidos, llevamos embutido, queso, etc, y tiramos de ello algunas veces, como en esta ocasión.

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Paramos a echar gasolina, como no, donde ya vimos los pedazo de tanques que se estilaban en el país.

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Y sobre las 20h. llegamos a Akureyri, la capital del norte del país y cuarta ciudad más importante con 18.800 habitantes (2015) y que se encuentra situada en el lado oeste del fiordo Eyjafjörður. A pesar de no ser muy grande es bastante ajetreada y cuenta con bastantes comercios y bares. Tiene un paseo peatonal en el centro con bastantes tiendas de recuerdos para los turistas, unas cuantas librerías, tiendas de artesanía y bares y restaurantes.

Dimos una vuelta por el centro aunque, como no, ya estaba todo cerrado (era domingo), así que para cenar buscamos un restaurante que llevaba apuntado recomendado por algunos viajeros. Finalmente lo encontramos, se llamaba Bautinn, un sitio muy agradable cuya especialidad, y que nos apetecía mucho probar, era la carne de ballena, y la verdad es que nos gustó mucho. Por explicarlo rápidamente es como comer algo con la textura y aspecto de un chuletón de carne, pero con sabor a pescado. Después de cenar muy bien, y dado que la ciudad no daba para más a las 22h., nos fuimos caminando directos a la cama, había sido una buena paliza de coche.

Dormimos en el albergue: Storholt Youth Hostel Akureyri, donde pagamos por una habitación triple 51€ sin desayuno, bastante bien.

DIA 2. –> Akureyri – Seyðisfjörður. Cascada Godafoss. Lago Myvatn. Namajfall. Cascada Dettifoss.

Por la mañana nos sucedió una casualidad muy divertida. Dado que el albergue no tenía desayuno, buscamos un sitio para comer, y encontramos un restaurante con muy buena pinta. Pedimos a un camarero, y tras escucharnos hablar entre nosotros, nos preguntó si éramos españoles, y cuando le dijimos que sí, nos soprendió diciéndonos que era de Málaga, pero que llevaba muchos años allí. Estuvo genial poder hablar con él, nos contó muchas cosas, que conoció a una islandesa y que decidió a venirse con ella al país. También lo duros y largos que eran los inviernos por ahí, donde la diversión más normal es ir a ver un partido de balonmano (deporte nacional), también cómo habían subido los impuestos después del colapso financiero del país el año anterior, y como también habían bajado los precios. Nos contaba como hace años, los europeos, y ya ni te cuento los pocos españoles que se encontraba de turismo alucinaban cuando compraban una barra de pan, y costaba al cambio sobre 1000 pesetas!!! (6 euros). Fue genial pasar un rato charlando con él, y a él también creo que le hizo mucha ilusión.

Tras terminar de desayunar pusimos rumbo hacia el este de la isla, teníamos por delante un día en el que íbamos a ver cosas muy interesantes.

Sobre las 11h llegamos a ver una de las cascadas más bonitas y más visitadas de Islandia, la Godafoss, tiene una altura de doce metros y una longitud de treinta, y nos dejó boquiabiertos de lo espectacular que es, que al ser la primera, no podíamos de admirarla y hacerle fotos. Un IMPRESCINDIBLE absoluto.

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Después de la visita a la cascada, seguimos ruta y llegamos al lago Myvatn, una zona muy visitada del norte de la isla. Primero fuimos  a ver la parte sur del lago, donde hay una zona de pseudocráteres, y donde dimos un paseo de una media hora alrededor de ellos.

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A continuación nos dirigimos al área de Dimmuborgir (este del lago) para realizar un recorrido a pie por una zona de campos de lava, grietas, montículos que nos recordó mucho a las cañadas del Teide, con lo que si has estado, tampoco te sorprenderá mucho.

Tras volver a coger el coche, pasamos cerca de un lago con mucha actividad geotérminca, del que salía vapor y del que como te fiaras te freía los pies. Cerca había unas piscinas abiertas al público, muy bien acondicionadas, de aguas termales a 40 ºC de alto contenido sulfuroso, accesibles pagando 12 € por persona entonces.

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Finalmente llegamos a un sitio espectacular, a un paisaje que parecía que estábamos en la Luna, lleno de fumarolas, y cráteres llenos de barro burbujeando por el calor que sale de la tierra. La zona se llama Namajfall y es impresionante, sin duda de lo mejor del norte.

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Cerca de esta zona, sale una carretera hacia un parking donde dejamos el coche y subimos caminando al monte Krafla, que tiene una laguna en el cráter.

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En toda esa zona se puede apreciar todo el paisaje de lava volcánica que parece que no tiene fin. La zona es alucinante y muy recomendable visitarla.

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Una vez que paramos en el pueblo de Reykjahlid a comer en unas mesas al aire libre más embutido que teníamos, proseguimos nuestro viaje, ibamos en dirección a otro de los IMPRESCINDIBLES del viaje, el Parque Nacional de Jökulsárgljúfur (madre mía qué nombres).

En lo que pude leer de la isla hay gente que va al norte a la ciudad de Husavik donde parten barcos a ver ballenas pero nosotros lo descartamos por falta de tiempo.

Una vez en la N I, nos desviamos a la izquierda para ir en buscar de la cascada Detifoss, la más caudalosa de Europa. El camino hasta allí se puede hacer por dos caminos, las «carreteras» 862 y 864. A pesar de que la que más cerca queda según vienes del lago Myvatn y la que menos kilómetros haces es la 862, yo lo haría por la otra. Nosotros cogimos la 862, y fue una pesadilla, son 20 kms por un camino de tierra pero que está lleno de baches y piedras y no puedes ir muy deprisa, así que el camino se nos hizo eterno. Eso sí, la recompensa de cuando llegas es impresionante, nosotros cogimos también esta porque decían que tenía las mejores vistas este lado, y es verdad. Encontramos un mirador y desde allí podemos apreciar la espectacularidad de la cascada de Hafragilsfoss, y el precioso cañón que hace el río Jökulsá á Fjöllum. Las vistas desde arriba, eran alucinantes.

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y qué decir del cañón…

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Una vez que volvimos al coche, volvimos hacia atrás y aguas abajo fuimos a ver la «la joya de la corona» del parque nacional, la cascada Dettifoss, que ostenta el récord de ser la más caudalosa de Europa,  con unos caudales medio y máximo registrado de 200 y 700 m³ (1m³ = 1000 litros) por segundo, respectivamente, dependiendo de la estación y del deshielo glaciar. Tiene 100 metros de ancho y una caída de 44 m hasta el cañón. Esta la pudimos ver mucho más cerca y nos dejó sin palabras ver todo el caudal que llevaba. El ruido era impresionante, es estar ahí para apreciarlo.

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A continuación un poco más abajo vimos otro salto de agua muy interesante, quizás no tan impresionante como la anterior, pero también digna de ver, sobre todo porque cae de camino de regreso. Es la llamada Sellfoss.

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Una vez que hicimos todas las paradas, y nos dirigimos a coger de nuevo la Ring Road, nos damos cuenta de que una de las ruedas está bastante deshinchada, cosa que nos preocupa bastante, porque teníamos claro que habíamos pinchado…

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Así que nos ponemos en ruta, empezándonos a preocupar por el tema, habida cuenta de que en esta zona norte de la isla apenas hay pueblos, y casi no te cruzas con coches por la carretera. Esto que en condiciones normales haría que tuviera mucho más encanto la ruta, esta vez no nos tenía muy tranquilos.

Iniciamos el camino de vuelta hacia la Ring Road, esos pocos menos de 20 kms pero que parece que no se acababan nunca, y una vez en ella ponemos rumbo al sitio donde íbamos a dormir esa noche, Seyðisfjörður.

Esta es la ruta que hicimos ese día:

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Antes de llegar a Seyðisfjörður, paramos en la primera gasolinera que encontramos en el pueblo de Egilsstaðir. La rueda estaba ya casi en la llanta, buff, la hinchamos, cenamos algo y fuimos en dirección al albergue Seydisfjordur hostel Hafaldan ya con noche cerrada.

Pagamos unos 57€ por tener la habitación para nosotros solos, unas 8700kr de entonces. Antes de acostarnos pudimos ver algo impresionante. De repente empezamos a oir revuelo en el albergue, gente que andaba por los pasillos y avisándose unos a otros, y vemos que iban saliendo al exterior, así que nos abrigamos y salimos nosotros también para saber qué pasaba, y ahí estaba, una preciosa AURORA BOREAL en el horizonte, no era muy grande y duró unos segundos pero fue alucinante, esos colores verdes en el cielo, fue una sensación indescriptible. Corrí a por la cámara para hacerle fotos pero ninguna quedó bien, aunque en nuestra cabeza sí que teníamos esas imágenes. Habíamos visto uno de los IMPRESCINDIBLES sin duda de la isla, éste, gracias a la fortuna.

DIA 3. Seyðisfjörður – Vagnsstadir.  Laguna Jokulsarlon. Cascada Svartifoss. Glaciar Skaftafell.

Al día siguiente nos levantamos y pudimos ver que lógicamente la rueda estaba otra vez deshinchada, así que avanzamos hacia el pueblo de Egilsstaðir y decidimos, bueno, me puse pesado, y menos mal!! que buscaríamos un taller para arreglar el pinchazo. Finalmente lo encontramos y nos sacaron el clavo, que medía como 20cm!!!. No nos cobraron mucho, como unos 25€, pero lo que ganamos en tranquilidad no se paga con dinero. Decir que lo de la rueda fue el primero de nuestros dos sustos con el coche, el peor vendría más adelante.

Cogimos de nuevo la N1 para seguir hacia el sur, y pudimos ver que por aquel entonces todavía tenía un tramo en esa zona sin asfaltar, pero que estaba en obras, lo cual le hacía más inhóspito todavía.

Desde ya el día anterior a última hora cuando ya nos acercábamos a la costa, el paisaje ya había empezado a cambiar. En esta parte de la isla está la zona de los fiordos, son muy chulos, no comparables ni mucho menos a los de Noruega pero muy bonitos.

Los paisajes desde el coche, eran impresionantes, los colores, las montañas, qué pasada, sólo con estos lugares ya merece la pena el viaje.

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Además estábamos alucinando con el tiempo ese día, que fue estupendo.

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Seguimos bajando, bordeando toda la costa, parando a hacer fotos, viendo pueblos preciosos como Djúpivogur, paisajes a cada momento increíbles, naturaleza en estado puro. Y enseguida ya empezamos a divisar a lo lejos el maravilloso y enorme Glaciar Vatnajökull, el mayor de Europa en volumen (unos 3.000 km³) y el segundo en área. Sus dimensiones son de unos 150 km de este a oeste y de unos 100 km de norte a sur. Esta foto a mí me parece grandiosa, y vivirlo, aún más.

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Pasamos el pueblo donde estaba nuestro albergue y donde íbamos a dormir esa noche, Vagnasstadir, para avanzar hacia la fantástica, maravillosa laguna de Jokulsarlon. Es la laguna glaciar más grande del país. Tiene su origen en el impronunciable glaciar Breioamerkurjökull, del cual se desprenden trozos de hielo que navegan a la deriva y que lo convierte en el lugar del mundo en el que es más fácil el acceso a un iceberg. James Bond apareció en este bello paisaje en las películas «Muere otro día» y «Panorama para matar». Otros directores también escogieron Jökulsárlón para rodar espectaculares escenas de sus películas, como «Tomb Raider», «Batman Begins» o «Beowulf & Grendel», y no me extraña, porque el sitio es mágico, es todo un IMPRESCINDIBLE con mayúsculas. Esta es la ruta que hicimos en el día y donde está la laguna.

Ruta Jolkursarlon

Llegamos con un tiempo estupendo y fuimos a hacer una de las atracciones más turísticas en Islandia, que es la ruta que ofrecen en un vehículo anfibio que comienza en tierra firme y luego se mete en la laguna (nos costó como unos 15€ por persona y que se podía pagar con tarjeta, como casi todo en la isla). Las vistas desde el agua son increíbles. Aquí creo que hicimos como 200 fotos cada uno…

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Una vez que disfrutamos y lo pasamos genial, continuamos hacia el fantástico parque nacional de Skaftafell, que se encuentra en la ladera de una montaña rodeada por dos colas del glaciar Vatnajökull. Antes de llegar comimos un cordero espectacular en una especie de restaurante de carretera, que recuerdo que no fue muy caro y que nos encantó. El cordero es un plato bastante popular en Islandia.

Una vez que llegamos a Skaftafell, dejamos el coche en el parking del centro de visitantes y cogimos uno de los senderos que subían ladera arriba. Antes habíamos podido ver ya uno de los misterios de Islandia, las ovejas van siempre de tres en tres!!!

Nuestra primera visita era Svartifoss o “Black waterfall”, con 31 metros de altura. Son impresionantes las columnas de basalto de origen volcánico alrededor de la caída de agua, estas columnas tienen esa forma debido a la manera en la que se ha ido cristalizando la lava al entrar en contacto con la atmósfera a través de los años. Muy curiosa la cascada.

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Pero si alguna vez tenéis la oportunidad de ir, no veais sólo la cascada y regreséis, sino que si seguís subiendo un poco más hacia la derecha hay un camino que lleva a dos miradores llamados Sjónarsker y Sjónarnípa. El camino se hace duro, pero el final tiene una recompensa fantástica.

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Sobre todo el de Sjonarnipa ofrece las imágenes más espectaculares del parque. Es una terraza sobre el glaciar Skaftafell con unas vistas impresionantes. Ahí me hice yo estas fotos en manga corta, que se note que soy de Zamora…

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Este parque Nacional, con la cascada y los miradores, para mí sin duda un IMPRESCINDIBLE con mayúsculas de todo el viaje.

Una vez que iba oscureciendo y dado que para ir al albergue teníamos que pasar de nuevo por ahí, entramos a ver un sitio que me había recomendado un bloguero. Antes de llegar al famoso Jökulsárlón, existe un desvío a la izquierda que te lleva a otro lago más pequeño lleno de icebergs que se desprenden del glaciar. Uno de los sitios más hermosos de Islandia. Fjallsarlón. Aparcamos el coche y nos acercamos a ver el lago. Silencio total, el sitio era alucinante.

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y el anochecer, inigualable.

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Había sido un colofón a un día lleno de lugares y paisajes fantásticos, difícil de explicarlos, hay que estar ahí para apreciarlos.

De nuevo cogimos habitación para nosotros sólos en el albergue de Vagnsstaðir, que nos gustó mucho. Pagamos por la triple 7150 kr (unos 47€ de entonces), y con desayuno incluído!!

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DIA 4. Vagnsstadir – Vik. Glaciar Vatnajökull. Eldhraun. Cascada Skogafoss.

En nuestro cuarto día madrugamos de nuevo, sobre las 8, y para comenzar bien la jornada nos metimos, como no, un buen desayuno. Como siempre Manolo el más glotón.

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Ese día por la mañana ibamos a hacer algo que no habíamos hecho nunca antes y que nos motivaba muchísimo, y era hacer una ruta en motos de nieve (skidoo). Hicimos este tour

Skidoo excursion from Jöklasel:
Excursion 4 km. within the Vatnajökull area.
Time: 1 hour
Full service.
Price: IKr. 10.500,- pr. person and 2 persons on skidoo

Lo hicimos con una empresa que se llamaba y sigue llamándose «glacierjeeps» y no fue barata, nos costó como unos 70€ cada uno, pero como siempre digo, si la experiencia es y te la hacen buena, el dinero es secundario, siempre que no sea un dineral y te lo puedas permitir, claro. Ya habíamos ahorrado bastante durmiendo en albergues y comiendo «spanish food».

Nos recogieron a las 9:30h. en un cruce en la N1 y nos subieron en unos 4×4 enormes desde la costa en dirección al glaciar. Enseguida empezamos a alucinar con la inmensidad del glaciar, nunca habíamos visto tanta nieve y hielo juntos, y además al lado del mar.

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Tras una media hora llegamos al refugio de Jöklasel (840 m), ubicado al lado de Skálafellsjökull, y de donde parten la mayoría de excursiones por el Vatnajokull. Allí nos pusieron unos monos y unos cascos para prepararnos para la aventura, qué pintas…

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La cagueta de la Eva no se atrevió a llevar una ella sóla, así que fue de paquete mío..

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Tras unas breves explicaciones de cómo funcionaba la moto, nos dispusimos a comenzar el tour, duraría con parada incluida aproximadamente una hora. Estaba nublado pero no nevaba ni hacía excesivo frío así que perfecto. Lo que sí nos sorprendió es que pensábamos que la ruta iba a ser en plan a «paso burra» y todos en fila como por ejemplo cuando se hace una ruta en Quads, pero nada más lejos de la realidad, el monitor empezó a darle gas a tope, así que los que íbamos detrás tuvimos que hacer lo mismo, y fuimos todo el camino con el acelerador a tope!!, lo que fue una auténtica pasada, junto con los gritos de la Eva retumbando en mis oídos. Cruzábamos baches y pequeñas grietas como si nada.

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Tras unos 20 minutos hicimos una parada donde pudimos apreciar el paisaje, estábamos a unos 1100 metros de altura, y veíamos el mar a lo lejos.

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Tras un rato reemprendimos la marcha y volvimos a disfrutar de la velocidad llevando las motos, que al no haber obstáculos con los que chocar ;), son bastante seguras. Tras otros 15-20 minutos llegamos al refugio. Estuvo genial y fue una experiencia estupenda, un absoluto IMPRESCINDIBLE, no dejéis de hacerlo.

Nos bajaron en los jeeps hasta la Ring Road donde teníamos el coche y ahí acabó el tour, había durado como unas 3 horas, que las disfrutamos a tope.

Aquí no pudimos renunciar a hacernos una foto para mostrar el tráfico intenso que tenía en esta zona la N1, parecido a la N1 de nuestro país!!!

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Cogimos el jeep traga-fuel y nos pusimos en ruta hacia el sur, teníamos por delante el camino hasta el pueblo de Vik. El tiempo se torcía y empezaba a llover, habíamos tenido demasiada suerte durante el viaje.

Atravesamos la desértica región de Skeiðarársandur y la más extensa región de lava del mundo de una sola erupción, Eldhraun, fruto de la erupción de 1783 del cráter Laki, con una superficie de 565 kms2. Los paisajes de nuevo fueron alucinantes, sin cruzarnos apenas coches, todo el paisaje negro, buff, alucinante. Perdonar por tanto adjetivo pero es que hay que verlo, es que era tener la boca abierta todo el día. De camino comimos de nuevo en el mismo restaurante en el que lo habíamos hecho el día anterior, ese cordero había que repetirlo.

Esta fue la ruta completa que hicimos este día:

Ruta Vik

Como nos sobraba algo de tiempo y para no ir ya a mitad de tarde a Vik que poco tiene que hacer, decidimos aprovechar el tiempo y ver otra cascada muy famosa de la isla, la cascada de Skogafoss, la cual es una de las cascadas más grande del país con una anchura de 25 metros y una caída de 60. Impresionante verla desde cerca.

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Os recomiendo subir hasta la parte superior de ella, desde donde tendréis una bonita panorámica de la zona.

Al lado de la catarata, en Skógar, visitamos el Museo del Folk, donde pudimos ver diferentes exposiciones pero lo más interesante a mi juicio fue ver una recreación de varias construcciones islandesas como las granjas Skal con la peculiar hierba en los tejados.

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Dormimos en Vik en el albergue, el cual cuando reservamos no ofrecía la opción de coger una habitación para nosotros solos como habíamos hecho hasta ahora salvo el primer día, así que tuvimos que compartir con dos chicas más. Fue un dormitorio mixto de 6 camas, por el que pagamos apenas 6000 kr., unos 40€. El albergue por cierto estaba prácticamente lleno.

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Ese día salimos a cenar por el pueblo, y buscamos uno que recomendaban que estaba pegado a la oficina de turismo. Un restaurante muy ambientado además, donde veías tanto turistas como gente de allí. Pedimos como no cordero, y estaba tremendo. Los postres espectaculares (Eva Braun da fe de ello), y el trato muy bueno.

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DIA 5. Vik – Reykjavik.Dirholaey. Cascada Seljalandfoss. Landmannalaugar.

Nos levantamos temprano y comenzamos nuestra ruta acercándonos nada más dejar Vik a una zona conocida como Dirholaey. Se trata de una zona de acantilados de basalto y playas de arena negra con caprichosas formas y que sin duda merece la pena. También es conocido el sitio por la colonia que hay cerca de quizás el ave más conocido del país, el frailecillo. Pero entre el mal tiempo que hacía (que debió espantarlos porque no vimos ninguno), y la carretera tan mala que había para llegar, hizo que no estuviéramos mucho tiempo. Es uno de los lugares más retratados de la isla y he visto fotos que son una auténtica pasada. Si tenéis la oportunidad con buen tiempo intentar ver la perspectiva de la playa desde el alto del acantilado que tenéis en esta foto, lo veréis porque no tiene pérdida.

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En esta playa recuerdo una anécdota divertida con el coche gafado (ahora es divertida claro), que fue que lo metimos en la arena, y cuando nos pusimos a intentar sacarlo empezaron a patinar las ruedas y nos entró la digamos «impaciencia», menos mal que con la famosa marcha «reductora» lo sacamos sin problemas… era un aviso.

Volvimos a la Ring Road, pasamos por la cascada Skogafoss que habíamos visto el día anterior y nos dirigimos a otra cascada muy interesante, la Seljalandfoss, y más grupos de ovejas siempre de tres en tres, qué misterio. Me pregunto a qué espera Iker Jiménez para hacer un programa sobre el tema 😉

En el trayecto entre una y otra, se encuentra el famoso volcán Eyjafjallajökull, que poco tiempo después, entre marzo y abril de 2010, entró por dos veces en erupción y generó tantos problemas cerrando el espacio aéreo sobre la mayor parte del norte de Europa y afectando a millones de pasajeros. En el viaje, sinceramente, ni nos fijamos en él, y no notamos nada al pasar cerca de él, jajaja.

La cascada Seljalandfoss nos gustó mucho tan rodeada de verde. Si una cosa tiene buena Islandia es que parece que no hay cascada igual a otra, cada una tiene una característica diferente que la hace interesante. Esta tiene una caída de 60 metros y había visto fotos de ella con buen tiempo que eran increíbles, y no me extraña, porque a pesar de que estaba lloviendo y con poca luz, nos impactó cuando la vimos de cerca.

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En esta además puedes meterte literalmente detrás de ella, donde además hay otra, Glufrafoss, una cascada escondida.

Una vez que la dejamos atrás, nos adentramos hacia dentro de la isla y comenzaba la aventura de verdad, el camino hacia el nombre impronunciable de Landmannalaugar.

La verdad es el que el ir o no a esta zona le di bastantes vueltas antes del viaje, tenía los pros de que la zona todo el mundo hablaba muy bien, del paisaje, de los colores, de la ruta hasta llegar allí, pero tenía un contra que nos creaba cuanto menos incertidumbre, había que cruzar más de un río con el coche.

Además también parece que la ruta más interesante para ir partía a unos 70kms de Vik pero hacia el este, cogiendo la carretera F208, es decir, en dirección contraria a la que estábamos yendo. Esta otra ruta permitía ver la falla de Eldgjá y más cascadas, pero dado que quería ver la de Seljalandfoss finalmente pesó más la aventura que el riesgo, así que para allí que fuimos.

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Esta fue la ruta que hicimos este día:

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La verdad es que enseguida mereció la pena los paisajes que nos íbamos encontrando…

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El terreno era tan inhóspito, que no pudimos no hacernos una foto en plan perdidos.

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Y entonces llegó el momento, apareció el primer río a vadear. No parecía muy profundo, así que nos vinimos arriba y hasta grabamos un vídeo pasándolo. Nunca se me olvidarán las palabras de Manolo, el conductor del vehículo afirmando con sorna, bueno, berreando como en él suele ser habitual, «lo hemos pasado con la pi….», qué risas nos echamos. Aquí lo véis, junto con las misteriosas ovejas…

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Seguimos el camino y nos encontramos otro, y como nos habíamos venido arriba, entramos en plan rally Dakar, y he ahí que la armamos, y llegó el momento, el momento en que se atascó y aquello no salía. Nos empezamos a preocupar. Aceleramos y aceleramos, pero aquello se atascaba más. Salimos del jeep por el agua por la rodilla para ver el panorama, el agua, nada, como a 8 grados, del glaciar que venía. Ya vimos que se había atascado en la arena y que además el eje trasero estaba tan inclinado que parecía que estuviera roto, uff, ya sudábamos y no hacía calor precisamente. Nos acordábamos de aquella gran frase del de la empresa de alquiler del coche, «tenéis seguro a todo riesgo, excepto si cruzáis ríos…, don’t cross rivers…». Por supuesto no había cobertura en el móvil, pero había al menos alguna buena noticia, era la una de la tarde (no me imagino si hubiera sido al anochecer), y al menos no había entrado agua en el coche, todavía.

Nos ponemos a caminar para buscar una cuerda para intentar remolcarlo si viene alguien, la encontramos en unas casas como a 500 metros que eran como refugios y no había nadie, y hasta encontramos un camión no muy nuevo, y como no por estos lares, con las llaves puestas. Se me pasó por la cabeza cogerlo para remorcarlo, pero buff, el estropicio podía haber sido peor si encima le hacemos algo, así que volvemos al coche y a esperar. A los 20 minutos aparecen un par de 4×4, con gente que no recuerdo de qué país eran. Se paran y nos intentan ayudar, uno de ellos se pone a grabar con la cámara, cosa que no me hizo ninguna gracia, pero otro se mete en el agua para echarnos una mano, y comenzamos a buscar una cosa que parece ridícula, pero que nos acaba de hundir más en la miseria, el gancho que TODO jeep debería tener para engancharlo y poderlo remolcar. Por más que lo buscamos, no encontramos ningún gancho, así que finalmente ellos se fueron y allí nos quedamos, no sin antes decirnos que el eje de atrás del coche «is broken», qué simpáticos. Al rato vienen otros dos coches, y estos da la enorme casualidad de que son, españoles!!, le explicamos lo mismo y dado que no encontramos una solución, se ofrecen a llevarnos en sus coches al refugio de Landmannalaugar, así que sacamos las mochilas y ahí dejamos el coche abandonado. Una vez en el refugio, hablamos con una chica islandesa muy maja y nos dice que hay un trabajador que por la tarde volverá a Reikjavik sobre las 5 ó 6 y nos puede intentar ayudar a sacarlo, así que empapados y acongojados por si no podemos sacar el coche de ahí o se lo lleva la corriente o lo peor, se avería (no imaginamos cuánto podría costar la broma) nos quedamos allí sin comer apenas, esperando que nos llevara el joven, que era nuestra esperanza.

Finalmente sobre las 6 nos dice que ya se va y nos montamos con él, avanzamos a toda velocidad y cruzando ríos como si fueran charcos con el tanque 4X4 que lleva llegamos a donde está nuestro coche. Manolo se monta y el islandés comienza a buscar el maldito gancho, que obviamente no encuentra porque lo buscamos nosotros casi una hora.

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Y finalmente y cuando ya nos pensábamos lo peor de tener que llamar a la empresa de alquiler, entra en escena esa preciosa, esa maravillosa palabra que es la experiencia (seguramente sacando a más pardillos como nosotros), que aplica el islandés salvador cuando decide atar la cuerda que tenía, al eje de la rueda para remolcarlo (efectivamente no se nos había ocurrido, quizás a otro… sí). Así que se sube a su coche, le pide a Manolo que dé marcha atrás, y de repente aquello empieza a moverse, a moverse, hasta que sale el coche del agua. No se me olvidará la sensación de alivio que sentimos, y los 10 litros de agua que debieron salir del tubo de escape, pero el coche parecía que estaba bien, y el eje de atrás estaba perfecto, que era lo que nos imaginábamos. Si os fijáis en la foto está como inclinado hacia el otro lado y rozando con el guardabarros, de ahí que no traccionara. Fue una red de infortunios, terreno arenoso y la posición de las ruedas, porque el río no era muy profundo, eso sí, lo cruzamos por el peor sitio al sentir esa peligrosa palabra que es la confianza que desemboca en imprudencia.

Finalmente le dimos las gracias a Broddi Hilmarsson, así se llamaba ese joven, que aún no siendo el rey de la simpatía, fue nuestro salvador. Le dimos el poco dinero que llevábamos a modo de humilde agradecimiento, ya que todo lo pagábamos con la tarjeta, y nos despedimos de él.

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Y así quedó el espacio tras nuestro paso por un río que nunca olvidaremos, pero que finalmente todo se quedó en una anécdota.

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Una vez pasado el susto y habiéndonos recuperado más o menos, recordábamos que todavía teníamos que pasar otro río, el primero que pasamos por la mañana. En ese momento nos pareció un regato, pero ahora, nos parecía el Amazonas. Vamos a pasarlo y nos quedamos parados en el centro del río!!! yo me encomendé ya a todos los santos, pero fue una falsa alarma, porque el gran Manolo, no había puesto la reductora, así que la puso y salimos sin problemas.. buff, no sé como no nos dio un infarto.

A partir de ahí ya condujimos normalmente hasta Reykjavik, no sin antes ya empezar a reaccionar y hacer algunas fotos de un paisaje que habíamos olvidado hacía como unas 7 horas.

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Ya de noche llegamos al hotel que habíamos reservado, llamado Eric The Red una habitación triple con baño propio y una mini cocina, por 15400kr por noche (unos 110€), un poco caro es cierto, pero la mayoría de los hoteles de la capital estaban de ese precio para arriba.

DIA 6. Reykjavik. Þingvellir. Géiser Strokkur. Cascada Gullfoss. Blue Lagoon.

El penúltimo día nos levantamos pronto para dar una vuelta por Reykjavik, hacía un día estupendo.

Este es el hotel, bastante feo por fuera y por dentro bastante sencillito pero suficiente. El trato que nos dieron fue muy bueno.

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Reikjavik no se caracteriza precisamente por ser una ciudad muy interesante para visitar, pero no nos podíamos ir sin al menos dar una vuelta.

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Fuimos a ver la estatua llamada el Viajero del Sol, construida en 1986 para conmemorar el 200 aniversario de la ciudad. La verdad es que nos gustó mucho, ahí al lado del mar.

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Después de un par de horas, cogimos el coche de nuevo para nuestra última visita, el llamado Círculo Dorado que engloba los tres principales lugares turísticos de la isla: el valle de Þingvellir, el Geysir y la cascada de Gullfoss a apenas cincuenta kilómetros al nordeste de la capital.

Reikjavik-triángulo de oro

La primera parada fue Þingvellir, a unos 40 kms sólamente de Reijkavik. Es una extensa planicie situada a los pies de la gran brecha que separa las placas continentales europea y americana, la denominada falla atlántica. Este lugar es muy famoso en el país porque aquí se reunió el Parlamento islandés durante novecientos años hasta que, en 1798, fue trasladado a la capital; aquí se proclamó por ejemplo la independencia del país de Dinamarca en 1944. Cada vez que se celebra un evento a nivel nacional, miles de personas se congregan en dicho lugar.

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Dimos una vuelta por la zona, buen paisaje, pero claro, esto es como lo que ya comenté antes, después de todo lo que habíamos visto, esto ya no nos impresionaba, otra cosa hubiera sido haberlo visto al principio.

Tras esa primera parada, seguimos al segundo de los lugares turísticos, Geysir, una de las zonas de actividad termal más activa del planeta y que dio el nombre genérico a esos misteriosos chorros de agua caliente que la tierra parece escupir, los géiseres.

Del antiguo Gran Geysir queda poco ya que dejó de manar agua debido a las piedras y objetos arrojados por los turistas, pero su heredero Strokkur lanza una columna de líquido hirviente hasta veinte metros de altura, cada cinco o diez minutos. Como si lo programara un mecanismo secreto, el proceso se repite de día y de noche: primero se forma una burbuja que, borboteando va creciendo hasta explotar. El vapor que desprenden los charcos de fango y los manantiales de agua caliente dan al lugar un aspecto fantasmagórico, intensificado por un pestilente olor a azufre. El espectáculo es digno de apreciar, y además es algo que no habíamos visto antes. Aquí os paso la secuencia del lanzamiento.

El campo geotermal está lleno de manantiales en ebullición y pequeñas pozas de aguas a más de 85 grados. La actividad termal de Geysir solo es comparable a la que se registra en otro punto de la isla, Namajfall, cerca del lago Myvatn, aunque aquellas me gustaron más por el paisaje de alrededor. Hay una buena exposición de volcanes, géiseres, terremotos, folclore e historia natural en el Geysisstofa Geocentre.

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Una vez que vimos la actividad del geiser Strokkur unas cuantas veces, regresamos al coche para dirigirnos al tercer y último punto de interés del Triángulo de Oro, la cascada Gullfoss. Se caracteriza porque cae en dos saltos (de 11 y de 21 metros) en una grieta de 32 metros de profundidad, que mide unos 20 metros de ancho y 2,5 kilómetros de largo. El caudal medio en esta catarata es de 140 metros cúbicos (140 mil litros) por segundo en verano y 80 en invierno. La cascada la verdad es que impresiona, dicen una de las más espectaculares, pero es como todo, a mí Godafoss, al ser la primera, me gustó más, y Dettifoss, con más caudal, me impresionó más. Además esta está llena de turistas y las otras estábamos prácticamente sólos.

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Aquí tuvimos una casualidad, que fue que vimos a los «simpáticos» de los coches que se pararon primero cuando nos quedamos atascados, les dijimos que pudimos sacar finalmente el jeep, que NO estaba roto el eje trasero y sobre todo al que se dedicó a grabar, en vez de interesarse por nosotros, que su conducta no me había gustado na-da…

Cuando ya eran sobre las 4 de la tarde, decidimos poner rumbo de nuevo a Reikjavik para visitar y esta vez relajarnos de verdad en el último lugar imprescindible y curioso del viaje, la Blue Lagoon.

Se trata de un spa o balneario geotérmico que está situada en medio de un campo de lava en la península Reykjanes, aproximadamente a 39 Km de la capital Reykjavik y es una de las atracciones más visitadas en Islandia. Es un espectáculo natural realmente extraordinario. Su ubicación entre campos de lava, las columnas de humo y los chorros de vapor te hacían sentir como en otro planeta. El agua proviene de la central eléctrica de Svartsengi, la cual se mezcla con el agua del océano, obteniéndose durante todo el año una temperatura media de 37-39°C.

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Es famosa mundialmente por las propiedades medicinales y curativas de sus aguas geotermales. El barro compuesto de minerales como el sílice blanco y el azufre, por lo visto limpia y exfolia suavemente la piel dando un efecto rejuvenecedor, mientras las algas verdes-azules te nutren la piel. Por supuesto lo probamos.

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Recuerdo que nos dieron unas pulseras para entrar con las que luego abríamos automáticamente las taquillas sin llave ni nada, última tecnología sin duda…Estuvimos como dos horas descansando y disfrutando de las aguas, relajándonos después de tantos días de no parar.

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Fue un broche de oro a nuestro viaje, sin duda este lugar es un IMPRESCINDIBLE.

Una vez que nos cansamos de disfrutar de la laguna y nuestra piel estaba más arrugada que una uva pasa, pusimos rumbo a Reikjavik para darnos un homenaje en algún restaurante y dejar ya el coche. Dimos una vuelta por el centro, era viernes 18 de septiembre, con lo que los bares estaban bastante animados, recuerdo que había gente fuera fumando en manga corta y debíamos estar a unos 8 grados máximo. Finalmente encontramos un restaurante que tenía buena pinta, y nos pusimos morados a comer.

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Y ya por fin nos volvimos al hotel a dormir, que estábamos muertos…

 

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Al día siguiente día 19 de septiembre cogimos el vuelo de vuelta a Alicante, y luego a Madrid y terminó nuestro viaje.

Como ya dije al principio, este fue uno de los viajes que más recuerdo por todos los lugares que visitamos, la mayoría de ellos por primera vez, y por las experiencias vividas, ver focas en libertad, paisajes de fumarolas y cráteres, auroras boreales, lagos azules con olor a azufre, cascadas de diferentes tamaños y tipos y todas ellas espectaculares, enormes glaciares, un lago lleno de pequeños icebergs, campos de lava, y paisajes y montañas en tierras inhóspitas que te dan una sensación de libertad y de aislamiento que no se puede explicar con palabras, y hasta la mayor sensación de «incertidumbre» en un viaje hasta ahora vivido.

 

Sin duda es un país fantástico que os recomiendo y que espero que podáis disfrutar de él igual que hicimos nosotros. Espero que este diario, os pueda haber servido.

 

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MIAMI – KEY WEST (EEUU)

En el año 2013 surgió la posibilidad de este viaje, y lo hizo de la manera más espontánea. Mi gran amiga Idoia llegó un día al trabajo diciendo que había vuelos baratos de Iberia a unos cuantos destinos, entre ellos estaba Miami y no me pude contener, ese mismo día, ya había comprado los billetes. El vuelo a cada uno nos salió por 385€, y además vuelo directo, un chollo. En los 4 meses que quedaban hasta irnos, me empapé a fondo de todo lo que ver, que me encanta, y al ser Estados Unidos un país tan seguro lo podíamos hacer todo por libre, como a mí me gusta, así que a Miami que nos íbamos!!!

El 23 de abril, partimos hacia Miami.

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La llegada a la ciudad, después de unas 8 horas de vuelo, no iba a ser todo lo tranquila que nos habría gustado, ya que llegábamos a las 15:10, pero a las 19h. teníamos entradas para ver un partido de la NBA, además de los Playoffs finales. En esos años los Miami Heat eran el mejor equipo de la mejor liga del mundo de baloncesto, había ganado el año anterior el campeonato, y este año eran los máximos favoritos. En él jugaban a los que llamaron «The Big Three», es decir, una mega estrella como Lebron James, más otros  dos grandísimos jugadores como Dwyane Wade y Chris Bosh. Además jugaba también otro gran jugador como Ray Allen aunque este ya con 37 años por aquel entonces, que jugaba sus últimos años de carrera, aunque por cierto, sería decisivo más adelante.

El poder ver mi primer partido de la NBA, algo que nunca habría soñado cuando de adolescente me quedaba en vela durante más de 3 horas y en época de exámenes viendo a Michael Jordan y a los Bulls contra los Pistons por la tele, me emocionó mucho, así que en cuanto pude compré las entradas.

Tras todos los trámites de aduana, que en EEUU nunca sabes cuándo pueden tardar, cogimos el llamado Metrorail, que es gratuito y te lleva a la estación de autobuses y luego el autobús 150 Airport Flyer (2.23$ cada uno) como había previsto. Para dar más emoción, como no, por 1 minuto perdimos uno, así que tuvimos que esperar media hora a que llegara el siguiente. Finalmente nos montamos y nos bajamos en la calle 13.

Llegamos al hotel, dejamos las maletas rápidamente y cogimos una especie de moto-taxi y que llevaba un americano muy simpático que hablaba español ya que su mujer era colombiana. Se portó genial porque nos llevó a toda prisa y finalmente después de tanto estrés, llegamos al fantástico American Airlines Arena.

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Después de tantas prisas, todavía llegamos 40 minutos antes del comienzo del partido, así que nos dio tiempo hasta a acercarnos a la tienda de los Heat, que como no, tenía mil artículos de merchandaising.

Entramos en el pabellón y a pesar de que las entradas nos costaron unos 90$, estaban en la parte más alta. La compra de los tickets antes del viaje, fue una aventura porque cuando salieron a la venta y yo entré a comprarlas, apenas quedaban como 30, así que por muy poco no me quedé sin ellas, que además tuve que comprarlas en sitios separados.

Buscamos nuestros asientos y vimos que en cada uno había una camiseta de regalo, buen detalle, así que varias fotos ya cayeron.

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El partido era el segundo de la primera ronda de los playoffs (rondas finales), y el rival era Milwaukee Bucks. El campo obviamente estaba a reventar y el ambiente era espectacular.

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Antes de comenzar el partido y como siempre en cualquier espectáculo en Estados Unidos, sonó el himno del país, con todo el mundo de pie mostrando el mayor de los respetos (que envidia me dió).

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Después se presentaron los equipos como sólo saben hacer los americanos, sencillamente espectacular, jugando con las luces, la música y los increíbles video marcadores. Aquí tenéis un vídeo en el que os podréis hacer una idea de lo que se vive ahí.

El partido estuvo bien porque fue más o menos igualado. La gente disfruta del espectáculo y se ve el deporte muy diferente a lo que estamos acostumbrados, sin insultar al rival y sólo dedicándose a animar, y a comer claro. Nosotros para no ser menos, nos compramos unos perritos calientes porque no habíamos comido nada en las últimas horas.

En el video marcador podéis ver al gran Lebron James.

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Al lado de nosotros había una chica que no veais como animaba, qué gritos, cómo nos reímos, y ya cuando hubo un mate, ya fue el éxtasis…

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Finalmente el partido acabó inclinándose del lado local y terminó 98-86 para los Heats, que se ponían 2-0 en las series. Por saber cómo acaba el cuento, ese año y después de eliminar 4-0 a los Bucks, ganaron a los Bulls 4-1, a los Indiana Pacers 4-3 sufriendo mucho y finalmente en la final a los San Antonio Spurs también por 4-3, con un Ray Allen decisivo anotando un triple al final. Se nota que me encanta el basket, lo siento por aburrir a más de uno…

Al terminar, cogimos otro taxi (15$) para llegar al hotel, ya que estábamos agotados y necesitábamos descansar.

Por cierto, el hotel fue el Villa Paradiso, en el nº 1415 Collins Avenue, y pagamos 667€ (841$) por 5 noches, a 133€ cada noche.

Eran tipo apartamentos, con cocina con nevera, cocina de gas, cafetera, tostadora, etc., pero sin desayuno ni piscina, eso sí, a una calle de la playa en pleno South Beach, y muy limpio. Aquí se puede ver la situación.

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DÍA 2:

Nos levantamos muy pronto y tenemos la feliz idea de desayunar en algún lugar cerca del hotel, primer «sablazo» del viaje, 21$ los dos, a partir de entonces desayunaríamos en el hotel 😉

Tras terminar, cruzamos una calle y nos dirigimos a la playa de South Beach, la cual hemos visto muchas veces por la tele (en CSI Miami por ejemplo). La verdad es que no sé por qué pero venía con una impresión de que me iba a decepcionar, toda vez que los americanos siempre «adornan» todo en las películas (en las de California por ejemplo ocurre muy a menudo) pero me sucedió lo contrario, la playa me sorprendió para bien, una playa muy limpia, un color del agua espectacular y mucha gente haciendo deporte por el paseo. Alquilamos una sombrilla (15$) y nos pasamos toda la mañana paseando y disfrutando de la playa, la temperatura del agua estaba estupenda.

Al mediodía ya hambrientos decidimos comer cerca en un restaurante llamado Finnegan’s Way en Ocean Drive, normalito, típica hamburguesa sin más, que a mí me dio bastante asco por un proyecto de filete que tenía enmedio Tuvimos nuestro primer contacto con la gastronomía local, que por cierto llevamos bastante mal. También apreciamos de nuevo que Miami es cara, muy cara. Además del precio de los productos de la carta, hay que sumarle el impuesto local, que era creo recordar un 7% y luego la famosa «tip» o propina y que tanto se estila en EEUU. Depende del sitio y del sector pero en los restaurantes por ejemplo suele andar por un 15%, total que cuando te llega la cuenta, se ha incrementado al menos un 20% del precio de la carta, así que mucho cuidado con eso. En la compra de ropa por ejemplo en las tiendas, el impuesto local tampoco suele estar incluido en el precio etiquetado.

Después caminamos por la calle más famosa de Miami, Ocean Drive, y donde se encuentra en el extremo sur, el Distrito Art Decó, que está compuesto por cientos de edificios diseñados con este peculiar estilo arquitectónico. Aunque la mayoría de los edificios datan de los años 1920 a 1940, éstos han sido renovados y cuidados, muchos convertidos en hoteles singulares. Resulta imposible pensar en Miami sin relacionarla con Cuba. En la primera oleada migratoria, después de la revolución de 1959, llegaron más de 400 mil isleños. Pequeña Habana es, quizá, la mejor forma de sentir esa vida caribeña.

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Después de pasear por esta fantástica calle, desde luego un IMPRESCINDIBLE tanto hacerlo de día como sobre todo de noche, a las 18h fuimos a recoger el coche de alquiler para ir al día siguiente a Key West. Lo alquilamos en la compañía Thrifty en el nº 1520 de Collins Ave. Nos dieron un Mitsubishi Galant, con GPS, la sunpass (tarjeta para pasar todos los peajes) y seguro todo riesgo por 180$ los 2 días. Nos ofrecieron un Mustang rojo, precioso… pero uff, se iba de precio. Como tantos en Miami, tuvimos la suerte de que nos atendió un cubano así que fue mucho más fácil por el idioma. Aquí está el que cogimos y el que hubiera molado coger 😉

La compañía estaba en una zona de hoteles altos y grandes avenidas, me recordó los hoteles de la costa de Levante.

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Collins Avenue

Con el coche nos fuimos al punto más al sur de Miami Beach, al South Point Park, desde donde se puede ver un precioso atardecer y desde donde se puede ver la Fisher Island, una isla super exclusiva de viviendas carísimas sólo al alcance de unos pocos.

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Dimos un paseo por esta zona muy recomendable y una vez anochecido dejamos el coche en un parking municipal en la calle 16 (Anchor Shops Garage). Nos costó 16$ toda la noche.

Cenamos en otro resturante en Ocean Drive, y para lo que comimos, buff, qué precios, 2 ensaladas César con 2 bebidas 50$ (las cervezas no bajan de 5,5$) y luego hay que sumarles un impuesto y las propinas. Nos atendió un español que se estaba ganando la vida en Miami, fue muy divertido hablar con él.

Luego seguimos paseando por esta calle que no deja indiferente a nadie, llena de gente guapa, cochazos con la música a todo volumen… un auténtico espectáculo, Miami en estado puro.

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Sobre las 23h llegamos al hotel para acostarnos pronto porque al día siguiente había que madrugar. Teníamos la esperada visita a Key West.

Todo la estancia en Miami fue preparada y hecha como a mí me gusta, todo por libre, y la opción o no de bajar a ver Key West la tuve en duda durante mucho tiempo, cuando casi la tenía descartada, y por más comentarios que leí, al final decidí que aunque era quizás una paliza para un sólo día, lo haríamos.

DÍA 3:

Salimos pronto del hotel, sobre las 7:30h, fuimos a por el coche y nos pusimos en camino, esta es la ruta que hicimos:

Ruta hacia KW

Un par de comentarios sobre la conducción. Como bien sabréis los coches en EEUU en su gran mayoría son de cambio automático, al principio cuesta, porque cada poco haces el amago de coger la caja de cambios, pero enseguida te acostumbras y la verdad es que es super cómodo. Era la primera vez que cogía un coche automático y me gustó la idea. Otro aspecto a tener en cuenta es que la gasolina es baratísima, no recuerdo a cuánto estaba entonces porque además se mide en galones, no en litros, pero como la mitad que en Europa, así da gusto viajar. El trayecto hasta los Cayos no se puede hacer a gran velocidad, hay bastante tráfico y radares, y además lo de que hay dos carriles y se suele ir por la derecha aquí no se lleva, me cansé de adelantar camiones por la derecha, se me hacía muy raro.

Justo antes de llegar a la playa en la que íbamos a relajarnos un rato, pasamos el famoso Puente de las 7 millas sobre el mar. Este puente en realidad consiste en dos puentes en la misma ubicación. El puente viejo, fue una obra maestra de la ingeniería que hizo posible el magnate petrolero Henry Flagler construido a partir de 1909-1912 como parte del recorrido del ferrocarril que se propuso que llegara hasta Key West. Después de un huracán en 1935 el puente se dejó de utilizar para trenes y se reformó para vehículos, pero otro huracán en 1960 causó daños tan importantes, que tras pasados unos años finalmente se tomó la decisión de construir un nuevo puente, más amplio y más robusto, de 1978 a 1982, pero este actualmente, también está muy deteriorado y se está tratando de evitar su derrumbe definitivo.

En él se han grabado unas cuantas películas como «Mentiras arriesgadas», «Misión Imposible III», «Licencia para matar» y una de las sagas de «Fast & Furious». Es espectacular.

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Llegamos a Bahía Honda sobre las 10:40h. El viaje se hizo un poco largo al final pero mereció la pena. Había que pagar una pequeña cuota de entonces 9$ para entrar en el parque.

Bahía Honda

El parque cuenta con tres playas principales. “Caloosa” que está ubicada en la bahía. La playa “Loggerhead” que está ubicada en el lado este y la playa “Sandspur”, que está localizada al sureste de la isla.

Nosotros estuvimos en la playa Caloosa, porque la Loggerhead tenía bastantes algas y he de decir que la primera nos encantó, nos dimos unos estupendos baños en un agua cristalina y pasamos un buen rato disfrutando de ella. Esta playa fue nombrada la mejor playa de los Estados Unidos en 1992.

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Nos fuimos sobre las 12:45 y en unos 40 minutos estábamos en Key West. He de decir que el pueblo nos pareció precioso, un auténtico IMPRESCINDIBLE, sobre todo por las casas, construidas entre 1886 y 1912, que destacan por sus fachadas de madera, sus techos de chapa y sus galerías. Imposible no hacer miles de fotos, esto es EEUU en estado puro!!!

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Por no cansar con la historia deciros simplemente que Key West es la más famosa isla de los Cayos de Florida (Florida Keys), y que Cayo Hueso en castellano, es el nombre original de la isla dado por exploradores españoles. Se dice que este nombre proviene del hecho de que la isla estaba llena de restos (huesos) de anteriores habitantes, que habían utilizado la isla como cementerio. Es curioso pero se encuentra situado más cerca de Cuba –170 km– que de Miami –207 km–, y es el punto más al sur de EEUU.

Aparcamos cerca de la Fleming Street y bajamos hacia la Duval St, la calle principal.

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Comimos en un restaurante llamado Jack Flats lo de siempre, hamburguesa de pollo y unos sandwiches, bastante bien el servicio y el precio correcto.

Luego pateamos de arriba abajo esta calle llena de tiendas, donde no nos resistimos a hacer algunas compras. Hubo una que nos encantó, no recordábamos una tienda tan chula en España. Por cierto, es una auténtica pasada el nivel de atención que tienen en general en las tiendas en EEUU, sobre todo si los que atienden son estadounidenses, y aquí de nuevo se confirmó esta teoría.

Fuimos como no al sitio más al sur de EEUU, foto típica, a 90 millas de Cuba, el Southernmost Point.

Seguimos paseando y vimos la casa donde vivió Ernest Hemingway en esta isla más de diez años, por cierto, ¿alguien conoce algún sitio en el mundo donde no haya vivido este hombre???? seguro que aquí no se lo pasó tan bien como en Pamplona. A la casa no entramos, la entrada era muy cara, como no.

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Es muy típico ver el atardecer en una zona llamada  Muelle Mallory Square, lleno de pintores y artistas en la calle, pero lamentablemente teníamos que volver, no sin antes seguir disfrutando de las casas, qué pasada!!! Desde luego si se tiene más tiempo, lo ideal es quedarse a dormir aquí.

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A la vuelta paramos en un restaurante que yo había buscado ya antes llamado Islamorada Fish Company (81532 Overseas Highway) donde pudimos cenar muy agusto y disfrutar del atardecer, que tampoco estuvo nada mal. Para el libro de anécdoras decir que allí perdí mis gafas de sol Rayban, que me habían acompañado más de 8 años, y que aunque envié un mail al día siguiente, nunca las recuperaron…

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Llegamos bien de noche a Miami beach, sobre las 22:30 y media, y esta vez decidí aparcar en la puerta del hotel y pagar el parquímetro hasta las 3 y me salió mucho mejor, sólo pagué 8,5$. La cama nos estaba esperando con los brazos abiertos, qué paliza de día, pero mereció muchísimo la pena la visita, totalmente IMPRESCINDIBLE.

DÍA 4:

El día siguiente estaba previsto para ir a ver los famosos Everglades, y después ya dejar el coche de alquiler, así que sobre las 9 de la mañana nos pusimos en ruta.

Mapa Everglades

El Parque Nacional de los Everglades es una extensión de terreno pantanoso que cubre nada menos que 6100 km², para hacerse una idea tiene una superficie parecida a la provincia de Alicante. Es el tercer parque natural más grande de Estados Unidos y lo visitan cada año cerca de 1 millón de personas. La atracción principal es visitar la zona a bordo de overcrafts o aerodeslizadores, que con una hélice enorme, son ideales para moverse por esta zona pantanosa y ver sobre todo los alligators americanos, una especie de reptiles parecidos a los caimanes, que pueden llegar a los 5 metros de largo, y 450kg.

En 40 minutos estábamos en la carretera donde, cada cierto tiempo había una empresa para hacer la visita. Finalmente esperamos hasta ver la que nos habían recomendado, Gator Park. La visita nos costó 26$ por persona, y nada más llegar pudimos ver ya los overcrafts en los que haríamos la visita.

Enseguida nos sentaron en uno de ellos, airboats también los llamaban, y comenzamos la visita.

Primero muy despacio para intentar ver algún animal, finalmente vimos hasta 4 alligators, uno de ellos muy muy cerca, nadando junto a nosotros, se notan que están hechos a las visitas ;). Nos dijeron que no metiéramos las manos en el agua, que no son gatitos, me imagino que por algo sería…

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Seguimos yendo despacio y el que conducía el overcraft explicando cosas, yo me cosqué como entre nada y casi nada…, pero después que salimos a terreno más pantanoso, empezó lo más divertido, le dió caña al motor y salimos disparados deslizándonos a todo lo que daba el aparato. Fue divertidísima la sensación de velocidad y el ruido que meten, duró como un minuto pero estuvo genial.

Aquí podéis ver un pequeño vídeo del paseo, en la parte en la que fuimos a tope!!, no os lo perdáis!!

Una vez terminada la visita nos hicieron un espectáculo breve un americano bastante divertido, con un alligator que parecía que había salido la noche anterior por lo adormilado que estaba. Luego nos enseñó cómo son cuando son crías…

Casi al final, nos hicimos unas fotos, previo pago, como no, de 3$.

La tienda de recuerdos y las instalaciones en general un poco descuidadas, pero nos gustó la visita, para mí sin duda un IMPRESCINDIBLE. En 2/3 horas habíamos ido y venido, así que no se tarda mucho tiempo desde Miami.

De allí nos fuimos a comer, y cansados ya de tanta hamburguesa, probamos en un sitio famoso de Miami, en la zona de Little Havana, el famoso restaurante Versalles.

Recomendable, muy bien de precio (unos 25$) y amplia carta, la mayoría cubana, comimos unas empanadillas de carne, una ensalada y un arroz con pollo, y postre. Pagamos apenas 25$ aunque tuvimos algún malentendido con el maleducado del camarero cubano que me preguntó por la propina y cuando le pregunté qué como iba se dio media vuelta y dijo al compañero, “son españoles”, en fin.. El menú estaba bueno, es verdad, pero no sé si ya era por como teníamos el estómago pero no acabé de apreciar la comida. Puedo decir que este viaje, gastronómicamente hablando, fue uno de los peores. Desde luego EEUU no es el paraíso del comer, cosa que ya sabíamos.

Una vez que salimos del restaurante fuimos ya a dejar el coche a la empresa de alquiler y nos fuimos a la playa a darnos un chapuzón, se acabó el estres.

Nos duchamos y salimos a dar una vuelta, compramos la camiseta de Lebron James a mi cuñado Víctor y compramos fruta para cenar en la habitación, estábamos cansados de tanta comida, lo dejamos todo en el hotel y después decidimos dar una vuelta de nuevo por Ocean Drive, queríamos ver el ambiente cuando se pusiera el sol.

Donde pronto empezó el desfile de cochazos… mis favoritos, los Mustang.

y seguimos y seguimos disfrutando de la calle

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A la puesta del sol la zona empieza a llenarse de gente y el ambiente es una pasada. Estos son tres de los hoteles más famosos del distrito Art Decó.

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Luego tomamos algo en uno de los bares más animados y famosos de la zona, el Clevelander, donde pudimos ver a gente de lo más «cool», y pudimos apreciar la manera de vestir femenina por estos lares, cuando menos diría exhuberante…

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De esa zona fuimos a otra llamada Española Way, donde también había mucho ambiente, lleno de restaurantes. Esta zona nos encantó, y se respiraba el aire hispano por todos sitios.

española way

Sobre las 23h. ya nos fuimos al aparta-hotel donde cenamos la fruta y a dormir. Había sido otro día completo, completo.

DÍA 5:

Este día nos levantamos más relajados y pudimos disfrutar de un desayuno tranquilos.

Dejamos el hotel y primero dimos una vuelta por el paseo, que es muy chulo, ya que tras la zona de los hoteles Art Deco de Ocean Drive, están los más altos tipo de la costa mediterránea, un paseo muy verde y lleno de gente haciendo deporte.

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Luego fuimos a la playa, aunque ese día fue más ventoso, aún así por supuesto nos dimos un chapuzón y disfrutamos de ella al máximo.

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Sobre las 13h. comimos en un italiano de Ocean Drive, en el Mia Bella Roma, yo me pedí unos spaghetti carbonara algo fuertes. Luego nos duchamos en el hotel y para ir al Downtown, cogimos el bus C (2$), y luego el Metromover (gratuito) en Adrienne Arsht Center, hasta College / Bayside, muy recomendable este por las vistas…

Bayside Marketplace

Dimos una vuelta por el Bayside Market Place, una zona de restaurantes con un ambiente sobre todo hispano, mayoritariamente cubano.

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Ya en la zona de los muelles tuvimos la suerte de ver una réplica del galeón de la fundación sevillana Nao Victoria, que estaba recorriendo los mares de todo el mundo para difundir la historia de la navegación española. Llegó esos días a Miami con motivo de la conmemoración de los 500 años del descubrimiento de Florida por el explorador español Juan Ponce de León.

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Allí también descubrimos que Miami también tiene rascacielos, y un skyline muy chulo.

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El motivo de ir a esta zona, además de para ver el Downtown, era con el objetivo de hacer una cosa, que podría parecer lo que yo a veces considero como una turistada, pero que nos sorprendió gratamente. Esto fué el tour para ver las casas de los famosos.

Yo creo que no es lo mismo que el de Los Angeles que haces en furgonetas o minibuses, que yo no lo he hecho pero que me dicen que de muchas no ves nada porque tienen muros muy altos y mucha vegetación que apenas de te dejar ver las mansiones, aquí en cambio al verlas desde el agua, las veíamos perfectamente. Nos costó 26$ por persona. Fue un paseo con un guía en inglés y español, muy divertido y fuimos viendo las casas de los famosos Antonio Banderas, Jennifer López, Julio Iglesias, Mel Gibson, Alejandro Sanz, Gloria Estefan (a la que por cierto vimos en el jardín con unos amigos!!!), Sylvester Stallone, Madonna, Jackie Chan, Will Smith, Phillip Frost (el inventor de la Viagra con la casa más cara 55M$), Saquille O’Neal (40M$), Xuxa, Ricky Martin, Liz Taylor, Paulina Rubio, Shakira…. todas ellas prácticamente seguidas. El guía lo hacía muy divertido porque hacía como el juego de que teníamos que adivinar de quién era cada casa poniendo una canción o la sintonía de alguna película del actor o actriz.

Pongo sólo las fotos de unas cuantas por no aburrir… seguro que la mayoría habrán cambiado de dueño con el paso de los años.

Alejandro Sanz
Alejandro Sanz
Denzel Washington
Denzel Washington
Elizabeth Taylor
Elizabeth Taylor
Carmen Electra
Carmen Electra
Gloria Estefan
Gloria Stefan (con camisa marrón)

A la vuelta las vistas del DownTown, con el atardecer, son espectaculares.

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Luego volvimos por la ruta que vinimos, cogimos esta vez el autobús C, y casualidades del destino, éste nos dejó en Lincoln Road, una zona que no había visto en las guías como interesantes pero que nos gustó mucho, llena de restaurantes no baratos precisamente y tiendas chulísimas.

Estuvimos por ahí casi dos horas, viendo a gente bailando en espectáculos callejeros, y alguna que otra tienda española, como la de «Uno de 50», no todo iba a ser el imperio de don Amancio…

Finalmente nos fuimos paseando hasta el hotel.

Para terminar, compramos unas porciones de pizza y nos las comimos tranquilamente en la zona de recepción del apartahotel, que tenía unas mesas entre vegetación estupendas para cenar y pasar un rato charlando tranquilamente.

DÍA 6:

Ese día era el último en la ciudad, una pena, pero como nuestro vuelo no salía hasta las 17h, todavía teníamos toda la mañana para ir a la playa, y aunque volvía a hacer bastante viento, nos dimos el último baño y lo tomamos de relax absoluto.

Nos comimos unos sandwiches que habíamos hecho por la mañana en el hotel y la fruta que nos quedaba y ya sobre las 14h cogimos la maleta y el bus 150 que nos llevó al aeropuerto.

Fue un viaje estupendo y nuestra segunda escapada a EEUU, un país del que me volvió a quedar muy buen recuerdo y un estado, Florida, con muchas cosas para hacer y tantas que se nos quedaron, Orlando, los parques de Disneyworld, Cabo Cañaveral, etc. A pesar de todo, Miami y sus alrededores superaron las expectativas y puedo decir que mereció mucho la pena.

Por último si te ha gustado el post sólo te pido un favorcito, ¡ayúdame a difundirlo!, puedes compartirlo con tus amig@s usando los botones de facebook, y si quieres puedes seguir mi blog. Por supuesto también puedes añadir cualquier comentario que será muy muy bien recibido. ¡¡Muchas gracias y hasta la próxima!!

TAILANDIA

Después de haber estado 4 intensos días en Hong Kong y Macao, nos dirigimos a TAILANDIA, para disfrutar de las playas y el buen tiempo.

Tailandia quizás es el destino para los españoles más típico para comenzar una aventura en ese continente fantástico que es Asia, ya que tiene buen clima, es bastante asequible y muy seguro. Esto hace también que Tailandia esté entre los quince países que más turistas recibe al año y entre los diez en gasto por turista (2014). Es un país con bastante población, unos 64 millones de habitantes, parecido a Francia o Reino Unido. La principal religión practicada es el budismo, por aproximadamente el 95 por ciento de la población

Dado que elegimos Hong Kong como destino primero, tuvimos que descartar Bangkok como ciudad a visitar porque no nos daban los días y preferíamos disfrutar más tiempo de las playas tailandesas. Sé que la capital merece mucho la pena, pero lo dejaremos para una próxima vez. Estuve dudando entre ir a la zona de Phuket / Krabi o Koh Samui, que está al otro lado en el Golfo de Tailandia, pero optamos por la primera. Luego entre Phuket y Krabi, y elegimos la segunda por tranquilidad, huyo de las aglomeraciones siempre que puedo, y Phuket sin duda lo es. También dudé por un momento en alojarnos en las islas de Koh Yao Noi y Koh Yao Yai, pero las descarté por ser demasiado tranquilas.

Sur de Tailandia

Así que finalmente elegimos la costa cercana a Krabi y ahí cogimos el hotel, que fue un gran acierto creo yo.

Llegamos a Krabi un 28 de abril en un vuelo procedente de Hong Kong y con escala en Bangkok. El vuelo HK-BK lo hicimos con Hong Kong Airlines, estuvo bien, aunque recuerdo que el vuelo no fue barato, como unos 120€. En Bangkok teníamos una escala de unas 3 horas y tuvimos una muy agradable sorpresa y que en ningún otro viaje me he encontrado, y fue que la compañía Bangkok Airways, que no suena muy glamourosa precisamente, nos obsequiaba con una sala de espera en Bangkok a la clase t-u-r-i-s-t-a (ya podían aprender otras aerolíneas), con un montón de aperitivos, bebidas, café, fruta, y además wifi gratis. Fue un «regalo» estupendo e hizo que la espera se nos pasara mucho más rápido. Esos detalles, siempre se recuerdan.

Cogimos el vuelo sobre las 19h, y en apenas una hora estábamos en Krabi. Al llegar al aeropuerto (amo profundamente los aeropuertos pequeños), habíamos contratado el transporte del hotel, así que a pesar de que se retrasó un poco, ahí apareció un tailandés como no, sonriendo, como la mayoría en este país, y como pudimos comprobar en los siete días que teníamos por delante.

Al llegar y bajar del avión nos encontramos lo que temíamos (yo que soy un auténtico fanático del clima), estaba lloviendo a cántaros. Ya lo habíamos visto en las previsiones del tiempo en las que aparecía un enigmático sol, con nubes y lluvia, todo en uno, con los días descubriríamos que tenía razón. He de decir que las fechas en las que fuimos fueron más tarde que lo previmos en un primer momento, ya que estábamos rozando el comienzo de la época de las lluvias pero finalmente no nos quedó más remedio que coger esas. Después de unos 40 minutos y experimentando de cerca cómo iba a ser la conducción en Tailandia llegamos al hotel.

El hotel elegido fue el Amari Vogue Krabi, un hotel que no es barato para lo que puedes dormir en Tailandia, pero quería llevar a mi mujer como a una reina, jeje, así que después de mucho buscar me decanté por este, en la web de Booking y después de tener varias bajadas de precio, lo conseguí por 858€ las 6 noches, con desayuno incluido y que además tenía una cuestión importante para nosotros, tenía un restaurante de comida thai, pero también un italiano, sorry, pero como digo siempre, la gastronomía no es mi razón principal de viajar a algunos sitios, y eso que aquí comimos unas cuantas veces comida local.

Es verdad que veníamos del hotel de HK, en el que la habitación era tan moderna y tan espectacular que era difícil superarlo, y no fue así, pero nos encontramos con una habitación grande, con un baño también grande y una cama muy espaciosa, y con un denominador común, ducha y bañera separadas, buena costumbre por ahora de los hoteles de esta parte del mundo.

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Las vistas desde la habitación las pudimos ver al día siguiente, bonitas, ¿no?

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DIA 1: Hotel y Ao Nang

Este primer día teníamos para estar de relax en el hotel, y a pesar del chaparrón de la noche anterior, amaneció un día espléndido, que fue un denominador común todos los días. Fuimos a desayunar, que tuvo todo lo que tiene un buen desayuno buffet, y además tortillas hechas al momento. Sin duda más orientado a occidentales que a orientales, aunque había unos cuantos japoneses y coreanos en el hotel.

Tras el desayuno bajamos a la zona de las piscinas y donde ya sabía que era lo mejor del hotel, y ahí sí que nos enamoramos del hotel, una auténtica pasada, la playa genial y también las vistas. El hotel era pequeño, así que muy tranquilo. Las fotos hablan por sí solas…

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Comimos en el restaurante italiano, muy bueno por cierto y con precios parecidos a los occidentales, y tras leer un poco disfrutando de la piscina y las vistas cogimos un transporte que pone el hotel a un precio de unos tres euros por persona para llevarte al pueblo cercano de Ao Nang. El camino hasta el pueblo, que fue como de media hora, es de esos que a mí más me gustan, y de los que no pierdo ojo, ver el día a día de la gente, las viviendas, las calles… Tailandia en estado puro. Me recordó en ciertos momentos a México o República Dominicana. Mucha humildad, pero no pobreza extrema. Las viviendas gracias al clima son apenas una chabola con todo abierto, y muchas de las que están cerca de la carretera, suelen tener una pequeña tienda delante. La conducción es un caso aparte, los dos ejemplos que puedo decir y que me resultaron más desconcertantes, fue primero ver una especie de sidecar en el que un hombre conducía la moto y en el sidecar, iba un niño con no más de 2 años, de pie!!. También me quedé boquiabierto cuando ví en una moto a un niño con no más de 9 años, llevando de paquete a uno de 3, buff, qué riesgo, pero allí todo es normal. Todas estas imprudencias se pagan, en Tailandia murieron en 2012 nada menos que 24.000 personas en accidentes de tráfico, cuando por ejemplo en España lo hicieron apenas 2.000, una pena.

El pueblo de Ao Nang tiene todo de un pueblo típico dedicado al turismo, muchísimos puestos de todo tipo, y los dos negocios principales de la zona, los masajes, y las compañías de excursiones. Lo de alquilar motos los turistas lo vimos por todos lados, pero yo, aunque cueste como 10 euros por día, eso de que se queden con mi pasaporte, como que no me apetece mucho.

Damos una vuelta por el pueblo donde encontramos varias veces imágenes del rey Rama IX, noveno rey de la Dinastía chakri, que ha reinado desde nada menos que 1946, es el jefe de Estado con más largo reinado en el mundo y además es considerado a día de hoy el rey con la mayor fortuna del mundo según la revista Forbes. Todo el mundo lo venera de una manera increíble.

Fuimos a cenar a un restaurante cerca del McDonalds, todo de madera y que parecía una selva, el sitio era muy chulo y tenía a una jovencita bailando para los turistas. Al fin probamos la gastronomía local, y nos gustó bastante, aunque como en todo el pueblo, el picante que por aquí le echan a todo (hasta a la fruta), era muy «light».

A las 21h cogimos el transporte de vuelta al hotel y a descansar en nuestra fantástica cama, al día siguiente teníamos un día completito.

DIA 2: Tour por las islas

En el segundo día teníamos una excursión reservada desde Madrid a la agencia de unos españoles precisamente, llamada Thalassa Tour. La había encontrado por internet y había visto que los tours eran caros, pero parecían muy exclusivos, y sobre todo tenían muy buenas críticas de los que la habían hecho, así que a pesar del precio que costaba, unos 285€ al cambio los dos, decidimos coger uno de ellas, que es la que está debajo. Me entusiasmaba sobre todo el snorkel nocturno en una cueva y la puesta de sol. Este era el programa:

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Aprovecho este punto para hablar un poco, espero no ser muy pesado, de cómo a mí me gusta viajar y organizar los viajes. Trato de huir de excursiones organizadas siempre que puedo, detesto las que llamo yo las «turistadas» y que las compañías te llevan donde quieren e intentar hacer el mayor negocio posible con los turistas, como si fueran, como si fuéramos, tontos. De ahí que me considere un viajero, no un turista, el matiz es importante. Yo he alquilado coches en muchos países que he visitado, en EEUU, en Islandia, Francia, Eslovenia e incluso en Turquía, pero no alquilaría en México por ejemplo, y tampoco en Tailandia, viendo sobre todo la forma de conducir que tienen y yendo con mi mujer, demasiado riesgo. Así que en este viaje no me quedó más remedio que amoldarme un par de veces y coger excursiones organizadas. Al menos en esta, tendríamos una persona y un longtail (las barcas de Tailandia) para nosotros dos todo el día.

La excursión obviamente prometía pero hubo un par de infortunios que hizo que no fuera todo lo bien que esperábamos.

Nos recogieron en el hotel una furgoneta sobre las 11:30 y de ahí fuimos hasta un puerto cercano donde nos esperaba un longtail. Ahí conocimos al chico que nos iba a acompañar, un gaditano aventurero muy muy majo y que nos hizo muy ameno el viaje porque nos contó mil historias. El recogernos un poco tarde era una buena idea porque las excursiones masificadas de gente y que suelen salir a las 9, a las 11 ya empiezan a volver a los lugares de origen o a ir a otras islas, por lo que a las que ibamos yendo ya no tenían mucho turista. La excursión giraba en torno a la isla Hong, pero primero fuimos a otra cercana a hacer snorkel, el sitio estaba bien y nos tiramos al agua. Comenzamos a ver peces muy chulos, vi un pez payaso, y todo iba bien, pero al poco rato, mi compañero me avisó que había visto un par de medusas pequeñas, y una de ellas le picó y todo, yo cuando me puse a mirar a mi alrededor, estaba rodeado de ellas, así que volví a la barca rápidamente y ahí se acabó la actividad, mala suerte y primer infortunio.

A medida que avanzábamos empezábamos a ver las típicas fotos de Tailandia y los islotes de piedra caliza que dan esa forma tan característica y que hemos visto en miles de fotos.

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Isla Hong

Luego ya fuimos a la isla Hong, donde entramos primero en una laguna en el medio de la isla donde se veía bien la erosión sobre la piedra caliza. El agua estaba muy transparente y fue muy chulo, aunque no un imprescindible como suelo decir.

De ahí ya fuimos a la playa de la isla, donde como decía estaba con muy poca gente, cosa que agradecimos todo el viaje. Sólo había un reportaje de boda de mucho nivel porque todo era grabado con un dron enorme.

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Allí nos montó el gaditano un chiringuito con una mesa y unos tuppers y comimos algunas de las comidas típicas de Tailandia, por ejemplo el pad thai. La verdad es que la comida fue super tranquila y lo gozamos de verdad.

Deciros de las playas de esta isla que el color del agua no es el transparente cien por cien, ni el color azul turquesa que esperábamos, y que puede que os parezca que no está tan limpia como parece, pero no es así, como nos dijo nuestro compañero de viaje, eso es debido a que el agua del mar de Andaman, que es donde está esa isla, no circula tanto al ser un entrante en la tierra, por eso no está tan cristalina. Por ejemplo en las islas Phi Phi como descubriremos más adelante sí que el agua está menos turbia y sí es transparente y tiene ese azul «caribeño» que tanto enamora, al menos a nosotros.

Después de comer, darnos un baño y estar disfrutando de la tranquilidad de la playa, cogimos el longtail y dejamos la isla.

Tras una hora de viaje más o menos y un trayecto de lo más agradable por los paisajes que ibamos viendo, llegamos a nuestro siguiente destino, la isla Poda.

Mapa isla hong y isla poda

Esta isla es preciosa y pudimos disfrutar de una hora ahí fantástica, bañándonos y disfrutando del atardecer.

De ahí ya dejamos las islas y fuimos a la famosa Railay Beach, cerca de Ao Nang, a la que sólo se puede ir desde el pueblo por el agua.

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La playa nos gustó mucho, no había apenas gente y nos dimos un baño estupendo (el agua como siempre, bastante templada).

Al final de la playa hay una cueva llamada Pranang Cave llenas de penes de madera (sí, como suena) que son dejados por los pescadores a modo de ofrendas en un altar. En los árboles cercanos a la playa vemos unos cuantos monos que recogen todo lo que pillan y que dan bastante grima, al menos a mí, no sé el motivo. Al lado justo de donde están y en la pared de caliza, está uno de los paraísos para la escalada de toda Asia, y donde por cierto se rodó el programa de Cuatro Planeta Calleja con Dani Rovira.

Nos empezamos a preocupar por el tiempo porque vemos en el horizonte unas nubes negras que no presagian nada nuevo, y todavía quedaba lo más interesante del tour!!!

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Nuestro compañero nos preparó ya deprisa y corriendo de nuevo la mesa para lo que iba a ser una cena romántica viendo el atardecer, pero se convierte en un corre, corre, que se acerca la tormenta, finalmente y en la fruta de postre, empieza a llover, primero despacio y luego empieza la tromba del siglo. Nos refugiamos en el longtail, pero tiene un problema, que están abiertas por ambos lados así que nos empezamos a mojar, y mucho más cuando se pone en marcha y empezamos a regresar bordeando la costa, nos da todo el viento, con el agua y estamos helados, aunque nuestro acompañante nos dice que quizás podemos buscar otra isla, cosa que fue de agradecer, la tromba es el diluvio universal y lamentablemente tenemos que quedarnos sin el snorkel nocturno con plancton luminescente, lo que más tenía ganas, pero bueno, el destino y los imprevistos en un viaje, siempre están y no queda más remedio que aceptarlos.

Una vez en la costa, nos despedimos del gaditano, era un 30 de abril, y ese día era el último que harían las excursiones hasta el final de la época de lluvias, y a las pruebas me remito, era una buena decisión.

Un coche nos llevó de vuelta al hotel. Fue un día estupendo a pesar de que el final fuera un poco decepcionante.

DIA 3: Excursión por el interior

En este día hicimos otra excursión que tenía ya reservada desde España. Dado que en Tailandia ibamos a tener playa y playa, pensé que también estaría bien algo de interior, algo de selva que en Tailandia es muy exhuberante y a la que no estamos acostumbrados. Por eso me puse a buscar en Internet una agencia que estuviera bien de precio, y que otros usuarios me pudieran decir que además no fuera muy turística y que dado que incluía un paseo en elefante, que estos tuvieran buen aspecto y no diera la impresión de estar explotados. Al final encontramos una llamada Huay tho safari en la dirección siguiente: http://krabidir.com/huaythosafari. Era todo en inglés y tenía buenas críticas, y me atendió via mail muy atentamente un tal Naris, así que decidí reservar para este día. El precio total de 90€ la pareja, muy bien, que incluía recogernos en el hotel, la comida del mediodía y dejarnos sobre las 17:30h. La elección al final resultó un gran acierto.

Nos fueron a buscar al hotel a las 8h. en una furgoneta, y tras coger a otras dos parejas más, enfilamos el camino hacia el parque natural de Khao Phanom Bencha National Park, que había visto que era una muy buena oportunidad de conocer el interior del país, y además estaba lejos de los circuitos masivos de turistas. Se trata de un área protegida de 50 kilómetros cuadrados de extensión y que fue declarado en 1981, como el parque nacional n.º 30 del país.

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Tuvimos 40 min. de camino así que nos dió tiempo a ver muchos pueblos, y yo, a hacer muchas fotos. Por ejemplo una casa típica tailandesa, elevada sobre el suelo con motivo de evitar posibles inundaciones o el acceso de animales varios (como los hórreos en Asturias 😉 así como también un colegio de la zona con la imagen como no del rey Rama IX y su esposa la reina Sirikit, en la entrada.

El camino fue bastante ameno. Con una de las parejas hicimos bastante amistad, eran una brasileña y un holandés muy majos, la otra pareja eran dos indios que iban a su bola, y que a la chica, le dio por ir medio camino cantando en la furgoneta, así, sin más.

Cuando llegamos ya vimos que el entorno era selva 100% así que fue una sorpresa muy agradable. Pronto nos encontramos a los elefantes, nos hicimos unas fotos y venga, a dar una vuelta encima encima de ellos. El paseo en elefante, como en camello por ejemplo en los países árabes puede tener un poco o un mucho de turistada, pero este busqué que no fuera así, ya que para empezar el entorno en el que lo hicimos fue una auténtica pasada, juzgar por las fotos, y de verdad que no lo fue.

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El paseo duró como una hora, y después jugamos un poco con los animales y los niños que había por allí. Nos dieron algo de fruta y tras descansar unos minutos nos fuimos a adentrarnos en la selva y a ver una cascada del parque natural.

Todo el camino y la cascada final fue espectacular, estábamos sólos los de la excursión y lo disfrutamos muchísimo, qué vegetación, y eso que no bajaba mucha agua por estar en el comienzo de la época de lluvias.

Tras la agradable incursión en la selva, continuamos la visita llevándonos en la pick-up a comer a un restaurante llamado Riimna. El sitio estaba muy bien, muy tranquilo y comimos muy muy bien, en la misma mesa con la pareja brasileña-holandesa, con la que hicimos muy buena amistad. Comida 100% local.

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Tras llenar el estómago, nos subimos a la furgoneta de nuevo para hacer un trayecto más largo de regreso a Krabi, para conocer uno de los sitios más visitados de la zona, el Tiger Cave Temple. Se trata de un templo en lo alto de una montaña muy vertical a la que hay que subir tras superar concretamente 1237 escalones. Es probablemente el lugar budista más sagrado y más famoso de la zona. Este templo debe su importancia religiosa por su ubicación (278 metros de altura) , por albergar en una cueva las garras de un tigre y por las estatua dorada de Buda en lo alto del templo (estatua de oro). En los alrededores hay una numerosa comunidad de monjes budistas.

Como sucedió el día anterior, de repente se empezó a nublar y cayó un aguacero, que pensábamos que nos arruinaría la subida.

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Pero tras esperar alrededor de media hora, fue parar la lluvia y comenzar a salir el sol, así que comenzamos la subida con la intención de subir hasta donde pudiéramos, el calor y la humedad tras la tormenta eran terribles.

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Subimos y subimos, y a pesar de sudar como pocas veces… llegamos finalmente. Durante el camino tuvimos unos acompañantes bastante descarados de los que no te podías fiar, monos.

El esfuerzo mereció la pena porque las vistas desde arriba fueron impagables, pudimos ver toda la zona desde ese punto tan alto, y las estatuas de arriba preciosas. Un lugar IMPRESCINDIBLE.

Y al bajar, este fue el después de nuestros cuerpos, qué humedad por dios…

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Una vez recuperados y tras tomarnos unos refrigerios en la base del templo, dejamos la zona para ir en dirección al río Krabi, para montarnos en un longtail y donde pudimos ver los manglares del río y las viviendas típicas de las orillas del mismo.

Llegamos a una especie de piscifactoría, donde vimos alimentar a los peces ahí, y que nos sirvió para descansar un poco de todo el día. Allí pudimos sentarnos en una mesa y charlar la pareja y nosotros, con el guía con el que nos quedamos, todo en inglés. En un determinado momento de la conversación, el guía nos comenzó a hablar del terrible tsunami del domingo 26 de diciembre de 2004 que azotó entre otros países, la costa de Tailandia y que pudieron contarse entre muertos y desaparecidos más de 300.000 personas. Es verdad que la zona de Krabi en la que estábamos, no le afectó demasiado al estar protegido por estar en el mar de Andamán, pero el guía ese día se encontraba en la isla más grande del archipiélago de las Phi Phi, totalmente expuestas al tsunami al estar más al sur. El terremoto que tuvo su origen en la costa oeste de Sumatra, Indonesia, sobre las 8 de la mañana, llegó poco después a estas islas y a mucha gente le pilló durmiendo. Él tuvo la gran suerte de que le tocó ir a lo alto de una pequeña montaña a llevar a unos turistas, y por tanto no le arrastró la primera ola. Lo que no sabíamos los que estábamos en esa mesa, fue que tras la devastadora primera ola que fue como de unos 3 metros y que cogió a todo el mundo por sorpresa, llegó una segunda, más alta que la primera, él hablaba de unos 5 ó 6 metros, y que a muchos turistas por ejemplo les pilló yendo a sus habitaciones a intentar buscar sus pertenencias o a buscar a sus familiares y que terminó de ahogar mucha gente más. También nos comentó que las olas de retroceso hacia el mar, también fueron igualmente muy destructivas. Le brillaban los ojos cuando contaba todo esto, y terminó diciendo que las infrastructuras de la isla quedaron arrasadas en un 70 por ciento, y que él estuvo 4 días allí sin apenas dormir ayudando en todo lo que pudo. Una experiencia terrible sin duda y que él afortunadamente ha podido contarlo.

Tras el interesante relato y cuando ya nos creíamos que nos volvíamos al hotel, cosa que ibamos a agradecer, todavía quedaba una visita más, unas cuevas en una isla, que finalmente también nos pareció interesante.

Sobre las 18h. nos subimos de nuevo en la barca y luego en la furgoneta para que nos llevaran a nuestros hoteles, no sin antes despedirnos y darnos las direcciones de la pareja holandesa-brasileña y con la que tan buenas migas habíamos hecho. Una vez que llegamos al hotel, nos fuimos directos a las piscinas para darnos un baño y relajarnos tras el fantástico, pero agotador día, fue un momento sublime, y que todavía mi mujer recuerda.

Tras el baño y subir a la habitación, gozamos de una cena fantástica en el restaurante italiano del hotel y del que todavía no habíamos disfrutado. El hotel, a pie de mar, y  viendo el atardecer, fue increíble el momento, y desde luego que lo repetiríamos.

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DIA 4: hotel y Ao Nang

Dadas las palizas que nos habíamos metido los dos días anteriores y también para disfrutar un poco del hotel, nos quedamos toda la mañana en él, descansando, leyendo y disfrutando de las piscinas y de la playa, que estaba muy bien para estar tranquilamente y gozar de un buen baño.

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El hotel desde el agua…

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Después de comer, decidimos ir de nuevo a Ao Nang, a dar una vuelta, hacer las últimas compras, y reservar la excursión del día siguiente a las islas Phi Phi.

En dos días era el combate del año entre Mayweather y Pacquiao, este último, filipino, con mucho tirón por estas tierras, una pena que ganara el americano. Había carteles de la pelea por todos los sitios, como de los del famoso Muay Thai, una especie de boxeo pero que permite el contacto tanto de brazos como de piernas, y que allí es como el fútbol para nosotros.

También encontramos cosas curiosas en los supermercados, que nos llevaban a pensar por ejemplo, qué habrían comido las gallinas de estos huevos…

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Me imagino al técnico de la Telefónica de allí, buscando qué cable es de cada casa :):):)

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Tampoco podíamos dejar de fijarnos en los bebés, acordándonos a cada momento de nuestra nena.

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Tras pasar un calor mezclado con humedad terrible, buscamos una agencia para reservar la excursión a las Phi Phi, que finalmente y tras preguntar en unas cuantas, conseguimos por 1000 bath por persona, unos 24€ al cambio (al día siguiente nos acordaríamos de la que nos antendió), y disfrutamos del atardecer en la playa de Ao Nang antes de volver al hotel.

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DIA 5: Islas Phi Phi

Este día, que era domingo, y penúltimo día en Tailandia, lo teníamos guardado para uno de los IMPRESCINDIBLES del viaje, el archipiélago de las islas Phi Phi.

En mi casa antes de partir hacia el viaje, estuve buscando la manera de ir a las islas de una manera más «exclusiva», y no en los típicos speed boat llenos de gente a modo de rebaño, y finalmente, no encontré una buena manera, salvo con alguna agencia pero a precios desorbitados. Tampoco encontré ninguna que por ejemplo te llevara antes de las 8 de la mañana.

Hay viajeros que optan por la opción de ir y quedarse a dormir allí dado que hay unos cuantos hoteles en las islas, pero eso ya suponía andar con la maleta de aquí para allí y no me apetecía, y a mi mujer, menos, así que finalmente tuve que tragar, y hacer el viaje bien acompañado de gente, como a mí NO me gusta.

Nos vinieron a buscar sobre las a las 8:30h. de la mañana al hotel, y ya nos mosqueó cuando el que venía nos pregunta si éramos los dos para la Isla Hong, tras corregirle, no le dimos más importancia. Tras un trayecto de unos 30 minutos, llegamos a una playa que hacía de embarcadero, Nopparat Thara, donde no estábamos sólos precisamente, igual había otras 500 personas para ir a las Phi Phi o a otras islas, pero las nuestras desde luego eran el destino estrella. Después de hacer los grupos, y tirarnos allí más de una hora para ellos organizarlo todo, sin prisa como siempre, nos dice el de la agencia de las lanchas rápidas, que no era la misma que en la que contratamos el tour en Ao Nang, que en sus papeles figura que estamos apuntados para la excursión de la isla Hong. Ahí entro en modo pánico, se me comienza a subir la sangre a la cabeza, pensando que además era el último día en Tailandia, imaginar si no vamos a las Phi Phi. La solución que nos da es ir a Ao Nang y hablar con la agencia y que nos devuelva el dinero, qué simpático. Nos plantamos, y decimos que de allí no nos vamos, y él que el grupo está lleno. Tras el tira y afloja, hablamos con una chica local que también estaba de organizadora de los grupos y le explicamos el caso, nos deja ahí en espera, y ahí apareció la suerte del viajero desesperado, la de que tras una mala noticia a veces viene una buena, y nos tocó. De repente viene la chica dando gritos y diciendo que tiene buenas noticias, que hay dos chicas que están apuntadas para las Phi Phi pero que quieren ir a las Hong, así que nos intercambiamos, y finalmente podemos ir. Nos abrazamos a la chica, cuya cara, no se me olvidará.

Finalmente, y casi después de una hora y media tras este malentendido vamos finalmente todos al fueraborda, y emprendemos la marcha casi los últimos. Esto a la postre, sería una ventaja. Para organizarnos en la lancha, que por cierto era espectacular con dos motores en la popa con sabe dios cuántos caballos, piden voluntarios para ir en la part de adelante, en proa, nosotros los más chulos para allí que vamos. Empezamos el paseo y madre mía a qué velocidad, a todo lo que daba, yo no sé a qué velocidad iríamos, pero a pesar de los botes con el agua que se iban directamente a los riñones y el sol de justicia que caía, el paseo fue una pasada, la velocidad, el viento, los paisajes…al lado llevaba una pareja de malayos, que en cada bote de la barca los miraba y ellos disimulaban sonriendo, esa acción tan barata en esta parte del mundo y que en Europa parece que nos resulta mucho más cara…

Tardamos unos 45 minutos en llegar, que se me hicieron muy cortos, ojo porque si vais en longtail podéis tardar mucho mucho tiempo, así que a pesar de ser más barato, yo no lo haría.

El archipiélago Phi Phi, lo comprenden seis islas: Isla Phi Phi Don, Isla Phi Phi Leh, Isla Mosquito, Isla Bamboo, Isla Bida Nai e Isla Bida Nok, aunque estas dos últimas apenas se visitan.

Tour phi phi

La primera isla que visitamos fue la Koh Mai Pai o Isla Bamboo (Ko o Koh, lo he visto escrito de las dos formas, quiere decir isla en tailandés), y ahí sí que pudimos ver lo que llevábamos esperando durante 5 días, las playas de arena blanca y sobre todo agua cristalina, además favorecido por el espectacular día de sol que hacía. La playa, aunque abarrotada de gente de otras excursiones, era preciosa e hice mil fotos, estas eran las playas que esperábamos!!!!

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Luego fuimos un poco hacia el oeste a Koh Yung, o isla Mosquito, una isla rocosa donde se suele parar a hacer snorkel. Nos dieron gafas y tubo, y al agua. La actividad fue más placentera el hecho de poder refrescarnos, que los peces que pudimos ver.

Tras unos 50 minutos allí más o menos, era ya la hora de comer, así que tocamos tierra en la bahía de Ton Say, en la isla más grande, la Phi Phi Don. Por cierto, esta bahía, junto con la del otro lado de la isla, las que llaman las Bahías gemelas y que están separados por un estrecho trozo de tierra, fue literalmente engullido por el mar y por tanto partida la isla en dos, cuando ocurrió el gran tsunami de 2004 y que se cebó con estas islas como ya comenté en la conversación con el guía. Esta por cierto, tiene una gran comunidad musulmana, mayor en número a la budista, aunque debido al turismo esa proporción va cambiando año a año.

Comimos por cuenta de la excursión en un chiringuito grande con mesas y sillas un buffet de «batalla» muy básico consistente en arroz y comida típica tailandesa con tallarines. De postre la fruta que más ofrecían, la sandía. Desde el lugar de la comida, se podía apreciar toda la bahía, y además la gran cantidad de lanchas de otras excursiones.

Tras terminar de comer y con poco tiempo para descansar, odio estas prisas por hacerlo todo deprisa y corriendo y viendo mil sitios sin tiempo para pararse en nada, fuimos hacia la segunda parte del tour, la más interesante.

Nos dirigimos hacia la isla más al Sur, la Phi Phi Leh. Primero nos acercamos a ver la llamada Viking Cave, una cueva a la que le dan ese nombre porque en su interior se encontraron pinturas de barcos pero no se ha probado que sean de barcos vikingos, si no quizás más bien de barcos europeos que llegaron allí y que se refugían allí de las tormentas monzónicas. Actualmente está llena de nidos de vencejos, que son hechos con su propia saliva, y que tanto son utilizados por ejemplo los chinos para sus famosas sopas. Los «andamios» de bambú que se pueden ver dentro han sido construidos por los pobladores locales que se dedican a recoger dichos nidos.

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Tras pasar la cueva seguimos bordeando la isla que nos da unos paisajes fantásticos, junto con los colores del agua.

Entramos en la Pileh Bay o Pileh Lagoon, que tiene un arrecife de coral en la entrada y cuyo color del agua es espectacular.

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Seguimos bordeando la isla, y nos acercamos a la atracción turística número uno del archipiélago.

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Esta es la archiconocida Maya beach, que se hizo mundialmente famosa porque aquí se rodó la película ‘La Playa’ estrenada en el año 2000 y protagonizada por Leonardo Dicaprio. Como curiosidad deciros que tras el estreno de la película, una legión de asociaciones ecologistas, jueces, políticos y vecinos de la isla llevaron ante la justicia a la 20th Century Fox por alterar el paisaje original de la cala para ampliar la playa y plantar cocoteros adicionales. Tres millones de dólares le costó a la productora la indemnización por los daños causados al ecosistema, pero debido a los mayores destrozos que provocaría unos años después el gran tsunami, la sentencia jamás llegó a cumplirse.

La entrada en la isla es grandiosa, las vistas espectaculares, con los acantilados de fondo que rodean el agua cristalina de la playa. La diferencia de tonalidades es impresionante, la visita, a pesar de la gente que había, es un absoluto IMPRESCINDIBLE.

Esta es la playa vista desde el agua según llegábamos.

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Y estas desde la playa misma.

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Dado que íbamos con un poco de retraso con respecto al resto de tours, esto hizo que al final de nuestra visita la encontráramos con muy poca gente, lo que sin duda nos permitió disfrutar mucho más de ella. Nos bañamos, el agua estaba como el caldo, y ya sabéis lo que pasa cuando sucede eso, que a las medusas les encanta, así que tuvimos que compartir playa con ellas, por suerte eran pequeñas.

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Después de unos 40 minutos tuvimos lamentablemente que volver al barco y dejar la isla, cuando nos habríamos quedado allí horas e incluso días. Esta última visita, fue el colofón a un tour, que a pesar de no ser en el modo que nos hubiera gustado más, nos mereció muchísimo la pena.

Tras regresar la lancha, dejarnos en la playa de salida y llevarnos un coche hasta el hotel, todavía pudimos apreciar el último espectáculo que nos regalaría este hermoso país, el atardecer desde la playa del hotel.

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Nos dimos un buen baño en un agua que estaba espectacular, y nos fuimos despidiendo de este fantástico país.

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Cuando se fue el sol y tras cenar nos fuimos a dormir no muy tarde, al día siguiente teníamos 4 vuelos por delante (Krabi-Bangkok-Hong Kong-Dubai-Madrid).

Fue el final de la visita a un país que nos encantó. Además de los paisajes, la seguridad que se respira y los buenos precios de todo para nosotros, la gente en general es fantástica, viven a otro ritmo y aunque hay pobreza, la felicidad se respira por todos lados, el ‘sawasdee’ juntando las manos es más que un saludo, es una invitación a conocer este hospitalario país. Espero volver a verte pronto…

Por último si te ha gustado el post sólo te pido un favorcito, ¡ayúdame a difundirlo!, puedes compartirlo con tus amig@s usando los botones de facebook, y si quieres puedes seguir mi blog. Por supuesto también puedes añadir cualquier comentario que será muy muy bien recibido. ¡¡Muchas gracias y hasta la próxima!!

HONG KONG – MACAO

Desde hace unos cinco años, me empezó a interesar el conocer la ciudad de Hong Kong, no sé si por ver de cerca la mezcla entre Oriente y Occidente, por conocer quizás la urbe más importante de Asia o por ser uno de los centros financieros más importantes del mundo. A pesar de no ser una ciudad de las más turísticas, decidí que mi primera incursión en el continente asiático iba a ser Hong Kong, combinado después con la cercana capital del juego, Macao, y con las playas de Tailandia después.

Empecé a investigar a fondo y planificar el viaje y al final descubrí que la ciudad tenía más cosas interesantes de las que pensaba, una parte más tradicional con templos y santuarios de las religiones mayoritarias que son el budismo, el taoísmo y el confucianismo y otra más moderna, que le convierte en uno de los centros financieros más importantes del mundo, y que fue colonia británica hasta el 1 de julio de 1997, momento en el que entró a formar parte de China como Región Administrativa Especial.

Es actualmente el cuarto territorio más densamente poblado del mundo, de ahí que se construya en vertical y que sea en consecuencia, la ciudad con más rascacielos del planeta.

Se encuentra dividido en tres partes, la isla de Hong Kong, Kowloon y los Nuevos Territorios (incluida la isla de Lantau). En total tiene una población aproximada de 7,3M de habitantes (2014). No me gusta extenderme mucho con datos históricos para no aburrir, para ello desde luego que hay otro tipo de páginas con mucha más información.

Mapa Hong Kong

Un 23 de abril de 2015, Magaly y yo partimos de Madrid hacia la lejana Asia. La compañía aérea que cogimos y con la que conseguimos buenos precios (600€ cada uno) fue Fly Emirates, y a pesar de ser punteros en cuanto a entretenimiento en vuelo, no lo fue tanto ni en cuanto a calidad del avión por dentro, ni en cuanto a detalles con el cliente (por ejemplo recogían las mantas antes de aterrizar, gesto no muy correcto a mi forma de entender). Sinceramente esperábamos más de la aerolínea dubaití por excelencia. Después de hacer escala en la propia Dubai, con su imponente aeropuerto y coger otro vuelo de otras 7 horas, llegamos a nuestro destino.

El aeropuerto de Hong Kong es muy curioso porque está construido en una isla artificial ganada al mar, se terminó en 1998 y costó la friolera de 27.000 millones de dólares de aquel año, lo que le convirtió en uno de los tres obras más costosas de la historia hasta entonces. Su terminal aérea fue construida por el célebre arquitecto británico Norman Foster, y es el décimo con más pasajeros del mundo (2014), el cuarto de Asia por detrás de Pekín, Tokio y Dubai, pero el primero del planeta en cuanto a tráfico total de carga.

El trayecto en metro hasta Kowloon donde estaba nuestro hotel era muy largo, y además con lo cansados que estábamos tras la paliza de más de 14 horas viajando, decidimos coger un taxi que además leímos que no eran muy caros. Primera curiosidad (me encantan las curiosidades y anécdotas, por cierto), vemos que los taxis no son modernos ni glamourosos precisamente y dado que en la mayoría de los maleteros no cabe todo el equipaje de los clientes, han encontrado un sistema muy «eficaz», que consiste en cerrar, bueno no, intentarlo, porque el maletero se queda medio abierto, mediante una goma que enganchan por dentro, y venga, marchando!! ante nuestra cara de sorpresa. Decir que como conductor nos tocó el hermano chino de Lewis Hamilton, vaya manera de conducir, me recordó a uno que tuve en Estambul y que casi nos la pegamos, pero es verdad que nos llevó rápidamente y en apenas 25 minutos habíamos llegado al hotel, no sin antes empezar a alucinar ya con las vistas de la ciudad de noche. El trayecto nos costó como unos 45€ al cambio.

Nuestro hotel después de mucho buscar previamente fue el Crowne Plaza Hong Kong Kowloon East, y la verdad es que la elección fue acertadísima, ha sido uno de los hoteles mejores en los que hemos estado, y nos costó con desayuno unos 110€ la noche con Booking.com. No es céntrico pero ya sabíamos que sólo lo utilizaríamos para dormir. La habitación estaba en el piso 39, y hay que tener en cuenta que el 4 es el número de la mala suerte en China así que sorprende ver como del piso 39 pasa al 50…El desayuno sublime, con una parte para el típico desayuno continental y al que estamos acostumbrados, y otra llena de sopas, wok, etc, típicamente asiática.

DÍA 1. Monasterio de los mil Budas. Isla de Hong Kong. Avenida de las Estrellas.

Por la mañana salimos del hotel pronto tras haber desayunado como si no hubiera un mañana. No hacía mucho calor, y no nos hará mucho durante toda nuestra estancia, cosa que agradecimos. Nos dirigimos al metro que está justo al lado del hotel, parada TSEUNG KWAN, no sin antes ver enfrente del hotel una de las imágenes que esperábamos ver… estamos en Asia!!!

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Haciendo taichi

Compramos la OCTOPUS CARD, que es una tarjeta recargable que sirve como sistema de pago electrónico tanto en los medios de transporte de Hong Kong como en algunas tiendas y locales de la ciudad. Una cuestión sobre el metro y como se mueven los hongkoneses, nos causa curiosidad, no tanto la cantidad de gente que usa el metro, cosa que ya sabíamos de una ciudad con tanta población, sino más el hecho de lo organizados que son, la limpieza que hay y la educación que se respira, eso sí, todos, y cuando digo todos es todos, están enganchadísimos a su teléfono móvil, mucho más que los occidentales me dió la impresión.

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Dado que está nublado (siempre tengo mucho en cuenta el clima para decidir las rutas) decidimos ir a ver un templo, la verdad es que para lo grande que es la ciudad, no hay muchos o al menos muchos que destaquen por su espectacularidad, y vamos a ver uno que no es muy turístico, es el Monasterio de los mil budas, no es muy antiguo (construido a mediados del siglo XX) y está en la parada de metro SHAI TIN. El monasterio es gratuito, un poco escondido, y a pesar de que no hace mucho calor, la cuesta para subir se hace larga. No hay 1.000 budas junto al templo, sino más de 13.000, y nos permitirá por un lado comenzar a sumergirnos un poco en la parte más espiritual de la cultura oriental, además de ver unas bonitas panorámicas de la ciudad. Apenas hay turistas así que lo disfrutamos mucho.

Después de terminar la visita volvimos al metro y nos dirigimos al centro de la ciudad, la zona de TSIM SHA TSUI. Paseamos por la calle principal de Nathan Road, que es como la Castellana en Madrid o la Diagonal de Barcelona, y ahí ya empezamos a ver la famosa invasión de carteles en chino y por otro lado una característica que se repetirá muy a menudo, los grandes contrastes que hay, entre edificios muy modernos y otros al lado, muy viejos, la mayoría, bastante destartalados.

NOTA: no me gusta poner muchas fotos porque lo mejor es poderlo descubrir por vosotros mismos algún día, de todas maneras, darme vuestra opinión al respecto.

Damos una vuelta por la zona que es muy interesante y donde podemos ver cosas curiosas.

Más tarde cogimos un autobús para bajar abajo del todo de Kowloon, y hacer una de las mejores cosas que podéis hacer en HK y que para mí es IMPRESCINDIBLE. Coger el Star Ferry para pasar a la isla de HK en el ferry más barato y con mejores vistas posiblemente de toda Asia, y no olvidéis hacerlo de noche!!

Las dos opciones de trayecto son:

 * Tsim Sha Tsui – Central: Funciona de 6:30 a 23:30 y el tiempo de trayecto son unos 10 minutos. La frecuencia es de 6 a 12 minutos dependiendo de la hora.

* Tsim Sha Tsui – Wan Chai: De 7:20 a 22:50 desde Tsim Sha Tsui y de 7:30 a 23:00 desde Wan Chai. La frecuencia es de 8 minutos en horas punta, llegando hasta los 20 minutos fuera de éstas.

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Esta es una de las fotos que hicimos en el trayecto de la isla de Hong Kong, a la derecha podéis ver el Internacional Financial Center (IFC), rascacielos de 412 metros y segundo más alto de toda la ciudad.

Al llegar al otro lado, vamos a pasear por Causeway Bay, zona con muchas tiendas y edificios modernos, ¿sabíais que esta vía es una de las 3 calles comerciales con los alquileres más caros del mundo, compitiendo con ciudades como New York y París? aunque es verdad que los contrastes siguen siendo enormes. Descubrimos los andamios hechos con bambú, una alternativa barata, y parece que resistente.

La zona está bastante animada, encontramos hasta una pequeña manifestación, vestigios de la famosa manifestación de los paraguas que comenzaron los estudiantes en sept 2014 contra una reforma electoral del gobierno chino.

Nos vamos acercando a la zona de la noria, donde descubrimos un precioso parque con unas vistas increíbles y donde podemos descansar. Vemos despedidas de solteros de británicos, no está mal el sitio para hacerlas… y en España la gente yéndose a Gijón…;)

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En esta foto de esa zona podréis ver, a la izquierda, el rascacielos más alto de HK, el ICC (International Comerce Centre) de 484 m. y décimo actualmente del mundo, aunque baja posiciones año a año.

Cogemos el Star Ferry de vuelta a Kowloon para ver uno de los IMPRESCINDIBLES, si no el más importante de HK. Ver el Skyline de noche desde la zona de la Avenida de las Estrellas, además a las 20h. hay un espectáculo de luces. Esa zona sí que está llena de gente, y desde luego el sitio lo merece.

De la llamada Avenida de las Estrellas, que simula el Paseo de la Fama de Hollywood pero con actores asiáticos, sólo conocemos a Jackie Chan, y al gran Bruce Lee, cuya estatua de bronce es la más fotografiada y cuya creación en 2005 fue posible gracias a la recaudación de 100.000 US$ por los muchos fans del rey de las artes marciales, que murió en HK a la temprana edad de 32 años.

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Al anochecer empieza la concentración de «palos selfie» por metro cuadrado más grande que he visto, y las fotos son impagables, de las 1.000 que hice, sólo pongo una… para no aburrir, pero las vistas son absolutamente memorables!!! sólo por esto mereció la pena cruzarnos medio mundo!!!

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También he de decir que el espectáculo de las luces sinceramente me lo esperaba más espectacular, y podía haber sido mejor, pero bueno, es mi humilde opinión.

Después de esto volvemos al hotel, no sin antes perdernos por querer ir en autobús pero eso nos permitió ver otras zonas de Hong Kong, no tan glamourosas como el centro, pero igualmente interesantes, que siempre lo recomiendo. La verdad es que se nota que la población china sigue creciendo y encontrar a alguien que hable inglés, no es tarea fácil.

DIA 2. Gran Buda. Victoria Peak.

Este día nos despertamos con un buen tiempo así que decidimos ir a ver otro de los IMPRESCINDIBLES de nuestra visita a HK, ir a ver el Gran Buda de la isla de Lantau.

Gran Buda

Para ello cogemos el metro y tras un largo viaje de casi una hora ya que vamos más allá del aeropuerto, llegamos a la parada de metro de TUNG CHUN. Una vez que bajamos, continuamos fácilmente porque seguimos a toda la multitud que va al mismo sitio que nosotros, a coger el famoso Teleférico Ngong Ping 360, que nos llevará a lo alto de la montaña junto al Gran Buda. Para esto una recomendación, si podéis coger la entrada con antelación por Internet porque la cola es tremenda, estuvimos más de una hora esperando, pero es verdad que es arriesgado cuando no sabes el día exacto en el que vas a ir sobre todo por el clima, si el día está nublado, o llueve, las vistas desde lo alto de la montaña, pierden mucho. Otra opción que sopesamos y que algunos viajeros recomiendan, es subir en autobús al Buda, y parar a la ida o a la vuelta a ver el pueblo pescador de Tai O, donde se pueden ver unos famosos delfines rosas y cuyas vistas desde el bus son muy interesantes, pero nosotros lo descartamos por tema de tiempo. Cogimos cabina con el suelo transparente (Cristal Cable Car), que es un poco más caro y te hacen una foto para vendértela después, que nosotros no cogimos, será por fotos!!!

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El trayecto en teleférico estuvo muy bien y nos reímos muchísimo con dos parejas de chinos con los que compartíamos la cabina.

Al llegar nos encontramos con un pueblo bastante turístico y con frikadas que tanto le gustan a los asiáticos, haciéndose fotos en cualquier esquina. Aquí Magaly se hizo una imitándolos, con su gesto favorito…

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En este punto no pude reprimir hacer una foto a una de las pocas «huellas» de nuestro país en el viaje, aparte de la foto del jugador de fútbol Xavi Hernández que pudimos ver en algún cartel de publicidad en la ciudad. Esto fue un vagón de un teleférico de los Pirineos de 1970.

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Decir que eramos minoría de occidentales, yo creo que seríamos un 5 por ciento del total. Los chinos salen cada vez más de turismo, y HK es una muestra.

Atravesamos el pueblo y llegamos a visitar un monasterio muy interesante, y lo más importante de la visita junto con el Buda, el Monasterio Po Lin. Fue fundado por tres monjes en 1906 y es un templo curioso por la mezcla de factores arquitectónicos y religiosos de diversas procedencias (budismo, chino e indio sobre todo). El recinto del monasterio comprende el templo, las casas de los monjes que allí viven y un restaurante vegetariano.

Observamos a los lugareños como queman varillas de incienso, no sabemos si para purificarse o a modo de ofrenda. Se respira un clima de oración y respeto, que da gusto. A continuación visitamos el templo, que por dentro es precioso.

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Tras visitar el templo vamos en dirección al Buda.

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El Buda llamado Tian Tan es otro de los IMPRESCINDIBLES. Desde lejos no se aprecia bien lo impresionante que es. Se terminó en 1993 y es el Buda sentado más grande del mundo, con sus 34 metros de altura, y 250 toneladas de peso. La estatua tiene como base una hoja de loto y está rodeada por pequeñas estatuas de dioses que representan la inmortalidad.

Subimos los 268 escalones (no los contamos ;)) y pudimos apreciar lo enorme que es. Las vistas desde allí de todo el área son preciosas.

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Es ya mediodía y decidimos emprender el viaje de vuelta, hay muchos sitios para comer por ahí pero estamos muertos de hambre y decidimos ir a lo seguro, tiramos de McDonalds, pedimos perdón pero no somos muy fans de las comidas que vemos ;).

Tras comer, llegamos a HK sobre las 16h y descartamos el plan que teníamos, visitar el Convento Chi Lin con los jardines Nah Lian que tendremos que dejar para otra ocasión y que en todos sitios recomiendan, una pena pero se nos ha ido el timing y queremos llegar para ver con tiempo el último IMPRESCINDIBLE de HK, las vistas de la ciudad desde el Victoria Peak o Pico Victoria. Se puede subir en taxi o incluso caminando, pero optamos por la opción del Tram o tranvía. Nuestra intención es ver el atardecer, y obviamente no somos los únicos, nos encontramos una buena cola para subir. Pagamos con la Octopus Card el Tram y la visita a la terraza del mirador, y tras unos 40 minutos más o menos de espera subimos a lo alto de la colina. Una vez allí nos encontramos con un centro comercial lleno de tiendas, y un consejo, atención, porque si subes a la terraza, no podrás bajar y volver a subir, así que intentar no acceder muy pronto a la terraza si queremos ver el atardecer, porque si no se hará muy largo, aunque es verdad que las vistas, buff, son preciosas. Aprovechar para nada más llegar y de día hacer muchas fotos, porque al irse yendo el sol, aquello se llena de gente y es una auténtica batalla hacer fotos. Nosotros nos hicimos fuertes en un buen sitio y eso sí, estuvimos como 40 minutos aguantando empujones hasta ver como se iba el sol, absolutamente sublimes las vistas.

Como curiosidad, decir que el empresario Jack Ma, fundador y presidente ejecutivo de la compañía china Alibaba, adquirió una mansión en el exclusivo distrito donde está situado el mirador, por nada menos que 175 millones de euros, un precio que la convierte en la más cara de toda Asia y la segunda del mundo por metro cuadrado. Esto dice mucho de los precios del mercado inmobilidario de esta ciudad.

Estas son cuatro fotos de la panorámica ocultándose el sol…juzgar por vosotros mismos.

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Una vez que nos cansamos de ver el paisaje, decidimos ya volver, pero sorpresa!, descubrimos como la cola para bajar con el tranvía era enoooorme, pero como no hay mal que por bien no venga, esto hizo que buscáramos un restaurante e hiciésamos un auténtico descubrimiento, el restaurante Wildfire, y además con una mesa fantástica con vistas y nada caro para el sitio en el que estaba. Fue la pizza más glamorousa de todos nuestros viajes…

Finalmente cogimos el tranvía sobre las 22h., con algo de cola pero ya no tanto. Cogimos el Star ferry de noche disfrutando de las vistas y regresamos al hotel en Metro.

Ese día  pensamos en el día y nos dimos cuenta que pocas veces podemos decir que cogimos tantos medios de transporte en el mismo día, metro, teleférico, autobús, ferry y tranvía, casi ná.

Al día siguiente nos esperaba otra aventura, Macao, la ciudad del juego.

DIA 3. Macao: centro histórico y casino The Venetian

Este día nos levantamos con la intención de ir a MACAO, llamada «Las Vegas de Oriente».

Vamos con un poco de historia, sólo un poco. Macao es una minúscula península que fue la primera base europea en el Extremo Oriente, y también la última en volver al control de Pekín. Hasta el 20 de diciembre de 1999, se mantuvo bajo admistración portuguesa pero desde esa fecha es una de las dos regiones administrativas especiales de China (la otra es Hong Kong). Tiene un curioso récord, ser la región más densamente poblada del planeta, una población de 674.000 habitantes en una región de apenas 30km cuadrados. Casi 450 años de presencia portuguesa han dejado una profunda huella cultural y arquitectónica.

Para ir a Macao tenemos que ir en ferry o bien desde Shun Tak Centre (Central – metro Sheung Wan línea azul) o Tsim Sha Tsui. Nosotros vamos desde Central y una vez allí nos encontramos unas cuantas empresas que operan el trayecto a Macao. Salen barcos cada 15 minutos y el trayecto dura entre 60 y 75 minutos y hay barcos de 7:00 a 24:00 horas. Los barcos están muy bien, bastante cómodos, por dentro parece que vas en un avión. Coger cualquier compañía porque son todas parecidas. Comprar ida y vuelta, aunque la hora de vuelta la dejes sin cerrar. Llegar antes de las 20h. para volver, NO APURAR AL ÚLTIMO porque os podréis quedar sin plaza y tener que dormir en Macao.

Una vez que llegamos a la terminal, buscamos transporte para ir al centro a conocer el rico patrimonio histórico de Macao, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Para ello cogemos el autobús urbano nº 3. Por cierto el precio es baratísimo, pero ojo llevar suelto porque no dan cambio, admiten moneda de HK. Al llegar al centro, nos da la impresión de estar en Europa, incluso en nuestro país, la influencia portuguesa está por todos lados, aunque se nota que la invasión china a todos los niveles es muy fuerte.

Visitamos los monumentos más importantes, el principal es la famosa portada de la catedral de San Pablo, antaño la más bella catedral católica al este de Roma y que fue destruida por un incendio en 1835. También podemos disfrutar de los bonitos colores del Senate Square o las iglesias de San Agustín y San Dominico.

Estuvimos como 3 horas viendo el centro histórico donde es interesante ver la mezcla de las dos culturas.

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Aunque ya la mayoría de las calles se asemejan a esta… fijaos las niñas del fondo saludando haciendo la «v» famosa.

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Esto que nos parecía embutido, lo probamos y buff, era dulce!!

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Casi al mediodía ya dejamos el centro y nos dirigimos a coger un autobús de los que te llevan de nuevo a la estación de ferry (lo mejor es preguntar a alguien o fijarse en los carteles con los trayectos de los autobuses), y luego en la estación coger cualquiera de los autobuses gratuitos que ponen los casinos. Prácticamente todos los grandes tienen su flota propia de autobuses, y salen cada 5 minutos porque se llenan enseguida.

Nosotros teníamos pensado ir al Venetian, el considerado como el más grande del mundo por superficie total. Este casino no está en Macao, está en otra isla al sur, la de Cotai.

MACAO

Es importante recordar en este punto, que Macao vive casi al cien por cien del turismo y sobre todo del juego. Es el único lugar de China en el que se puede apostar dinero legalmente a juegos de azar. En el momento de nuestra visita, hay 35 hoteles en Macao, que facturaron en 2014 alrededor de la mareante cifra de 44.000 millones de US$, ojo, 7 VECES MÁS QUE LAS VEGAS!!! aunque es verdad que comenzaba a notar la crisis que más adelante le afectaría de lleno.

El trayecto hasta el Venetian son unos 25 minutos aprox. Por el camino se ven otros casinos y lo que se está construyendo en la isla de Cotai, es impresionante. Destaca como singular el Gran Lisboa, que simula una flor de loto enorme (en la foto de abajo).

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Y al fin llegamos al Venetian, con el Galaxy al lado, dos mastodontes espectaculares. Solo algunas cifras del que vamos a visitar. Costó en total unos 1.800 millones de euros, tiene una superficie de 311.000 metros cuadrados, entre espacio para convenciones, superficie comercial y zona de juego. En esta última hay nada más ni nada menos que 3.400 máquinas de juego, 870 mesas de apuestas y poker y 24 restaurantes y bares. Además, sus hoteles cuentan con 3.000 habitaciones. Abrió en 2007, reproduce la ciudad de Venecia con una serie de canales a las afueras del recinto y es controlado por Las Vegas Sands, el mismo grupo de nuestro amigo Sheldon Adelson que dijo que construiría el complejo de Eurovegas en Madrid, pero ya sabéis cómo acabó todo.

Una vez en el interior, obviamente alucinamos con el tamaño y el lujo de todo lo que nos rodea.

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Enseguida entramos en la parte del juego, donde estaban ahí todos los asiáticos (no vimos ni un sólo occidental en nuestra visita) jugando como locos. Había gente de todo tipo, la mayoría nos pareció gente de lo más normal, incluso bastante desaliñada. No dejan hacer fotos en el área de juego, pero yo pude hacer alguna a escondidas.

Luego fuimos a una zona de restauración donde había todo tipo de cómida rápida y cuando terminamos, a pasear por los canales y las tiendas, qué locura, era enorme, y unas tiendas alucinantes. Algo compramos, unas zapatillas para nuestra hija y los típicos recuerdos.

Los únicos representantes hispanos, el imperio de Amancio Ortega, Camper y algún que otro corner de Desigual.

Seguía entrando gente y gente y aquello parecían más excursiones del Imserso que gente glamourosa comprando. Es verdad que la zona más VIP donde va la gente con más pudientes estaba en otra parte, seguramente vetada para los menos…

Una curiosidad era que no dejaban ni sentarte ni incluso ponerte de cuclillas en ningún sitio, enseguida venía un seguridad a llamarte la atención, lo vimos en un par de ocasiones, seguramente para que aquello no pareciese una estación de tren con la gente tirando de embutido como yo me sé…

Cuando ya nos cansamos y vimos que se nos hacía tarde, decidimos coger el autobús de vuelta, no sin antes yo perder la funda de la cámara que sabe dios donde la dejé con la cabeza que tengo. Al menos la cámara la tenía.

A la vuelta pudimos ver toda las grúas de los casinos que están en construcción, y al lado las miles de scooters aparcadas al lado, de trabajadores humildes, a saber en qué condiciones. Todo por la voracidad de seguir exprimiendo la gallina de los huevos de oro.

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Cogimos el ferry de vuelta y dado que era nuestra última noche en Hong Kong pensamos recorrer alguno de los muchos mercados que hay en la ciudad, y dar una vuelta por el centro para ver la ciudad de noche, que es sin duda otro IMPRESCINDIBLE.

Decir que en HK hay muchos mercados, el de Stanley, el de jade, de los peces de colores, de las flores, el mercado nocturno del Temple, también el Ladies Market, en la calle Tung Choi, parada de Mongkok, líneas roja y verde, que es al que fuimos nosotros.

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Me sorprendió para bien, muchos aparatos electrónicos como le gustan a los asiáticos, pero también mucha artesanía. Ahí utilizamos la técnica del regateo en la que nunca fui y creo que seré un experto, pero hice lo que pude.

Luego seguimos paseando por la zona de Mongkok, impresionados por tanto cartel luminoso y por el ambiente tan seguro que se respiraba.

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Con puestos de comida por todos lados y unos olores, que uff!!

También anuncios sorprendentes y que pensaba, inocente de mí, que sólo habría en Japón…

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Después de disfrutar del ambiente, cogimos el coche y nos fuimos al hotel 😉

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Ah, olvidaba decir que un par de noches cenamos en un italiano muy bueno en el centro comercial donde estaba nuestro hotel, ese día fue la última cena que disfrutamos mucho y nos fuimos a dormir, al día siguiente nos esperaba nuestro próximo destino, TAILANDIA!!!, pero esa ya… es otra historia, y otro diario 😉

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